cibernoticias EXPRESS

La cara oculta de las noticias

Las milicias de Gadafi borran pruebas de las matanzas de civiles

Los partidarios del régimen se llevan cadáveres de manifestantes de un hospital de Trípoli.

– Se escuchan disparos en algunas zonas de la capital, mientras la situación en el este del país, ‘liberado’, es de relativa normalidad

EL PAÍS – Madrid – 23/02/2011

Pese a los intentos del régimen de Muamar el Gadafi de acallar a su pueblo y las dificultades para comunicarse en Libia, EL PAÍS ha conseguido contactar con algunos testigos de lo que allí está sucediendo: residentes en Libia, españoles que estaban allí trabajando, familiares de personas que intentan salir del país…

Nacimiento: 1942  Lugar: Sirte
Libia Libia A FONDO
Capital: Trípoli.  Gobierno: República Popular Socialista.
Población: 6,173,579 (est. 2008)
  • Las personas consultadas por este periódico describen un este tranquilo y un oeste, con la capital Trípoli, que vive en la incertidumbre.

Miles de libios y de extranjeros intentan salir del país.

En la capital, rodeada de militares, se escuchan disparos en algunas zonas, mientras que en otras la gente sale e incluso acude a trabajar.

Mientras, las milicias del dictador intentan borrar pruebas de la matanza de civiles, y se han llevado por la fuerza cadáveres de manifestantes de un hospital durante la noche.

Mouhamed, profesor de 29 años en Trípoli: “Disparan a matar, al torso y la cabeza”

Al cuñado de Mouhamed lo mataron hace unos días de un tiro en la cabeza.

Este profesor de 29 años está en Trípoli y asegura que hay disparos contra la población y que quien dispara lo hace para matar, con balas al torso y a la cabeza.

“Muchos de los que disparan están vestidos de civiles, hablan francés, no son libios y tienen complexión de negros africanos”, asegura en un correo electrónico.

“Muchos de los heridos en las calles son rematados a golpes por personas que llevan cascos amarillos”.

Las calles de la capital están llenas de cuerpos mutilados y quemados y los hospitales rebosan de personas heridas y ya empiezan a estar escasos de material sanitario.

Mouhamed cree que no hay bombas pero se escuchan algunas explosiones en los alrededores de la ciudad.

“Se dice que la ciudad está fuera del control del Gobierno y lo que se ve en las estrechas calles de Trípoli son las maniobras del desesperadas del sistema para mantenerse vivo”.

Amira Aribe, 33 años, dentista, Gergaresh (Trípoli): “El día es demasiado peligroso, todos tenemos miedo de las milicias

“Esta noche he dormido solo tres horas, a las siete de la mañana (una hora menos en la España peninsular) ya escuché disparos en la calle”, cuenta a través de Skype la libia Amira Aribe, dentista.

Aribe, que vive en Gergaresh, un barrio costero con hoteles de Trípoli, explica que la situación en la capital varía por zonas.

En la suya, sólo se atreven a salir a la calle por la noche: “El día es demasiado peligroso, todos tenemos miedo de las milicias”.

Esta mujer, una de las pocas libias que se atreve a aparecer en la prensa con su nombre y apellido, relata que, según varios amigos que trabajan en el Hospital Central de Trípoli, las milicias entraron anoche en el centro y se llevó los cuerpos de los manifestantes caídos en las calles, pese a la oposición de los médicos. La noche anterior, habían entrado para prohibir a los trabajadores que tomaran fotos o vídeos de los muertos y heridos. El uso de la violencia contra los manifestantes ha provocado la repulsa internacional y numerosas deserciones dentro del propio régimen de Gadafi, que se aferra al poder y asegura que prefiere morir “como un mártir” a irse.

Aribe se acaba de enterar de que el hijo de una amiga de su madre, muy joven, ha muerto de un disparo en el estómago esta madrugada, en Gergaresh, y que un hermano del joven está gravemente herido. “Se han tenido que llevar el cadáver del hospital para que no lo hicieran desaparecer”, cuenta.

La dentista libia explica que los familiares del joven muerto no han podido enterrarlo todavía: “No les queda más remedio que velar su cuerpo en casa y no pueden celebrar el funeral porque el régimen ha prohibido que la gente se reúna.

Es una vergüenza”. “Sería peligroso. La gente tiene miedo de que los relacionen con un rebelde, pero él es un shaheed (mártir)”, afirma.

“En pocos días, Trípoli será un auténtico campo de batalla”, vaticina Aribe.

M. D., 43 años, ingeniero informático, Hai Al-Andulus (Trípoli): “No sabemos lo que nos espera. Trípoli está en manos de un demente”

M. D., un ingeniero informático libio de 43 años, que vive en la zona de Hai Al-Andulus, otra de las zonas de la capital, también cuenta por Skype que la noche ha sido tranquila. “Solo escuchamos disparos durante el discurso de Gadafi”, dice.

De día, cuenta, la gente empieza a tener problemas para encontrar artículos de primera necesidad, como pan o gasolina: “Los últimos tres días hemos tenido que esperar colas de más de una hora para conseguir un poco de pan”, describe.

Sus dos hijos, de 4 y 7 años, están en casa pues los colegios llevan cerrados desde que empezaron las revueltas, hace una semana. “Los niños son los únicos que no tienen miedo, juegan tranquilos ajenos a lo que está pasando”.

Amir Siddiqui, ingeniero paquistaní empleado en Libia: “el problema es llegar a la capital por carretera”

Amir Siddiqui, un ingeniero paquistaní empleado en el sector petrolero, cuenta en un foro de expatriados que muchas compañías internacionales mantienen personal en sus oficinas de la capital para “cuidar” de sus trabajadores de los campos petroleros.

“La situación en Trípoli no es tan mala como reflejan las noticias”, afirma, “no hay problemas para moverse, todavía vamos a la oficina y no hemos tenido problemas hasta ahora”, contaba. Para él, el problema de los cientos de expatriados que pretenden salir del país es llegar a la capital por carretera.

Juan Prunes, español empleado en Libia por una empresa canadiense. “Trípoli está muy tranquila, incluso hay comercios abiertos”

Juan Prunes, un español que trabaja para la empresa canadiense de ingeniería SNC Lavalin ya está en Tripoli, después de que viajase durante horas desde un campamento a 70 kilómetros de la capital, localizado en mitad del desierto.

La esposa de Juan Prunes ha relatado desde Tenerife que su marido no vió controles ni barricadas en el trayecto que tuvo que hacer desde el punto en el que estaba desplazado. El español tiene internet, pero de forma interrumpida, según cuenta su mujer. La última vez que se comunicó con por la red contó que ha visto la capital libia “muy tranquila” y que incluso hay algunos comercios abiertos.

Después de dos días de silencio, la Embajada española en Libia le ha dicho que se desplace esta mañana a Trípoli para darle un salvoconducto, y esperar la evacuación a bordo de un avión militar.

El Ministerio de Exteriores ha confirmado a EL PAÍS que la aeronave salió de España anoche y se encuentra desde esta madrugada en un lugar cercano a Trípoli.

La delegación ha asegurado a Prunes que la mañana ha sido tranquila en la capital, aunque hay barricadas y puestos de control con gente armada en distintos puntos de la ciudad.

Exteriores explica que están tratando de localizar a los españoles para reagruparlos alrededor de Trípoli y evacuarlos en el menor tiempo posible. Además han desplazado a un funcionario al aeropuerto de la capital libia para que coordine los desplazamientos.

Ante las quejas de algunos ciudadanos españoles por el abandono sufrido por la embajada, Exteriores asegura que la legación ha estado en “permanente contacto” con todos los registrados en la misma.

Óscar , español trabajador en Libia: “todavía no he tenido noticias de la Embajada”

Óscar, un español que trabaja en Libia, se comunica a tropicones con sus padre, al que le ha asegurado que “todavía no ha tenido noticias de la Embajada”. Su hijo se logró poner en contacto con él con un mensaje de texto, aunque las comunicaciones siguen siendo muy complicadas. Óscar describe una situación “bastante tranquila”, aunque escucha disparos esporádicamente en las afueras de la capital, donde se ha refugiado en casa de una amiga.

Nana Ahmed, saharaui residente en Madrid, con dos hermanas desplazadas a Libia: “Llevan una semana sin comer”.

Nana Ahmed, una activista saharaui residente en Madrid, ha podido hablar de nuevo con sus dos hermanas, de 19 y 27 años, que están en un internado en Libia y de las que no tenía noticas desde el pasado sábado: “Tuve que esperar hasta las dos de la madrugada para poder hablar con ellas.

Las líneas no funcionaban”. Ahmed asegura que sus dos hermanas, estudiantes de periodismo y bachiller respectivamente, tienen esperanzas de la llegada del avión que las repatrie: “Mi hermana mayor hace tres días estaba en Trípoli pero se tuvo que marchar. Es una locura, lleva una semana sin comer”.

Ahmed Gebrel, diplomático libio de 37 años. “Gadafi manipula a la opinión pública diciendo que tras las protestas hay radicales y terroristas”

En el pueblo de Albayda, una ciudad liberada (aquellas libres del régimen del dictador en las que el Ejército se ha puesto del lado de los manifestantes), bancos y oficinas están abiertos.

Solo siguen cerrados los colegios, describe Ahmed Gebrel, un diplomático libio de 37 años. Gebrel, que ayer se acercó a la frontera con Egipto donde estuvo recibiendo a periodistas extranjeros y equipos médicos, iba a asistir esta mañana a una asamblea general de su localidad para organizarse.

Cuenta que los próximos pasos que darán será coordinarse con todos las ciudades liberadas, que asegura, son mayoría en el este.

El antiguo diplomático afirma que el discurso de anoche del dictador provocó la ira de los ciudadanos, que se echaron a la calle. “Gadafi trata de manipular a la opinión pública diciendo que detrás de las protestas hay radicales y terroristas”, dice Gebrel, que lo niega rotundamente.

Khaled Shari, libio residente en Valencia: “La gente está muy animada, con la moral más alta que nosotros, que estamos preocupados”

Tras el discurso, los comités revolucionarios, pilares fundamentales del régimen, salieron a la calle a atacar a la población en ciudades como Zliten, donde causaron 30 heridos, le han contado a Khaled Shari, libio residente en Valencia, sus hermanos.

Los partidarios de Gadafi “usaron palos y fusiles kaláshnikov, con la poca munición que les queda”, afirma Shari. Según le ha contado su hermano Mahmud, la población se enfrentó a ellos y consiguieron frenarles.

“La gente está muy animada, con la moral más alta que nosotros, que estamos preocupados en la distancia”, dice Shari, residente en España desde hace 30 años. Sus hermanos le transmiten que “esto no tiene marcha atrás”.

Elisenda López, mujer de un británico en Libia: “La gente está harta de tanta sangre”

Los habitantes de Bengasi han vivido una noche “muy movida, con muchos disparos”, dice Elisenda López, pareja del británico David Livingstone, que espera en esta ciudad del este, la segunda más grande de Libia, una forma de salir del país. En la calle se percibe que los libios ya no pueden más: “La gente está harta de tanta sangre”, le ha contado Livingstone.

Esta información está siendo elaborada por Belén HernándezGloria R. PinaRaquel SecoPaula Escalada MedranoAurora Muñoz.

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23 febrero, 2011 - Posted by | libia | ,

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