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La usura es la base del capitalismo

El cambista y su mujer, from vailima.blogia.comEl cambista y su mujer, by Marinus Claeszon Van Reymerswaele Roemerswaele, from vailima.blogia.com

La usura es la base del capitalismo

Por Leonardo Castellani *

Jesucristo no maldijo el dinero, como hicieron Proudhon, Papini o León Bloy: maldijo el mal uso del dinero, a los malos ricos y la adoración de dinero, al cual llamó el “ídolo inicuo, mammona inequitatis”: ídolo, porque lo idolatramos; inicuo, porque hacemos por él iniquidades (ustedes no, probablemente).

Jesucristo sabía lo que era el dinero.

¿Qué es el dinero?

El dinero es un “ticket”, un boleto, como esos que nos dan en el autobús, solamente que en vez de procurarnos solamente un viaje en autobús, nos puede procurar todas las cosas, incluso la felicidad, según muchos creen.

En sí mismo no vale nada, vale como signo. Un billete de mil pesos, hacerlo cuesta cincuenta centavos; y si no representara una cantidad de bienes (que en la Argentina va siendo menor cada vez) ni siquiera valdría cincuenta centavos: es un papel que no serviría para nada, ni siquiera para escribir una carta.

Y sin embargo, el dinero se vende, se compra y se alquila, como si fuera una cosa en vez de un signo o símbolo.

¿Por qué? Porque además de signo es un instrumento; con dinero puedo comprar instrumentos y producir más bienes -además de comer y vestir.

Si yo presto una azada, ¿puedo cobrar un alquiler por prestarla?

Sí, porque no puedo trabajar con ella mientras la tiene el otro, y además la azada se gasta; y esto se llama el “interés” o renta.

Pero si yo le exijo al prestatario de la azada que me dé todo lo que gane con ella, menos una pequeña suma para que pueda comer y seguir trabajando para mí, ¿es justo?

Esto se llama usura, y es la base del actual capitalismo.

¿Y si yo monopolizo tadas las azadas que hay en la República Argentina, y entonces al que quiero le alquilo, al que no quiero no, y puedo cobrar el alquiler que se me antoja, o si se mueren de hambre?

Esto se llama Gran finanza, o Alta finanza, o Capital Financiero: ¿No podemos dejar que la Alta finanza se coma las azadas y nosotros comer trigo?

No, porque no podemos producir trigo con las manos.

La Alta finanza, que es poder oculto y formidable, opera por medio del sistema bancario moderno.

El sistema bancario moderno está basado en una ficción, o digamos una estafa, pues abre la puerta a innumerables y enormes estafas.

Pongamos un ejemplo típico: el primer banco moderno que se fundó fue el Banco de Inglaterra, modelo y maestro de todos los bancos.

(Los italianos inventaron los bancos, pero los primeros bancos lombardos y genoveses eran relativamente decentes: prestaban azadas).

El Banco de Inglaterra se fundó en esta forma: el rey Guillermo III necesitaba 1.220.000 esterlinas, y se las prestó un prestamista judío de Frankfurt llamado Rothschild, o sea, escudo rojo; con esta condición: el rey recibía esa cantidad en oro, y la debía a Rothschild; y Rothschild recibía autorización para emitir un millón y pico de billetes y préstamos; eso se llamó “el activo” del Banco.

De modo que, ustedes ven, el dinero se ha multiplicado por dos: el rey tiene un millón y lo gasta; el Banco tiene otro millón y lo presta; y el rey sigue debiendo un millón de libras.

Como el dinero representa bienes (y si no, ningún valor tiene) y se ha multiplicado por dos, y los bienes no se han multiplicado por dos, los bienes cuestan ahora el doble; y ese aumento, que va a parar a los cofres Rothschild, lo paga el consumidor.

Eso no es nada todavía: queda la llamada “reserva”. Los banqueros se dieron cuenta pronto que la gente que pone dinero en el banco, para que ellos lo vendan o alquilen, no lo saca de golpe, a lo más un 5 o 10% es exigido al banco habitualmente, contando lo que entra habitualmente.

“Pongamos 20% para más segurirdad” -dice el banquero- “y podemos alquilar 80% más” -es decir, podemos prestar dinero que no existe, que le llaman “crédito”. Es decir que el banco presta y saca dinero del préstamo, no solamente por todo el activo que tiene sino por cuatro veces más de dinero que no existe y de bienes que no existen.

Es decir, que si tiene veinte pesos depositados, que son reales, hace préstamos por cien pesos; y cobra interés. Es decir que no solamente fabrica dinero, sino que saca dinero del aire: “dinero fantasma”, no para los financistas ciertamente, sino para nosotros.

¿Por qué pueden hacer eso? Porque la gente cree y tiene experiencia de que si va a exigir su dinero al banco, el banco se lo da. Pero es un error: si toda la gente fuese conjuntamente a sacar su dinero, el banco no puede pagar; se produce un pánico, lo que llaman una corrida, y el banco quiebra; y los depositantes pierden su dinero o parte de él.

(…) Pero, ¿no se pueden poner freno y riendas a los usureros de las Grandes finanzas? No se puede, ahora y aquí por los menos. La Gran finanza puede más que los gobiernos y los reyes -por lo menos de las naciones chicas y zonzas-, hace temblar a los políticos, e incluso puede provocar si quiere guerras internacionales.

(…) La Alta finanza presta capitales a los industriales y empresarios, que sin eso no se pueden sostener las grandes empresas industriales, necesarias hoy día; y les cobra intereses usurarios.

Los industriales, para no fundirse, naturalmente, mandan esos intereses a los precios. Guerras para mantener “mercados”. Cuestión social: intranquilidad, amargura, angustia.

Y así hemos llegado a este estado absurdo: escasez en medio de la abundancia; pobreza en medio de las riquezas; hambre en medio de la superproducción de alimentos; en 1933 en San Julián de la Patagonia se degollaron y quemaron sesenta mil carneros; y al mismo tiempo en la India aldeas enteras se morían de hambre ¡y en la Argentina también! Escasez artificial -y criminal.

¿Quién puede arreglar todo esto? Ahora, nadie. Solamente Cristo o el Anticristo pueden arreglarlo.

* Leonardo Castellani, de su Homilía del Domingo de Septuagésima, 1963.

Texto completo enEdición 4 por el 132° aniversario de Reconquista, 27-04-04.

Nacido en Reconquista, Provincia de Santa Fe, República Argentina, el 16 de noviembre de 1899. Era hijo de Héctor Luis Castellani y Catalina Contepomi.

Héctor Luis llegó a la Argentina en 1872 a los 5 años con su padre Leonardo, arquitecto florentino y fundador de la colonia San Antonio de Obligado en el norte santafesino. Don Héctor fue maestro normal y ejerció el oficio de periodista.

Fundó y dirigió el periódico “El Independiente”, el primero en el norte de Santa Fe. En la época de Leandro N. Alem, militó en la Unión Cívica Radical.

Tras un confuso episodio con la policía provincial en 1906, Don Héctor recibió un pistoletazo que le produjo la muerte. Su madre, Catalina Contepomi, era nacida en la Argentina de una familia de inmigrantes friulianos, supuestamente descendientes de condes. Los Castellani Contepomi tuvieron otros tres hijos menores: María Magdalena, Luis Oscar y Armando Néstor.

En la ciudad eterna, se postuló al examen Ad Gradum, el cual exige el conocimiento y desarrollo de temas tan especializados y difíciles que, en cada siglo, uno o dos candidatos se presentan a rendirlos; mas, en ocasiones, ninguno los aprueba.

Castellani, con notas todas sobresalientes, obtuvo el título más alto que la iglesia católica otorga a los más sabios entre sus doctores.

Este título es el apodado “diploma bulado” por llevar como protocolización el mismo sello de plomo de las bulas pontificias. En él, el Su Santidad Pío XI y el General de la Compañía de Jesús, P. Wladimir Ledochowski, en 1931 acreditaron con su firma, que Leonardo Luis Castellani era “Doctor Sacro Universal” Cum licentia ubique docendi, cuyo título habilita a enseñar filosofía y teología en cualquier universidad católica del mundo sin reválida.

El eximio título de Doctor Sacro Universal, asimismo, le daba derecho a publicar sus escritos sin censura previa, en los países donde no hubiese otro título igual o superior al suyo. Superior, no existía ninguno; igual, nadie lo tenía en la iglesia americana desde el Descubrimiento hasta él.

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4 marzo, 2011 - Posted by | TEORIA POLITICA | , ,

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