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La cara oculta de las noticias

Estadísticas alucinógenas .

Estadísticas alucinógenas .

Escrito por: loisdmuras el 27 Ago 2010 – URL Permanente

 

La crisis de USA, simple y con humor (video)


http://www.weblog-lab.com/la-crisis-de-usa-simple-y-con-humor-video/

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24-08-2010

Estadísticas económicas falaces en EE.UU.

Mientras los economistas mienten, la economía se muere

Paul Craig Roberts

Global Research

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

El 17 de agosto, Bloomberg informó sobre una publicación del gobierno de EE.UU. diciendo que la producción industrial aumentó el doble de lo pronosticado, en un 1%. Bloomberg lo interpretó como si significara que “el aumento en la inversión en los negocios está impulsando los aumentos en la producción, la que representa un 11% de la mayor economía del mundo”.

El mercado bursátil aumentó.

Veámoslo a través del prisma del estadístico John Williams de shadowstats.com.

Williams informa de que “el impulsor primordial de un aumento mensual de 1% en la producción industrial desestacionalizada en julio” fueron “factores estacionales distorsionados” causados por “las pautas irregulares en la producción de coches en EE.UU. en los últimos dos años”. La producción industrial “disminuyó en un 1% antes de los ajustes estacionales”.

Si el gobierno y Bloomberg hubieran anunciado que la producción industrial bajó en un 1% en julio, ¿habría subido 104 puntos el mercado bursátil el 17 de agosto?

Nótese que Bloomberg informa de que la producción industrial representa un 11% de la economía de EE.UU. Recuerdo que la producción industrial representaba un 18% de la economía de EE.UU. La disminución de un 39% se debe a la exportación de puestos de trabajo.

Hay que digerir este hecho. Wall Street y los accionistas y ejecutivos de corporaciones transnacionales han ganado miles de millones de dólares mediante el envío al exterior de un 39% de la manufactura de EE.UU. para aumentar el PIB y el empleo de países extranjeros, como China, mientras empobrecen a su antigua fuerza laboral estadounidense. El Congreso y la profesión económica lo han saludado como “la Nueva Economía”.

Economistas “comprados y pagados” nos dijeron que “la nueva economía” nos enriquecería a todos, y lo mismo hizo la prensa financiera. Estamos mejor, afirmaron, sin las “viejas” industrias y manufacturas, cuya partida destruyó la base tributaria de tantas ciudades y Estados y el sustento de millones de trabajadores estadounidenses.

Los economistas “comprados y pagados” dominaron todos los foros en los medios durante una década. Mientras ellos mentían, la economía de EE.UU. moría.

Ahora volvamos al engaño estadístico. El 17 de agosto la Oficina del Censo informó sobre un pequeño aumento en la construcción de nuevas viviendas en julio. Se orquestó más esperanza. En realidad el “aumento”, como informa John Williams, se debió a una gran revisión hacia abajo de los informes relativos a junio. El “aumento” de julio “habría constituido una contracción” sin la revisión a la baja del “aumento” de junio.

Por lo tanto, la sobreestimación de la construcción en junio no sólo hizo que junio pareciera bueno, sino que la corrección a la baja de la cifra de junio hizo que julio pareciera bueno, porque los inicios se basaron en la cifra corregida de junio. Es probable que la misma manipulación ocurra de nuevo el próximo mes.

Si el gobierno te miente sobre las armas de destrucción masiva de Iraq, las armas nucleares iraníes, y el 11-S, ¿por qué no te va a mentir sobre la economía?

Ahora tenemos la cantidad más alta de todos los tiempos de estadounidenses que reciben cupones alimenticios, unos 40,8 millones, cerca de un 14% de la población. Para el próximo año, el gobierno calcula que la dependencia de cupones alimenticios aumentará a 43 millones de estadounidenses. Por lo tanto el Congreso redujo las prestaciones de cupones alimenticios. Que coman pasteles.

Dondequiera se mire –cupones alimenticios, procedimientos de ejecución hipotecaria, Estados en bancarrota, aumento del desempleo– el mensaje de “su gobierno” a los mansos estadounidenses es el mismo: coman pasteles mientras libramos guerras, por cuenta de Israel, que enriquecen al complejo militar/de seguridad, y mientras rescatamos a banqueros bandidos cuyos ingresos anuales ascienden a decenas de millones de dólares y más.

Es imposible lograr que el gobierno de EE.UU. diga la verdad sobre lo que sea. Si las compañías privadas utilizaran la misma contabilidad que el gobierno de EE.UU., sus ejecutivos serían inculpados, condenados y encarcelados.

“Nuestro gobierno” se dedica a librar guerras para enriquecer al complejo militar/de seguridad y a apoyar la expansión territorial de Israel a costa de recortes en la Seguridad Social y Medicare.

Casi todos los miembros del Congreso, especialmente los republicanos, quieren pagar por guerras insensatas reduciendo la Seguridad Social y Medicare.

Cuando se preocupan por el déficit, usualmente tienen en la mira a la Seguridad Social y a Medicare, los denominados “derechos a la ayuda”.

No hay que ser particularmente inteligente para ver que la reacción de Wall Street y el gobierno al sorprendente déficit presupuestario de EE.UU. no es detener las insensatas guerras y rescates de megamillonarios, sino reducir “los derechos a la ayuda”.

Terminaré este artículo hablando del desempleo. “Nuestro gobierno” nos dice que la tasa de desempleo es de poco menos del 10%, una cifra que habría desbaratado a cualquier gobierno de la Gran Depresión. Pero, una vez más, “nuestro gobierno” está mintiendo. La tasa de desempleo de la que habla es de sólo algo menos de un 10% porque el gobierno de EE.UU., desde el corrupto gobierno de Clinton, ya no toma en cuenta a los estadounidenses que han estado desocupados durante más de un año. Una vez que el desocupado llega a un año y un día, es borrado de los registros de cesantía y ya no se contabiliza como desempleado.

Hay que comparar este hecho con la cifra que se lee en la prensa financiera. Ahora mismo, si se midiera con la metodología de 1980, la tasa de desempleo de EE.UU. sería de cerca de un 22%. Por lo tanto, la tasa de desempleo mencionada oculta más de la mitad de los desempleados.

Y el secretario del Tesoro, Tim Geithner, dio la bienvenida en el New York Times del 2 de agosto a “la recuperación”.

Verdaderamente asombroso.

© Copyright Paul Craig Roberts, Global Research, 2010

EE.UU. se sume en la oscuridad

Paul Krugman

ATTAC España

Las luces se apagan en todo EE.UU., literalmente. La ciudad de Colorado Springs ha copado los titulares con su intento desesperado por ahorrar dinero apagando un tercio de sus farolas, pero están ocurriendo o barajándose cosas similares en todo el país, desde Filadelfia hasta Fresno.

Entretanto, un país que en su día asombró al mundo con sus visionarias inversiones en transportes, desde el canal de Erie hasta el sistema de autopistas interestatales, ahora se halla en un proceso de despavimentado: en varios Estados, los Gobiernos locales están destruyendo carreteras que ya no pueden permitirse mantener y reduciéndolas a grava.

Y una nación que antaño valoraba la educación, que fue una de las primeras en ofrecer escolarización básica a todos sus niños, ahora está haciendo recortes. Los profesores están siendo despedidos y los programas cancelados. En Hawai, hasta el curso escolar se está acortando de manera drástica. Y todo apunta a que en el futuro se producirán todavía más ajustes.

Nos dicen que no tenemos elección, que las funciones gubernamentales básicas -servicios esenciales que se han proporcionado durante generaciones- ya no son viables. Y es cierto que los Gobiernos estatales y locales, duramente azotados por la recesión, están faltos de fondos. Pero no lo estarían tanto si sus políticos estuvieran dispuestos a considerar al menos algunas subidas de impuestos.

Y en el Gobierno federal, que puede vender bonos a largo plazo protegidos contra la inflación con un tipo de interés de sólo el 1,04%, no escasea el dinero en absoluto. Podría y debería ofrecer ayuda a los Gobiernos locales y proteger el futuro de nuestras infraestructuras y de nuestros hijos.

Pero Washington está prestando ayuda con cuentagotas, y hasta eso lo hace a regañadientes. Debemos dar prioridad a la reducción del déficit, dicen los republicanos y los demócratas centristas. Y luego, casi a renglón seguido, afirman que debemos mantener las subvenciones fiscales para los muy adinerados, lo cual tendrá un coste presupuestario de 700.000 millones de dólares durante la próxima década.

En la práctica, buena parte de nuestra clase política está demostrando cuáles son sus prioridades: cuando se les da a elegir entre pedir que el 2% de los estadounidenses más acaudalados vuelvan a pagar los mismos impuestos que durante la expansión de la era Clinton o permitir que se derrumben los cimientos de la nación -de manera literal en el caso de las carreteras y figurada en el de la educación-, se decantan por esto último.

Es una decisión desastrosa tanto a corto como a largo plazo. A corto plazo, esos recortes estatales y locales suponen un pesado lastre para la economía y perpetúan el desempleo, que es devastadoramente elevado.

Es crucial tener en mente a los Gobiernos estatal y local cuando oímos a la gente despotricar sobre el desbocado gasto público durante la presidencia de Obama. Sí, el Gobierno federal estadounidense gasta más, aunque no tanto como cabría pensar. Pero los Gobiernos estatales y locales están haciendo recortes. Y si los sumamos, resulta que los únicos incrementos relevantes en el gasto público han sido en programas de protección social, como el seguro por desempleo, cuyos costes se han disparado por culpa de la gravedad de la crisis económica.

Es decir que, a pesar de lo que dicen sobre el fracaso del estímulo, si observamos el gasto gubernamental en su conjunto, apenas vemos estímulo alguno. Y ahora que el gasto federal se reduce, a la vez que continúan los grandes recortes de gastos estatales y locales, vamos marcha atrás.

Pero, ¿no es también una forma de estímulo el mantener bajos los impuestos para los ricos? No como para notarlo. Cuando salvamos el puesto de trabajo de un profesor, eso ayuda al empleo sin lugar a dudas; cuando, por el contrario, damos más dinero a los multimillonarios, es muy posible que la mayor parte de ese dinero quede inmovilizado.

¿Y qué hay del futuro de la economía? Todo lo que sabemos acerca del crecimiento económico dice que una población culta y una infraestructura de alta calidad son cruciales para el crecimiento. Las naciones emergentes están realizando enormes esfuerzos por mejorar sus carreteras, puertos y colegios. Sin embargo, en Estados Unidos estamos reculando.

¿Cómo hemos llegado a este punto? Es la consecuencia lógica de tres décadas de retórica antigubernamental, una retórica que ha convencido a numerosos votantes de que un dólar recaudado en concepto de impuestos es siempre un dólar malgastado, que el sector público es incapaz de hacer algo bien.

La campaña contra el Gobierno siempre se ha planteado como una oposición al despilfarro y el fraude, a los cheques enviados a reinas de la Seguridad Social que conducen lujosos Cadillac y a grandes ejércitos de burócratas que mueven inútilmente documentos de un lado a otro. Pero eso, cómo no, son mitos; nunca ha habido ni de lejos tanto despilfarro y fraude como aseguraba la derecha. Y ahora que la campaña empieza a dar frutos, vemos lo que había realmente en la línea de fuego: servicios que todo el mundo, excepto los muy ricos, necesita, unos servicios que debe proporcionar el Gobierno o nadie lo hará, como el alumbrado de las calles, unas carreteras transitables y una escolarización decente para toda la ciudadanía.

Por tanto, el resultado final de la prolongada campaña contra el Gobierno es que hemos dado un giro desastrosamente equivocado. Ahora, EE UU transita por una carretera a oscuras y sin asfaltar que no conduce a ninguna parte.

Fuente: http://www.attac.es/ee-uu-se-sume-en-la-oscuridad/

——

La invasión de Irak y los siete años de ocupación han costado a EEUU la friolera de 784.000 millones de dólares (más que la guerra de Vietnam) sólo en costes de combate (el total se estima en tres billones de dólares). Sumen a eso los costes de otra guerra perdida, la de Afganistán, con 320.000 millones, de momento.

No es de extrañar que, según los datos que dio la Oficina de Presupuesto del Congreso el pasado 19 de agosto, el déficit presupuestario federal de Estados Unidos superará este año los 1,3 billones de dólares, lo que significará el segundo mayor déficit en 65 años. Basta sumar y echar cuentas, y se comprueba la principal causa de ese déficit. Como para no salir por patas.

Pero el coste de la agresión a Irak es mucho más que dinero: 4.414 militares norteamericanos muertos en combate, 31.8797 heridos, 1.135 amputados. Y un Irak que tardará siglos en recuperarse. No deja de ser llamativo que el coste de la guerra haya sido de 2.435 dólares por ciudadano estadounidense y, en cambio, para cada niño, mujer y hombre iraquí suponga 25.828 dólares de media.

Todo ello para dejar a Irak convertido, en la práctica, en un cuasi protectorado de su peor enemigo en Oriente Medio. La influencia de Irán, a través de la mayoría chiíta y del propio gobierno títere, se ha vuelto un problema de difícil solución para EEUU. Y en el norte del país, la independencia de facto del Kurdistán iraquí no hace sino enturbiar las relaciones con su otrora principalísimo aliado Turquía.

 

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9 abril, 2011 - Posted by | ECONOMIA, EEUU, NOTICIAS |

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