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ESPECIAL CUBA VI CONGRESO PCC

El Partido Comunista intenta salvar la esencia de la Revolución cubana

El VI Congreso debe aprobar las reformas económicas y elegir a Raúl Castro como nuevo secretario general

DANIEL LOZANO Caracas 16/04/2011 20:32 Actualizado: 16/04/2011 20:38

Una réplica del ‘Granma’, en el que Castro y sus compañeros llegaron a Cuba en 1956 para comenzar la lucha contra Batista, corona el desfile en La Habana. - A. ROQUE / AFP

Una réplica del ‘Granma’, en el que Castro y sus compañeros llegaron a Cuba en 1956 para comenzar la lucha contra Batista, corona el desfile en La Habana. – A. ROQUE / AFP

El congreso del Partido Comunista que cambiará la historia de Cuba comenzó en La Habana con muchas incógnitas y una sola certeza: Fidel Castro, líder perpetuo del partido que vertebra el régimen, dejará de serlo antes de que acabe el cónclave. “Debe ser, por ley de vida, el último de la mayoría de los que integramos la generación histórica”, sentenció su hermano, el presidente de Cuba Raúl Castro, despachando de esta forma a toda una nomenclatura octogenaria.

Catorce años después y con la espada económica de Damocles sobre sus mil delegados y sobre la vida de los 11 millones de habitantes de la isla, el esperado VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) confirmará el relevo en la jefatura del partido de un hermano camino de los 85 años por otro que cumplirá los 80. Hace unas semanas, Fidel admitió que ya no ejercía de primer secretario del PCC desde que cayó enfermo, pero el cambio aún no se ha consumado de forma oficial.

Un relevo y un objetivo: dejar “trazada” la hoja de ruta de la “inaplazable” reforma económica, que evite la debacle del sistema socialista creado por los hermanos Castro. Medidas para “actualizar” el sistema, como repite Raúl desde que tomara el mando del país en 2006 por la enfermedad de su hermano mayor. Medidas que los burócratas deberán ejecutar contra sí mismos, en busca de desburocratizar el sistema en una especie de haraquiri a la caribeña.

Raúl: “O rectificamos o hundiremos
el esfuerzo
de generaciones”

“O rectificamos o ya se acaba el tiempo de seguir bordeando el principio, nos hundimos, y hundiremos (…) el esfuerzo de generaciones enteras”, concluyó recientemente Raúl Castro, hasta ahora segundo secretario del PCC, sin eludir ni un ápice el dramatismo de sus palabras.

Las reformas económicas planteadas contemplan la reducción de un millón y medio de empleos públicos, la apertura de negocios privados (cuentapropistas) en 178 oficios, la eliminación de subsidios, la descentralización agrícola y la autogestión empresarial. Una revolución dentro de la Revolución, que ha arrastrado incluso a la famosa libreta, que da acceso a alimentos subvencionados: el Congreso evaluará una propuesta para “implementar la eliminación ordenada de la libreta de abastecimiento”.

“La libreta es Cuba, sin ella mucha gente va a pasar hambre”, señaló con precisión de cirujana social Enriqueta Domínguez, ama de casa de 72 años, a la agencia AFP. Los cubanos, que se han beneficiados durante 50 años de la educación y sanidad gratuitas, insisten a su Gobierno para que elimine la doble moneda, permita la compraventa de casas y coches y la libertad para los viajes. Demasiada presión para el Gobierno de Raúl, que tiene claro que no puede seguir gastando más dinero del que ingresa, ni siquiera contando con la ayuda del petróleo venezolano de Hugo Chávez.

De momento, todo parece seguir igual en La Habana oficial, la ciudad en la que todo cambia para que todo siga igual: limitaciones para la prensa internacional, desfiles militares y mucha simbología. Empezando por la fecha elegida para el inicio del congreso, el 16 de abril. Hace 50 años Fidel proclamó el carácter socialista de la Revolución. Y el 17 de abril se conmemora el medio siglo de la fracasada invasión de Bahía Cochinos, dirigida por la CIA y ejecutada por tropas anticastristas. Más símbolos para una sociedad cargada de ellos.

Medidas “inaplazables”

En un proceso previo que se ha prolongado durante meses, el Gobierno cubano ha avanzado algunas de las “inaplazables” medidas. Hace dos días, el diario Granma, órgano oficial del PCC, apostó por la descentralización y el fortalecimiento de las empresas, “donde la excesiva tutela del Estado ha creado disfunciones”.

El diario ‘Granma’ apuesta por el fortalecimiento de las empresas

El pequeño ventanuco para la suave crítica interna, abierto en medios como Juventud Rebelde y Granma y sus respectivas cartas al director, ha servido sobre todo para centrar los ataques en los odiados burócratas de la maquinaria centralista. “Las empresas fueron invadidas por la inercia de aguantar dictámenes y asignaciones”, perdieron “capacidad de reacción y movilidad” y con la seguridad del abrigo estatal “dejaron de sentir la presión real de ser competitivas”, publicó Granma. Algo impensable hasta hace muy pocos meses.

Críticas de muy distinto tono son las efectuadas por la oposición y los disidentes, que contemplan la cumbre del PCC entre el escepticismo y la indiferencia. Incluso los movimientos a la izquierda del PCC, liderados por intelectuales como Pedro Campos, alertan contra el proceso previo, donde “no hubo posibilidad de difundir y debatir plataformas alternativas al programa oficial. Las posiciones críticas no encontraron ningún espacio ni en prensa ni en radio o TV oficiales”.

Las críticas más rotundas sí han encontrado su espacio en las plataformas digitales rebeldes, como la de Yoani Sánchez y su blog Generación Y: “Aunque las expectativas se han desteñido bastante en los últimos meses, algo queda de ellas, y sobre todo entre los más desposeídos materialmente y entre los más aferrados ideológicamente”.

Unos y otros han asistido con sorpresa al apoyo de la Iglesia, reflejado en la voz del cardenal Jaime Ortega, que no dudó en defender las “intenciones serias, muy esperanzadoras”, de Raúl Castro. La Iglesia católica, con la asistencia de la diplomacia española, ha pactado con el Gobierno la salida de la cárcel de los presos de conciencia condenados tras la Primavera Negra, una operación que los analistas han vinculado con futuras ayudas para el proceso económico cubano.

El cónclave coincide con el 50 aniversario de Bahía de Cochinos

El cuentagotas informativo en los medios estatales ha desaparecido en los últimos días para dar paso a las gestas de los barbudos de Sierra Maestra. Entre los vítores también se han deslizado pequeños adelantos del congreso, como la llegada de delegados desde el interior del país. Entre ellos Raúl Sánchez Machado, decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Las Villas. El profesor hizo pública su “gran satisfacción” al llegar a un encuentro “que es expresión de la voluntad democrática del pueblo por garantizar el futuro del país y la consolidación del proyecto socialista cubano”.

Pero más allá de eufemismos y de propaganda oficial, la sociedad cubana busca desde hace meses una tabla de salvación en medio de la tormenta económica. La vida real cubana corre desde hace años en distinta dimensión a la vida política. El Proyecto de Linamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, documento base del congreso, realiza un salto de 20 años atrás para retomar los planes cuentapropistas, ya esbozados en los noventa en un proyecto ideado por Carlos Solchaga, gurú económico del Gobierno de Felipe González.

Trabajos privados

El ingenio del cubano se ha lanzado a exprimir las nuevas licencias para el trabajo privado. Desde vender hielo de casa en casa a recuperar los viejos paladares (pequeños restaurantes privados) que durante los años noventa enriquecieron la pobre gastronomía caribeña. Ventas de CD piratas, barberías, artesanos, mecánicos, zapateros… Así hasta la cifra de 300.000 cuentapropistas, los mismos que durante el periodo especial fueron atacados sin piedad y presionados con multas e impuestos por el Gobierno que los había creado. “Bandidos”, “especuladores”, “macetas” , se llamaba entonces a los que se enriquecían con actividades privadas.

En este otro congreso, el congreso de la calle, no hay tiempo para discursos ni para reportajes del Granma en Bahía Cochinos. El tiempo corre sin parar. Aquí las historia no se cuentan cada 14 años. Se escriben todos los días.

Cuando la dignidad ya no alimenta

JUAN CARLOS MONEDERO Profesor de Ciencia Política de la Universidad Complutense 16/04/2011 20:41 Actualizado: 16/04/2011 20:46

Los hermanos Castro, en un acto el año pasado. - AFP

Los hermanos Castro, en un acto el año pasado. – AFP

  • Poco antes de que la enfermedad le postrara, Lenin se dirigió a los dirigentes del partido con dureza: “O alimentamos al pueblo como lo hacían los capitalistas o el abrazo que nos dieron cuando les libramos de los zares y la guerra nos lo pedirán de vuelta”.

Corría el segundo año de la Nueva Política Económica, un paso atrás en la construcción del comunismo que rompía, como ahora hace Cuba, el monopolio público de los medios de producción. El socialismo, a diferencia de lo previsto por Marx, triunfaba en los países menos desarrollados. Esos saltos se traducían en malos resultados económicos. La falta de consciencia se solventaba con un rígido aparato de control político, más creíble cuanto más implacable eran los ataques de los enemigos.

Cuba, a la defensiva, siempre estuvo a la altura, prestando a América Latina la dignidad de quien supo resistir los ataques del imperio. La pequeña isla, sometida a un bloqueo terrible de EEUU, se mantuvo erguida. Con Fidel, el pueblo cubano comía dignidad.

Pero si Cuba acertó en la defensa, fue fallando en la propuesta. Tras avances espectaculares en educación, sanidad, vivienda, mortalidad infantil, investigación médica, atención a la población en situaciones de catástrofes (¿o tenemos que comparar los huracanes en Cuba con el Katrina en Nueva Orleans?), fue perdiendo fuelle tras la caída de la URSS en 1991. Demasiadas zancadillas terminan haciéndote caer.

El debate creíble sobre Cuba pertenece
a la izquierda

El debate creíble sobre Cuba pertenece a la izquierda. Los que adversaron la Revolución desde 1959, sólo actualizan sus argumentos. Si se trata simplemente de hacer de Cuba otro Haití, no hace falta gran cosa: que entren las multinacionales y apliquen en Cuba las políticas de choque que han desarrollado en la frontera con México. Cuando regrese el subdesarrollo a Cuba, la misma derecha no tardará en echarle la culpa al “comunismo”. Los enemigos de Cuba quieren más triunfar sobre el pasado que sobre el presente.

Las nuevas medidas económicas rompen los esquemas del socialismo. Como ocurrió en la URSS en 1921, las soluciones traerán nuevos problemas. El primero, la ruptura de la igualdad. Lleva 20 años de retraso la apertura de un debate crítico que corresponsabilice a la población de los logros del socialismo. La ausencia de pluralismo político centró la legitimidad política en Sierra Maestra, de manera que el liderazgo devino en gerontocracia. Los jóvenes cubanos miran a ritmo de rap hacia delante; mientras, los viejos siguen tarareando nostálgicos las canciones de Carlos Puebla y los tradicionales.

Cuando se abrió una puerta en el Muro de Berlín, los jóvenes se abalanzaron a los centros comerciales del Oeste. Honecker se lamentaba patético: “¿Por qué se van?”. En un mundo con mil millones de personas pasando hambre, Cuba no se merece la suerte del comunismo soviético. ¿Habrán aprendido? No deben ser los mismos los que digan una cosa y la contraria. Es hora de escuchar a la gente más joven. La que formó la Revolución. Los que van a vivir la nueva Cuba.

“Los jóvenes sólo conocen el periodo especial”

Susanne Gratius. Investigadora. Fundación para las Relaciones Internacionales (FRIDE)

T. SCHÄFER 16/04/2011 20:39 Actualizado: 16/04/2011 20:40

  • Han pasado 14 años desde el último congreso del PCC, por lo cual se ha calificado este cónclave de histórico.

Creo que es exagerado. Consolida una nueva etapa que comenzó en los años noventa, que luego se frenó y ahora se está retomando con las reformas económicas. Pero la sociedad civil ya está haciendo muchas actividades económicas que el partido ahora simplemente legalizará. Es un programa de reformas y de ajustes económicos. Se van a quitar privilegios sociales, como la libreta para obtener alimentos altamente subvencionados. Esto va a afectar a gran parte de la población.

¿Las reformas significan una despedida del modelo socialista de la Revolución?

Hace tiempo que los cubanos se despidieron del socialismo. Para sobrevivir cada día la gente tiene que buscarse la vida en el mercado negro. El modelo socialista se rompió tras el colapso de la URSS. Pero hay todavía un apoyo popular muy grande a la Revolución, por lo cual en Cuba no hemos visto revueltas callejeras como en los países árabes.

¿Cree que el congreso confirmará la llegada de una nueva generación?

Dudo que lleguen muchos jóvenes, aunque hay algunos dirigentes destacados como los ministros de Exteriores y de Economía. Se ha consolidado la burocratización del aparato. Se ha pasado del autoritarismo carismático de Fidel al autoritarismo burocrático de Raúl. Fidel integró muchos más jóvenes en la cúpula que Raúl. Para muchos jóvenes la Revolución hoy es equivalente al periodo especial, no conocen otra época.

Raúl Castro pone firme al Partido Comunista

El presidente cubano ataca al PC por frenar sus reformas y lo llama a “desterrar el inmovilismo fundamentado en dogmas y consignas vacías”

MAURICIO VICENT | La Habana 17/04/2011

Raúl Castro inauguró ayer el VI Congreso del Partido Comunista Cubano (PCC) con un rapapolvo histórico a la organización partidista que durante medio siglo ha ostentado el monopolio político y regido los destinos de Cuba.El presidente cubano y Segundo Secretario del PCC criticó con dureza al Partido por entrometerse en las labores de Gobierno y usurpar funciones que no le son propias, además de exigirle “desterrar el inmovilismo fundamentado en dogmas y consignas vacías” y no frenar las reformas económicas que impulsa su Gobierno en busca de un nuevo modelo económico. Castro hizo a los 1.000 delegados al Congreso una propuesta que nadie esperaba: limitar a dos periodos de cinco años el tiempo que pueden ejercer el poder los principales cargos del Gobierno y el PCC.

El mandatario cubano afirmó – visiblemente enfadado – que el PCC en muchas ocasiones ha bloqueado decisiones políticas convirtiéndolas en papel mojado. También ahora. “Hay que despojar al Partido de las funciones que no le corresponden”, dijo en el discurso, que fue muy duro contra el sector más ortodoxo del Partido, refractario a los cambios. Castro reconoció las resistencias internas y hablo de la tarea de domesticar la burocracia y a los dogmáticos en términos de una batalla: “Ya veremos cómo va a ser la pelea, cómo se van a librar los combates”. Y añadió: “Pero esperamos ganarla”.

El presidente cubano aseguró que el proceso de reformas iniciado, llamado oficialmente “actualización del modelo”, va a continuar, aunque aseguró que es una tarea compleja que requerirá de al menos de “un quinquenio”. Habló de la necesaria descentralización del Estado y la reducción de su papel, y también confirmó que se ampliarán los márgenes de la iniciativa privada -en los últimos meses se han concedido cerca de 200.000 licencias para ejercer el trabajo por cuenta propia -. Eso sí, aclaró que las transformaciones persiguen preservar el socialismo, no destruirlo. No habrá “políticas de choque” neoliberales, aunque la libreta de racionamiento tiene los días contados y los gastos sociales se reducirán, indicó. El proceso de reducción de empleos – está previsto liquidar 500.000 puestos de trabajo estatales – seguirá, pero acomodado a las circunstancias y con “flexibilidad” en los plazos.

Sobre nuevas medidas económicas, se refirió a tres que en estos momentos se preparan y están en fase de redacción legal: la esperada ley de compraventa de casas y automóviles; la ampliación de los límites de tierras ociosas que el Estado puede entregar a los campesinos privados; y la resolución que permitirá a los bancos conceder créditos a los trabajadores por cuenta propia.

También se refirió también al proceso de excarcelación de presos políticos – “contrarrevolucionarios”, según la terminología oficial – ocurrido en los últimos meses. Dijo que había sido una decisión soberana y alabó a la Iglesia Católica, en especial al cardenal Jaime Ortega, agradeciendo también al ex ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, su contribución a la solución humanitaria. Raúl Castro aseguró que la colaboración emprendida con la Iglesia consolidaba también la unidad del pueblo cubano, frase que debe haber chirriado a los jacobinos que en ese momento le escuchaban.

Ultimo Congreso de los históricos

Las palabras de Raúl cobran especial relevancia por ser este el último Congreso de la dirigencia histórica. Fidel, de 84 años, lleva alejado del poder desde 2006 y su salud le impide seguir como Primer Secretario del PCC. Raúl, a punto de cumplir 80, ha reconocido en varias ocasiones que la situación de su país es crítica y que a su generación sólo le queda esta “oportunidad” para tratar de enmendar “errores” del pasado y “dejar el rumbo trazado”.

Algo es seguro: los históricos seguirán hasta el último momento. Pero el relevo, en medio de difíciles equilibrios y cuando la necesidad de transformar sustancialmente el modelo choca con la inercia del inmovilismo y el exceso de prudencia, se impone. El mandatario admitió que el traspaso de poder era asunto delicado, dejando caer que en los próximos años habrá que preparar una nueva cantera de dirigentes debido a los errores cometidos por el PCC.

En juego está la supervivencia del sistema. Nada menos. Y ello pasa obligatoriamente por la apertura económica y la reforma del régimen, en línea con las experiencias del socialismo asiático. Menos Estado y más mercado e iniciativa privada, pero sin ceder poder político ni abandonar el imaginario de la revolución, y desde luego a ritmo cubano.

No es casualidad que el VI Congreso del PCC arrancara – con nueve años de retraso – después de una gran parada militar en la Plaza de la Revolución. Como testigos de la revista, las esculturas de José Martí, los comandantes Che Guevara y Camilo Cienfuegos y una gigantografía de Fidel Castro, ausente pero siempre omnipresente; y por supuesto, tanques, piezas de artillería y vuelos de aviones MIG, a la vieja usanza socialista.

La escenografía estuvo concienzudamente pensada. Un gran desfile para conmemorar el 50 aniversario de la victoria de Bahía de Cochinos y la proclamación del carácter socialista de la revolución, reafirmación del sello “antiimperialista” y antiyanqui – por cierto, en su discurso Raúl volvió a ofrecer a EEUU diálogo en igualdad de condiciones y dijo aceptar el “desafío de tener relaciones normales con Washington -. También, en primer plano estuvo el verde olivo y los galones, muestra del futuro y sus actores inmediatos en una isla donde los militares ocupan ya importantes carteras ministeriales y buena parte de los cargos en el Consejo de Estado y el Politburó, que ahora será renovado. En cualquier ecuación de futuro, el Ejército es clave y llave.

Cuba, en busca de un modelo

Raúl Castro reconoce que la situación en la isla es crítica y que a su generación sólo le queda enmendar “errores” del pasado

MAURICIO VICENT | La Habana 16/04/2011

Desde que Raúl Castro asumió el mando debido a la enfermedad de su hermano Fidel, hace más de cuatro años, expresó la necesidad de introducir cambios “estructurales” en el modelo económico para hacer sostenible el socialismo cubano, cada vez más carcomido por la ineficiencia. Desde entonces, diversas medidas de corte aperturista han sido adoptadas, las primeras tan elementales como permitir que los cubanos se alojen en hoteles o puedan comprar un ordenador o un teléfono celular, y otras que implican transformaciones de calado, como el reparto de tierras ociosas del Estado a los campesinos o la ampliación de los márgenes para la iniciativa privada.En este tiempo, en paralelo a las consignas revolucionarias y los discursos estirados, ha ido avanzando y dibujándose un camino de reformas que, aunque tímidas y con vaivenes, han marchado en la dirección de una apertura económica, que no política. Sin embargo, según el propio Castro admite, lo hecho hasta ahora es insuficiente. El VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) tiene como único tema en agenda el económico, y debe aclarar algunas cosas fundamentales, como definir qué tipo de modelo es el que se busca y cuáles son los límites de los cambios, al menos los iniciales.

Ya se sabe que en Cuba las palabras reforma y transición son tabú, al igual que lo eran en Vietnam durante el VI Congreso de los comunistas de ese país, en 1986, que abrió la puertas a la transformación del país. Hoy en el PCC se habla sólo de “actualización del modelo”, del mismo modo que en Vietnam el concepto era “renovación” (Doi Moi). Economistas cubanos aseguran que es muy pronto para establecer similitudes entre ambos procesos, sobre todo en cuanto al alcance. Pero el espíritu no es muy distinto.

“De lo que se trata es de transitar de un modelo estatal férreamente centralizado a otro de economía mixta, con espacios cada vez mayores para el mercado y la iniciativa privada, con la diferencia sustancial que Vietnam empezó hace 25 años”, asegura un sociólogo cubano.

El documento base que discutirán – y con toda seguridad aprobarán – los 1.000 delegados al VI Congreso, tiene 291 propuestas incluidas en el “Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social de Cuba”. Estos lineamentos han sido sometidos en los últimos meses a un amplio proceso de discusión en todo el país, y las sugerencias recogidas han modificado alrededor del 60 % del articulado, según declaró el ex presidente norteamericano James Carter en una reciente visita a la isla. Lo que no se ha dicho todavía es qué tipo de enmiendas son.

Los lineamientos, en esencia, apuestan por la descentralización y desestatización, la ampliación de la iniciativa privada (en los últimos meses se ha duplicado el número de licencias de trabajo por cuenta propia concedidas) y un mayor uso de los instrumentos de la economía de mercado, tanto para gestionar las políticas macroeconómicas como las decisiones microeconómicas.

Se habla de salarios diferenciados y vinculados a la productividad, de reducir gastos sociales y también de despidos en un país que se enorgullecía del pleno empleo (el plan era reducir antes del verano las plantillas estatales en más de 500.000 personas, pero ha sido aplazado). Además del fin de las políticas igualitaristas, se recoge la voluntad de estimular las pymes y cooperativas en diversos sectores y de abrir el mercado inmobiliario.

El conjunto de medidas parecen apuntar hacia la creación de un escenario de “socialismo de mercado” que poco tiene que ver con la realidad cubana actual, pero hay demasiadas cuestiones sin definir todavía, aseguran diversas voces. Un ejemplo es cómo hacer compatible el sistema de planificación socialista, que se mantiene, con la ampliación del mercado. “El plan está por encima del mercado, pero… ¿cuáles son los límites?, se preguntaba recientemente el economista cubano Pavel Vidal en una entrevista. “Se tiende a pensar que con control, previsión y disciplina se van a resolver los problemas (…) Si vamos a intentar perfeccionar lo que no ha funcionado por décadas, entonces no llegaremos a ningún lado”, indicaba.

Además del contenido, está el ritmo de las reformas. Algunos aseguran que aunque se haga todo bien ya no queda tiempo, y de cambios políticos el VI Congreso del PCC ni hablará

Cuba prepara leyes para autorizar la compra y venta de automóviles y casas 

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  • EFE
  • La Habana |

El presidente cubano, Raúl Castro, anunció hoy que su Gobierno prepara leyes para autorizar la compra y venta de automóviles y casas entre particulares, dentro del proceso de reformas y actualización del modelo económico y social que impulsa en la isla.

“Se encuentran en fase avanzada las normativas jurídicas asociadas a la compra-venta de viviendas y de automóviles”, indicó Castro en su discurso de apertura del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) en el Palacio de Convenciones de La Habana.

El mandatario y segundo secretario del PCC dijo que también se preparan normativas para otorgar créditos bancarios a los trabajadores del sector privado y “a la población en general”.

Además, se prevé ampliar los límites dispuestos para la entrega de tierras ociosas en usufructo a los productores agropecuarios que tengan “resultados destacados”.

Castro se refirió a esos temas al presentar el informe central del VI Congreso, en el que profundizó en aspectos de su plan de reformas económicas para superar la crisis del país, contenido en el documento “Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución”.

Reiteró que la “actualización económica” requerirá modificaciones en la normativa cubana e incluso ajustes en la Constitución de Cuba que se propondrán “en su debido momento”.

El plan de ajustes económicos ha llegado al VI Congreso del PCC tras un proceso de debate ciudadano, con la celebración en los últimos meses de 163.000 asambleas en todo el país en las que han participado un total de 8,9 millones de cubanos.

Según Raúl Castro, en ese debate popular el aspecto que ha levantado más polémica ha sido la propuesta de eliminación de la cartilla de racionamiento, una medida que su Ejecutivo se ha propuesto implementar de forma ordenada.

Vigente desde 1962, la cartilla entrega a precios simbólicos una serie de productos básicos a los 11,2 millones de habitantes del país, entre ellos granos, azúcar, huevos, arroz, aceite y pan.

“Dos generaciones de cubanos han pasado su vida bajo este sistema de racionamiento que, a pesar de su nocivo carácter igualitarista, brindó durante décadas a todos los ciudadanos el acceso a alimentos básicos a precios irrisorios altamente subsidiados”, señaló Castro.

El gobernante insistió en que la cartilla se ha convertido con los años en “una carga insoportable” para la economía, al tiempo que no estimula el trabajo y genera “ilegalidades diversas”.

En ese sentido, subrayó que su supresión no constituye “un fin en sí mismo ni puede verse como una decisión aislada”, sino que será una de las “principales medidas que será imprescindible aplicar para erradicar profundas distorsiones” en la economía y la sociedad.

No obstante, destacó que “a nadie en su sano juicio en la dirección” del país se le ocurriría “decretar de golpe” la eliminación de la cartilla sin crear antes las condiciones para ello.

Precisó que la cuestión de la cartilla de racionamiento se relaciona con otros problemas como la productividad del trabajo, la situación de los precios, los salarios, la unificación monetaria y el fenómeno de la “pirámide invertida”.

No obstante, “la revolución no dejará a ningún cubano desamparado y el sistema de atención social se está reorganizando para asegurar el sostenimiento diferenciado y racional de aquellos que realmente lo requieran”, apuntó.

Castro repasó la marcha de otras medidas como la reducción de plantillas en el sector estatal, cuyo ritmo estará determinado por la capacidad del país para crear condiciones para su despliegue.

Sobre la ampliación del sector privado, aseveró que “está llamado a convertirse en un factor facilitador para la construcción del socialismo en Cuba” ya que permitirá al Estado “concentrarse” en elevar la eficiencia y “desprenderse” de actividades no estratégicas.

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17 abril, 2011 - Posted by | CUBA | , ,

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