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ESPECIAL #15-M

‘The Economist’ elogia el 15-M

El semanario británico alaba su carácter “serio” y pacífico

ELENA HERRERA Madrid 17/07/2011

'The Economist'elogia el movimiento español. EFE

‘The Economist’elogia el movimiento español. EFE

Puede que no sepan lo que quieren, pero están empezando a conseguirlo”. Con estas palabras el semanario The Economist define al movimiento de los indignados, a los que la publicación británica califica como los más “serios” de Europa.

En el artículo, recogido en el último número de la revista, se detallan algunas de las “victorias” del movimiento y se valora el hecho de que sus “educados” miembros las hayan conseguido sin la necesidad de lanzar piedras o ser reprimidos por gases lacrimógenos.

De los logros del movimiento, The Economist señala algunos de los anuncios del candidato socialista a la Presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba. Entre ellos, la reforma electoral basada en el modelo alemán y su alusión a la responsabilidad de los bancos en la crisis hipotecaria.

Un guiño a las protestas que la publicación califica de “educado”, pero del que critica sus “trazas de populismo”. Además, el semanario atribuye a la presión ejercida por el 15-M la rápida aprobación en el Congreso de medidas de protección para los embargados o el impulso al anteproyecto de Ley de Transparencia Pública.

Pero la publicación tampoco ignora los puntos débiles del 15-M y recuerda las protestas frente al Congreso en las que había “más diputados dentro [de la Cámara] que manifestantes fuera [de ella]”. También critica a los indignados su falta de concreción a la hora de afirmar “qué representan” y su sistema asambleario “terriblemente lento”. El artículo subraya que el vicepresidente Manuel Chaves comparó las asambleas del 15-M con las del ficticio Frente Popular de Judea que aparece en la comedia La vida de Brian.

No obstante, recuerda que el 80% de los españoles apoyan al movimiento y destaca las “buenas maneras” como su punto fuerte, a pesar de incidentes violentos como el bloqueo del Parlament de Catalunya, que, según el semanario, no han minado la popularidad del 15-M.

La simpatía que generan los indignados, prosigue, tiene que ver con su conexión con el malestar que sienten muchos ciudadanos españoles hacia los políticos, que trasciende la ideología “izquierdista” incluso de “extrema izquierda”, afirma- de muchas de sus propuestas.

“No sólo la gente de izquierdas está indignada”, prosigue el artículo. En este sentido, el texto contrapone la buena acogida que ha tenido al 15-M con el escaso 4% de votos que obtiene Izquierda Unida en las urnas.

El semanario también da cuenta de los motivos de indignación entre los que señala la corrupción de las administraciones locales y autonómicas, el desvío de fondos de la SGAE o el caso Botín.

izquierdas y partidarios de la reforma

El primer estudio sociológico de la protesta explica quienes son y qué reivindican los indignados

CAROLINA MARTÍN Madrid 16/07/2011

Dos meses después de que los ciudadanos se echasen a la calle para denunciar la actitud de políticos y banqueros, el espíritu de los indignados sigue vivo. Y sus protagonistas han concretado sus preocupaciones, si bien aún falta una clara priorización en sus objetivos.

Así se desprende de un estudio cualitativo realizado por el Laboratorio de la Fundación Alternativas sobre el Movimiento 15-M, que publicará próximamente y al que ha tenido acceso Público.

La primera radiografía de los indignados -obtenida a partir de entrevistas personales, grupos de discusión y 250 cuestionarios administrados a quienes participaron en la protesta de Salamanca entre el 26 y el 30 de mayo- muestra que son “jóvenes, pero no adolescentes”; que aunque son percibidos como apolíticos, tienen en realidad “una tendencia política definida” claramente de “izquierdas”; que sus denuncias no sólo son contra el poder político o financiero, sino también contra el mediático; y que la fuerza que impulsan no es rupturista, sino reformista.

El documento Movimiento 15-M: ¿quiénes son y qué reivindican?, realizado por los investigadores Kerman Calvo, Teresa Gómez-Pastrana y Luis Mena, trata de poner negro sobre blanco qué objetivos persiguen y cuál es su perfil.

Objetivo

Más reforma que ruptura

Ante el debate de si los indignados pretenden romper con el sistema o reformarlo, el estudio muestra que para una amplia mayoría de los participantes el objetivo es mejorar la calidad de la democracia. Un 62% de los consultados advierte que la movilización ciudadana de los últimos meses pretende una evolución del sistema actual, frente a un 38% que responde que supone una ruptura.

La gran mayoría tiene entre 19 y 30 años y estudios universitarios

Con cierto grado de sorpresa, los autores del informe resaltan que estos porcentajes sólo varían ligeramente en función del compromiso con el movimiento. “Aquellos que más participan y que son más de izquierdas, no piensan necesariamente que el movimiento esté buscando la ruptura”, apuntan. Así, el 57% de los más activistas piensan que el 15-M busca una reforma, cifra que asciende al 64% entre quienes no se implicaron en las comisiones creadas en las acampadas.

Pero ¿qué quieren arreglar? A la percepción inicial de que censuran el papel de políticos y banqueros (“no somos mercancías” en sus manos, rezaba el lema de Democracia Real Ya), hay que suman un tercer estamento contra el que se rebelan: los medios de comunicación. Estos también son causa de indignación, señala el estudio. De hecho, el quinto objetivo más importante por el que luchar, según los encuestados, y al que otorgan una valoración media de 8,72 sobre 10, es “que los medios sean imparciales”.

Los retos

La lista negra a corregir

Por delante de los medios, no obstante, aparecen otros grandes retos del movimiento. Los principales objetivos que persiguen sus integrantes tienen un carácter general, como la lucha contra la corrupción, que obtiene una nota de 9,16.

Pero también formal, como la petición de reformar la Ley Electoral, que, con un 9, ocupa el segundo lugar entre los retos más valorados. Le siguen limitar el poder de los mercados financieros, con un 8,86, y transformar la democracia, con un 8,83.

La lucha contra la corrupción es el primer objetivo que persiguen

Entre los detonantes que llevaron a los ciudadanos a expresar su indignación participando en la manifestación del 15-M, sobresalen el enfado por la corrupción, que es resaltado por el 56,3%; el malestar con la actuación de los bancos, elegido por el 55,3%; la manipulación de los medios de comunicación, opción seleccionada por el 52%; y las injusticias del sistema electoral, señaladas por el 45,6%.

El estudio realizado en Salamanca pone de relieve que, entre las personas que participaron activamente en las acampadas, “el enfado con los bancos” fue una razón particularmente importante para asistir a la manifestación; en cambio, entre aquellas que no participaron en las comisiones creadas en las acampadas, la corrupción o las injusticias del sistema electoral son problemas de mayor peso.

El perfil

Así son los movilizados

Los datos recogidos por Calvo, Gómez-Pastrana y Mena les llevan a diferenciar claramente entre la marcha del 15-M y la movilización posterior.

Entre otros motivos, porque las acampadas y las asambleas recibieron más apoyo social que la propia manifestación, la chispa con la que prendió la protesta. Un 43% de los encuestados afirmó haber asistido a la marcha, mientras que un 54% acudió a las acampadas y un 71% participó en alguna asamblea sin acampar.

“Este es un movimiento social joven, pero no adolescente”, enfatiza el informe de la Fundación Alternativas, que asegura que, en la muestra recogida, hay una “abultada presencia” de jóvenes entre 19 y 30 años, que cursan o han cursado estudios universitarios. Además de formados, los indignados se caracterizan por manejar a la perfección las nuevas tecnologías. Son “nativos digitales”, afirma el documento. De hecho, un 65,3% de ellos, se enteró de la manifestación por Facebook o Tuenti, un 17,8% por alguna web y un 9,9% por Twitter.

El 64 % participa en las movilizaciones para lograr una reforma del sistema

El estudio también desmonta la teoría de que el 15-M es un movimiento apolítico, la percepción más extendida entre los españoles. Los autores sostienen que esa imagen “es equivocada”. Tras la investigación realizada, concluyen que “las identidades ideológicas están bien definidas hacia la izquierda”. En concreto, en la escala ideológica de izquierda y derecha (siendo 1 extrema izquierda y 10 extrema derecha), los militantes del movimiento se sitúan en el 2,84. La media ideológica de los españoles, según el CIS, era de 4,56 en marzo de 2008.

El grado de compromiso de los participantes con el 15-M también influye en la balanza ideológica. Cuanto mayor es la participación más se escora a la izquierda y viceversa. Así, entre aquellos que participan en las comisiones la media se desplaza al 2,58 y entre los “participantes ocasionales” el movimiento en dirección contraria alcanza el 3,0.

El futuro

Porque sigue vigente

Con la regeneración de la democracia en el horizonte y aunque se han desmontado los campamentos en las plazas de España, la movilización sigue activa. La llama de la primera marcha no se ha apagado, entre otras razones, por la idea de “ocupación del espacio público”, que motiva la participación en el movimiento. Sin embargo, la continuidad del 15-M también se explica como reacción a la “tergiversación de los medios de comunicación conservadores”.

Por otro lado, el informe pone de relieve que “se participa más en un movimiento social si se percibe un beneficio”. Y, en el caso del 15-M, se aprecian varios. El más claro es que ofrece la posibilidad de expresar su indignación a los ciudadanos. Los consultados lo valoran con un 8,6. Pero también en el apartado de ventajas figura el aprendizaje sobre las injusticias del sistema y la capacidad de consensuar. Ambos obtienen un notable alto.

El peso del ‘voto protesta’ el 22-M

Un estudio muestra que el 15-M influyó de forma visible en el resultado de 51 localidades

C.M. Madrid 17/07/2011

Una pregunta que se han hecho politólogos y sociólogos es qué efecto tuvo en las elecciones municipales el 15-M y su llamada al voto protesta. Para dar respuesta a esta cuestión, el profesor de Sociología Manuel Jiménez, de la Universidad Pablo Olavide, analizó los resultados y el peso de los indignados en 89 municipios de más de 75.000 habitantes. Su conclusión es clara: “Existe una relación entre las movilizaciones y acampadas y el voto protesta”.

Del análisis de tres variables -voto en blanco, voto nulo y el resultado de los dos partidos mayoritarios en los comicios de 2007 y 2011-, se observa que en 51 de esos 89 grandes municipios “es más visible la asociación entre el 15-M y el voto protesta”, apunta Jiménez. En este grupo están ciudades como A Coruña, Alicante, Barcelona, Castellón, Granada, Madrid, Málaga, Marbella, Oviedo, Pamplona, Santiago, Valencia, Valladolid y Vigo, entre otros.

Los participantes se sitúan claramente a la izquierda en la escala ideológica

En estas localidades, el voto nulo aumentó de media 1,7 puntos porcentuales y el blanco, uno. El apoyo a los partidos mayoritarios descendió en promedio un 8%, según detalla el informe titulado ¿Influyó el 15-M en las elecciones municipales?, que también subraya que en un 63% de los municipios donde la incidencia del voto protesta fue mayor se celebraron manifestaciones el 15-M.

Este porcentaje se reduce al 23% en el grupo formado por las otras 38 localidades, donde el impacto ha sido menos perceptible. En ellas, el voto nulo se incrementó en 1,3 puntos porcentuales respecto a 2007 y el voto en blanco, un 0,5. El apoyo a los partidos mayoritarios bajó de media tres puntos. En  este grupo hay sorpresas, señala Jiménez, al referirse a la presencia de Sevilla. “El voto blanco aumentó un 0,7%, el nulo, 1,5% y la caída del voto a los partidos mayoritarios es sólo de tres puntos”, describe, señalando que “el aumento del PP puede haber contrarrestado” el impacto de los indignados.

El 15-M se rebela contra tres poderes: político, financiero y mediático

Mejor los minoritarios

Por otra parte, el estudio realizado en Salamanca muestra un aumento de la abstención entre los indignados. En concreto, sólo un 56% acudió a votar, diez puntos menos que la participación obtenida en el total de España.  Entre los que se acercaron a las urnas, un 79% optó por un partido minoritario y un 15% se decantó por el voto en blanco o el nulo. Estos datos contrastan con la media en España, donde PSOE y PP obtuvieron el 64,05% de las papeletas; el voto en blanco fue el 2,54% y el nulo se quedó en el 1,7%.

BANDEJA DE ENTRADA: MANUEL RICO

Ni apolíticos ni antisistema

17/07/2011 09:29

El primer estudio de la Fundación Alternativas sobre el 15-M permite despejar algunas dudas sobre el carácter de la movilización.

Quizá las más relevantes sean que la mayoría de los indignados buscan una reforma del sistema (no su ruptura) y que, lejos de ocultar su ideología, se declaran abiertamente de izquierdas.

También resulta llamativo que el 56% admita que ha ido a votar el 22-M: es un porcentaje diez puntos inferior a la media, pero al mismo tiempo confirma que no se trata de ciudadanos que se sitúen en los márgenes del sistema.

La rebelión de los indignados parece tener una triple diana en el poder político, financiero y mediático. Hay que admitir que, de los tres, sólo la clase política ha iniciado una especie de autocrítica a partir del 15-M.

Habrá quien diga que es puro cinismo o mero interés electoral, pero no se puede denunciar a alguien por una cosa y por su contraria.

Si los políticos merecen reproches por haberse alejado de los ciudadanos y por primar el mero carácter formal de la democracia (el voto cada cuatro años), es de justicia alabar a quienes ahora están tratando de interpretar los gritos de indignación ciudadana para proponer los cambios y rectificaciones oportunas. Los periodistas haríamos bien si nos aplicáramos el cuento… y qué decir de los banqueros.

Por lo demás, los objetivos declarados del 15-M parecen impecables: lucha contra la corrupción, reforma electoral, limitación del poder de los mercados financieros y mejora de la democracia. Todo un programa de gobierno.

 Dos cosas más sobre el 15-M

Luis García Montero

A la gente le habían contado ya todos los cuentos. Nadie quería ser engañado una vez más. Que no nos vengan con historias… Y de pronto llegó el 15-M. En una situación de grave descrédito de los compromisos públicos y de los representantes oficiales de la soberanía popular, la rebeldía callejera ha supuesto un factor de educación política. Conviene analizar muy en serio la cara y la cruz de los motivos que han facilitado esta energía cívica tan visible, capaz de tomar las plazas y las conversaciones.

Una parte decisiva del éxito de la convocatoria se debió a que no provenía de las organizaciones tradicionales de la izquierda. Se trató de una llamada juvenil, anónima, sin siglas. Esta es una primera cuestión que, como digo, merece ser analizada en su cara y en su cruz. Durante los últimos años se ha criticado a los políticos y a los sindicatos en la barra del bar, el taxi, la tertulia de radio y las discusiones familiares sobre el futuro del mundo. Son evidentes los errores que partidos y sindicatos han cometido a la hora de defender una política al servicio de los ciudadanos. Pero el descrédito, como fenómeno social, va más allá de estos errores. Ni todos los políticos son iguales, ni todos los partidos se comportan de la misma manera, ni los representantes sindicales son un conjunto de caraduras olvidados de los trabajadores.

Hay algo más. Para sospecharlo basta con tomar conciencia de lo difícil que es, en medio de una crisis económica provocada por la especulación, escuchar en un bar o un taxi palabras de desprecio contra los grandes empresarios, los banqueros o los cerebros de las finanzas. Esto se debe a que la gente conserva todavía un vago sentimiento de pertenencia ante los políticos y los sindicalistas, que están o tendrían que estar a su servicio. Pero se debe también, y sobre todo, a que los poderes financieros y sus grupos mediáticos se han especializado en aprovechar los errores de la política para acentuar su desprestigio público. El egoísmo de la economía especulativa, dispuesta a buscar beneficios por encima de la soberanía civil y de los derechos de los trabajadores, sale ganando siempre con el desprecio a los partidos y los sindicatos. Así que la santa furia de la población contra sus representantes, aunque encuentre motivos en la realidad, está animada y controlada por sus verdaderos enemigos.

Con el 15-M hemos vivido una afortunada paradoja. La falta de siglas en la convocatoria animó a la participación en un movimiento que previamente no había sido desacreditado por el poder. La gente estaba deseosa de protestar, y la fortuna, o la inteligencia de los portavoces, ha sido que la rebeldía, más que para despreciar lo público, sirvió para otorgarle una nueva dimensión al sentimiento de pertenencia política. Por eso se ha demandado una dignificación de los comportamientos democráticos, no su borradura. Darle sentido político a la rebeldía resulta decisivo para evitar que el descontento derive hacia la demagogia populista o la simpatía totalitaria.

En este deseo de protesta hay una segunda cuestión sobre la que también merece la pena meditar si queremos tomarle el pulso a la situación real. Otro motivo del éxito de las concentraciones del 15-M se debió a que no suponían un compromiso personal más allá de la propia ética. Cuando el pasado septiembre los sindicatos llamaron a una huelga general, muchos ciudadanos no quisieron o no pudieron secundar la convocatoria. La situación social hace muy complicado renunciar a un día de salario o decidirse a llamar la atención de un empresario que, con las leyes laborales y la precariedad de los contratos en la mano, puede dejarte en la calle al menor signo de conflicto. En las pequeñas y medianas empresas, soporte mayoritario de la economía española, la lucha sindical se ha vuelto casi heroica. El desprestigio de la política y de los sindicatos supuso una buena coartada personal para encubrir situaciones de egoísmo, miedo o impotencia. Al acudir a la Puerta del Sol, sin embargo, no se pagaba ninguna factura por defender la verdad.

El 15-M ha sido un utilísimo factor de educación política al evidenciar que la rebeldía es posible y que merece la pena comprometerse para cambiar las situaciones personales.

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18 julio, 2011 - Posted by | #15M | ,

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