cibernoticias EXPRESS

La cara oculta de las noticias

¿Puede una suspensión de pagos masiva acabar con la crisis económica de EEUU?

¿Puede una suspensión de pagos masiva acabar con la crisis económica de EEUU?

12/09/2011 –
  • Arends cree que los bancos deben ser castigados por su imprudencia
dolares-bomba.jpg

elEconomista.es en Twitter

  • Hace unos pocos días, el presidente de EEUU, Barack Obama, presentaba en sociedad un paquete de medidas con el que pretende impulsar el empleo.

El plan, valorado en más de 470.000 millones de dólares, supone una fuerte apuesta de Washington. Pero para algunos ni siquiera esto será suficiente. El columnista deMarketwatch Brett Arends propone, directamente, una suspensión de pagos masiva, en la que millones de estadounidenses se acojan al famoso Capítulo 11 (protección por bancarrota).

Las dimensiones y el alcance de la actual crisis económica mundial, la Gran Recesión, están fuera de control y un problema de este calibre requiere una solución que esté a la altura.

Por eso, Arends propone lo que sería el mal menor.Una medida drástica que “no va a gustar” pero que es la única forma de reactivar la economía: que los estadounidenses dejen de pagar, en bloque, hipotecas y créditos y millones se acojan a la ley de quiebras.

Deudas impagables

“El verdadero problema no es demasiado gobierno o demasiado poco gobierno; no son los altos impuestos o los bajos impuestos; demasiada deuda pública o demasiada poca; ni las empresas, ni los pobres, la avaricia, el socialismo, China, Grecia o la legalización del matrimonio homosexual”, comenta Arends.

Según explica, el principal problema de EEUU “es la deuda, estúpido”. Decenas de millones de estadounidenses se encuentran en un punto económico de no retorno y, sin trabajo ni ayuda del Estado, no pueden cumplir con sus compromisos financieros. “Pero lo intentan y eso absorbe mucho dinero de la economía, porque no pueden funcionar correctamente como consumidores o trabajadores”, explica.

Arends recuerda que los ciudadanos tienen su parte de responsabilidad por vivir por encima de sus posibilidades, pero cree que en una sociedad capitalista y de economía libre no se puede culpar a nadie por querer tener más dinero.

Llegados a este punto, el experto se pregunta por qué no pueden actuar los ciudadanos de a pie como las empresas, a las que se les permite declararse en bancarrota, aplazar pagos y poner en orden sus cuentas. “Algunos dirán que es inmoral que los prestatarios suspendan pagos”, afirma, pero son los mismos que “defienden que una compañía cierre una planta y se lleve los empleos a China o paga a su CEO 50 millones por hacer mal su trabajo” argumentando que se trata de negocios.

Bancos imprudentes

El columnista de Marketwatch ofrece esta medida no sólo como solución a la difícil situación económica del país, sino como una forma de hacer que paguen los culpables.

¿Y dónde está el origen del problema? En los bancos. Según explica, durante la época de bonanza, las entidades financieras no tuvieron reparos en ofrecer préstamos de todo tipo a clientes de todo tipo, incluso aquellos con pocas garantías de poder devolver el importe íntegro. “Los bancos lo sabían cuando prestaban 500.000 dólares a un conductor de autobús con 1.000 dólares en su cuenta corriente. (?) Y si no lo sabían, deberían, su incompetencia no es nuestro problema”, afirma.

Así, ante los recortes del gasto público, las subidas de impuestos o un mayor déficit del Estado, Arends afirma que la opción correcta es castigar a los bancos, que prestaron de forma imprudente, “haciendo que se coman sus propias pérdidas”. “Algunos dirán que el impacto financiero sería terrible, pero los bancos simplemente estarían enfrentándose a la realidad”, concluye.

12 septiembre, 2011 Posted by | CRISIS, ECONOMIA | , , , | Deja un comentario

Un atentado que dio paso al orden mundial ‘neocon’

Un atentado que dio paso al orden mundial ‘neocon’

Los terribles atentados de Al Qaeda sirvieron a la ultraderecha para imbuir a los estadounidenses con un pensamiento único, militarista, imperial y despiadado… que ha empobrecido al mundo

CARLOS ENRIQUE BAYO Madrid 11/09/2011 09:15

Diez años después, todo el mundo habla de las consecuencias, pero casi nadie se pregunta por las causas.

Así que… empecemos hablando de las consecuencias. Sobre todo, de la catástrofe económica que hemos heredado de la insensata respuesta neocon a la hecatombe del 11-S.

George W. Bush reconoció hace unos días al National Geographic Channel que ganó la Casa Blanca en 2000 prometiendo una políticaexterior “modesta”.

Un año más tarde, halcones comoCheney, Rumsfeld y Wolfowitz se apropiaban de la agenda internacional de la única superpotencia, convirtiéndola en una contienda bélica permanente e interminable: la guerra contra el terror que, por definición, se prolongará hasta el fin de los tiempos.

Pero, lo más relevante es que “ninguno de ellos se fijó en la economía, igual que ninguno de los teóricos neocon, como Kagan, Krauthammer, Kristol o Lewis, se ocupó tampoco de los problemas económicos”, explica Peter Beinart, investigador de la New American Foundation, quien en su día fue adalid de la invasión de Irak.

“Los neocon se hicieron con el timón de la política exterior de EEUU después del 11-S”, admite Beinart, “pero sólo pudieron manejarlo porque el 11-S le había metido el turbo al motor de la nave. Y ese motor era la disposición de los estadounidenses a derramar su sangre y gastar su fortuna en el otro extremo del mundo.

Hoy, ese motor chisporrotea y la mayor parte de los norteamericanos ya no creen que eso por lo que luchamos en Afganistán merezca sacrificar las vidas de sus jóvenes, ni que seamos capaces de pagarlo”.

Ningún ideólogo de la Administración Bush se centró en los problemas económicos que estaba generando su doctrina neoliberal y que acabarían llevando al planeta a la catástrofe financiera.

“El neoconservadurismo post11-S daba por sentado que siempre habría dinero para una política exterior cuasi imperial”, continúa Beinart, “y que, si fuera necesario, siempre se podría recortar el gasto público para asegurarse de que al Pentágono no le alcanzaran los tijeretazos”.

“Ninguno de los teóricos ‘neocon’ se ocupó de problemas económicos”

A los neocon nunca se les ocurrió que EEUU no podría permitirse sendas guerras en Afganistán e Irak.

Esas contiendas, según la estimación “más conservadora” de la Universidad de Brown, no sólo causaron la muerte de 137.000 civiles y convirtieron a 7,8 millones de personas en refugiados, sino que también supusieron un coste económico total (incluyendo los intereses de la deuda contraída para sufragarlas y la atención médica de los veteranos heridos en ellas) de unos 4 billones de dólares.

Es decir, “equivalente a los déficits públicos acumulados [por EEUU] durante los seis años que van de 2005 a 2010”, constata The Economist.

Cuando toda la derecha de Occidente considera deber patriótico eliminar cualquier déficit público incluso al precio de acabar con el Estado del bienestar, es sangrante constatar que sus padrinos neocon despilfarraron en dos guerras sangrientas una fortuna equivalente a tres años del PIB de España.

Con resultados bien poco rentables. En Irak, Al Qaeda cometió hace poco 42 atentados en un solo día, mientras que el Gobierno de Al Maliki en Bagdad es más cercano al de Teherán que al de Washington.

En Afganistán, los talibanes están cada día más fuertes, este agosto fue el mes con más bajas norteamericanas desde la invasión de 2001, y el número de civiles muertos en acciones armadas insurgentes o bombardeos aliados no hace más que batir récords.

Paul Kennedy, catedrático de Historia y de Seguridad Internacional de la Universidad de Yale, sostiene que el efecto más importante del 11-Sfue “distraer” a EEUU de sus dos verdaderas prioridades: la geopolítica global y la prosperidad económica. Washington descuidó Latinoamérica, que hoy se ha desarrollado al margen de la influencia estadounidense, igual que se desentendió de otras áreas del mundo vitales, como China, Rusia… incluso Europa, salvo para presionarlas -hasta rozar el conflicto diplomático-, con el fin de que apoyasen sus aventuras militares.

El coste de las dos guerras tras el 11-S equivale a tres años del PIB en España

Al mismo tiempo, “la combinación de carísimas guerras lejanas y las inexcusables rebajas de impuestos que favorecían a los ricos tuvieron efectos nefastos sobre el déficit federal de EEUU, la creciente dependencia estadounidense de fondos extranjeros y el futuro del dólar a largo plazo”, subraya Kennedy.

“El tejido social [de EEUU] se está haciendo jirones, las clases marginadas crecen y el sistema de educación pública se desmorona.

Y, para mayor desastre, aparece un Tea Party proponiendo políticas que agravarían esa doble distracción de EEUU.

Ese puede ser el auténtico legado del 11-S, mucho después de que las tropas estadounidenses se hayan retirado de las
alturas del Hindu Kush”.

Los ‘neocon’ del Tea Party

Es debatible si el surgimiento del Tea Party forma también parte de la herencia de ese pensamiento único que tomó el 11-S como coartada para imponer un nuevo orden militarista, imperial y despiadado, pero no cabe duda de que muchos de los principios que animan al nuevo movimiento ultra norteamericano son calcados de las drásticas decisiones adoptadas por la Administración Bush tras la caída de las Torres Gemelas.

El gobernador de Texas, hoy favorito en el Tea Party, Rick Perry, está siendo asesorado en su campaña por Donald Rumsfeld y Doug Feith, destacados neocon que diseñaron gran parte de laestrategia bushaniana.

Los asesores del candidto del Tea Party estaban en el equipo de Bush

Un ejemplo del paralelismo entre el Tea Party y la ideología neocon está en la política de inmigración.

Sólo ocho días después del 11-S, Bush firmó la Patriot Act, por la que los extranjeros pudieron ser detenidos indefinidamente y sin derecho a un juicio justo.

Las normativas y prácticas represivas posteriores, organizadas en torno a un departamento de seguridad (Department of Homeland Security), que agrupó un año más tarde a las 22 agencias federales de seguridad e inteligencia, continuaron castigando a los inmigrantes con deportaciones por meras infracciones, violaciones de sus derechos civiles y una constante persecución policial que vulnera el principio constitucional de igualdad ante la ley.Bush firmó directivas para otorgar a las autoridades locales poderes ejecutivos contra extranjeros sospechosos de terrorismo que son muy similares a las medidas antiinmigrantes que el Tea Party impone en los estados fronterizos y las ciudades donde gobierna.

Se argumenta que los seguidores del Tea Party son radicalmente opuestos a ese Gran Hermano en el que Cheney, Bolton, Perle y otros asesores de Bush convirtieron el Gobierno de EEUU, espiando las comunicaciones de todos los norteamericanos y extendiendo por el mundo las cárceles secretas de la CIA y las entregas de sospechosos a regímenes aliados especializados en torturar detenidos.

Pero las convicciones extremistas del Tea Party sí tienen mucho que ver con ese credo intolerante de que el supuesto buen fin que se persigue justifica cualquier medio por brutal y cruel que sea, como el manual de torturas que elaboraron para la CIA los letrados de la Casa Blanca John Yoo y Jay Bybee, hoy magistrado federal de apelación.

La persecución de inmigrantes tras el 11-S es como la que hoy piden los ultras

La poderosa máquina propagandística puesta en marcha tras el 11-S llegó a convencer a los estadounidenses de que para defenderse del terrorismo tenían que condonar violaciones de derechos humanos y hasta renunciar a garantías constitucionales como la primera y cuarta enmiendas -que defienden la libertad de expresión y reunión y protegen contra registros y detenciones arbitrarias-, frente a las que el equipo de abogados de Bush redactó argumentaciones jurídicas que justificaban poderes presidenciales por encima de ellas.

Gran parte de la opinión pública norteamericana está ahora imbuida de la creencia de que el penal ilegal de Guantánamo, las detenciones arbitrarias y sin derecho a defensa, el encarcelamiento indefinido sin proceso legal, juicio ni sentencia, e incluso la aplicación de tormentos como el waterboarding (llevar al reo al borde de la muerte por asfixia en agua) han sido necesarios y lo seguirán siendo para defender la democracia.

Ni siquiera se plantean que eso no es democracia, pues celebraron alegremente que se hubiera asesinado a Bin Laden, tras arrancarle su rastro a Jalid Sheij Mohamed, en un interrogatorio durante el cual se le sometió al waterboarding 183 veces en su primer mes de cautiverio.

El fracaso de la guerra de Irak

Cheney acaba de publicar unas memorias (In My Time) en las que reivindica sin ambages toda la panoplia de abusos e iniquidades de la guerra contra el terror, pese a que es ya evidente el fracaso de la guerra de Irak, que los neocon pretendían que fuera el catalizador de una ola de cambios democráticos en todo Oriente Próximo.

“Un nuevo régimen en Irak servirá de ejemplo de democracia espectacular y estimulante para las otras naciones de la región”, proclamó Bush en el American Enterprise Institute justo antes de desencadenar la guerra.

Los estadounidenses llegaron a creer que había que violar los derechos humanos

La realidad es que los pueblos de la zona “en vez de sentirse estimulados, sintieron repugnancia por la violencia, el caos, la quiebra de los servicios públicos” que generó la
invasión de Irak, explica Paul R. Pillar, veterano especialista de la CIA y hoy profesor de Estudios de Seguridad en la Universidad de Georgetown.

“El defecto fatal del sueño neocon fue el convencimiento absurdo de que algo impuesto desde fuera por EEUU podía motivar a los árabes para que se movilizasen en defensa de la soberanía popular (…). El cambio político no puede ser impuesto por una potencia exterior, ni mucho menos a cañonazos”.

Lo que ocurrió fue que “en Irak el tiro les salió por la culata, y hoy los gobernantes que impusieron en Bagdad están más bien resistiéndose a la propagación de la democracia, en vez de inspirándola”, asegura Pillar.

“Es difícil comprender cómo los neocon lograron convencer a tanta gente, hace una década, de su insensato experimento, aunque sin duda el efecto estupefaciente del trauma nacional generado por el 11-S explica gran parte de ese fenómeno horrendamente erróneo”.

Las verdaderas causas

En cuanto a las causas del 11-S, se han tratado de ocultar tras la cortina de humo de que Al Qaeda sólo tiene una motivación religiosa integrista, argumento esgrimido por el informe oficial de 2004 de la Comisión Nacional creada por el Congreso, cuyos dos máximos responsables, Thomas Kean y Lee Hamilton, admitieron después:

“Era un tema sensible y los comisionados que adujeron que Al Qaeda se guiaba sólo por ideología religiosa, y no por oponerse a la política de EEUU, rehusaron mencionar el conflicto palestino-israelí. Creían que, si se exponía el apoyo de EEUU a Israel como la raíz causal del ataque de Al Qaeda, entonces se indicaría que EEUU debía revisar esa política”.

La Comisión del Congreso se negó a relacionar el 11-S con Israel y Palestina

Por tanto, jamás se establecieron las verdaderas causas de que la red terrorista atacara tan ferozmente a EEUU, ni lo que motivó a tantos suicidas a inmolarse en los aviones empleados como armas.

Pero los motivos estaban bien claros, como exponen Anthony Summers y Robbyn Swan en El undécimo día:

“Todas las pruebas indican que Palestina fue el factor que unió a los conspiradores en todos los niveles (…). Era sin duda el principal resentimiento político que movía a los jóvenes árabes” que prepararon los atentados. Es decir, los autores de la matanza creían que con ella los estadounidenses se fijarían en “las atrocidades que EEUU comete en su apoyo a Israel”.

Ni Israel ni los palestinos son jamás mencionados en las informaciones sobre el 11-S.

Y la respuesta neocon al mayor ataque terrorista de todos los tiempos sólo agravó esa heridaen el mundo árabe e islámico, además de mutilar los valores democráticos con los que Occidentesiempre se sintió superior al resto del planeta.

FUENTE PUBLICO

12 septiembre, 2011 Posted by | 11-S | , | Deja un comentario

¿Adónde huye el dinero?

REPORTAJE: Primer plano

¿Adónde huye el dinero?

La crisis ha dinamitado muchos de los activos considerados como seguros – Los inversores huyen al oro y a la deuda de EE UU y Alemania

DAVID FERNÁNDEZ 11/09/2011

Menos conocido como gestor de fondos que como economista, John Maynard Keynes logró una rentabilidad media anual en su cartera de valores del 12% entre 1924 y 1946, un periodo de gran inestabilidad económica, incluidas la depresión de 1929 y la II Guerra Mundial, durante el cual la Bolsa británica perdió un 15% de su valor.

Una de las frases atribuidas al Keynes gestor -“el mercado puede permanecer irracional más tiempo que nosotros solventes”- cobra hoy día gran vigencia.

  • La diversificación se presenta como el mejor antídoto contra la volatilidad

La Bolsa está barata. La duda es si lo estará más dentro de un mes

La intervención del franco suizo anula su perfil de activo refugio

El oro se encamina a su undécimo año consecutivo de ganancias

En el mundo financiero hay miedo. Y mucho. Hay pánico a que la economía mundial entre de nuevo en recesión; existe pavor a que Grecia no cumpla con sus acreedores, salga del euro y provoque una reacción en cadena en el resto de países que comparten moneda. En este contexto, el dinero busca refugios.

Los inversores, con el espíritu gregario que les caracteriza, están dispuestos a sacrificar la rentabilidad de su cartera a cambio de preservar el capital. Este comportamiento provoca desequilibrios, genera burbujas.

Es la irracionalidad de la que hablaba Keynes.

El problema es que cada vez quedan menos puertos seguros donde depositar los ahorros. La crisis ha dinamitado muchos de ellos desde su estallido en 2007.

Esta semana ha saltado el penúltimo -el franco suizo- tras la decisión del banco central de la Confederación Helvética de intervenir para frenar la apreciación de su divisa.

“La situación es muy compleja. En el mercado hay mucha liquidez y muy pocos activos donde estar tranquilos”, resume Gonzalo Lardies, de BPA Global Funds, uno de los gestores españoles más reconocidos internacionalmente. “Ya no hay ningún activo seguro. Caminamos por un campo de minas.

El único refugio ahora mismo es tener una cartera muy diversificada que nos permita minimizar daños”, argumenta Juan Ignacio Crespo, analista financiero. “Una de las lecciones aprendidas en los últimos años es que ya no hay vacas sagradas.

Lo que hoy es un refugio, por ejemplo la deuda pública alemana, mañana puede ser una trampa. Hay que estar muy pegado al mercado porque la volatilidad es tremenda”, explica Pedro Mas.

La crisis ha diluido como azucarillos ideas que habían sido dogmas de fe en el mercado durante mucho tiempo.

El inversor ha aprendido (y sufrido) que con la deuda pública de países con una solvencia calificada de óptima (España, Italia, Irlanda…) se puede perder dinero.

La renta fija privada también puede ser un quebradero de cabeza: que se lo pregunten a aquellos que depositaron sus ahorros en productos estructurados vinculados a Lehman Brothers, en teoría libres de riesgo y que se convirtieron en una ratonera.

La fiabilidad de la gestión alternativa (hedge funds), unos fondos que sobre el papel buscan la descorrelación con el mercado, ha quedado en entredicho con el agravante de los problemas de liquidez. La idea de que cuando vienen mal dadas los activos de países desarrollados resisten mejor que en los de las economías emergentes tampoco se ha cumplido.

Por si fuera poco, el mercado ha puesto en evidencia su exposición a las políticas intervencionistas: monedas refugio como el franco suizo o el yen pueden provocar un agujero en las carteras si el Gobierno de turno considera que su apreciación supone un riesgo para la economía.

Las balas en el revólver del inversor se agotan. Ya quedan pocas guaridas donde cubrirse a la espera de que escampe. Esta escasez de alternativas está generando tensiones en el precio de aquellos activos que los inversores todavía perciben como seguros.

El olor a burbuja hace que los expertos alerten de los riesgos de entrar ahora en oro o en deuda pública estadounidense o alemana, los tres refugios hacia donde ha corrido el dinero tras el pánico que se desató en el mercado a principios del pasado mes de agosto.

“Los paraguas hay que comprarlos cuando no llueve.

Cuando empieza a caer agua son caros y probablemente ya te habrás mojado”, argumenta Jacobo Zarco, responsable de grandes patrimonios de Atlas Capital.

Washington salvó in extremis la suspensión de pagos al aprobar tras un tenso pulso político la subida del techo de gasto, S&P ha retirado a la deuda pública estadounidense la máxima nota (triple A) y los últimos datos de crecimiento y empleo sugieren que la posibilidad de que la mayor economía del mundo caiga de nuevo en recesión no es descabellada.

A pesar de este lúgubre escenario en el último mes y medio la rentabilidad del bono a 10 años estadounidense (se mueve de forma inversa al precio) ha caído del 2,74% al 1,92%.

En Europa el dinero ha fluido con la misma intensidad hacia la deuda alemana: el rédito de su bono a 10 años en este periodo ha pasado del 2,45% al 1,77%.

Es decir, que si se descuenta la inflación, estas inversiones ofrecen rendimientos reales negativos o próximos a cero. Los inversores están dispuestos a pagar este peaje porque consideran que ahí su dinero está seguro. Sin embargo, ¿están estos activos libres de riesgo? Los expertos lo dudan.

Además, sugieren cierta sobrevaloración en las cotizaciones.

En una nota envidada a clientes esta semana, los expertos de Ahorro Corporación analizan la situación de la deuda soberana alemana. “Dos escenarios son las posibles salidas a la crisis: la solución o el fin del mundo, esto es, o bien se solucionan las tensiones financieras europeas o bien la zona euro se ve abocada a una grave crisis económica, financiera e institucional de graves consecuencias”, señalan. ”

A nuestro juicio, en ninguno de los dos escenarios el bono alemán es una inversión atractiva.

En el primero, la deuda de países como Italia o España ofrece más valor; en el segundo, podríamos asistir a un impago generalizado de los Estados europeos, del que Alemania no resultaría inmune, con una posición internacional neta del 42,5% de su PIB, tenencia de deuda de los países periféricos de 453.700 millones de euros y una elevada dependencia económica de los países de la eurozona”, añaden desde Ahorro Corporación.

Con un activo refugio (franco suizo) literalmente borrado del mapa tras el anuncio del Banco Nacional Suizo de fijar un nivel mínimo para la moneda helvética de 1,20 frente al euro, el mercado considera ahora que el oro es, junto a la deuda pública de EE UU y Alemania, el último superviviente entre las guaridas tradicionales para el dinero.

El precio del metal precioso se ha revalorizado un 31% desde enero y cotiza ahora en 1.860 dólares por onza. De confirmar esta tendencia en lo que resta de 2011, este será el mejor año para el oro desde 1979, cuando se revalorizó un 127%.

El oro acumula 11 ejercicios seguidos de ganancias. Sigue siendo el refugio por excelencia. De hecho, numerosos bancos centrales están comprando oro para sus reservas por primera vez en mucho tiempo.

Además, en la última década, al calor del auge de los fondos cotizados (ETF por sus siglas en inglés), el oro se ha convertido en un activo financiero más, reforzando su perfil más especulativo.

El expresidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan ha manifestado esta semana durante una conferencia en México que el rebote del oro debe entenderse como un “voto de desconfianza” a las principales monedas y que, por lo tanto, es un activo que debe de verse como una divisa más que como una materia prima. “Cuando su precio sube tan rápido es que algo falla”, señaló. “Es como el canario en la mina de carbón”.

¿Conviene comprar oro a los precios actuales? Los expertos no lo ven muy claro. “Si todo esto acelerará o no la apreciación del metal precioso está por ver.

El interés de los inversores ha caído a lo largo del último mes a pesar de que el oro haya alcanzado nuevos máximos: la cuantía total de oro en apuestas a futuro y en ETF ha bajado”, señala Ole S. Hansen, analista de Saxo Bank especializado en materias primas.

En su opinión, las preocupaciones por más aumentos de margen en los futuros del oro -que podrían forzar a los fondos de inversión a reducir todavía más su exposición-, combinadas con que algunos vendedores necesitarán compensar sus pérdidas en otras inversiones, podrían también jugar su papel.

“No obstante, las razones fundamentales tras las alzas de agosto siguen ahí. El oro tiene potencial para alcanzar la cota de 1.970 dólares por onza durante los próximos meses”, añade Hansen.

Con independencia del reciente historial de subidas del oro, algunos expertos desaconsejan invertir en esta materia prima casi por principio, al considerar que hacer predicciones sobre la evolución de su cotización es tan fiable como lanzar una moneda al aire. “Para mí lo único que tiene sentido es comprar el metal físico para cubrir la volatilidad de las divisas. Sin embargo, tal y como yo concibo la inversión este concepto no se puede aplicar a las materias primas.

Creo que en el mercado de commodities solo se puede especular, es decir, son activos que no dan dividendos, y la rentabilidad solo proviene de vender a un precio mayor del que se compró”, razona Gonzalo Lardies. Esta opinión es compartida por Jacobo Zarco:

“A diferencia de otras materias primas, donde la demanda está ligada al ciclo económico, en el oro la demanda es eminentemente financiera y, por lo tanto, el comportamiento de la cotización tiene un componente mayor de azar o incertidumbre”.

Los activos de riesgo como la renta variable suelen ser los que primero sufren en su cotización la incertidumbre económica. Dentro de la Bolsa siempre se ha hablado de que existen una serie de compañías (concesionarias, eléctricas, empresas de consumo básico, farmacéuticas…) que por las características de sus negocios -con ingresos recurrentes al margen del ciclo- se podían englobar dentro de la categoría de valores refugio.

Sin embargo, como ocurre con otros cobijos tradicionales del dinero, tampoco están funcionando con esta crisis, bien por su endeudamiento, bien por su riesgo regulatorio o bien porque en momentos de pánico el inversor no hace distinciones.

El castigo a las acciones está siendo generalizado. Ninguno de los principales parqués mundiales ofrece revalorizaciones en lo que va de año. Los que menos caen son los índices estadounidenses (aunque para un inversor europeo su retroceso es mayor debido al tipo de cambio entre el euro y el dólar). A nivel sectorial, en Europa el único sector del Euro Stoxx que sube en 2011 es el de salud. En EE UU también son los negocios vinculados con la sanidad los que mejor aguantan, junto con las actividades relacionadas con Internet y la tecnología.

Aunque los beneficios empresariales del primer semestre de 2011 cayeron respecto a los del mismo periodo de 2010, el ritmo de este retroceso es menor al de la caída de las cotizaciones. Esta circunstancia provoca que, sobre el papel, los precios de las acciones estén mucho más baratos. La Bolsa española, por ejemplo, está cotizando ahora mismo con un PER (número de veces que el beneficio está contenido en el precio) inferior a las 10 veces, muy por debajo de su media histórica.

En circunstancias normales sería una señal clara para comprar renta variable, aunque los expertos reconocen que debido a las incertidumbres económicas actuales conviene ser prudente respecto a la renta variable. El dilema no es si la Bolsa está barata; la cuestión es si lo estará aún más en las próximas semanas o meses.

“Las infravaloraciones son desconocidas y no cuadran con el escenario que manejamos de desaceleración más que de vuelta a recesión. Sin embargo, los riesgos latentes invitan a ser prudentes”, reconoce Pedro Mas.

La política de retribución a los accionistas de las compañías suele ser otro de los refugios tradicionales de los inversores. La caída de las cotizaciones ha elevado la rentabilidad que ofrecen las compañías por el reparto de sus beneficios entre sus propietarios.

Dentro del Ibex 35 hay en estos momentos 21 empresas cuyos títulos ofrecen una rentabilidad por dividendo superior al 5%.

Destacan Telefónica (12%) y Banco Santander (10,6%). Ahora bien, tampoco estas cifras son seguras porque, para cumplirse, las cotizadas deberán mantener el dividendo, algo que en algunos casos se antoja difícil si los beneficios siguen menguando.

“El dividendo no debe ser el único criterio en el que un inversor debe fijarse para entrar en Bolsa, porque si compra un valor con una buena remuneración pero cuyos títulos caen no le ha servido de mucho.

Eso sí, el dividendo es una buena herramienta si la inversión es a largo plazo ya que, mientras esperamos a que el mercado nos dé la razón con nuestra apuesta, iremos cobrando un dinero de forma periódica”, aconseja Jacobo Zarco.

En un momento de tantas dudas conviene echar mano de los clásicos. En el mundo de la inversión uno de ellos es Warren Buffett, quizá el inversor vivo con más prestigio. AlOráculo de Omaha se le atribuye la siguiente frase: “Tener una gran posición de cash[liquidez] en nuestra cartera resulta incómodo, pero no tan incómodo como tomar decisiones estúpidas”.

Varios paraguas

– Deuda pública. El dinero huye desde agosto a la deuda pública de aquellos países considerados más solventes. La entrada de dinero ha provocado que la rentabilidad del bono estadounidense a 10 años caiga hasta el 1,92% y que el rédito del bono alemán al mismo plazo se sitúe en 1,77%.

tales preciosos El precio de la onza de oro acumula una revalorización del 31% en 2011. Es su mejor marca desde el año 1979. Por su parte, la cotización de la plata se apunta un alza del 34% desde enero.

– Divisas. la intervención del franco suizo las monedas que están ejerciendo de refugio son la corona noruega y el yen japonés. Ambas ofrecen apreciaciones significativas en el último mes sobre todo frente al euro. –

Guaridas y falsos mitos

El lenguaje a veces se presta a confusiones. Cuando se habla de renta fija el adjetivo sugiere que es un activo sin riesgo.

Y no lo es. Como ocurre con cualquier otro producto, las emisiones de deuda, tanto pública como privada, se negocian en el mercado secundario y sus precios suben o bajan.

Hay que recordar que la rentabilidad se mueve de forma inversa al precio. En los títulos de renta fija a mayor plazo la posibilidad de que los precios caigan es superior por el mero hecho de que el periodo de vencimiento es mayor.

Si un ahorrador compra en una subasta de deuda pública un bono a 10 años y lo mantiene hasta vencimiento no tendrá mayor problema (salvo que se produzca una quita): al finalizar el plazo recuperará el dinero más los intereses que se anunciaron cuando se realizó la emisión.

El problema puede surgir si ese mismo ahorrador necesita liquidez antes de que se produzca el vencimiento y vende ese bono antes de que se cumplan los diez años.

Si en el momento de la venta el precio del bono es inferior al del momento de compra, esa persona habrá cobrado los intereses correspondientes, pero perderá la diferencia de precios. Es decir, en la renta fija también se puede perder dinero.

Otra idea instalada en el ideario colectivo del mercado es que, a largo plazo, la renta variable es el activo más rentable. Depende de a cuánto se considere largo plazo y en qué parqué se invierta.

Un inversor que comprase en 1989 un fondo de Bolsa japonesa ligado al índice Nikkei no solo no habría logrado rentabilizar su apuesta transcurridos 22 años sino que acumularía en su cartera una minusvalía superior al 70%.

El oro está funcionado en esta crisis como uno de los refugios más fiables.

Sin embargo, comprar onzas en el momento de su máximo apogeo puede acarrear importantes y duraderas pérdidas en una cartera.

El 19 de octubre de 1987 se produjo el conocido como lunes negro, la mayor caída porcentual en una sola sesión de la historia de los mercados de valores.

El pánico se apoderó de los inversores y estos dirigieron sus ahorros a los refugios más seguros como el oro.

La onza llegó a rozar a finales de noviembre de ese año un precio de 500 dólares.

Quien comprase oro a esos niveles no logró recuperar la inversión hasta transcurridos 20 años cuando el precio del metal precioso inició su fulgurante revalorización que todavía hoy en día continúa. –

FUENTE ELPAIS

12 septiembre, 2011 Posted by | ECONOMIA | , | Deja un comentario

Tanto Forbes como EuBusiness afirman que el patrimonio del monarca ronda los 1.790 millones de euros.

¡Queremos saber el patrimonio de los Borbones!

SÁBADO, 10 DE SEPTIEMBRE DE 2011

¿Por qué no hacen público su patrimonio?

¿Por qué se refugian en que el patrimonio que tienen es de todos si sólo lo disfrutan ellos?

Aunque en algunos casos encontramos más que dudas sobre la veracidad del patrimonio de “nuestros” diputados y senadores; esta semana se han dado a conocer datos sobre sus bienes.
Una práctica que debería extenderse (tal como recordó el diputado Llamazares) a otras Instituciones del Estado, por ejemplo, a la corona.
¿Cuánto tiene la familia Borbón?¿Cómo lo consiguió?
Son dos preguntas que, sólo plantearlas, irrita al PPSOE.
¿Por qué será?
Dos revistas publicaron hace unos meses este “secreto de Estado”, qué es ¿cuánto tiene el rey?
Tanto Forbes como EuBusiness (ambas poco sospechosas de prácticas marxistas) afirman que el patrimonio del monarca ronda los 1.790 millones de euros.

Dijeron que la fortuna personal de Juan Carlos sería de 545 millones de euros, a los que habría que sumar el resto de bienes familiares, incluidos palacios y terrenos en distintas provincias.

De acuerdo con estos cálculos, el rey figuraría en el puesto 115 en la lista de los 400 europeos más ricos.

Normalmente, la Casa real no suele salir al paso de noticias similares aparecidas en los medios de comunicación. Sin embargo, en esta ocasión no han tardado en emitir un comunicado en el que desmienten estas cifras y las califican como de “disparatadas”.

Según ellos, la única explicación es que “se haya entendido erróneamente que los bienes públicos del Patrimonio Nacional, del Estado español, son propiedad de su Majestad”.
Es más, en contra de sus costumbres, enviaron una carta al director de la revista EuBusiness, intentando aclarar el tema.

Volvamos al caso del Borbón: vive en un palacio, veranea en otro, se desplaza en lujosos vehículos y tiene afición por las motos. Cuando muera, estos bienes pasarán a sus hijos.

¿Qué es eso de que los bienes que disfruta a diario Don Juan Carlos son Patrimonio Nacional?

¿Acaso puedo usarlos yo?
Puede que me cataloguen como de “mente simple”, pero creo que si nadie más puede disfrutar esos bienes… será porque son suyos, o sea, son su patrimonio por mucho que la Casa Real trate de camuflarlos como “bienes del Estado español”.

Algunos expertos aseguran que la explicación más plausible del incremento de riqueza del rey es que se haya producido gracias a los regalos que Don Juan Carlos recibe habitualmente.

Ya saben, el último yate del que disfruta Su Majestad, costó 16 millones de euros que fueron sufragados por un grupo de empresarios mallorquines en agradecimiento, según ellos, a la publicidad que le dan a la isla sus estancias veraniegas.
Nadie regala cosas a cambio de nada.

La otra posibilidad sería la del ahorro.

La asignación de los Presupuestos del Estado para la Casa Real es de unos nueve millones de euros anuales; unos 18 céntimos por cada ciudadano.
Si tenemos en cuenta que con ese dinero se cubren todos los gastos que se ocasionan en la Casa Real, el haber conseguido ahorrar 545 millones de euros diría mucho a favor de Su Majestad. Sin duda.

blogcotilleando/inSurGente.-

ACTUALIZADO ( DOMINGO, 11 DE SEPTIEMBRE DE 2011 00:10 )

12 septiembre, 2011 Posted by | DENUNCIA, ECONOMIA | , , , | 1 comentario