cibernoticias EXPRESS

La cara oculta de las noticias

Alemania cree que ya hizo sus deberes y “ahora les toca a los endeudados”

LA RESPUESTA DE EUROPA A LA CRISIS (II)

Alemania cree que ya hizo sus deberes y “ahora les toca a los endeudados”

El gobierno alemán presume de que en los últimos quince años ya hizo sacrificios y reformas

Economía | 03/10/2011 –

RAFAEL POCH | BERLÍN

Corresponsal

Tres años después de Lehman BrothersAlemaniareduce la peor crisis desde 1929 a una cuestión deendeudamiento y virtud. Afirma que en los últimos quince años, mientras los europeos del sur estaban de fiesta, ella llevó a cabo un proceso de reformas estructurales y desregulación, practicó la austeridad salarial y sufrió un paro alto.

Gracias a aquel sacrificio, dice, cosechó enormes superávits exportadores, que logra mantener en la crisis, y tiene poco paro. Su mensaje es: “Nosotros ya hicimos los deberes, ahora les toca a los endeudados”.

Una mayor integración económica europea que remedie el defecto de nacimiento del euro (una moneda única sin fiscalidad común) se entiende en Alemania únicamente como un acuerdo para forzar la disciplina presupuestaria, configurando una especie de régimen autoritario de ahorro a nivel de la Unión Europea.

En ese régimen se debería cancelar la soberanía de los infractores e intervenir sus gobiernos mediante el envío de funcionarios europeos, proponen los abogados más elocuentes de la fórmula.

La austeridad debe consagrarse como principio constitucional. Esa schuldenbremse es la contribución doctrinal alemana a la actual crisis, podría decirse. Fuera de Alemania cada vez hay más consenso acerca de que esta doctrina es un completo disparate.

La leyenda del país virtuoso ignora que su superávit exportador y los déficit de los demás son, en un mercado unido, dos caras de la misma moneda. Alemania consiguió ese éxito practicando un recorte de salarios reales de casi el 2% en los últimos diez años, mientras en los otros países los salarios subían.

Los enormes capitales que Alemania generó se invirtieron y prestaron a países como Grecia, España, Portugal, Italia e Irlanda. Más de un billón de euros, según el Banco de Pagos Internacionales, gran parte en absurdos negocios meridionales inmobiliarios que no habrían adquirido tal volumen sin esos capitales.

La estupidez meridional se financió con la de los bancos alemanes, incluida la burbuja inmobiliaria de Estados Unidos.

Una vez la situación estalló, Alemania ha sido líder en la ideología de utilizar las cuestiones de deuda para forzar la austeridad, lo que en Grecia se demuestra como catástrofe.

Grecia tiene hoy 20.000 millones más de deuda, su sociedad está siendo enloquecida con los recortes y toda perspectiva de crecimiento resulta asfixiada por esa política.

El FMI acaba de corregir su previsión para Grecia en este año: en lugar de contraerse un 3% como se pensaba hace seis meses, su PIB lo hará un 5%.

Y la guinda es que la perspectiva de una quiebra griegaamenaza al conjunto del sistema financiero europeo, lo que asusta al mundo entero, ha dicho Barack Obama.

Siemens, una de los mayores consorcios europeos, ya está asustado: ha retirado más de 500 millones de euros de uno de los mayores bancos franceses para colocarlos en el Banco Central Europeo.

Todas las ideas que se formulan para salir de este despropósito, desde la creación de eurobonos hasta una recapitalización más realista de los fondos de rescate organizados el año pasado –que ahora se quedan pequeños ante posibles problemas en países mucho más grandes como Italia o España–, tienen al Gobierno alemán, a la canciller Angela Merkel y al ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, como principales oponentes.

Algo parecido ocurre en el Banco Central Europeo: las concesiones a la realidad que esa institución ha debido realizar, comprando deuda italiana, española y griega in extremis, han tenido lugar entre resistencias y dimisiones alemanas.

Los raros políticos de la coalición de gobierno de Merkel que se han atrevido a poner en cuestión el dogma han sido anatemizados.

Ha sido el caso de la presidenta del Sarre, Annegret Kramp-Karrenbauer, que se atrevió a decir que la disciplina presupuestaria está bien cuando la economía va bien; no en la actual situación.

Lo peor es que esta rigidez está presa de la opinión pública, a la que no se ha explicado la naturaleza de la crisis.

Hacerlo sería reconocer que tampoco Alemania lo hizo bien, y que no se trata de un mero problema de deuda y virtud sino de una verdadera enfermedad del sistema económico, de la abdicación de los estados o, mejor dicho, de la total subordinación de los estados al beneficio desenfrenado de una pequeña oligarquía definitivamente liberada de los escrúpulos sociales del mundo de la guerra fría.

La ironía de la situación es que comienzan a detectarse humedades en el camarote de primera del Titanic.

Quienes creían que les blindaba contra el naufragio, y confundían el iceberg estructural con un problema de mala administración mediterránea, están entre extrañados e inquietos por la humedad que sienten en los pies pese a sus gruesos calcetines de lana. Mucho depende de Europa, dicen en EE.UU. y en el FMI.

En Europa mucho depende de Alemania.

Pero Alemania es lenta. Condenadamente lenta.

El animal que mejor la representa en esta crisis es la tortuga.

Anuncios

3 octubre, 2011 - Posted by | ECONOMIA, INTERNACIONAL | , , ,

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: