cibernoticias EXPRESS

La cara oculta de las noticias

Todos son culpables en Fukushima

REPORTAJE: ¿QUE ESTÁ FALLANDO?

Todos son culpables en Fukushima

El accidente nuclear hunde la imagen de Japón como país tecnológico. Los expertos reconocen una mezcla de negligencia y exceso de confianza en los mecanismos de seguridad, por parte del Gobierno y de la empresa que gestiona la central afectada por el tsunami

RAFAEL MÉNDEZ 17/04/2011

El sector de la aviación tiene asumido que a veces, muy de vez en cuando, los aviones se caen. Lo explican con la teoría del queso con agujeros. Cada loncha de queso es una barrera de seguridad. Si pones una serie de lonchas de queso en fila, la probabilidad de que los agujeros se alineen y permitan mirar de un sitio al otro es mínima.

Más de 100.000 vecinos de la central siniestrada han dejado sus casas, tras 13.000 muertos y 15.000 desaparecidos

Se subestimó el problema sísmico. “El riesgo de tsunami ni se me pasó por la cabeza”, dice un exdirector de Fukushima

Pero ocurre. Cuando se da en aviación, quiere decir que han fallado todas las medidas de seguridad y se produce un accidente. Nunca hay una sola causa, sino una concatenación de errores.

El sector nuclear, en cambio, vivía con el convencimiento de que los accidentes no podían ocurrir. Que las centrales son seguras. Que Chernóbil (Ucrania, 1986) fue un desastre soviético, y Harrisburg (en EE UU en 1979), un problema de gestión. Sin embargo, Fukushima ha cambiado todo eso. Porque en Fukushima todos son culpables: la mala selección del emplazamiento, la optimista valoración de riesgo sísmico y de tsunamis, el diseño, la operación, la gestión de la emergencia y hasta de la información. Cinco semanas después, Japón no logra controlar Fukushima. Ni aventura cuándo podrá hacerlo. Ni siquiera tiene claro cómo atacar la refrigeración de la central y controlar el escape radiactivo. Y para la industria nuclear ese es el gran drama. Porque Japón no es Ucrania.

Según un estudio de 2007 de una Universidad india, en Japón había 770 ingenieros por cada millón de habitantes, el triple que en Estados Unidos (246).

Es el país capaz de tener una red de norte a sur de tren bala, que llega a alcanzar los 300 kilómetros por hora, conectada con líneas de cercanías y de autobuses.

También es, al menos aparentemente, el país más preparado para soportar terremotos. Los rascacielos de Tokio se balancean al ritmo de las sacudidas de la Tierra y la gente en los cafés se mira durante la sacudida, pero no suele ir más allá.

En un viaje en un autobús lleno por la carretera de la costa este de Japón, de repente suenan los móviles de la mayoría de los 42 pasajeros. Bip bip. Todos los teléfonos han recibido el mismo mensaje.

Tanto que muchos de los silenciosos viajeros ni se molestan en mirar el móvil. Ya saben lo que es: un aviso del centro de emergencias de que ha habido un terremoto, una réplica del gran seísmo de magnitud 9 que el 11 de marzo agitó la mitad norte del país y que generó un tsunami que machacó la costa. Un viajero agita las manos en señal de temblor, pero en el autobús no se nota. Ni se para.

Las réplicas no son menores. Ha habido más de mil desde el 11 de marzo y 408 de ellas han tenido una magnitud superior a 5 en la escala de Richter.

El 11 de marzo, cuando las olas de 15 metros llegaron hasta la planta de Fukushima, los dos principales ejecutivos de Tepco (Tokyo Electric Power), la eléctrica que opera en la central, estaban de viaje fuera de Japón.

Con el aeropuerto de Tokio cerrado por el terremoto, cuando llegaron al despacho eran las cuatro de la tarde del día siguiente y el reactor número 1 ya había explotado.

En una sociedad tan jerarquizada como la japonesa, la falta de los dos líderes de Tepco “retrasó una acción crucial”, según el diarioThe Daily Yomiuri, que ha dedicado una serie a la lenta respuesta de Tepco.

El tsunami dejó a la central sin suministro eléctrico y, por tanto, sin refrigeración en los cuatro reactores. Enfriar un reactor nuclear es algo esencial. De lo contrario, el reactor se calienta, comienza a formarse vapor de agua y aumenta la presión en el interior, lo que amenaza la integridad de la contención.

La tarde del accidente, el Gobierno japonés comenzó a pedir a Tepco que venteara esos gases -se abre una válvula y el gas radiactivo sale fuera; es el mal menor-. Pero Tepco no tomó la decisión hasta las 10.17 del día 12. ”

Tepco no nos ha explicado por qué no había empezado a ventear”, ha reconocido en rueda de prensa el portavoz del Gobierno japonés, Yukio Edano, un tipo capaz de dar una rueda de prensa a medianoche y otra siete horas después. Edano, con su saludo a la bandera antes de cada intervención, parece el único político que se salva de las duras críticas de sus compatriotas.

La eléctrica también ha recibido críticas por tardar casi un día entero en comenzar a inyectar agua de mar en los reactores. El agua de mar dejará inservible la planta, y la prensa local ha acusado a la empresa de intentar en un primer momento salvar la central a toda costa.

Tepco es una empresa gigante que suministra la electricidad al 40% del país. Como gran eléctrica, tiene mucho poder (eso no es exclusivo de Japón). Y como gran eléctrica ha fichado a muchos antiguos responsables del Gobierno.

El último fue Toru Ishida, exdirector de la Agencia de Energía del país, agencia clave sobre la política nuclear, que en enero fichó por Tepco. En Japón, el retiro dorado de altos funcionarios y políticos en empresas con las que tuvieron relación es una tradición que tiene hasta un nombre,amakudari, literalmente “descendido del cielo”. Edano ha declarado que el Gobierno considera estos fichajes “socialmente inaceptables”.

El Gobierno japonés y la prensa acusan a Tepco de reaccionar tarde y mal, pero los errores comenzaron hace décadas. Japón, un país sin carbón, petróleo, gas o posibilidad de hacer grandes presas, se vio abocado a la energía nuclear, que el año pasado aportó el 29% de la electricidad.

La segunda economía del mundo (hoy la tercera, por detrás de China) no podía verse estrangulada por la falta de suministro energético. Aceptó el riesgo de los terremotos, pero la previsión de riesgos se ha demostrado fallida.

Las nucleares necesitan una fuente de agua para refrigerarse, y como en Japón no hay grandes ríos, todas están en la costa. El 11 de marzo, 14 reactores en cuatro centrales se vieron afectados por el maremoto. Tsuneo Futami, director de la central de Fukushima en los años noventa y hoy profesor de ingeniería en la Universidad de Tokai, ha dicho aThe New York Times: “Cuando dirigía la planta, el riesgo de tsunami ni se me pasó por la cabeza”.

La barrera contra el maremoto estaba diseñada para una ola de 5,5 metros. La que llegó a la central fue de 14, según un documento del Ministerio de Economía.

El subdirector de relaciones internacionales de la Agencia de Seguridad Nuclear japonesa (NISA), Keiji Hattori, admite que el riesgo no estaba bien calculado: “Con el terremoto, las centrales pararon de forma segura.

Pero el tsunami que llegó fue tres veces mayor de lo previsto. Evidentemente, todo eso hay que reevaluarlo con los últimos datos científicos”, explica por teléfono.

Tampoco se puede decir que fuera insólito.

La costa de Sendai ha tenido en los últimos siglos menor actividad sísmica que en periodos anteriores, pero en el año 869 hubo un tsunami como mínimo similar al actual, según un artículo publicado en la revista científica Nature por el sismólogo de la Universidad de Tokio Robert Geller, un estadounidense que lleva 27 años en Japón. Geller suena irritado al otro lado del teléfono: “El Gobierno se basaba en una ciencia errónea”.

No esperaban un terremoto de magnitud 9, pero hubo uno de esa magnitud en Chile en 1960, otro en Kamchatka (Siberia) y otro en Alaska. ¿Por qué no iba a haberlo en Japón? NISA se defiende: “Teníamos en los registros que hubo un tsunami en el siglo IX, pero hablamos de hace más de un milenio. Ahora es muy fácil decirlo”.

Geller culpa de la situación a “los burócratas”, que en su opinión dirigen de facto el país. “El Gobierno esperaba un gran terremoto, pero no en esa zona; más al sur. Y no tiene sentido. Si introdujeron un mapa hace tiempo de forma oficial, ya no hay forma de cambiarlo”.

El cálculo teórico de diseño sísmico de las nucleares ha resultado demasiado optimista. En 2007, un terremoto superó por más del doble las bases de diseño sísmico de la nuclear de Kashiwazaki-Kariwa.

Nunca antes había sucedido en el mundo. En el último mes se ha repetido dos veces: el 11 de marzo en Fukushima y el pasado 7 de abril, cuando una réplica excedió las bases de diseño de Onagawa. Tres veces en cuatro años. Las tres en Japón.

Geller coincide en que Japón subestimó el problema sísmico al adoptar su programa nuclear: “Si no puedes construir una central de forma segura, no lo hagas”. El profesor concluye que “la percepción de que Japón tenía todo controlado en cuanto a terremotos era un mito. Solo en los edificios”.

Hattori, de la agencia nuclear nipona, admite que Fukushima obligará a replantearse todo el programa energético del país y que habrá que revisar “de abajo arriba” la seguridad de todas las nucleares.

La revista científica Nature, en un editorial, ha resumido esta catástrofe y otras como la del vertido en el golfo de México de BP. En todas, dice, la causa fue “el exceso de confianza en el poder de los sistemas y las decisiones humanas”.

El accidente deja además dudas sobre el diseño de los reactores, construidos por General Electric (EE UU), Toshiba e Hitachi (ambas japonesas). El sistema de contención de esta tecnología hizo que se acumulara hidrógeno en el interior.

Cuando por fin la eléctrica dejó salir el gas del interior para evitar que el exceso de presión dañara la vasija, el hidrógeno explotó en dos de los reactores dentro del edificio de contención, lo que terminó de rematar la central, hizo que se liberaran enormes cantidades de radiactividad y dificulta aún los trabajos en la planta.

El reactor número 1 tiene una contención, denominada Mark-I y diseñada por General Electric, que en los setenta fue objeto de controversia entre las autoridades de EE UU sobre si resistiría una situación como la actual. Pese a que había críticos, la Mark-I fue aprobada y solo en EE UU está en 24 centrales. Garoña, en Burgos, también la tiene.

Tras una serie de mejoras, a finales de los ochenta EE UU abandonó el debate sobre esa contención, y Garoña sostiene que en 1991 introdujo mejoras sobre el sistema de venteo. El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) afirma que ha revisado el sistema de Garoña y que eso no ocurriría.

Los expertos consultados insisten en que si la explosión se repitió en varios de los reactores de Fukushima, ahí subyace un error de la planta, aunque aún no se ha explicado bien.

Pero si la central y la eléctrica han fallado, el Gobierno japonés ha recibido críticas del exterior por la falta de información. Sus vecinos y enemigos Corea del Sur y China lo han expresado claramente y han criticado el vertido de toneladas de agua radiactiva al mar, que ha hecho que se encuentre pescado contaminado incluso a 35 kilómetros de Fukushima.

NISA ha tardado un mes en dar a Fukushima el nivel máximo en la escala internacional de accidentes nucleares (INES, que va de 0 a 7). Japón mantuvo el nivel 5 cuando era un clamor que, como mínimo, debía ser un 6. Japón lo admitió dos días después de unas elecciones locales en las que el partido en el Gobierno, el Partido Democrático de Japón, salió derrotado.

Uno de los miembros de la Agencia de Seguridad Nuclear, Seiji Shiroya, ha admitido que él consideró que era un 7 desde el primer momento.

Hasta ahora, solo Chernóbil había tenido esa calificación. “Menuda deshonra para Japón”, ironiza un periodista local. Aun así, Fukushima no es igual de grave que Chernóbil: aquí no ha explotado el reactor, no han muerto trabajadores directamente por la radiación… La fuga radiactiva de Fukushima en los primeros días fue solo un 10% de la de Ucrania, pero Junichi Matsumoto, uno de los responsables de Tepco, admitió que, de seguir la situación durante meses, podría llegar a superar el escape de Chernóbil.

El Gobierno también ha tardado semanas en ampliar el área de exclusión de Fukushima.

Primero trazó una zona de 20 kilómetros con un compás; después recomendó a quienes viven entre 20 y 30 kilómetros que no salieran a la calle, y finalmente anunció que evacuaría cinco pueblos hasta una distancia de 40 kilómetros a los que los vientos dominantes habían llevado más contaminación.

Los vecinos de Fukushima viven con indignación la situación. Más de 100.000 han abandonado sus casas.

En Iwaki, por ejemplo, al suroeste y fuera del radio de exclusión de la central, los niños no salen al patio a jugar. Los que quedan, porque muchos padres han enviado a sus hijos con familiares de otras prefecturas.

Las escuelas están semivacías. Los agricultores no pueden vender sus productos y los pescadores no pueden faenar. Miles de personas llevan así más de un mes, y un asesor del primer ministro, Naoto Kan, admitió la posibilidad de que haya que crear una zona de exclusión alrededor de la central durante más de una década.

Las consecuencias de Fukushima son enormes y mundiales. En Japón, porque ha visto cómo 50 países restringían la importación por miedo a la radiación, porque hay extranjeros que se han marchado y porque Japón recibirá menos turistas.

Además, un tercio de la generación eléctrica del país está parada (las nucleares del norte no han vuelto a arrancar), lo que ha causado apagones y problemas en todo el mundo: las grandes compañías de automóviles como Toyota, Nissan y Honda tienen problemas de suministro en sus plantas de Europa y EE UU.

Eso en un país con kilómetros y kilómetros de costa arrasados por un tsunami que dejó más de 13.000 muertos y 15.000 desaparecidos.

Un mes después, en Ishinomaki, al noreste, aún huele a polvo y a basura. Más de la mitad de esta ciudad de más de 150.000 habitantes quedó inundada por la ola. “Hasta aquí llegó”, explica el empleado de un restaurante señalando una marca por encima de la cintura. Saca un metro y mide: la ola tenía 1,24 metros de altura.

Y eso que el mar ni se divisa desde este punto. La ciudad sigue sin apenas electricidad ni agua.

El resto del mundo tampoco se libra de la sombra de Fukushima. Las centrales nucleares de toda Europa pasarán nuevas pruebas y hay países como Italia que han abandonado su programa atómico.

El sistema energético está tan relacionado que el precio del CO2 ha subido en Europa debido a que Alemania va a aumentar sus emisiones al cerrar las plantas más viejas.

Eso es solo el principio. Desmantelar Fukushima llevará más de diez años. El nombre perdurará durante décadas.

17 abril, 2011 Posted by | FUKUSHIMA | | Deja un comentario

¿Programa secreto de armamento en la planta nuclear de Fukushima?

El tratado de seguridad EEUU-Japón retrasó fatalmente los esfuerzos de los trabajadores de la central para evitar la fusión del reactor
¿Programa secreto de armamento en la planta nuclear de Fukushima?
Yoichi Shimatsu
New America Media
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
Los confusos e incluso contradictorios informes sobre la planta nuclear de Fukushima I no pueden ser únicamente consecuencia de los desastres causados por el tsunami, la torpeza o la falta de información. Los inexplicables retrasos y las incomprensibles explicaciones de la Tokio Electric Power Company (TEPCO) y del Ministerio de Economía, Comercio e Industria (MECI) parecen ser fruto de algún factor que se ha intentado soslayar.La cortina de humo sobre Fukushima 1 parece ocultar un firme propósito, una voluntad de hierro y una tarea sombría desconocida para los de fuera. La explicación más lógica podría ser que la industria nuclear y las instancias gubernamentales están luchando para evitar que se descubran unas instalaciones dedicadas a la investigación de bombas atómicas escondidas dentro de las plantas de energía nuclear civil de Japón.

Un programa secreto de armas nucleares es como una especie de fantasma en la maquinaria, detectable tan sólo cuando el sistema del control de la información falla o se rompe. Es necesario que dirijamos una mirada cuidadosa a las disparidades entre el relato oficial y los inesperados sucesos.

Informes contradictorios

TEPCO, el operador de energía nuclear de Japón, informó inicialmente que había tres reactores funcionando en el momento en que se produjo el terremoto de Tohoku y el tsunami del 11 de marzo. Después, una explosión de hidrógeno agrietó la Unidad 3, provocando que hubiera escapes de óxido mezclado con uranio-plutonio (o MOX). La Unidad 6 desapareció inmediatamente de la lista de reactores operativos, a la vez que de la Unidad 3 empezaban a escaparse partículas enormemente letales de plutonio. El plutonio es el elemento del que se componen las ojivas nucleares más pequeñas, que se libera con mayor facilidad.

Un incendio estalló dentro de la dañada vasija de contención del reactor de la Unidad 4, al parecer debido al sobrecalentamiento de las barras desechadas de combustible de uranio depositadas en una piscina de enfriamiento en seco. Pero las dimensiones del fuego indican que este reactor se mantenía encendido para algún objetivo que no era la generación de electricidad. Su omisión de la lista de operaciones generadoras de electricidad plantea la pregunta de si la Unidad 4 estaría utilizándose para enriquecer uranio, el primer paso del proceso que conduce a la extracción de material fisionable al nivel necesario para construir armas nucleares.

La aparición de agua de mar irradiada en el Pacífico supone otra pieza del puzzle, porque es imposible rastrear su fuente subterránea (o quizá porque es inconfesable). El laberinto de tuberías inundadas, donde se encontraron los cuerpos desaparecidos de dos trabajadores de la central –desaparición que no se había comentado ante los medios con anterioridad-, bien podía contener la respuesta al misterio: un laboratorio que nadie se atreve a nombrar.

Guerra política

En reacción a la demanda del Primer Ministro Naoto Kan de una pronta información sobre los problemas, el lobby pro-nuclear cerró filas, negándole información vital a la oficina del Primer Ministro. La gran alianza de los partidarios de la energía nuclear incluye a TEPCO, al diseñador de la planta de General Electric, al MECI, al anterior partido gobernante, el Partido Demócrata-Liberal y, según todos los indicios, a la Casa Blanca.

Los ministros del gabinete encargados de las comunicaciones y de las emergencias nacionales arremetieron recientemente contra Banri Kaeda, el jefe del MECI, por actuar a la vez como promotor y regulador nuclear encargado de la ahora amordazada Comisión por la Seguridad Industrial y Nuclear. TEPCO contraatacó con toda rapidez culpando al sobrevuelo del helicóptero del Primer Ministro de haber retrasado la ventilación de los gases volátiles, provocando así una explosión en el Reactor 2. Por “razones de salud”, el presidente de TEPCO se retiró a una sala de hospital, cortándole a Kan la línea de comunicación con la compañía y desautorizando su visita a Fukushima 1.

La enemistad que Kan mantiene con su rival en el Partido Democrático Ichiro Ozawa ha acabado perjudicándole, porque era el único aliado potencial de peso con quien habría podido enfrentarse a la formidable coalición a favor de la energía nuclear.

El jefe de los Demócratas Liberales, que promovió la energía nuclear en sus casi 54 años de trayectoria, acaba de mantener conversaciones confidenciales con el Embajador de EEUU, John Roos, mientras el Presidente Obama hacía declaraciones en apoyo de las nuevas plantas de energía nuclear por todo EEUU.

Corte en las comunicaciones

El contenido no revelado de las conversaciones entre Tokio y Washington puede deducirse a partir de las interrupciones a las recientes llamadas telefónicas que le hice a un colega periodista japonés. Cuando estaba dentro de zona caliente radioactiva, su número de móvil se desconectaba, al igual que los móviles de los trabajadores nucleares de Fuskushima, a los que se negaba el acceso telefónico con el mundo exterior. La suspensión del servicio no se debe a fallos de diseño. Al ayudar en la preparación del plan de respuesta a la crisis de Tohoku en 1996, mis esfuerzos se centraron en garantizar que las estaciones base de los móviles tuvieran suficiente energía como para poder recargarse con toda rapidez.

Una llamada telefónica posterior cuando mi colega regresó a Tokio se cortó de inmediato en cuanto mencioné “GE” [General Electric]. Ese incidente ocurrió el día en que el director ejecutivo de GE, Jeff Immelt, aterrizaba en Tokio con la promesa de reconstruir la planta nuclear de Fukushima 1. Tales supuestas escuchas son sólo posibles si el operador de la telefonía nacional, NTT, está cooperando con el programa para interceptar señales de la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA, por sus siglas en inglés).

El acuerdo de Manchuria

La cadena de sucesos detrás de esta inmensa fabricación de mentiras se remonta a muchas décadas atrás.

Durante la ocupación militar japonesa del noreste de China en los años de la década de 1930, el estado-títere de Manchukuo se fue forjando como potencia económica totalmente moderna en apoyo de un superpoblado Japón y su maquinaria militar. Un planificador de la economía de alto rango llamado Nobusuke Kishi trabajó estrechamente con el entonces comandante de la división ocupante de Kanto, conocido por los chinos como el General Hideki Tojo, del Ejército de Kwantung.

Los estrechos vínculos entre el ejército y los economistas coloniales produjeron sorprendentes logros tecnológicos, incluido el prototipo del tren bala (o Shinkasen) y el comienzo del proyecto de bomba atómica de Japón en el norte de Corea. Cuando Tojo se convirtió en Primer Ministro de Japón durante la época bélica, Kishi fue designado Ministro de Comercio y Economía, planeándose entonces una guerra total a escala global.

Después de la derrota de Japón en 1945, tanto Tojo como Kishi fueron declarados culpables como criminales de guerra de Clase A, pero Kishi se libró de la horca por razones desconocidas, posiblemente por sus útiles conocimientos para una nación devastada por la guerra. La concepción del escuálido economista de una economía controlada a nivel central proporcionó el anteproyecto para el MCII (Ministerio de Comercio Internacional e Industria), predecesor del MECI, que creó el milagro económico que transformó el Japón de la posguerra en una superpotencia económica.

Después de abrirse paso a empujones para caerle en gracia al Guerrero del Frío John Foster Dulles, el secretario de estado de Eisenhower, Kishi fue elegido Primer Ministro en 1957. Su protegido Yashuhiro Nakasone, ex oficial naval y futuro Primer Ministro, encabezó la campaña de Japón para convertirse en potencia nuclear bajo la cobertura de la Ley Básica de la Energía Atómica.

Complicidad estadounidense

Kishi negoció en secreto un acuerdo con la Casa Blanca que permitía que el ejército de EEUU almacenara bombas atómicas en Okinawa y en la estación naval-aérea de Atsugi, en los alrededores de Tokio. (El cabo de marines Lee Harvey Oseald sirvió como guardia en el arsenal subterráneo de ojivas nucleares de Atsugi). A cambio, EEUU dio su visto bueno para que Japón emprendiera un programa nuclear para uso “civil”.

Fue necesaria toda una diplomacia secreta debido al abrumador sentimiento del pueblo japonés en contra de la energía nuclear tras los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki. Hace dos años, Katsuya Okada, Ministro de Asuntos Exteriores en el gabinete del Primer Ministro del Partido Democrático Yukio Hatoyama (que desempeñó ese puesto durante nueve meses de 2009 a 2010), sacó a la luz el texto del acuerdo secreto.

De ese documento, que había estado encerrado dentro de los archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores, habían desaparecido muchos detalles clave. El veterano diplomático jubilado Kazuhiko Togo reveló que los asuntos más sensibles se recogieron en breves documentos adjuntos, algunos de los cuales se guardaban en una mansión frecuentada por el hermanastro de Kishi, el difunto Primer Ministro Eisaku Sato (que estuvo en el poder desde 1964 a 1972). Esas notas diplomáticas, mucho más importantes, añadió Togo, se habían eliminado y consiguientemente desaparecido.

En Japón, estas revelaciones se consideraron de especial importancia, sin embargo, los medios occidentales las ignoraron en gran medida. Con la planta nuclear de Fukushima cada vez más llena de humo, el mundo está pagando ahora el precio de esa negligencia periodística.

En su visita a Gran Bretaña del año 1959, un helicóptero militar trasladó a Kishi hasta la planta nuclear de Bradwell en Essex. Al año siguiente, se firmó el primer anteproyecto de seguridad entre EEUU y Japón, a pesar de las protestas masivas celebradas en Tokio. Un par de años después, la firma británica GEC construía el primer reactor nuclear en Tokaimura, en la Prefectura de Ibaragi. Al mismo tiempo, inmediatamente después de las Olimpiadas de Tokio de 1964, el recién inaugurado tren bala deslizante Shinkansen atravesando la ladera del Monte Fuji proporcionaba la racionalidad perfecta para promover la electricidad de origen nuclear.

Kishi pronunció la famosa declaración de que “las armas nucleares no están expresamente prohibidas” en función del artículo 9 de la Constitución de la posguerra que prohibía la energía con fines bélicos. Su nieto, el entonces Primer Ministro Shinzo Abe, repitió dos años después esas palabras. La “crisis” en curso con Corea del Norte sirvió de pretexto para que esta progenie de tercera generación de la elite política pusiera a flote la idea de un Japón dotado de armas nucleares. Muchos periodistas y expertos de inteligencia japoneses asumen que el programa secreto ha avanzado lo suficiente como para conseguir el montaje rápido de un arsenal de ojivas nucleares, y que se han llevado a cabo pruebas subterráneas a niveles subcríticos con bolitas pequeñas de plutonio.

Saboteando las fuentes de energías alternativas

La cínica actitud del lobby nuclear se extiende hacia el futuro lejano, estrangulando de raíz la única fuente viable de energía alternativa del archipiélago japonés: la energía eólica costera. A pesar de décadas de investigación, Japón tiene sólo el 5% de la producción energética eólica de China, una economía (al menos de momento) de tamaño comparable. La industria pesada de Mitsubishi, socio en la energía nuclear de Westinghouse, fabrica turbinas de viento pero sólo para el mercado de exportación.

La zona de Siberia, con sus altas presiones, asegura un flujo de viento fuerte y constante sobre el norte de Japón, pero las compañías del servicio público de la región no aprovechan ese recurso de energía natural. La razón es que TEPCO, que tiene su sede en Tokio y controla el mayor mercado energético, actúa en gran medida como un shogun sobre las nueve compañías energéticas regionales y la red nacional. Sus burócratas, ejecutivos y políticos de alto rango, grandes influencias y bolsillos profundos, como el gobernador de Tokio Shintaro Ishihara, aunque con ambiciones nucleares, mantienen a los contratistas y generales de la defensa de su lado. Pero TEPCO no es el mandamás aquí. Su socio principal en esta mega-empresa es la creación de Kishi, el Ministerio de Economía, Comercio e Industria (MECI).

El lugar para las pruebas nacionales para calibrar el viento marino costero no está, lamentablemente, situado en Hokkaido o Niigata, tan azotados por el viento, sino mucho más hacia el sureste, en la Prefectura de Chiba. Los resultados de estas pruebas, que decidirán el destino de la energía eólica, no van a hacerse públicas hasta 2015. El patrocinador de un proyecto de tan lento recorrido es TEPCO.

La muerte de la disuasión

Aunque en 2009, la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) emitió una apagada advertencia acerca de la reforzada deriva de Japón hacia una bomba nuclear, no hizo nada más. La Casa Blanca tiene que hacer la vista gorda ante la radiación que pasa por los cielos estadounidenses o exponerse al riesgo de un vergonzoso doble rasero en cuanto a la proliferación nuclear de un aliado. Además, la callada aprobación de Washington de una bomba japonesa no casa muy bien con el recuerdo tanto de Pearl Harbor como de Hiroshima.

En sí misma, una capacidad de disuasión nuclear no sería ni objetable ni ilegal en el improbable caso de que la mayoría de los japoneses votaran a favor de una enmienda constitucional del Artículo 9. La tenencia legalizada requeriría inspecciones de seguridad, controles estrictos y transparencia, de forma tal que se podría haber acelerado una respuesta de emergencia en Fukushima. En cambio, un desarrollo secreto armamentístico no hace sino crear una total abundancia de problemas. En el caso de una emergencia, como la que está desarrollándose en este momento, es el secreto lo que se impone a toda costa, incluso aunque suponga innumerables hibakusha, o víctimas nucleares.

En lugar de habilitar un sistema de disuasión regional y un regreso al estatus de gran potencia, el acuerdo de Manchuria sembró las bombas de relojería que están ahora vomitando radiación alrededor del mundo. El nihilismo en el corazón de esta amenaza nuclear para la humanidad no se esconde en el interior de Fukushima 1, sino dentro de la mentalidad de la seguridad nacional. Sólo derogando el tratado de seguridad entre EEUU y Japón podrá liquidarse el espectro de autodestrucción existente, la causa raíz del secretismo que retrasó fatalmente la lucha de los trabajadores nucleares contra la fusión del reactor nuclear.

Yoichi Shimatsu es editor especial de 4th Media y escritor medioambientalista. Vive en Hong Kong. Es antiguo editor del Japan Times Weekly y colaborador frecuente también de Global Research.

Fuente: http://newamericamedia.org/2011/04/is-japans-elite-hiding-a-weapons-program-inside-nuclear-plants.php

15 abril, 2011 Posted by | FUKUSHIMA | , | Deja un comentario

FUKUSHIMA.- ULTIMA HORA.- 31 MARZO 2011

Japón
estudia ampliar el perímetro de seguridad por la radiactividad

El OIEA recomienda la evacuación de la localidad de Iitate, situado a 40
kilómetros de Fukushima

Japón estudia ampliar

el perímetro de Fukushima tras detectarse

altosniveles de radiactividad a 40 kilómetros

El OIEA recomienda evacuar a los 7.000 habitantes de Itate.

– La extensión de
otros 20 kilómetros del área de seguridad afectaría a 130.000 personas.

– Tokio
ordena nuevas medidas en todas las centrales de forma urgente

AGENCIAS | Tokio 30/03/2011

Casi tres semanas después de que un potente terremoto y un tsunami desencadenaran la peor
crisis nuclear que ha vivido el mundo desde Chernóbil (Ucrania, 1986), las
perspectivas de estabilizar la situación en la central de Fukushima parecen muy
lejanas.

El OIEA ha recomendado la evacuación de la localidad de Iitate, de
7.000 habitantes, situado a 40 kilómetros de la planta, donde se han detectado
altos niveles de radiactividad, pese a superar el perímetro establecido hasta
ahora de 20 kilómetros de seguridad.

“Una primera apreciación indica que ha sido
sobrepasado uno de los criterios del OIEA”, ha señalado Denis Flory, subdirector
de Seguridad Nuclear de esta oficina de la ONU.

El Gobierno japonés ha admitido
que está estudiando la conveniencia de ampliar el área para proteger a los
ciudadanos que puedan verse afectados, lo que supondría unos 130.000 habitantes
más que se sumarían a los 70.000 ya desplazados.

Visita a los afectados. El emperador Akihito y su esposa
Michiko conversan con una pareja en un centro para evacuados en Tokio. Se trata
de la primera vez desde el terremoto del pasado 11 de marzo en el que matrimonio
imperial visita a los afectados.– ASAHI SHIMBUN
(EFE)

  • 130.000 personas viven en una zona a 20 o 30 kilómetros de la
    planta

El hallazgo además de yodo radiactivo en el mar cerca de la planta, que
supera en 3.355 veces los niveles permitidos por las autoridades, la máxima
medición hasta ahora, añade presión a los esfuerzos de los trabajadores que
luchan por extraer el agua altamente radiactiva que inunda parte de las unidades
1, 2 y 3.

En un intento por evitar que se repita una crisis similar,

el Gobierno japonés, en alerta máxima, ha ordenado a todas las
operadoras de centrales nucleares del país la puesta en marcha inmediata de
nuevas medidas de seguridad.

Estos pasos, que han de ser completados en un mes, incluyen preparar un
sistema alternativo de energía en caso de fallo del principal, disponer de
camiones de bomberos con mangueras preparadas para intervenir en cualquier
momento y asegurar el mantenimiento de los sistemas de refrigeración tanto de
reactores como de piscinas de residuos, informa Reuters, precisamente los puntos
que han fallado en Fuskushima.

Las empresas deberán además revisar sus manuales
de operaciones y preparar al personal de acuerdo con las nuevas reglas. Las
medidas, que serán desarrolladas por la agencia de seguridad del Ministerio de
Economía, Comercio e Industria, no requerirán que se detenga el funcionamiento
de las plantas.

“Son los pasos mínimos que se nos ocurre en estos momentos que deben hacerse
inmediatamente”, ha dicho el ministro, Banri Kaieda, en conferencia de prensa.
“No deberíamos esperar a que se prepare una revisión completa -algo a fondo que
tomaría mucho tiempo-.

Debemos hacer lo que se pueda si es algo viable y
necesario”, ha añadido. El Gobierno, muy criticado por su gestión de la crisis
de Fukushima, ha sugerido que habría que clausurar toda la central, incluidos
los reactores 5 y 6, que se han logrado desconectar de forma segura.

“Creo que
está muy claro desde el punto de vista de la sociedad”, ha opinado el portavoz
gubernamental, Yukio Edano.

Poco antes, la operadora de Fukushima, Tokyo Electric Power
(Tepco),
había afirmado que será inevitable el desmantelamiento de los
cuatro reactores dañados, pero que consultaría a la población local si mantener
en funcionamiento los reactores 5 y 6 y la cercana Fukushima 2.

Edano también ha reconocido que el Ejecutivo baraja “todo tipo de soluciones”
ante la crisis, entre ellas recubrir las instalaciones de los reactores dañados
con un material especial para limitar las emisiones radiactivas.

Fuentes
gubernamentales han explicado a Kyodo que se planea rociar una resina soluble al
agua sobre las ruinas de Fukushima, a través de un vehículo controlado a
distancia.

Esta resina fijaría las sustancias radiactivas sobre los escombros,
causados por las explosiones tras el tsunami, y evitaría que se dispersaran por
el viento.

La medida, que se empezará a probar mañana, es temporal y tiene por
objetivo reducir el riesgo para los trabajadores que tratan de enfriar los
reactores.

El OIEA ve “muy seria” la situación

El director del OIEA, Yukiya Amano, ha reconocido esta tarde que la situación
en el complejo nuclear sigue siendo muy preocupante pese a los continuos
esfuerzos emprendidos por las autoridades para contener las fugas.

“La situación
sigue siendo muy seria y se están aumentando los esfuerzos para superar la
crisis”, ha indicado Amano en una rueda de prensa.

El máximo responsable de la
agencia de Naciones Unidas, de nacionalidad japonesa, ha afirmado que los
equipos que trabajan en la central de Fukushma se han enfrentado en los últimos
días a nuevas dificultades pero que, no obstante, han logrado progresos.

Amano
ha anunciado además la celebración del 20 al 24 de junio en Viena de una
conferencia ministerial sobre seguridad nuclear de la que se esperan extraer
nuevas conclusiones tras la experiencia de Fukushima.

El portavoz del Gobierno ha advertido que pasará aún tiempo hasta que las
decenas de miles de residentes de la zona evacuados, algunos de los cuales

han recibido hoy una rara visita de los emperadores, puedan
volver a sus hogares.

Pese a los mensajes tranquilizadores de las autoridades
sobre los niveles de radiación detectados hasta ahora, las noticias que se
conocen cada día siguen reflejando el riesgo de fugas.

Al hallazgo de plutonio el lunes en el suelo del complejo
atómico, se añade la detección de yodo con altos niveles de radiación, 3.355
veces por encima del límite autorizado, en muestras de agua de mar tomadas ayer
a 330 metros al sur de un desagüe cercano a los reactores 1 a 4 de la
central.

El director general adjunto de la Agencia de Seguridad
Nuclear nipona
, Hidehiko Nishiyama, ha restado importancia a esta
contaminación.

“El yodo 131 tiene una vida media de ocho días, por lo que para
cuando pueda llegar a la gente ya estará considerablemente degradado”, ha
afirmado.

La pesca en la zona ya había sido prohibida, y los habitantes a 20
kilómetros a la redonda de la central evacuados.

Las muestras tomadas ayer en el mar revelaron un fuerte incremento del
isótopo 131 del yodo -al que se atribuye la alta incidencia del cáncer de
tiroides en niños tras el accidente de Chernóbil-, respecto al fin de semana,
cuando llegaron a ser 1.850 veces superiores a lo normal.

Esta concentración tan
alta y a esta distancia de la planta accidentada sugiere que la radiación
proveniente de los núcleos de los reactores, donde las barras de combustible se
han fundido parcialmente, sigue filtrándose al océano Pacífico.

Sin embargo, el
portavoz de la Agencia de Seguridad Nuclear asegura que no se conoce la causa
exacta de la alta concentración de yodo. Según Nishiyama, la radiación que se ha
filtrado de la central ha fluido “de alguna manera” hasta el mar.

A 50 metros al norte de la central, cerca de los reactores 5 y 6, el nivel de
yodo radiactivo detectado ayer era 1.262 veces superior a los estándares
legales, también el registro más alto hasta ese momento, informa Efe.

Tareas de drenaje

En paralelo, la presencia de agua contaminada en varias zonas de la central
dificulta el trabajo de los operarios que intentan reactivar el suministro
eléctrico y el sistema de refrigeración, dañados por el seísmo, y supone un
riesgo por la posibilidad de que acabe en el mar.

Tepco trata de drenar el agua
que inunda los sótanos de las salas de turbinas de los reactores 1, 2 y 3 y los
túneles adyacentes.

Parte de este líquido proviene de la bombeada en días
anteriores para tratar de enfriar los reactores, que sale con altos niveles de
radiación -1.000 milisievert, cuatro veces el límite admitido para los
trabajadores de los equipos de emergencia-.

La empresa cree que otra parte, la
hallada en las cercanías del reactor 1, es agua de mar de las propias olas del
tsunami, según Kyodo, aunque han descartado verterla directamente al mar.

Los operarios han bombeado el líquido desde los sótanos de las salas de
turbinas a los condensadores de turbinas, pero se encuentran ahora el problema
de que estos depósitos están también llenos, por lo que ahora se estudia la
forma de vaciarlos moviendo el agua a otros tanques.

Una de las medidas
estudiadas por Tepco y el Gobierno es evacuar el agua radiactiva a un buque.

Mientras los responsables japoneses intentan retirar el agua contaminada, hoy
han llegado a Tokio los tres expertos nucleares de la estatal francesa Areva , uno
de los mayores grupos de energía atómica del mundo, que se sumarán a otros dos
que ya están en Japón y a un sexto del Consejo de la Energía Atómica para
asistir en estas tareas. Junto a ellos ha viajado la consejera delegada de la
compañía, Anne Lauvergeon.

Está previsto, además, que el presidente francés,

Nicolas Sarkozy, haga mañana jueves una breve visita a Tokio
durante la que se reunirá con el primer ministro nipón, Naoto Kan, para abordar
la posibilidad de ampliar la ayuda gala en la actual crisis nuclear.

El presidente de EE UU, Barack Obama, ha conversado telefónicamente con el
primer ministro japonés esta madrugada (hora española) para conocer
personalmente el desarrollo de las labores de refrigeración de la central.

Obama
ha prometido asistencia a largo plazo a Japón para hacer frente a la crisis
nuclear y las consecuencias del terremoto y el tsunami del día 11, cuyo último
balance de víctimas se sitúa en 11.232 muertos y 16.361 desaparecidos, informa
Efe.


El presidente de Tepco, hospitalizado

Masataka Shimizu, presidente de la empresa que opera la planta nuclear de
Fukushima, Tokyo Electric Power (Tepco), ha sido hospitalizado en Tokio a causa
de una elevada presión arterial, informan hoy los medios de comunicación
japoneses.

Shimizu apenas ha aparecido públicamente desde que se desató la
crisis en la central, lo que ha llevado a que se rumoreara con un posible
suicidio.

El ejecutivo fue hospitalizado ayer a causa de mareos y de una presión
arterial alta, según la agencia japonesa Kyodo. Con anterioridad, Tepco había
informado de que su presidente se había sentido mal desde el día 16, aunque
seguía al tanto de la crisis.

El presidente de la junta directiva, Tsunehisa Katsumata, ya se había hecho
cargo temporalmente de dirigir las tareas para controlar la situación en la
planta de Fukushima. Katsumata se ha disculpado hoy por “la ansiedad, la
preocupación y los problemas” causados a la gente “por las explosiones en los
edificios de los reactores y la liberación de materiales radiactivos”, y ha
asegurado que Shimizu no tardará mucho en volver al trabajo y retomar la
dirección de los trabajos ante la crisis.

El presidente de Tepco ha aparecido raramente en público desde el día 13, dos
días después del seísmo y un día después de que se divulgase la gravedad de la
situación de la central nuclear, que abastecía de electricidad a gran parte de
la zona metropolitana de Tokio.

EL PAÍS

Japón, en estado de máxima alerta por la crisis de la central nuclear

El primer ministro reconoce que la situación en la planta es “impredecible”

JOSE REINOSO (ENVIADO ESPECIAL) – Tokio – 30/03/2011

Más de dos semanas después de que un potente terremoto y un tsunami desencadenaran la peor crisis nuclear que ha vivido el mundo desde Chernóbil (Ucrania, 1986), las perspectivas para estabilizar la situación en la central de Fukushima parecen muy lejanas.

El lunes pasado, fue detectado plutonio en muestras tomadas en el suelo del complejo atómico, en un giro que forzó ayer al primer ministro Naoto Kan a reconocer en el Parlamento que la situación en la planta continuaba siendo “impredecible”.

Kan dijo que el Gobierno está en estado de “máxima alerta”.

  • 130.000 personas viven en una zona a 20 o 30 kilómetros de la planta

Algunos diputados criticaron al primer ministro por su gestión de la crisis y por no ampliar la zona de exclusión alrededor de la central más allá de los 20 kilómetros obligatorios.

Kan afirmó que estaba consultando sobre la necesidad de esta medida, que forzaría a evacuar a las 130.000 personas que viven entre 20 y 30 kilómetros de la planta.

El viernes de la semana pasada, las autoridades instaron a los residentes en esta franja a que se fueran de forma voluntaria, debido a la dificultad de enviarles suministros. Un total de 70.000 personas tuvieron que dejar sus hogares cuando se fijó la zona de exclusión inicial.

La presión ha aumentado después de que el Ministerio de Ciencia de Japón y la organización ecologista Greenpeace dijeran el lunes pasado que han identificado radiación elevada a 40 kilómetros de la planta. Greenpeace ha pedido que se amplíe la zona de exclusión más allá de los 20 kilómetros oficiales.

Estados Unidos ha recomendado a sus ciudadanos que vivían a menos de 80 kilómetros que abandonen la zona o no salgan al exterior.

La Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial de Japón aseguró que, aunque las cantidades de plutonio encontradas no suponen un riesgo para la salud, el descubrimiento significa que el mecanismo de contención del reactor se ha roto.

El hallazgo de plutonio -supuestamente procedente del reactor número 3 de los seis que tiene la central- y la alta radiactividad encontrada en gran cantidad de agua en un túnel subterráneo junto al reactor 2, que se cree que procede de la vasija que contiene las barras de combustible o del sistema de conducciones, suponen un fuerte contratiempo para los equipos de emergencia que luchan para controlar la planta tras los graves daños sufridos como consecuencia del terremoto y el tsunami del pasado 11 de marzo.

Los técnicos están batallando para restablecer el suministro eléctrico y volver a poner en marcha los equipos de refrigeración. Pero el Gobierno recordó ayer de nuevo que la prioridad sigue siendo inyectar agua en los reactores para evitar que las barras de combustible queden expuestas totalmente al aire, ya que en este caso se calentarían rápidamente, se fundirían y se produciría una fuga masiva de radiactividad.

Fukushima se encuentra 240 kilómetros al norte de Tokio.

“Tenemos que evitar que las barras de combustible se sigan calentando y se sequen”, dijo Yukio Edano, portavoz del Ejecutivo en una rueda de prensa televisada. “Tenemos que dar prioridad a la inyección de agua”.

Los técnicos que trabajan en Fukushima han desafiado la radiactividad para regar mediante potentes bombas los reactores, en los que se cree que las barras se han fundido parcialmente. Pero el lanzamiento de toneladas de agua ha creado otro problema.

El agua, tras ser vertida sobre los reactores, sale con altos niveles de radiación -1.000 milisievert, cuatro veces el límite admitido para los trabajadores de los equipos de emergencia-, y se ha acumulado en los sótanos de las salas de turbinas que conectan tres de los reactores y ha llenado los túneles adyacentes. Estos se encuentran a unos 60 metros del mar.

El problema es qué hacer con el líquido, que amenaza con desbordarse y acabar en el océano.

Francia ha enviado a seis expertos para ayudar en la resolución de la crisis; cinco de la compañía Areva y otro del Consejo de la Energía Atómica. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, tiene previsto llegar mañana a Japón, procedente de China, y entrevistarse con Naoto Kan.

La crisis va para largo. “El tiempo que va a llevar mitigar este accidente no se mide en días o semanas, se mide en meses o quizás incluso en años”, dijo el lunes Robert Peter Gale, uno de los mayores especialistas en cáncer, inmunología y radiación, que formó parte del equipo médico que trató a los afectados de Chernóbil.

Según algunos expertos, la falta de información y los datos contradictorios hacen difícil comprender lo que ocurre en Fukushima, que parece haber pasado de una fase de amenaza de fusión del núcleo de los reactores a otra en la cual es primordial la gestión de las fugas de radiactividad.

El Gobierno afirmó ayer que en el futuro podría nacionalizar Tokyo Electric Power (Tepco), la compañía que gestiona Fukushima 1.

La radiación frente a la costa de Fukushima se dispara

Japón asegura que se dispersará rápidamente pero el OIEA recomienda ampliar la zona de evacuación

DAVID BRUNAT Corresponsal en Pekín 30/03/2011 22:20

Vista aérea de las unidades dañadas de la central nuclear de Fukushima Daiichi, operada por Tepco. EFE

Vista aérea de las unidades dañadas de la central nuclear de Fukushima Daiichi, operada por Tepco. EFE

Casi tres semanas después del tsunami, siguen apareciendo nuevos récords y alarmas enFukushima.

Los últimos análisis revelaron hoy que el nivel de yodo radiactivo en el mar cercano a la central nuclear supera 3.355 veces el límite de seguridad, lo que supone la concentración más alta hasta el momento, según informó la Agencia de Seguridad Nuclear de Japón (ASNJ).

Las muestras fueron tomadas el martes 330 metros al sur de una salida de agua próxima a los reactores 1 a 4, lo que significa que la tan temida filtración al océano del líquido altamente tóxico que inunda la planta nuclear es una realidad.

La filtración del agua contaminada al océano dispara los niveles de yodo-131

Aún así, el vicepresidente de ASNJ, Hideshiko Nishiyama, insistió un día más en que no hay peligro: “Por supuesto que la medición es más alta, tenemos que estar atentos y prevenir cualquier nuevo escape al mar, pero esa cifra [3.355] sigue siendo de cuatro dígitos [en referencia al anterior récord de 1.850 veces el límite] y, tal como dije en su momento, hay un perímetro de seguridad de 20 kilómetros y no hay pesca en la costa”, exclamó. “La gente no bebe agua del mar, y con los niveles actuales el material radiactivo se disipará rápidamente”, añadió Nishiyama.

El yodo-131 fue la causa del alto índice de cáncer de tiroides tras el desastre de Chernóbil, ya que las partículas radiactivas se filtraron en el suelo y pasaron a la leche a través del ganado.

Miles de jóvenes en Ucrania y países vecinos sufrieron la enfermedad. Por eso, a pesar de la llamada a la calma, Tepco, la empresa propietaria de la planta, seguía hoy empleando todos sus esfuerzos en evitar que el agua contaminada siga fluyendo hacia el mar. El origen preciso del exagerado nivel de radiactividad sigue siendo una incógnita.

Tantos disgustos obligaron hoy a hospitalizar al presidente de Tepco, Masataka Shimizu, quien se ha mantenido fuera de los focos desde que comenzó la crisis. Shimizu, de 66 años, presentaba una presión arterial elevada y fuertes mareos, aunque ya sufría malestar físico desde el día 16. Según la compañía, siguió al frente de la emergencia hasta su ingreso en el hospital.

Soluciones de urgencia

El presidente de Tepco es ingresado con presión arterial elevada

Tepco y el Gobierno japonés contemplan “todas las alternativas” para estabilizar la central nuclear, después de tres semanas de absoluto descontrol.

Para detener la emisión de partículas gaseosas, se estudia la posibilidad de extender una tela especial sobre la planta, una solución que sólo sería temporal.

Para el agua estancada en los reactores, podría usarse un carguero estacionado en la costa, aunque luego habría que decidir qué hacer con ese líquido letal.

La última alternativa sería utilizar sarcófagos de hormigón y acero como en Chernóbil.

La primera medida se aplicará hoy, y consiste en rociar con una resina soluble el agua que inunda Fukushima para que las partículas radiactivas se queden fijas y no pongan en peligro a los operarios. Japón ordenó hoy con carácter inmediato que sus 55 reactores atómicos incorporen sistemas de refrigeración y suministro eléctrico alternativos para casos de emergencia.

Ayuda de Francia

Hoy echarán resina soluble al agua de la central para fijar las partículas radiactivas

Mientras, ha llegado a Tokio un equipo de expertos franceses encabezado por Anne Lauvergeon, la consejera delegada de Areva, el fabricante estatal de reactores nucleares y uno de los gigantes del sector. El presidente Nicolas Sarkozy acudirá hoy a Tokio en una visita relámpago.

Por su parte, el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) se mostró hoy partidario de que la zona de evacuación en torno a la central se extienda al pueblo de Iitate, de 7.000 habitantes, situado a 40 kilómetros de la planta y donde se ha detectado el doble del nivel de radiactividad permitido por los criterios del OIEA.

El organismo urgió a Tokio a prestar la máxima atención a Iitate y recomendó a los habitantes encerrarse en sus casas.

El pueblo está situado al doble de distancia de la actual zona de exclusión de 20 kilómetros.

Los emperadores visitan a los desplazados

Vestidos más informalmente que de costumbre y en tonos oscuros, los ancianos emperadores de Japón, Akihito y Michiko, visitaron hoy en Tokio a familias desplazadas por el seísmo y el tsunami que asolaron la costa noreste del país el pasado 11 de marzo.

El emperador, de 77 años, y la emperatriz, de 76, hablaron con algunos de los 300 evacuados de las provincias de Fukushima, Miyagi e Iwate que han buscado refugio temporal en el centro Tokyo Budokan. Akihito y Michiko ya realizaron visitas similares a los afectados por los terremotos de Kobe en 1995 y Niigata en 2004. Sin embargo, este desastre ha sido el primero por el que Akihito se ha dirigido a la nación en un discurso televisado.

El plutonio, más peligroso que el cesio y el yodo

Es una de las sustancias más tóxicas para el ser humano. Tras un escape o accidente radiactivo, y cuando se inhala o se ingiere (no penetra la piel), sus pequeñas partículas se irradian a través de los pulmones, huesos u otros órganos importantes y, con el tiempo, pueden causar cáncer

AGENCIAS – Madrid – 29/03/2011

El plutonio, que ha sido detectado en las inmediaciones de la central nuclear japonesa d Fukushima, es un material altamente tóxico y mucho más peligroso para la salud que los isótopos radiactivos del yodo y el cesio encontrados hasta ahora.

El reactor 3 de Fukushima:

Es el único de los seis reactores de la planta que utiliza una mezcla de plutonio y uranio convencional conocida como MOX, lo que lo convierte en el más peligroso y preocupante para las autoridades niponas, dentro de la central, dañada por el terremoto de intensidad 9 en la escala de Richter y el tsunami del pasado 11 de marzo.

Durante el seísmo, el sistema de refrigeración falló y el reactor sufrió una explosión por combustión de hidrógeno, sin fuga radiactiva, el 14 de marzo. Desde entonces, se han sucedido múltiples incidentes ante las dificultades para conseguir su refrigeración. Las barras de combustible atómico ya usado, que permanecen al aire, son altamente radiactivas.

Efectos del plutonio en la salud:

El plutonio es una de las sustancias más tóxicas para el ser humano y la exposición más peligrosa para la salud se produce como resultado de un escape o accidente radiactivo. En ese caso, y cuando se inhala o se ingiere, ya que el plutonio no penetra la piel, sus pequeñas partículas se irradian a través de los pulmones, huesos u otros órganos importantes y, con el tiempo, pueden causar cáncer. Afecta además al sistema inmunitario y provoca esterilidad, e inhalado o ingerido en cantidades considerables ocasiona el envenenamiento agudo por radiación y la muerte.

Efectos del plutonio en el medio ambiente: En el medio ambiente, por ser un elemento metálico y pesado, el plutonio contamina el suelo a través de la “lluvia radiactiva” tras un escape o vertido. Asimismo, puede entrar en las aguas superficiales y su movimiento lento y hacia abajo termina alcanzando las aguas subterráneas. El plutonio, concretamente el PU-239, tiene un periodo de semidesintegración de 24.100 años y “sólo al cabo de 20 periodos de semidesintegración (482.000 años) se puede decir que será inofensivo para el medio ambiente”, según el grupo de ecologistas Científicos y Técnicos por un Futuro No Nuclear.

Definición y características del plutonio: Es una de las sustancias más tóxicas para el ser humano. Es un elemento metálico radiactivo que se emplea en reactores y armas nucleares. Se encuentran cantidades menores en las minas de uranio, pero sobre todo se preparan en los reactores nucleares. Es un metal plateado que se vuelve amarillo con la oxidación causada por la exposición al aire. Debido a su radiactividad desprende calor. Tanto el plutonio como el uranio son elementos metálicos muy pesados y radiactivos, pero la diferencia es que el plutonio no se encuentra en la naturaleza, debe ser producido artificialmente en reactores mediante reacciones nucleares.

Historia de la utilización del plutonio: Los isótopos del plutonio fueron estudiados en 1940 por el químico estadounidense Glenn Theodore Seaborg y se utilizaron por vez primera en la década de 1940, con fines bélicos. Finalizada la Segunda Guerra Mundial, se inició el desarrollo de los reactores nucleares y sus combustibles como fuentes útiles de producción de energía eléctrica. El reactor de Shippingport, en Pensilvania, EEUU, fue el primero que en 1958 comenzó a producir la energía a través de los isótopos de plutonio y a partir de este momento su uso se extendió rápidamente.

Del plutonio se conocen 15 isótopos (formas atómicas de un mismo elemento) diferentes, pero el principal es el plutonio-239, que, combinado con oxígeno, se utiliza normalmente como material combustible en los reactores nucleares.

Uranio:

Se emplea comúnmente en los reactores nucleares, debido a que contiene isótopos fértiles y fisibles. Suele utilizarse en forma de óxido de uranio UO2.

Estado de los reactores de Fukushima

Bajar los niveles radiactivos del agua dentro del reactor número 2, la prioridad para los trabajadores de la central nuclear. – Cuatro de los seis reactores siguen en una situación “inestable”

AGENCIAS 30/03/2011

La situación en la central nuclear de Fukushima sigue siendo de alto riesgo, después de más de dos semanas de que un terremoto de magnitud 9 y un tsunami arrasara el norte de Japón.

Los ingenieros japoneses que trabajan en la central nuclear tienen como prioridad evitar que el riesgo de radiactividad se propague, especialmente desde el reactor número 2, que emite más de 1.000 milisievert a la hora desde su base en la que se aloja el agua contaminada y el condensador de su turbina, según ha informado la Compañía Eléctrica de Tokio (TEPCO), propietaria de la central.

Esta cantidad es superior en 100.000 veces a los límites permitidos, según ha confirmado la misma empresa. Tres de los seis reactores de Fukushima Daichi (central I) se mantienen en estado grave. Esta es la situación en la que se encuentra, uno a uno:

  • Fukushima Daichi (central I)

Reactor número 1: Se encuentra a nivel 5, es decir, “en estado grave”, según la Escala Internacional de Eventos Nucleares (INES). El reto inmediato para los trabajadores es bombear el agua contaminada alojada en la base hasta el condensador de su turbina. El trabajo comenzó hace cuatro días y todavía no ha finalizado. Las mediciones de radiactividad exceden 10.000 veces los límites habituales, según ha informado la Compañía Eléctrica de Tokio (TEPCO), propietaria de la central. El pasado 12 de marzo, un día después del terremoto y del tsunami que asoló Japón, este reactor hizo explosión. La estructura de contención no se vió dañada pero sí el edificio, la estructura de hormigón que lo protege del exterior, que quedó “seriamente dañada”. Si los técnicos consiguen recuperar la electricidad en este motor será posible reestablecer el sistema de refrigeración.

Reactor número 2: Es el más afectado y el que se encuentra en una situación de más riesgo radiactivo.

Emite más de 1.000 milisievert a la hora desde su base en la que se aloja el agua contaminada y en el condensador de su turbina, según ha informado la compañía eléctrica TEPCO, propietaria de la central.

Al igual que el número 1, está en “estado grave”, a nivel 5 según la Escala Internacional de Eventos Nucleares (INES).

El sistema para bombear el agua hasta el condensador de la turbina es el mismo que en el reactor número 1, pero la incapacidad de los trabajadores ha hecho que la compañía asegure que sea necesario “buscar alternativas” al actual sistema de drenaje.

El jefe del Gabinete japonés, Yukio Edano, ha informado de que los altos niveles de radiactividad detectados podrían deberse a una fusión parcial de sus barras de combustible. Serán necesarios varios meses para conseguir estabilizar la situación en este reactor, según los expertos consultados por la agencia Reuters.

Reactor número 3: Es uno de los más peligrosos de los seis reactores, ya que el núcleo contiene en su interior plutonio, en vez de uranio, un metal más peligroso en riesgo de fuga. Hoy se ha conocido que en varios puntos de la planta se ha encontrado plutonio.

Se encuentra a nivel 5 y comparte los mismos problemas que el reactor número 1 y 2. Las autoridades japonesas han advertido por primera vez que los ciudadanos que vivan en un radio de 20 kilómetros no vuelvan a sus casas hasta nueva orden.

Reactor 4: Se encuentra a nivel tres, “riesgo alto” en la Escala Internacional de Eventos Nucleares (INES). La integridad del edificio se vió afectada por la explosión que sufrió. Hay que reestablecer la electricidad para que los operarios puedan trabajar. La inyección de agua de mar para la refrigeración se mantiene.

Reactor 5 y 6: Se mantienen seguros y sin daños en la vasija ni en la estructura del edificio, en el que se abrió un resquicio para evitar la explosión por hidrógeno.

Fukushima Daiini (central II)

Sus cuatro reactores se detuvieron automáticamente a raíz del terremoto y siguen operativos. El sistema de refrigeración alimentado por electricidad está en funcionamiento, lo que no hace necesario usar el sistema de refrigeración secundario ni la inyección de agua de mar.


31 marzo, 2011 Posted by | FUKUSHIMA | , , | Deja un comentario