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Réquiem por un aviador de la República

Luchó por una España de iguales y dejó un país de signo contrario al que no le interesa conocer su Historia
Réquiem por un aviador de la República


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17:07h. del Viernes, 11 de febrero
Eloy Pardo/ laRepública.es / Barcelona

La muerte de José Cabezalí es el final de otra de las heroicas y desconocidas historias que dejó la derrota de los defensores de la II República. Se dice que fue el último aviador vivo. Quizá queden otros, repartidos entre España y Rusia.

La relación alfabética de algunos de ellos —entre pilotos y mecánicos— puede consultarse en la excelente página de la Asociación de Aviadores de la República (www.adar.es).

Sin embargo, la memoria es frágil. También la de los testimonios.

Entrevisté a Cabezalí el año pasado en su casa y el periplo incluyó mucha insistencia por mi parte para lograr acceder a una persona cansada y mayor. Estaba quejoso por una pensión que no reconocía sus méritos de guerra.

Fueron muchas las informaciones que ofrecía. Algunas contradictorias, fruto de esa memoria frágil.

El recuerdo de la edad al empezar la guerra, el año y el mes concretos en que tomó el mando de su primer avión, su participación en el operativo que montó el Gobierno para encontrar pilotos, faena en la que no todos estarían dispuestos a arriesgarse.

El año pasado, el anciano Cabezalí rememoró una juventud de vuelos nocturnos de vigilancia sobre Barcelona o el derribo de su avión en Zaragoza, que pudo terminar con su vida. Estaba integrado en la Escuadrilla del Chupete.

Eran casi niños. Nítidamente rememoró su frustrada huida, fruto de un sabotaje que impidió que los aviones tomaran vuelo, cerca de la frontera francesa. Apresado, evocó una cierta camaradería juvenil con pilotos del bando enemigo (italianos), tras su detención.

Quizá esto le salvó la vida, tras varios años de batalla aérea sin piedad. Con estremecedoras lágrimas, volvió a evocar el horror de las torturas a mujeres comunistas (“rojas”, se decía) que pudo ver en su periplo por diversas cárceles.

Un testimonio oral del infierno que muchos no sólo se niegan a reconocer sino que, lejos de pedir una disculpa, torpedean judicialmente (Garzón tiene abierta una causa en el Supremo, por exponer la verdad).

Me pareció que Cabezalí fue un doble o triple perdedor, que tuvo que adaptarse a la vida franquista. Ni se exilió, ni fue un heroico capitán, seguramente a su pesar. Aguantó estoicamente la lenta agonía que media entre 1939 y la actualidad, cimentada en la incultura general, la falta de valores y la desigualdad. La España de la santificación del más ladrón y sinvergüenza.

Él, que luchó en el aire por una España de iguales, por la consecución de una verdadera libertad para los trabajadores, dejó un país de signo contrario en el que a la fragilidad de la memoria se le une la dificultad para explicar unos hechos como los que él expuso. No interesa.

12 febrero, 2011 Posted by | MEMORIA HISTÓRICA | , , , , | Deja un comentario

“Las manos sucias de la justicia española”

SCOTT BOEHM
01/02/2011 21:10

    Aunque ningún cable revelado por WikiLeaks hace referencia a la investigación de los crímenes franquistas que abrió Baltasar Garzón en 2008 y a pesar de las declaraciones del propio juez sobre la independencia de la justicia española frente a las presiones de la embajada estadounidense, esta claro que había una conspiración entre el gobierno de Estados Unidos y altos cargos de la justicia española para evitar la libertad de acción de Garzón en asuntos que tuvieran que ver con crímenes contra la humanidad y la aplicación del concepto de justicia universal.

    No cabe duda que Washington estaba preocupada sobre todo por su investigación de torturas en la base militar de Guantánamo y que les importó un bledo los 114,000 desaparecidos españolesexterminados por el régimen de Franco, aunque si empiezas a excavar rápidamente aparecen los restos de responsabilidad estadounidense por facilitar el genocidio de “los rojos”.

    ¿Pero qué puedes esperar de un super país? Se trata de una Real politik que no debe extrañar a nadie que conozca lo más mínimo la política exterior de Estados Unidos. Sin embargo, el comportamiento de fiscales y jueces como Cándido Conde-Pumpido y Javier Zaragoza nos debería asustar tanto como para hacer una revisión de la suspensión de Garzón y su juicio pendiente en el Tribunal Supremo.

    La única manera de mostrar la integridad y honradez de la justicia española es castigar a sus traidores

    Si fue difícil creer en su momento que Falange, responsable de la ejecución sistemática de miles de personas durante el golpe de estado de 1936, puede ejercer tanto poder en el marco jurídico actual, junto a un “sindicato” ultraderechista que tiene el mal gusto de llamarse Manos Limpias, ahora se entienden mejor los múltiples autos de Javier Zaragoza en contra de la investigación del franquismo desde su primer momento.

    La presión metida a Garzón por abrir su investigación histórica era extraordinaria, totalmente incoherente con la previa aplicación de la justicia universal por el magistrado y otros jueces de la Audiencia Nacional y, al final, acabó resultando un aborto de la justicia a tan sólo un mes después de abrirse la investigación. Todos sabemos que pasó a continuación.

    Animado por los argumentos utilizados por Zaragoza y la votación en contra de la investigación de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, Falange y Manos Limpias denunciaron a Garzón por prevaricación.

    Si la increíble revelación de que el propio juez Luciano Varela ayudó a los querellantes a elaborar sus denuncias contra Garzón no fue suficiente para archivar el caso, la revelación de WikiLeaks en la que se ven claramente determinadas “manos sucias” de la justicia española debería ser motivo no solo para la anulación de la suspensión de Garzón, sino también la inmediata dimisión de Zaragoza y Conde-Pumpido.

    Mientras haya un claro consenso de los expertos de la justicia internacional en que Garzón no fue culpable de prevaricar, sería más que injusto que ellos siguieran en sus cargos después de haber puesto los intereses de Estados Unidos por encima de la independencia de la justicia española y la libertad de Garzón.

    Aunque no sabemos si la denuncia y la suspensión de Garzón forma parte de la conspiración en su contra llevada a cabo por los diplomáticos estadounidenses y determinados fiscales y jueces españoles, ahora la única manera de mostrar la integridad y honradez de la justicia española es castigar a sus traidores y restaurar en su cargo al ejemplar defensor mundial de los derechos humanos.

    Scott Boehm es investigador en The Spanish Civil War Memory Project de la Universidad de California-San Diego.
    Comentarios: 41 | PATRICIA CAMPELO
    La ARMH ha solicitado en un escrito dirigido al presidente del Supremo que se garantice la publicidad y transparencia de las sesiones.
    Comentarios: 62
    La estatua de la Victoria, retirada ayer, era el último de los grandes símbolos de la dictadura que quedaba en Barcelona.
    Comentarios: 40 | DIEGO BARCALA

    Denunciantes e investigadores discrepan sobre la responsabilidad de la dictadura en las adopciones irregulares.

     

    Comentarios: 66 | YERAY CALVO
    La empresa que gestiona la publicidad de los autobuses públicos rechaza el anuncio de ‘Franconohamuerto.com’.
    Comentarios: 116 | M. SERRANO / Á. MUNÁRRIZ
    Ricardo Limia, uno de los últimos supervivientes del Canal de los Presos, recuerda la brutal represión.

    2 febrero, 2011 Posted by | MEMORIA HISTÓRICA | , , , , , , , , , , | Deja un comentario