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Las bacterias ‘E.coli’ proceden de brotes de soja alemanes

Las bacterias ‘E.coli’ proceden de brotes de soja alemanes

El ministro de Agricultura de Baja Sajonia, Gert Lindemann, confirma que el origen del mal está en una empresa alemana que distribuye brotes de diversos vegetales

Internacional | 05/06/2011 –

Rafael PochRAFAEL POCH

Berlín Corresponsal

  • El origen de la infección por la bacteria E.Colipodría está en brotes de soja y frijol verde, también conocido como garbanzo chino, cultivados en territorio alemán.

Así lo ha asegurado Gert Lindemann, ministro de Agricultura de Baja Sajonia, en una conferencia de prensa en la que ha ha insistido en que las pruebas de las que disponen son “bastante concluyentes”, pero no definitivas hasta que se lleven a cabo nuevos análisis este lunes.

Lindemann ha añadido que las condiciones de fabricación de estos brotes, con temperatura templada y ambiente de vapor, se han considerado “ideales para el desarrollo del patogeno”, que ya se ha cobrado la vida a 22 personas y ha dejado más de dos millares de afectados en Europa.

El titular de Agricultura de Baja Sajonia ha dicho que en la empresa responsable del brote infeccioso, que tiene sede en Uelzen (a 75 kilómetros de Hamburgo), “coinciden los rastros de muchos lugares en los que se registraron brotes de la enfermedad”.

Lindemann ha mencionado que se han hallado focos en Frankfurt y Darmstadt, en la región de Hesse, ytambien el en restaurante de Lübeck que se identificó ayer sabado.

La noticia condicionará la reunión que el lunes mantendrán los ministros de Sanidad de la UEen la que abordarán cómo hacer frente a la hasta ahora llamada crisis del pepino.

5 junio, 2011 Posted by | salud | , , , | Deja un comentario

Conspiración para no curar el cáncer

Conspiración para no curar el cáncer

Marisa Alonso Núñez 3 de Junio del 2011  Divulgación, Medicina, Noticias

Todo lo relacionado con el cáncer y encontrar nuevos medicamentos que lo curan es un tema de gran interés para muchas personas. Añadiéndole a este tema un toque de conspiración por parte de las grandes empresas farmacéuticas, el resultado son titulares como “Investigadores encuentran cura para el cáncer, pero no es negocio para farmacéuticas y quizá nunca vea la luz”.

En estos últimos días se han puesto en contacto conmigo varios amigos, lectores de mi blog y usuarios de twitter para preguntarme acerca de las informaciones que han saltado a la prensa sobre un medicamento que parece que puede curar el cáncer pero que al haber estado en el mercado durante ya bastante tiempo, no está sujeto a patente y no sería interesante para las grandes empresas farmacéuticas como negocio.

El supuesto medicamento maravilloso que “cura el cáncer” se llama dicloroacetato (DCA). El DCA es una molécula pequeña muy parecida al ácido acético, pero la que dos hidrógenos se han sustituido por dos cloros. Y curiosamente si le añadimos un cloro más se convierte en TCA, que es un compuesto que utilizamos en el laboratorio para hacer insolubles el ADN y las proteínas.

El DCA no es un medicamento nuevo, sino que lleva en el mercado ya unos cuantos años utilizándose para tratar enfermedades relacionadas con el metabolismo de la mitocondria. Las mitocondrias son partes de las células que producen la energía necesaria para que la célula viva y se les ha llamado comúnmente las “plantas de energía” o las “baterías” de la célula.

Esta energía en la mitocondria es producida a través de un proceso llamado “ciclo de Krebs”, que requiere oxígeno para funcionar correctamente. Sin embargo, las células cancerosas tienden a usar otro proceso más sencillo que no requiere oxígeno y que ocurre fuera de la mitocondria llamado “glicolisis”.

La mitocondria es una parte clave de la célula ya que no solo produce energía, sino que si no funciona bien puede provocar que los procesos de muerte celular, que ayudan a que no se formen células cancerosas, se activen. Debido a que las células de cáncer “apagan” sus mitocondrias (no las utilizan para producir energía), los científicos piensan que esta puede ser una forma en que estas células evitan la muerte celular y se hacen inmortales.

Así el DCA lo que hace es bloquear la glicolisis en sus primeras etapas forzando a las células a producir energía de nuevo a través del ciclo de Krebs en las mitocondrias.

Las informaciones que han salido en la prensa hacen referencia a un artículo publicado por el Dr. Michelakis y sus colaboradores en la Universidad de Alberta (Canadá) en 2010. Dichos investigadores ya publicaron en 2007 otro artículo en el que presentaban los resultados que obtuvieron probando este medicamento en varios cultivos celulares y en roedores. De hecho, el DCA fue capaz de hacer que los tumores en ratas crecieran de una forma más lenta y que redujeran su tamaño. Sin embargo, el DCA no fue capaz de eliminar completamente dichos tumores ni pudo prevenir que los tumores crecieran.

Estos resultados hicieron que ese año el grupo del Dr. Michelakis recibiera el permiso para empezar un ensayo clínico en humanos con 50 pacientes que tenían un tipo de tumor cerebral llamado glioblastoma. En el artículo publicado en 2010 se presentan los resultados obtenidos con 5 pacientes en este ensayo clínico de fase I. Para los que no estéis familiarizados con los distintos tipos de ensayos clínicos (los hay de fase I, II, III y IV), la fase I es en la que estudia cual es la dosis adecuada que no produce toxicidad y en ellos no se suele estudiar la eficacia.

Ya que el DCA se ha utilizado para tratar otras enfermedades, ya se sabe que puede utilizarse en humanos de una forma segura (aunque produce efectos secundarios a nivel nervioso), pero esta es la primera vez que se ensaya en enfermos con cáncer. Así a cinco pacientes con glioblastoma avanzado se les dio DCA en combinación con radioterapia, otro medicamento llamado temozolomida y ciertos procedimientos quirúrgicos.

Cuatro de los pacientes estaban todavía vivos después de dieciocho meses y tres de ellos mostraron una reducción del tumor. Sin embargo, con un estudio tan pequeño (solo cinco pacientes, cuando lo normal en ensayos clínicos es de diez a veinte) es difícil saber si este efecto es estadísticamente significativo, y además como los pacientes estaban recibiendo otros tratamientos no podemos saber si el efecto producido es debido al DCA.

Una cosa interesante en este estudio es que los investigadores tomaron muestras antes y después del tratamiento y vieron que el DCA estaba ayudando a “encender” las mitocondrias de nuevo.

El principal problema de este estudio es que no está claro cómo funciona el DCA. Normalmente los cánceres están compuestos por dos tipos de células: las células madre cancerosas que se dividen mucho y son resistentes a la quimioterapia tradicional, y las células cancerosas “normales” que son las que la quimioterapia mata. Los investigadores sugieren que el medicamento puede estar afectando a las células madre cancerosas previniendo así el crecimiento del tumor. De hecho otro artículo ha sido publicado recientemente (mayo de 2011) con los resultados de un estudio de la acción del DCA en cultivos celulares de otro tipo de cáncer, el neuroblastoma.

En principio, este cáncer no tendría que verse afectado por el DCA por las características de sus mitocondrias, sin embargo, estos investigadores muestran que sí produce un efecto. El DCA afecta a las células del neuroblastoma de una forma similar a la descrita por el grupo del Dr. Machelakis, pero sólo a las células madre cancerosas de este tumor, no a las normales. En este estudio muestran de nuevo, que el DCA no es capaz de erradicar los tumores por completo.

Como podéis comprobar, las cosas no son tan simples como las presentan en ciertos medios de comunicación. De hecho, los cánceres son bastante complicados y para tratarlos eficazmente hay que tener en cuenta muchos factores. Por ejemplo, hay que tener en cuenta que las células cancerosas no están aisladas, sino que están rodeadas de otras células y que interaccionan con ellas. A este respecto, el año pasado se publicó otro artículo en el que se estudiaban diferentes cosas relacionadas con las mitocondrias de las células de cáncer de mama.

Y este artículo es interesante porque muestran que el hecho de que las células cancerígenas “apaguen” sus mitocondrias y utilicen la glicolisis para producir energía no es cierto del todo. Estos investigadores pusieron juntas células de cáncer de mama (con las mitocondrias apagadas) y células que normalmente están alrededor de las células cancerosas (con las mitocondrias normales encendidas) y vieron que el final del experimento las células cancerosas volvían a tener las mitocondrias encendidas.

Todavía quedan muchas cosas que investigar en lo relacionado con el posible uso del DCA como medicamento para tratar el cáncer y todavía no podemos decir que va a mejorar el tratamiento de ciertos tipos de cáncer. Así que os doy un consejo. Si leéis en la prensa o en internet, o escucháis en la radio o la televisión que se ha encontrado “la cura para el cáncer” sed precavidos y no os lo creáis de primeras. Todavía hay un largo camino por recorrer y no es sencillo.

Foto1: División de las células cancerosas. Fuente Wikipedia

Foto2: Estructura del dicloroacetato. Fuente Wikipedia

Foto3: Vista del cerebro de un paciente antes y después del tratamiento con DCA. Fuente Michelakis et al., 2010

¿Te apetece leer más artículos de Marisa? Visita su blog “Caja de Ciencia“.

4 junio, 2011 Posted by | salud | , | 1 comentario

La contaminación “provoca más infartos que la cocaína”

La contaminación “provoca más infartos que la cocaína”
25 de febrero de 2011  08:45

  • Un estudio internacional descubrió que la contaminación ambiental provoca más infartos entre una población que el uso de la cocaína.

Aunque esta droga puede incrementar drásticamente el riesgo de que un individuo sufra un ataque al corazón, muchas más personas están expuestas a la contaminación y, por lo tanto -dicen los autores- ésta es una amenaza mucho mayor.

Y el riesgo más grande de infarto en una población es la exposición al tráfico de vehículos, dice el estudio publicado en la revista The Lancet, llevado a cabo en las universidades de Hasselt y la Católica de Lovaina, en Bélgica.

Éste es el primer estudio que clasifica el riesgo relativo de infarto en una población según 14 factores de riesgo conocidos, que incluyen la exposición al tráfico, el agotamiento físico, el enojo, la cafeína, el consumo de alcohol, el uso de cocaína, la contaminación ambiental, las emociones positivas, la actividad sexual, el uso de marihuana y las infecciones respiratorias.

Los expertos subrayan, sin embargo, que es importante notar que esta investigación no analizó las causas de un infarto -como la falta de ejercicio, la obesidad, la dieta insana, el tabaquismo y consumo excesivo de alcohol-, que a menudo desarrollan el trastorno a través de los años.

Lo que hizo este trabajo fue evaluar los factores de riesgo que presentan una amenaza para las poblaciones.

Los autores revisaron los datos de 36 estudios distintos sobre las principales causas de infartos en la población general.

En los estudios sobre drogas habían participado individuos con una edad promedio de 44 y en los dedicados a infecciones respiratorias la edad promedio era de 72 años.

Con esos datos, los investigadores calcularon cuál era el riesgo relativo de cada uno de esos factores según la proporción total de infartos que habían causado en la población.

Clasificación

Los resultados mostraron que las partículas tóxicas que generan el tránsito de vehículos y las plantas de energía pueden provocar el mismo número de infartos que los riesgos conocidos, como el uso de alcohol, cafeína, las emociones negativas y el agotamiento físico.

Asimismo, la contaminación puede causar más infartos en una población que la cocaína o la marihuana.

“Debido a que sólo una pequeña fracción de la población (0.02%) está expuesta a la cocaína y toda la población está expuesta a la contaminación ambiental, ésta última puede provocar muchos más infartos que la cocaína”, afirma el doctor Tim Nawrot, uno de los autores del estudio.

Es decir, en el nivel individual, el riesgo de que esas partículas tóxicas causen un infarto es relativamente bajo. La contaminación ambiental incrementa en 5% el riesgo de que un individuo sufra un ataque cardíaco, mientras que el consumo de cocaína incrementa ese peligro 23 veces.

Sin embargo, cuando ese bajo riesgo se aplica a un número grande de personas, la amenaza se vuelve más evidente, dice el doctor Nawrot.

“De todos los causantes de infarto al miocardio estudiados, la cocaína es la que más probabilidades tiene de provocar un evento en un individuo”, afirman los investigadores.

“Pero el tráfico es el que tiene el mayor efecto en la población, porque más personas están expuesta a él”.

Estos datos, agregan los expertos, nos dan una medida de cuántas enfermedades podrían evitarse si ese riesgo no estuviera presente.

Los investigadores afirman que el principal factor de riesgo de infarto de una población es la exposición al tráfico (7,4%), seguido por el agotamiento físico (6,2%), el alcohol (5%), la cafeína (5%), la contaminación de partículas tóxicas en el aire (4,8%), las emociones negativas (3.9%), el enojo (3.1%), una comida excesiva (2,7%), las emociones positivas (2,4%), la actividad sexual (2,2%), el uso de cocaína (0,9%), fumar marihuana (0.8%) y las infecciones respiratorias (0,6%).

“Ejemplar”

“El análisis, aunque parece complicado, es ejemplar y nadie lo había hecho antes”, comenta en The Lancet el profesor Andrea Baccarelli, del Departamento de Salud Ambiental de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos.

“Porque compara el riesgo de la contaminación ambiental a otros factores de riesgo y muestra que la contaminación es un problema enorme para las comunidades”.

Sin embargo, otros expertos sostienen que el estudio no deja en claro si la contaminación es un factor de riesgo de infarto en personas que ya tienen problemas cardiovasculares subyacentes o en aquellos que no están considerados en riesgo.

Aunque el tabaquismo no fue incluido en el estudio, los investigadores señalan que éste tiene un efecto similar al de la contaminación ambiental, “y ya existe evidencia adicional de que la prohibición de fumar en lugares públicos ha reducido las tasas de infarto en 17%”.

La Organización Mundial de la Salud dice que la contaminación ambiental es uno de los principales riesgos para la salud y calcula que ésta causa unas dos millones de muertes prematuras en el mundo cada año.

 

 

28 febrero, 2011 Posted by | salud | , | Deja un comentario