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Egipto al borde del baño de sangre

postheadericon Egipto al borde del baño de sangre

postdateiconDomingo, 06 de Febrero de 2011 15:32 | postauthoriconEscrito por T. Meyssan |
Artículos – Contra-Info

El presidente Mubarak treinta años en el poder y al servicio del neocolonialismo

EgiptoLos grandes medios de difusión se apasionan por las manifestaciones egipcias y predicen la llegada de la democracia occidental a todo el Medio Oriente.

Thierry Meyssan desmiente esa interpretación, señala la existencia de fuerzas opuestas en pleno movimiento y precisa que el resultado va en sentido contrario del orden estadounidense en la región.
Ayer por ejemplo, alrededor de dos millones de personas marcharon por la calles de El Cairo, la capital del país, para exigir la salida inmediata del presidente, de su recientemente nombrado vice-presidente, el general Suleiman y de todos aquellos que representan el viejo orden estatal al servicio del neocolonialismo occidental.

Hace una semana que los medios de prensa occidentales vienen haciéndose eco de las manifestaciones y de la represión en marcha en las grandes ciudades egipcias. Esos medios establecen un paralelismo entre estos hechos y los que desembocaron en la caída de Zine el-Abidine Ben Ali, en Túnez, y hablan de un aire de rebelión que recorre el mundo árabe.

También según esos medios, este movimiento puede extenderse a Libia y a Siria y debe beneficiar a los demócratas laicos, no a los islamistas, según dicen, porque la administración Bush sobreestimó la influencia de los religiosos y el «régimen de los ayatolas» que reina en Irán no es bien visto.

Se cumpliría así el deseo expresado por el presidente estadounidense Barack Obama en la universidad del Cairo: la democracia reinará en el Medio Oriente.
Este análisis es falso en todos sus aspectos.

* En primer lugar, las manifestaciones de Egipto comenzaron hace meses. Los medios de prensa occidentales no les prestaban atención porque pensaban que no llegarían a nada. Los tunecinos no contagiaron a los egipcios sino que les abrieron los ojos a los occidentales sobre lo que está sucediente en la región.

* En segundo lugar, los tunecinos se rebelaron contra un gobierno y una administración corruptos que poco a poco comenzaron a expoliar a toda la sociedad, privando así de toda esperanza a un número cada vez mayor de categorías sociales.

La rebelión egipcia no está dirigida contra ese modo de explotación sino contra un gobierno y una administración que están tan ocupados en servir a los intereses extranjeros que no les queda energía para responder a las necesidades básicas de su propia población.
Numerosos motines se han producido en Egipto durante los últimos años, ya sea contra la colaboración con el sionismo o provocados por el hambre. Estos dos temas están íntimamente vinculados.

Los manifestantes se refieren simultáneamente a los acuerdos de Camp David, el bloqueo contra Gaza, los derechos de Egipto sobre las aguas del Nilo, la división de Sudán, la crisis de la vivienda, el desempleo, la injusticia y la pobreza.

Además, Túnez era administrado por una dictadura policial, mientras que Egipto es administrado por un régimen militar. Digo «administrado», y no «gobernado», porque en ambos casos se trata de Estados que se encuentran una bajo tutela postcolonial, privados de política exterior y de defensa independiente.

Como consecuencia, en Túnez, el ejército logró interponerse entre el pueblo y la policía del dictador, mientras que en Egipto la cuestión tendrá que resolverse a golpe de fusil automático entre militares.

* En tercer lugar, si lo que está sucediendo en Túnez y en Egipto constituye un estímulo para los pueblos oprimidos, la realidad es que esos pueblos no son los que los medios occidentales se imaginan.

Para los periodistas de esos medios, los “malos” son los gobiernos que se oponen –o que parecen oponerse– a la política occidental. Sin embargo, para los pueblos, los tiranos son quienes los explotan y los humillan. Es por eso que no creo que veamos revueltas similares en Damasco.

El gobierno de Bachar el-Assad es el orgullo de los sirios. Se ha puesto del lado de la resistencia y ha sabido preservar sus intereses nacionales sin ceder nunca ante las presiones.

Lo más importante es que ha sabido proteger a su país del destino que Washington le reservaba: el caos, como en Irak, o el despotismo religioso, como en Arabia Saudita.

Aunque ciertos aspectos de su administración son muy criticados, está desarrollando una burguesía y los procesos de decisión democrática que la acompañan.

Por el contrario, Estados como Jordania y Yemen son inestables, en lo que concierne al mundo árabe, y el contagio puede extenderse también al África negra, por ejemplo, a Senegal.

* En cuarto lugar, los medios de difusión occidentales están descubriendo tardíamente que el peligro islamista no es más que un espantapájaros.

También deberían admitir que quienes lo activaron fueron los Estados Unidos de Clinton y la Francia de Mitterrand, durante los años 1990 en Argelia, y que la administración Bush lo infló después de los atentados del 11 de septiembre, mientras que los gobiernos neoconservadores europeos de Blair, Merkel y Sarkozy se dedicaban a alimentarlo.
Tendrían que reconocer además que nada tienen en común el wahabismo saudita y la Revolución islámica del ayatola Khomeiny. Calificar a ambas tendencias de «islamistas» no sólo es simplemente absurdo, sino que equivale a prohibirse a sí mismo la comprensión de lo que está pasando.
La familia Saud ha financiado, en colaboración con Estados Unidos, a grupos sectarios musulmanes que predican un regreso a la imagen que ellos tienen de la sociedad del siglo VII, la época del profeta Mahoma. Pero su impacto en el mundo árabe es similar al de los amish, con sus carretas de caballos, en Estados Unidos.
La Revolución de Kho

meiny no tiene como objetivo la instauración de una sociedad religiosa perfecta, sino el derrocamiento del sistema de dominación mundial. Afirma que la acción política es para el hombre un medio de sacrificarse y de superarse a sí mismo y que es por lo tanto posible encontrar en el Islam la energía que se necesita para lograr el cambio.

Los pueblos del Medio Oriente no aspiran a reemplazar las dictaduras policiales o militares que los oprimen por dictaduras religiosas. No existe un peligro islamista.

Simultáneamente, el ideal revolucionario islámico, que ya dio lugar al nacimiento del Hezbollah en el seno de la comunidad chiíta libanesa, está influenciando ahora al Hamas en la comunidad sunnita palestina.

También puede ser capaz de desempeñar un papel en los movimientos que ya se encuentran en marcha, y ya lo está haciendo en Egipto.

* En quinto lugar, aunque no sea del agrado de ciertos observadores, y aunque estamos asistiendo a un regreso de la cuestión social, no se puede reducir este movimiento a una simple lucha de clases.

Por supuesto, las clases dominantes tienen miedo de las revoluciones populares, pero las cosas son mucho más complicadas.

Así que no tiene nada de sorprendente que el rey Abdullah de Arabia Saudita haya telefoneado al presidente Obama para pedirle que pare el desorden en Egipto y que proteja a los gobiernos ya establecidos en la región, sobre todo el suyo.

Pero ese mismo rey Abdullah acaba de favorecer un cambio de régimen en el Líbano a través de la vía democrática.

Abandonó al millonario líbano-saudita Saad Hariri y ayudó a la coalición del 8 de Marzo, incluyendo al Hezbollah, a poner en su lugar como primer ministro a otro millonario líbano-saudita, Najib Mikati. Los diputados que habían elegido a Hariri representaban al 45% del electorado libanés, mientras que Mikati acaba de ser electo por parlamentarios que representan al 70% del electorado.
Hariri respondía a los intereses de París y de Washington, mientras que Mikati anuncia una política de apoyo a la resistencia nacional.

La cuestión de la lucha contra el proyecto sionista es en la actualidad extraordinariamente determinante en relación con los intereses de clase. Además, más que la repartición de la riqueza, los manifestantes protestan contra el sistema capitalista seudoliberal impuesto por los sionistas.

* En sexto lugar, y volviendo al caso de Egipto, los medios occidentales se precipitaron a aupar a Mohamed El Baradei, nombrándolo como líder de la oposición. Esto da risa. El señor El Baradei es una personalidad que goza de una agradable reputación en Europa por haber resistido por algún tiempo a las presiones de la administración [Bush], sin oponerse a ella completamente.

Representa por lo tanto la buena conciencia que pretende tener ante Irak la Europa que, después de oponerse a la guerra, acabó apoyando la ocupación. Sin embargo, objetivamente, El Baradei es el hombre de los paños tibios al que le dieron el premio Nóbel de la Paz para no dárselo a Hans Blix.

Se trata, sobre todo, de una personalidad sin influencia en su propio país.

Existe políticamente porque los Hermanos Musulmanes lo convirtieron en su vocero ante los medios occidentales.

Estados Unidos ha fabricado opositores más representativos, como Ayman Nur, que Washington seguramente no tardará en sacar del sombrero, aunque sus posiciones a favor del seudoliberalismo económico lo descalifican ante la crisis social que está atravesando el país.

Como quiera que sea, en realidad sólo existen dos organizaciones de masas, implantadas en la población, que se oponen desde hace mucho a la política actual: los Hermanos Musulmanes por un lado y la iglesia cristiana de los coptos por el otro (aunque S. B. Chenudda III ve una diferencia entre la política sionista de Mubarak, a la que él se opone, y el rais, al que él se adapta).

A los medios occidentales se les escapa ese detalle porque les han hecho creer al público que eran los musulmanes quienes perseguían a los coptos, cuando en realidad es la dictadura de Mubarak quien lo hace.

No resulta inútil hacer un paréntesis en este punto. Hosni Mubarak acaba de nombrar vicepresidente a Omar Suleiman, un gesto que busca evidentemente hacer más difícil su posible eliminación física por parte de Estados Unidos.

Mubarak se convirtió en presidente porque había sido designado vicepresidente y Estados Unidos eliminó al presidente Annuar el-Sadat a través del grupo de Ayman al-Zawahiri. Así que Mubarak se negó siempre a designar un vicepresidente por temor a ser asesinado a su vez.

Al designar al general Suleiman, Mubarak escoge ahora a uno de sus cómplices, el mismo con quien él se manchó las manos en la sangre de el-Sadat. En lo adelante, para tomar el poder, no bastará con matar al presidente sino que habrá que ejecutar también a su vicepresidente.

Pero Omar Suleiman es el principal artífice de la colaboración con Israel, así que Washington y Londres van a protegerlo como la niña de sus ojos.

Además, Suleiman puede apoyarse en el ejército israelí frente a la Casa Blanca. Y ya trajo francotiradores y equipamiento israelíes que se encuentran listos para abatir a los elementos más activos (líderes o cabecillas) durante las manifestaciones callejeras.

* En séptimo lugar, la situación revela las contradicciones de la administración estadounidense. En su discurso de la universidad del Cairo, Barack Obama tendió la mano a los musulmanes y exhortó a la democracia. Pero ahora hará lo que sea para impedir elecciones democráticas en Egipto.

Él puede tolerar un gobierno legítimo en Túnez, pero no en Egipto. Unas elecciones beneficiarían a los Hermanos Musulmanes y a los coptos. De ellas saldría un gobierno que abriría la frontera con Gaza y que liberaría al millón de personas allí encerradas.

Los palestinos, con el apoyo de sus vecinos, el Líbano, Siria y Egipto, romperían el yugo sionista.

Hay que señalar aquí que durante los dos últimos años, estrategas israelíes han analizado la posibilidad de orquestar una maniobra. Considerando que Egipto es una bomba social, que la revolución es allí inevitable, han estudiado la posibilidad de favorecer un golpe de Estado militar a favor de un oficial ambicioso e incompetente.
Este último emprendería entonces una guerra contra Israel y fracasaría en ella. Tel Aviv recuperaría así su antiguo prestigio militar y recuperaría también el monte Sinaí y sus riquezas naturales. Se sabe que Washington se opone resueltamente a ese escenario, demasiado difícil de controlar.

En definitiva, el Imperio anglosajón sigue anclado a los principios que él mismo fijó en 1945: es favorable a las democracias que toman «la decisión correcta» (la del servilismo) y se opone a los pueblos que toman «la mala» (la de la independencia).

Por consiguiente, si les parece necesario, Washington y Londres no tendrán reparos en apoyar un baño de sangre en Egipto, con tal de que el militar que salga ganador sobre los demás se comprometa a mantener el statu quo internacional.

8 febrero, 2011 Posted by | ARTÍCULOS de OPINIÓN, DENUNCIA, EDITORIAL, egipto, INTERNACIONAL, RED VOLTAIRE, revueltas islam | , , , , | Deja un comentario

Después de Grecia, Irlanda… Siguen los estragos de la crisis del euro

Después de Grecia, Irlanda…
Siguen los estragos de la crisis del euro
por Jean-Claude Paye*

Están cayendo las fichas del dominó. La crisis financiera irlandesa reproduce el esquema de la que ya tuvo lugar en Grecia y abre el camino a las que vendrán, en Portugal y en otros países. Para pagar sus guerras en Afganistán e Irak, Estados Unidos ha decidido monetizar su deuda pública, o sea encajarle sus propias facturas al resto del mundo. Esa afluencia de liquidez permite a las élites capitalistas devorar presas cada vez más opulentas. Habiendo saqueado ya el Tercer Mundo, ahora pueden emprenderla con el euro. Sin embargo, observa Jean-Claude Paye, lejos de impedir que lo hagan, el Banco Central Europeo las favorece a expensas de los pueblos europeos, a quienes imponen políticas de austeridad.


 


14 DE ENERO DE 2011

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Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, y Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal estadounidense: los intereses de las élites capitalistas coinciden, ahora en detrimento de los pueblos europeos.

Una frase que se atribuye a Marx nos enseñó que si la historia no se repite, por lo menos tiene tendencia a tartamudear. Ese diagnóstico ilustra a la perfección el nuevo ataque contra el euro. Ante la crisis irlandesa, los mercados financieros han puesto en escena un guión similar al de la ofensiva contra Grecia [1]. Se trata del desplazamiento de una causa externa: la política monetaria expansionista de la FED (Federal Reserve). De la misma manera, la ofensiva de los mercados tendrá también el apoyo de Alemania.

Al igual que durante los meses de abril y mayo de 2010, el anuncio de una futura inyección masiva de liquidez por parte de la Reserva Federal estadounidense no ha hecho bajar el valor del dólar sino que ha reactivado el asalto especulativo contra la eurozona. Alemania también ha dado origen, en parte, al acelerado incremento de las tasas de interés de las obligaciones irlandesas, así como de las portuguesas y las españolas.

Las recientes declaraciones, pese a todo puramente formales, de Angela Merkel sobre la necesidad de obligar a los acreedores privados a tomar parte, en caso de reestructuración de la deuda de ciertos países de la eurozona, ha acentuado la desconfianza de los mercados hacia los países más débiles.

El objetivo de la FED: una creación ininterrumpida de burbujas financieras

La frase de John Connally, secretario del Tesoro de la administración Nixon en 1971, de que «El dólar es nuestra moneda, pero es problema de ustedes», cobra hoy más actualidad que nunca. Hasta ahora la monetización de la deuda estadounidense le crea menos problemas a Estados Unidos que a sus satélites. El arbusto de la degradación financiera de Grecia ya había bastado para disimular el bosque deficitario estadounidense.

De la misma manera, durante este fin de año la deuda irlandesa eclipsó el anuncio de un nuevo programa de compra masiva de bonos del Tesoro por parte de la Reserva Federal estadounidense. Esta maniobra de «quantitative easing» consiste en hacer bajar las tasas de interés sobre las obligaciones del Estado y debe permitir, a razón de 75 000 millones de dólares, una inyección de 600 000 millones a la economía estadounidense.

La FED ya había introducido una suma de 1 700 millardos [1 millardo = 1 000 millones] de dólares en el circuito económico estadounidense. Este nuevo programa de inyección de liquidez nos demuestra que esa política ha fracasado, puesto que ahora hay que recurrir a una nueva serie de compras. Pero lo más importante es que nos indica que el «quantitative easing» ha dejado de ser una política de carácter excepcional. Ahora parece destinada a mantenerse y se convierte en un procedimiento normal [2].

Contrariamente a lo que declara el Departamento del Tesoro, el objetivo de la creación de moneda a la que recurre Estados Unidos no es permitir que los bancos concedan créditos a los particulares y a las empresas. Dada la coyuntura económica, esa demanda es actualmente reducida y las instituciones financieras disponen de importantes reservas.

Ya hay abundancia de liquidez. Agregar más no resolverá el problema actual, que en realidad reside en la desconfianza de los bancos ante la falta de solvencia de los posibles candidatos a recibir nuevos préstamos, o sea en cuanto a la rentabilidad de sus inversiones.

¿De qué puede servir entonces esta inyección permanente de liquidez en un mercado ya saturado? Para responder a esa pregunta basta con observar los efectos de esa política: formación de burbujas especulativas y alza desmesurada del valor de los activos, afluencia de capitales hacia los países de fuerte crecimiento, como China o la India, y ataques especulativos, sobre todo contra la eurozona.

La política estadounidense de monetización de su deuda pública resulta actualmente poco inflacionista porque gran parte de los capitales está saliendo de Estados Unidos para ir a situarse en los mercados emergentes, razón por la cual no está alimentando la demanda interna en Estados Unidos.
Tampoco provoca una fuerte caída del dólar porque las compras adicionales de activos –oro, materias primas y petróleo– que esa medida está provocando se están efectuando con dólares estadounidenses, lo cual sostiene la cotización de esa moneda. Los especuladores estadounidenses hacen sus compras con su propia moneda, mientras que los «inversionistas» extranjeros, incitados a seguir el movimiento de alza inducido por esa política, están cambiando sus monedas nacionales por dólares para comprar «activos».

El objetivo del BCE: transferir a los bancos los ingresos de los trabajadores

En lo tocante a la Unión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) anunció la continuación de su política de compra de obligaciones soberanas. También ha decidido prolongar su dispositivo de refinanciamiento de los bancos, ilimitado y con una tasa fija, por un nuevo periodo de al menos 4 meses.

Aquí también se hace patente un cambio de actitud: ya no se presenta esa política como un hecho excepcional sino con carácter permanente [3].
La modificación de la política del BCE reside en su compromiso en cuanto a la duración. «En tiempos normales, el BCE compra títulos a corto plazo: 3 semanas, un mes, más raramente 3 meses. Pero, desde la crisis, el BCE se puso a comprar títulos a un año de plazo, algo nunca visto.» [4]

Ese cambio invierte el papel del BCE, que de ser el prestamista a quien se recurre como último recurso pasa a convertirse en un prestamista de primera línea. El Banco Central Europeo funciona así como una institución crediticia.
El BCE ha adquirido hasta ahora bonos sobre la deuda pública por un monto de 67 000 millones de euros [5], esencialmente en títulos de Estados que vienen afrontando dificultades, como Grecia e Irlanda. Estamos por lo tanto muy lejos aún de la compra de 600 000 millones de dólares que hizo la FED.

La política del Banco Central Europeo es diferente, no sólo en el plano cuantitativo sino también en el aspecto cualitativo, ya que esta institución ha decidido esterilizar su inyección de liquidez, disminuyendo en la misma medida los préstamos que efectúa a los bancos privados.

El objetivo del Banco Central Europeo es tratar de retrasar lo más posible una reestructuración de la deuda griega, de la irlandesa y de la portuguesa… porque los grandes bancos europeos están seriamente enfrascados en su propio financiamiento. Se trata, ante todo, de salvar las instituciones financieras y de tratar de que la factura la paguen los trabajadores y los ahorristas.

Para lograrlo, la Unión Europea y los Estados miembros han entregado a los mercados financieros la llave del financiamiento de los déficits. Los Estados tienen que obtener préstamos a través de las instituciones financieras privadas, que a su vez obtienen fondos a bajo precio del Banco Central Europeo.

Aunque la media de los déficits de los Estados miembros de la Unión Europea es del 7%, o sea muy inferior al 11% que déficit de Estados Unidos [6], la Unión Europea ha emprendido una brutal reducción de los gastos públicos.
La Comisión Europea quiere imponer a los países un largo tratamiento basado en la austeridad para volver a una deuda pública inferior al 60% del PIB y ha abierto procedimientos por déficit excesivo contra los Estados miembros. A mediados de 2010 prácticamente todos los Estados de la eurozona estaban sometidos a ese tipo de procedimientos.

La Comisión les ha pedido incluso que se comprometan a volver a situarse por debajo del límite del 3% antes de 2014, sin importar cuál sea la evolución de la situación económica. Los medios previstos para alcanzar esos objetivos no consisten en la imposición de un gravamen a los altos ingresos o las transacciones financieras sino más bien en una disminución del salario directo e indirecto, o sea en aplicar políticas salariales restrictivas y reducir o eliminar sistemas públicos de retiro y de salud.

Complementación entre las políticas de la FED y del BCE

La política monetaria fuertemente expansionista de Estados Unidos consiste en comprar en el mercado secundario obligaciones soberanas a mediano y largo plazo, de 2 a 10 años, para que las nuevas emisiones que debe hacer la FED encuentren quien las adquiera a una tasa de interés relativamente poco elevada, o sea soportable para las finanzas públicas estadounidenses.

Esa política no sólo es la que conviene a los intereses del capital estadounidense sino que corresponde además a los intereses del capitalismo multinacional. Es el principal instrumento de una práctica de tasas de interés muy bajas, por debajo del nivel real de la inflación. Se trata de permitir, no sólo a Estados Unidos sino también a Europa y Japón, que puedan enfrentar su montaña de deudas aplicando tasas mínimas.

Todo aumento del rendimiento de las obligaciones llevaría a esos Estados a la bancarrota. Además, a mediano plazo, esa práctica laxista tendrá un efecto inflacionista que reducirá el valor de esas deudas públicas y disminuirá, en términos reales, la carga que representan.

Dado el lugar tan especial que ocupa el dólar en la economía mundial, la Reserva Federal estadounidense es el único banco central que puede darse el lujo de adoptar ese tipo de política, y sobre todo que puede aplicarla a tan gran escala. Cualquier otra moneda nacional se vería inmediatamente bajo el fuego de los mercados y fuertemente devaluada. La FED es el único banco central que puede darse el lujo de fabricar dinero y lograr que los agentes económicos extranjeros lo acepten.

La monetización de la deuda estadounidense permite, al proporcionar municiones a los mercados financieros, emprender ventajosamente operaciones de especulación contra la eurozona. Esto coincide con los objetivos de la Unión Europea, ya que permite movilizar los mercados y presionar a los pueblos europeos para obligarlos a aceptar una drástica disminución de su nivel de vida.

El efecto de las políticas presupuestarias que los Estados miembros han puesto en marcha no será otro que impedir el redespegue económico, fragilizando aún más las finanzas públicas y reclamando nuevas transferencias de los ingresos de los trabajadores a los bancos y las empresas. La crisis del euro continuará prolongándose. Y la voluntad ya expresada por la agencia estadounidense Moody’s de reducir nuevamente la nota de las obligaciones del Estado español, debido a sus «elevadas necesidades de refinanciamiento para 2011» [7], confirma este diagnóstico.

 Jean-Claude Paye
Sociólogo. Últimas obras publicadas: Global War on Liberty, Telos Press, 2007; El Final Del Estado De Derecho: La Lucha Antiterrorista: Del Estado De Excepción A La Dictadura, Argitaletxea Hiru, 2008.
Los artículos de esta autora o autor
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[1] «La Unión Europea y los «hedge funds»: ¿regulación o abandono del territorio europeo?», por Jean-Claude Paye, Red Voltaire, 12 de noviembre de 2010.

[2] «La FED va injecter 600 milliards de dollars dans l’économie américaine », por Audrey Fournier, Le Monde, 4 de noviembre de 2010.

[3] «La Banque centrale européenne prolonge ses mesures exceptionnelles de soutien», por Mathilde Farine, Le Temps, 3 de diciembre de 2010.

[4] «La BCE poursuit son programme de rachat d’obligations publiques», por Audrey Fournier, Le Monde, 2 de diciembre de 2010.

[5] «Les Etats-Unis à l’origine des tensions au sein de la zone euro», por Sebastien Dubas, Le Temps, 3 de diciembre de 2010.

[6] Ver: Manifeste des économistes atterrés. Crise et dette en Europe: 10 fausses évidences, 22 mesures en débat pour sortir de l’impasse, 14 de septiembre de 2010.

[7] «Moody’s envisage une nouvelle dégradation de la note de l’Espagne», Le Monde con AFP, 15 de diciembre de 2010.

 

Unión Europea Cómo contribuye Europa a la ocupación de Palestina EU ya no es el actor más importante en América Latina Impone EU su “cooperación” antidrogas en Centroamérica La Unión Europea y los «hedge funds»: ¿regulación o abandono del (…) La Asamblea General de la ONU rechaza a la Unión Europea «Una profunda modificación del sistema europeo… sin consultar (…) Crisis del euro, crisis de la Unión Europea ¿Será viable reanimar el euro? El eslabón más débil de la Unión Europea La Unión Europea censura la voz del Hamas + + +
Globalización económica Cómo el Congreso de Estados Unidos se ha vendido a Wall (…) La FED fracasa en la “ayuda” a Europa Crisis global, el peligro de repetir Hungría desafía al FMI ¿Crisis? ¿Qué crisis? ¡Los beneficios crecen como la (…) Historia del «Nuevo Orden Mundial» Grecia: «La última etapar de la crisis» Rusia propone seis divisas multipolares Bachar el-Assad y Hugo Chávez contra el capitalismo España entra en recesión debido a la crisis + + +

 

 

 

26 enero, 2011 Posted by | ARTÍCULOS de OPINIÓN, BANCA, CRIMENES EEUU, CRISIS, ECONOMIA, EDITORIAL, ESPECULACIÓN, INTERNACIONAL, NOTICIAS ALTERNATIVAS, PENSIONES, RECORTES SOCIALES, RED VOLTAIRE | , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Washington ante la cólera del pueblo tunecino

Neocolonialismo. Control de África
Washington ante la cólera del pueblo tunecino
por Thierry Meyssan*

Mientras los medios occidentales celebran la «Jasmine Revolution», Thierry Meyssan revela el plan estadounidense tendiente a detener la cólera del pueblo tunecino y a conservar esa discreta base de retaguardia de la CIA y la OTAN. Para Meyssan, el fenómeno insurreccional no ha terminado y la verdadera revolución, que tanto temen los occidentales, puede estar a punto de empezar.


24 DE ENERO DE 2011

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 AfriCom : Control de África
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El general William Ward, ex responsable de la represión en los territorios palestinos convertido en comandante del AfriCom, participa en una ceremonia en mayo de 2010. El ejército tunecino fue reducido al mínimo, pero el país sirve de base de retaguardia para las operaciones «antiterroristas» en la región y dispone de puertos indispensables para la OTAN en el control del Mediterráneo.

A las grandes potencias no les agradan los acontecimientos políticos que no pueden controlar y que obstaculizan sus planes. Los acontecimientos que han venido conmocionando Túnez desde hace un mes no son ajenos a esa regla. Todo lo contrario. Resulta entonces bastante sorprendente que los grandes medios internacionales de difusión, fieles aliados del sistema de dominación mundial, se entusiasmen de pronto por la «revolución de jazmín» y que publiquen investigaciones y reportajes sobre la fortuna de la familia Ben Ali, a la que anteriormente no prestaban atención a pesar de su escandaloso tren de vida. Lo que sucede es que los occidentales están tratando de recuperar terreno en una situación que se les fue de las manos y en la que ahora quieren insertarse describiéndola según sus propios deseos. Primero que todo, es importante recordar que el régimen de Ben Ali gozaba del apoyo de Estados Unidos y de Israel, de Francia y de Italia. Considerado por Washington como un Estado de importancia menor, Túnez estaba siendo más utilizado en materia de seguridad que en el plano económico. En 1987, un golpe de Estado derrocó al presidente Habib Bourguiba para favorecer a su ministro del Interior, Zine el-Abidine Ben Ali. Este último es un agente de la CIA entrenado en la Senior Intelligence School de Fort Holabird. Según informaciones recientes, Italia y Argelia parecen haber estado vinculadas a aquella toma del poder [1]. Desde su llegada misma al Palacio de la República, Ben Ali establece una Comisión Militar Conjunta con el Pentágono que se reúne anualmente, en mayo. Ben Ali no confía en el ejército, lo mantiene marginado y no le proporciona suficiente equipamiento, con excepción del Grupo de Fuerzas Especiales que se entrena con los militares estadounidenses y que participa en el dispositivo «antiterrorista» regional. Los puertos de Bizerta, Sfax, Susa y Túnez se abren a los navíos de la OTAN y, en 2004, la República de Túnez se inserta en el «Dialogo mediterráneo» de la alianza atlántica. Al no abrigar con Túnez expectativas especiales en el plano económico, Washington permite que los miembros de la familia Ben Ali exploten a fondo el país. Cualquier empresa que allí se desarrolle tiene que cederles el 50% de su capital y los dividendos correspondientes a esa tajada. Pero las cosas se ponen feas en 2009, cuando la familia que controla el país pasa de la glotonería a la avaricia y trata de chantajear también a los empresarios estadounidenses. Por su lado, el Departamento de Estado prevé la inevitable desaparición del presidente. El dictador ha eliminado a todos sus rivales y no tiene sucesor. Se impone entonces buscarle un sustituto en caso de que fallezca. Se recluta a unas 60 personalidades capaces de desempeñar un papel político después de Ben Ali. Cada una de esas personas recibe un entrenamiento de 3 meses en Fort Bragg y posteriormente se le asigna un salario mensual [2]. Y pasa el tiempo… Aunque el presidente Ben Ali mantiene la retórica antisionista en vigor en el mundo musulmán, Túnez ofrece diversas facilidades a la colonia judía de Palestina. Se autoriza a los israelíes descendientes de tunecinos a viajar a Túnez y a comerciar en ese país. Incluso se invita a Ariel Sharon a viajar a Túnez.

La revuelta

El 17 de diciembre de 2010, la inmolación voluntaria de un vendedor ambulante, Mohamed Bouazizi, quien se prendió porque la policía le había confiscado su carreta y sus productos, da paso a los primeros disturbios. La población de Sidi Bouzid se identifica con aquel drama personal y se subleva. Los enfrentamientos se extienden a varias regiones y, posteriormente, alcanzan la capital tunecina. El sindicato UGTT y un colectivo de abogados organizan manifestaciones, sellando así –sin hacerlo a propósito– la alianza entre las clases populares y la burguesía alrededor de una organización estructurada. El 28 de diciembre, el presidente Ben Ali trata de recuperar el control de la situación. Visita al joven Mohamed Buazizi en el hospital y se dirige esa misma noche a la nación. Pero su discurso televisivo expresa su ceguera. Ben Ali denuncia a los manifestantes como extremistas y agitadores a sueldo y anuncia una represión feroz. Lejos de calmar las cosas, su intervención convierte la revuelta popular en insurrección. El pueblo tunecino ya no denuncia solamente la injusticia social sino el poder político.

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El productor Tarak Ben Ammar, propietario de Nessma TV y socio de Silvio Berlusconi. Es primo de Yasmina Torjman, la esposa del ministro francés de Industrias, Eric Besson.

En Washington se dan cuenta de que «nuestro agente Ben Ali» ha perdido el control de la situación. En el Consejo de Seguridad Nacional, Jeffrey Feltman [3] y Colin Kahl [4] consideran que es hora de deshacerse del dictador ya desgastado y de organizar la sucesión antes de que la insurrección se convierta en una verdadera revolución, o sea antes de que ponga en tela de juicio el sistema.
Se decide entonces movilizar a los medios de difusión, en Túnez y en el mundo, para limitar la insurrección. Se trata de dirigir la atención de los tunecinos hacia los problemas sociales, la corrupción de la familia Ben Ali y la censura de prensa.
Todo con tal de evitar el debate sobre las razones que llevaron a Washington a poner a Ben Ali en el poder hace 23 años y a protegerlo mientras se apoderaba de la economía nacional.
El 30 de diciembre, el canal privado Nessma TV desafía al régimen con la transmisión de reportajes sobre los disturbios y organizando un debate sobre la necesaria transición democrática. Nessma TV es propiedad del grupo italo-tunecino de Tarak Ben Ammar y Silvio Berlusconi. Los indecisos captan inmediatamente el mensaje: el régimen se tambalea.
Simultáneamente, expertos estadounidenses, así como serbios y alemanes, son enviados a Túnez para canalizar la insurrección. Son estos expertos quienes, manipulando las emociones colectivas, tratan de imponer consignas en las manifestaciones. Siguiendo la técnica de las supuestas «revoluciones» de colores, elaborada por la Albert Einstein Institution de Gene Sharp [5], estos expertos dirigen la atención hacia el dictador para así evitar cualquier debate sobre el futuro político del país. Aparece así la consigna «¡Ben Ali, lárgate!» [6].

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(Foto tomada de una pantalla) El 2 de enero de 2010, el grupo Anonymous (una pantalla de la CIA) hackea el sitio web del primer ministro tunecino e inserta un mensaje en inglés. El logo es el del Partido Pirata Internacional, cuyo miembro tunecino Slim Amanou, apadrinado por la embajada de Estados Unidos, se convertirá rápidamente en ministro de Juventud y Deportes del «gobierno de unión nacional».

Bajo la denominaciónAnonymous, el ciberescuadrón de la CIA –ya utilizado anteriormente contra Zimbabwe e Irán– hackea varios sitios web oficiales tunecinos e introduce en ellos un mensaje de amenaza en inglés.

La insurrección

Los tunecinos siguen desafiando al régimen de forma espontánea, lanzándose masivamente a las calles y quemando estaciones de policía y establecimientos pertenecientes a la familia de Ben Ali. Algunos lo pagarán incluso con su sangre.
Desorientado y patético, el dictador sigue sin entender lo que sucede.
El 13 de enero, Ben Ali ordena al ejército disparar contra la multitud, pero el jefe del Estado Mayor de las fuerzas terrestres se niega a hacerlo. El general Rachid Ammar, ya en contacto con el general William Ward, comandante del AfriCom, anuncia personalmente al presidente Ben Ali que Washington le ordena huir.
En Francia, el gobierno del presidente Sarkozy no ha sido prevenido de la decisión estadounidense y no ha analizado los diferentes cambios de casaca. La ministra de Relaciones Exteriores, Michele Alliot-Marie, se propone salvar al dictador enviándole consejeros en materia de orden público y equipamiento para que pueda mantenerse en el poder mediante procedimientos más limpios [7]. El viernes 14 se fleta un avión de carga. Cuando terminan en París los trámites de aduana, ya es demasiado tarde. El envío de ayuda ya no es necesario. Ben Ali ha huido.
En Washington y Tel Aviv, en París y en Roma, sus antiguos amigos le niegan el asilo. Va a parar a Riyadh (capital de Arabia Saudita), no sin haberse llevado consigo 1,5 toneladas de oro robado del Tesoro público tunecino.

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Marketing: el logo de la «Jasmine Revolution» aparece en el preciso momento de la fuga de Ben Ali. En el centro se puede ver el puño en alto, símbolo ex comunista utilizado en todas las «revoluciones» de colores desde la época de Otpor, en Serbia. Desde la perspectiva de Washington, lo importante es hacer ver que todo ha terminado y que los hechos se inscriben en una dinámica internacional de carácter liberal. Es interesante señalar que el título aparece en inglés y que la bandera tunecina se reduce a un simple adorno encima de la letra R.

Jazmín para calmar a los tunecinos

Los consejeros estadounidenses en materia de comunicación estratégica tratan entonces de dar el juego por terminado, mientras que el primer ministro saliente forma un gobierno de continuidad. Es en ese momento que las agencias de prensa lanzan la denominación de «Jasmine Revolution», ¡en inglés, por supuesto! Las agencias afirman que los tunecinos acaban de realizar su propia «revolución de color». Se instaura un gobierno de unión nacional y todo el mundo contento.
La expresión «Jasmine Revolution» deja un sabor amargo a los tunecinos más viejos: es precisamente la que utilizó la CIA durante el golpe de Estado de 1987 que puso a Ben Ali en el poder.
La prensa occidental –sobre la cual el Imperio ejerce ahora más control que sobre la tunecina– descubre entonces la fortuna mal habida de la familia Ben Ali, que hasta ahora había ignorado. Se olvida, sin embargo, del visto bueno que eldirector del FMIDominique Strauss-Kahn, le había dado a los funcionarios del régimen pocos meses después de los motines que protagonizó la población hambrienta [8].
También se olvida del último informe de Transparency Internationalque afirmaba que en Túnez había menos corrupción que en varios Estados de la Unión Europea, como Italia, Rumania y Grecia [9].
Mientras tanto, se desvanecen los grupos armados del régimen, que habían sembrado el terror entre los civiles durante los disturbios y los llevaron incluso a organizarse en comités de autodefensa.
Los tunecinos, a quienes se creía despolitizados y manejables al cabo de tantos años de dictadura, resultan sin embargo muy maduros. Rápidamente se dan cuenta de que el gobierno de Mohammed Ghannouchi no es otra cosa que «benalismo sin Ben Ali». Con algunos cambios de fachada, los caciques del partido único (RCD) conservan los ministerios más importantes. Los sindicalistas de la UGTT se niegan a sumarse a la maniobra estadounidense y renuncian a los puestos que les habían sido otorgados.

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Ahmed Nejib Chebbi, un oponente «Made in USA».

Además de los inamovibles miembros del RCD, se mantienen los dispositivos mediáticos y varios agentes de la CIA. Por obra y gracia del productor Tarak Ben Ammar (el gran jefe de Nessma TV), la realizadora Moufida Tlati se convierte en ministra de Cultura. Menos implicado en el negocio del espectáculo, pero más significativo, Ahmed Nejib Chebbi, peón de laNational Endowment for Democracy(NED), se convierte en ministro de Desarrollo Regional y el oscuro Slim Amanou, un bloguero conocedor de los métodos del Albert Einstein Institute, se transforma en ministro de Juventud y Deportes a nombre del fantasmagórico Partido Pirata, vinculado al autoproclamado grupo Anonymous.

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La verdadera sede del poder ya no es el Palacio de la República sino la embajada de Estados Unidos. En ella se conformó el gobierno de Ghannouchi. Situada fuera de la capital tunecina, en un terreno fortificado, la embajada estadounidense es un gigantesco bunker estrechamente vigilado que abriga las oficinas centrales de la CIA y del MEPI para el norte de África y parte del Medio Oriente.

Por supuesto, la embajada de Estados Unidos no solicitó al Partido Comunista que se integrara al llamado «gobierno de unión nacional». Por el contrario, lo que hicieron fue traer de Londres, donde había obtenido el asilo político, al líder histórico del Partido del Renacimiento (Ennahda), Rached Ghannouchi.
Se trata de un islamista ex salafista que predica la compatibilidad entre el Islam y la democracia y que viene preparando desde hace tiempo un acercamiento al Partido Demócrata Progresista de su amigo Ahmed Nejib Chebbi, un socialdemócrata ex marxista. En caso de que fracase el «gobierno de unión nacional», este dúo pudiera representar una solución alternativa.
Los tunecinos se sublevan nuevamente, ampliando por su propia cuenta la consigna que se les había inculcado: «¡RCD, lárgate!». En comunas y empresas, ellos mismos expulsan a los colaboradores del régimen derrocado. ¿Hacia la revolución?
Contrariamente a lo que ha dicho la prensa occidental, la insurrección no ha terminado aún y la revolución todavía no ha comenzado. Es importante señalar que Washington no ha canalizado nada, exceptuando a los periodistas occidentales. Ahora más que en diciembre, la situación está fuera de control.

 Thierry Meyssan
Analista político francés. Fundador y presidente de laRed Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación(Monte Ávila Editores, 2008).

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26 enero, 2011 Posted by | ARTÍCULOS de OPINIÓN, CRIMENES EEUU, DENUNCIA, NOTICIAS ALTERNATIVAS, RED VOLTAIRE | , , , , | Deja un comentario