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La especulación con alimentos básicos, un negocio seguro para los mercados

CRISIS ALIMENTARIA: DESDE 2008 NO SE HA MODIFICADO EL MERCADO INTERNACIONAL PARA EVITAR ESTA NUEVA ESCALADA DE PRECIOS

La especulación con alimentos básicos, un negocio seguro para los mercados

Según diferentes especialistas, 2010 ha sido el año con una de las mejores cosechas de la historia. Sin embargo las materias primas básicas como el trigo, el maíz o el azúcar subieron de media un 25%. Las causas hay que buscarlas en la especulación bursátil con estas materias primas y en un modelo de alimentación industrial dependiente del petróleo. Naciones Unidas ya habla de una situación “muy preocupante”. Túnez prendió la mecha, y las revueltas ya se han extendido a Egipto o Yemen entre otros. En el Estado español, el sector ganadero es el más afectado por la subida de los cereales.
IZASKUN S. AROCA Y HÉCTOR R. LETÓN (REDACCIÓN)
LUNES 28 DE FEBRERO DE 2011.  NÚMERO 144

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ACAPARAMIENTO DE TIERRAS

Desde 2008, los intereses inversores se esfuerzan por controlar tierra agraria en Asia, África y América del Sur. Al principio, a inicios del 2008, la excusa para los países del Golfo Pérsico, Corea del Sur, Libia o Egipto era lograr la seguridad alimentaria. Con el paso del tiempo, fueron los grupos financieros quienes comenzaron a acaparar tierra en el Sur.

En este caso el argumento empleado era la necesidad de diversificar intereses y propiedades. Según la revista agraria Grain, “hasta la fecha han cambiado de mano más de 40 millones de hectáreas, más de la mitad en África”. Una situación que también se empieza a extender al Norte, como denuncia que ocurre en Andalucía Manuel Rodríguez, del Sindicato Andaluz de los Trabajadores.


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6 marzo, 2011 Posted by | ARTÍCULOS de OPINIÓN, DENUNCIA, DENUNCIA | , | Deja un comentario

Los precios internacionales de los alimentos y la revolución en Medio Oriente

Los precios internacionales de los alimentos y la revolución en Medio Oriente
VS 0 | | sección: web | 27/02/2011
Peter Popham (The Independent)

La revolución avanza. Mientras Khadafi suelta a sus matones y mercenarios para la pelea final en las calles de Trípoli, hay varias muertes en Irak a medida que las protestas se hacen más duras. El rey Abdulá de Arabia Saudita intenta sobornar a sus súbditos con una coima de 35.000 millones de dólares en viviendas, servicios sociales y becas. Ahí nomás en Bahrein sueltan presos políticos pero la situación no se calma. En Irán, el presidente Ahmadinejad no para de hablar, encantado, sobre el caos en el mundo árabe, sin mencionar el creciente odio en su propio país. La oposición en Yemen gana fuerza cada día.

Y no es cosa del Medio Oriente nada más. Es una crisis africana: Túnez, donde todo empezó, es un país africano y esta semana un desesperado veterano de guerra se quemó vivo frente al palacio presidencial de Senegal, imitando a Mohamed Bouazizi, el vendedor ambulante cuyo suicidio disparó la revolución tunecina. El espíritu de la revuelta se extiende como un incendio a media docena de naciones africanas desgobernadas, con serios disturbios en Mauritania, Gabón, Camerún y Zimbabwe.

Nadie está a salvo. Docenas de activistas chinos siguen detenidos o bajo vigilancia, y el gobierno cerró la red LindedIn para evitar protestas al estilo árabe. En lo que debe ser el régimen más represivo del planeta, Corea del Norte, el ejército reprimió una protesta en Sinuiji matando a cinco personas. Y no fue la única ciudad en manifestarse. Los generales que gobiernan Burma detrás de un fino barniz institucional no sacan el ojo de Medio Oriente, listos para volver a encarcelar a Aung San Suu Kyi a la primera señal de manifestaciones.

Nadie es inmune a esta ola de rebelión porque la globalización es un hecho. Los mercados están conectados de un modo íntimo y los problemas de uno enseguida se transforman en la furia del otro. Hace veinte años, las cosas eran más manejables. Cuando la producción de granos de la Unión Soviética se cayó en los años ochenta y un país que había sido exportador de granos tuvo que importarlos, el resultado fue la caída del sistema en unos pocos años. Pero eso fue todo. Hoy no hay esos diques y, gracias a las comunicaciones digitales, las cosas se aceleraron.

¿Por qué ahora? Hay varias explicaciones en oferta: nuevas poblaciones urbanas con educación y sin empleo, décadas de resentimiento acumulado contra lo que Peter Bergen, de la New American Foundation, define como “cleptocracias autoritarias y endogámicas que no saben gobernar”, Facebook y Twitter subvirtiendo el control de la población.

Lo que no aparece en la lista, para el asombro y alivio de EE.UU. y Europa son las cosas que se suponía eran la base del populismo árabe: el fundamentalismo islámico combinado con antisionismo y antiamericanismo. Como destacó un egipcio tras la caída de Mubarak, en ningún momento en las semanas de disturbios se le ocurrió a alguien atacar las embajadas de Israel o de Estados Unidos, aunque están a unas cuadras de la plaza Tahrir. “Ni siquiera les tiraron una botella de Coca”, dijo.

Claro que esto no significa que los aliados de Al Qaida no vayan a tratar de aprovechar el caos en Libia, tratando de que sea una Somalia en el Mediterráneo. Y nada garantiza que estas revueltas resulten en democracias. Es que la raíz verdadera de estos eventos, más allá de las discusiones sobre redes sociales, es un problema que va a empeorar en los años próximos, un problema que nadie puede realmente controlar.

La primera advertencia fue un documento publicado en diciembre en la página de la FAO, la organización dedicada a la alimentación y la agricultura de la ONU. “Los recientes episodios de extrema volatilidad de precios en los mercados agropecuarios internacionales anuncian riesgos crecientes y más frecuentes para la seguridad alimentaria del mundo. Hay un creciente consenso sobre que el sistema global de producción de alimentos es más vulnerable y susceptible a episodios de extrema volatilidad de precios. A medida que los mercados se integran en la economía mundial, los cambios en la arena internacional pueden ahora trasladarse y propagarse a los mercados locales de un modo más rápido.”

Estos cambios ocurrieron lejos de El Cairo y de Trípoli. Incluyeron incendios en Rusia que destruyeron cientos de miles de hectáreas de granos, fuertes lluvias en Canadá que arruinaron la cosecha de trigo, un verano caluroso y seco en Argentina que disminuyó la cosecha de soja, inundaciones en Australia que arrasaron el trigo. Medio Oriente, con su superpoblación y sus desiertos, importa la tercera parte del trigo del mundo. El efecto combinado de estos problemas en los países productores le creó una inflación en la canasta alimentaria del 32 por ciento en el segundo semestre de 2010.

La FAO atribuye esta volatilidad extrema de los precios a los desastres naturales como los terremotos, tsunamis y ciclones. “Históricamente, los episodios de extrema volatilidad son raros. Como los desastres naturales, tienen una baja posibilidad de ocurrir pero crean grandes riesgos y costos a las sociedades que los sufren.”

A comienzos de 2008 ocurrió otra cadena de problemas similar que causó disturbios por el precio de los alimentos en cuarenta países, de Haití a Bangladesh, pasando por México, Uzbekistán y Eritrea, además de otros que volvieron ahora a las primeras planas, como Yemen, Egipto, Marruecos, Mauritania, Senegal y Zimbabwe. Estos son parte de la lista de 80 países que combinan bajos ingresos con poca producción de alimentos, lo que los deja particularmente expuestos a las fluctuaciones de precios. En esos países, importar alimentos puede llevarse el 70 por ciento de los ingresos. Cuando el precio de las harinas y los granos sube un 30 por ciento, el resultado es extremadamente duro, tan duro que la gente sale a la calle.

El jefe del equipo económico de la FAO, Abdolreza Abbassian, anunció a su manera seca y académica el desorden que venía. “Se está poniendo incómodo”, dijo en diciembre. “Varios países, especialmente países pobres, dependen demasiado de los mercados internacionales y tienen que importar alimentos a precios mayores. No es posible predecir si esto producirá disturbios como los que vimos en 2008.”

Para los pobres de Medio Oriente, la suba de precios de comienzos de este año fue como un segundo terremoto en tres años. Pero al contrario de con un terremoto, esta vez había a quién echarle la culpa. Tan central era el problema, tan grande la furia, que cuando las marchas desbordaron las calles de Túnez el presidente Zine el Abidine Ben Ali declaró el estado de emergencia y al mismo tiempo prometió reducir el precio de la canasta alimentaria. Fue poco y fue tarde; para mediados de diciembre era historia.

Cuando el derrocado presidente partía al exilio, The Washington Post se preocupó con la posibilidad de que “estemos viendo el comienzo de una segunda ola de protestas mundiales por los precios de los alimentos”. Ya sabemos que las cosas resultaron algo diferentes: disturbios en 2008, revoluciones en 2011. La pregunta es dónde ocurrirán los próximos eventos y qué serán.

Página/12, Buenos Aires, 27/2/11
http://www.pagina12.com.ar/

Difundido por Correspondencia de Prensa germain5@chasque.net

28 febrero, 2011 Posted by | ARTÍCULOS de OPINIÓN, EDITORIAL, revueltas islam | , , , | Deja un comentario

SEIS PREGUNTAS CLAVE: ¿POR QUÉ SUBE EL PRECIO DE LOS ALIMENTOS

La globalización es lo que permite que el desbordamiento de un río en Bolivia o un incendio en Rusia provoquen que un ovetense o un murciano paguen unos céntimos más por el café con leche en el bar de la esquina.

Entre medias, además, decenas de personas pueden haber muerto en unos violentos disturbios provocados por la subida de los precios de los alimentos, como ha sucedido en Argelia y, especialmente, en Túnez.

La Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO, en sus siglas en inglés) alerta en un reciente informe de que el mundo afronta una escalada del valor de las commodities (materias primas) similar a la de 2008.

¿Cuáles son las materias primas más cotizadas del mercado?

Sin duda, el petróleo es la más vinculada a la actividad económica, ya que de él se derivan productos de uso tan cotidiano como la gasolina, el gasóleo, los pesticidas, los fertilizantes e infinidad de artículos confeccionados con plástico.

El carbón, el cobre, el acero y el aluminio también despuntan como materias con fines industriales.

Respecto a la alimentación, los productos con mayor peso en el comercio mundial son el trigo, el azúcar, el maíz, el cacao, la carne, la cebada, el café, la soja, el arroz y los productos lácteos.

Por su parte, el oro y la plata han alcanzado un gran predicamento durante la crisis por su condición de valor refugio ante la incertidumbre que despiertan activos tradicionales como la deuda soberana.

¿Quiénes son los grandes productores de las principales commodities alimentarias?

 
En la campaña 2009/2010, la Unión Europea facturó 135 millones de toneladas de trigo, seguida por China (114 millones), India (90 millones), EEUU (60 millones) y Rusia (42 millones).

Para la campaña que comienza este año, el Departamento de Agricultura de EEUU proyecta una producción mundial de 641,44 millones de toneladas, es decir, 40 millones menos que lo cosechado en la temporada pasada. Se trataría del peor rendimiento en trece años.

Por su parte, Brasil destaca como el principal exportador de café: crecerá en el ciclo 2010/2011 a un récord de 55,3 millones de sacos de 60 kilos, por encima de las 10,5 millones de bolsas de su cosecha previa.

El país que ahora dirige Dilma Roussef también está a la cabeza del cultivo de azúcar, y en la temporada entrante generará 39 millones de toneladas -un 8,4% más que en el ciclo anterior- mientras que otros grandes productores como India y China también incrementarán su producción.

¿A qué se debe el encarecimiento actual de los precios?

Según la FAO, el Índice de Precios de Alimentos alcanzaba el pasado diciembre los 214,7 puntos, uno más que el récord alcanzado en junio de 2008, durante la anterior crisis de las materias primas. Los cereales se llevan el primer premio de la inflación, con una subida del 80% en 2010. Varios factores explican esta coyuntura.

El crecimiento de las clases medias de países emergentes, sobre todo en China e India, provoca desde hace años un aumento exponencial de la demanda de productos agrícolas.

No obstante, las cosechas se han visto este año muy afectadas por diversas sequías, inundaciones e incendios en África, Latinoamérica, Asia y Rusia, lo que ha reducido la producción de cereales y, al existir menos oferta, ha encarecido los precios.

El maíz sufre una particular subida por su empleo en la fabricación de biocombustibles, muy demandados por los países desarrollados. Por encima de todos estos factores planea el continuo encarecimiento del petróleo, lo que aumenta los costes de los transportes de todas las commodities, repercutiendo así en el precio final de los alimentos.

¿Qué papel han cumplido los inversores en este contexto?


La crisis en los países occidentales lo ha cambiado prácticamente todo. “Desde que EEUU comenzara a entrar en recesión en 2008, las materias primas se convirtieron en los pocos activos que ofrecían seguridad, por lo que los inversores se lanzaron a invertir en ellas en un movimiento de inercia y aumentaron exponencialmente su valor”, explica a EXPANSIÓN Juan Ignacio Crespo, director europeo de Thomson Reuters.

Por su parte, el relator especial de la ONU sobre el Derecho a la Alimentación, Olivier de Schutter, afirmaba el pasado día 11 que dicho encarecimiento se debe más al “pánico” en los mercados agrícolas por los azotes del clima que a un desequilibrio entre la oferta y la demanda. “Cuando llegan las informaciones sobre los incendios en Rusia o el exceso de lluvias en Canadá, algunos operadores prefieren no vender inmediatamente, mientras que los compradores buscan comprar lo más posible”, indicó.

¿Qué consecuencias tendrá todo esto para el bolsillo del consumidor?
La consecuencia más inmediata, evidentemente, es que el alza eleva el valor de los productos finales y, por tanto, el consumidor deberá pagar más dinero por ellos. La escalada del trigo producirá precios más elevados en alimentos de consumo cotidiano como la harina y las pastas.

La barra de pan, por ejemplo, subirá aproximadamente unos cinco céntimos. Aún no existen cálculos concretos para otro tipo de productos, pero la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) avanzó ayer que el aumento del precio de los piensos, de casi un 30%, encarecerá las carnes de vaca, cerdo, ave y conejo. Diversos colectivos agrarios y ganaderos claman por estas subidas para compensar los mayores costes que están afrontando desde hace meses.

Llegado el momento, ¿cómo podría orientarse el consumidor?
Rubén Sánchez, portavoz de la asociación de consumidores Facua, asegura a este diario que “el sector alimentario es bastante impredecible”, pero que un buen método para que los consumidores sepan qué precios han variado es “consultar las web de los supermercados”. Así, el usuario podrá comparar las “enormes” diferencias que pueden presentarse entre, por ejemplo, las marcas blancas y las líder. En el caso de los refrescos, por ejemplo, esa brecha “ha llegado a ser de más del 300%”, destaca.
Fuente y autor: Yago González/expansion

Publicado por Xabier Pita Wonenburger o Xaneiro 23, 2011 8:51 AM

21 febrero, 2011 Posted by | ARTÍCULOS de OPINIÓN, ECONOMIA, EDITORIAL, ESPECULACIÓN | , , | Deja un comentario

Los fondos de inversión matan porJuan Carlos ESCUDIER

25ene 2011

A esos mercados que son personas, en didáctica expresión del gobernador del Banco de España, se les ha quedado pequeño el euro y la deuda pública, y sin decirle nada a Zapatero, el reformador más rápido del oeste (de Europa), se están pegando un atracón de materias primas que ha disparado los precios de los alimentos en todo el mundo por encima incluso de la gran crisis de 2008.

Es verdad que las cosechas no han sido buenas y que la demanda ha aumentado en China e India, pero sólo la especulación explica que el precio del trigo haya subido un 80% o que el maíz, que se quema como biocombustible mientras la gente se muere de hambre, lo haya hecho casi en un 60%.

El asunto tiene muy preocupados a los bancos centrales y al FMI, pero no porque la miseria de millones de seres humanos les quite el sueño, sino por la inestabilidad social que causa en algunos países.

Disturbios como los de Túnez, que se han llevado por delante a un dictador, no generan un buen clima para los negocios, y las economías emergentes se vuelven muy proteccionistas cuando la inflación les muerde la pantorrilla, lo que no es bueno para las multinacionales.

El tema no sería tan grave si sólo subiera el trigo y no el petróleo, que es, en realidad, la causa de sus desvelos.

A las personas que son mercados todas estas consideraciones les traen al pairo.

Si creen que el precio del trigo subirá, comprarán a futuro a cinco esperando vender a ocho, y si estiman que bajará se comprometerán a futuro a vender a cuatro cuando el precio de mercado sea de dos.

Una ola de incendios en Rusia y las expectativas de que afectará a las cosechas de cereales puede ser suficiente para que los fondos de inversión se forren especulando con un grano del que jamás verán un saco.

Para estos fondos y para los cuatro gigantes de la comercialización de alimentos –las estadounidenses Archer Daniels Midland, Bunge y Cargill y la francesa Louis Dreyfus-, 2011 será un año excelente.

Los muertos de las revueltas que ya han prendido en el norte de África y las hambrunas en los países más pobres serán sólo la consecuencia de la buena marcha del negocio.

Lo que ha cambiado la refundación del capitalismo es la manera de dirigirnos a estos tiburones.

Ahora les llamamos honrados inversores por ver si con halagos se apiadan de nosotros.

 

26 enero, 2011 Posted by | ARTÍCULOS de OPINIÓN, DENUNCIA, ECONOMIA, ESPECULACIÓN | , , , , , , | Deja un comentario