cibernoticias EXPRESS

La cara oculta de las noticias

La atención está en Libia, la importancia geoestratégica en Bahrein

La atención está en Libia, la importancia geoestratégica en Bahrein
No es en Libia donde se está jugando el futuro del mundo árabe tal y como hoy le conocemos, sino en Bahrein, la mecha que puede prender las revueltas en todo el Golfo Pérsico.
Alberto Cruz | ATTAC | Hoy a las 21:26
www.kaosenlared.net/noticia/atencion-esta-libia-importancia-geoestrategica-bahrein

Una vez más jugando el juego de la burguesía: que si Gadafi es bueno, que si es malo, que si ya no controla el país, que si hay que ocupar el país, que si se le apoya desde América Latina, que si hay que criticarle…

Con una habilidad pasmosa, la burguesía ha desenfocado las revueltas que se están produciendo en el mundo árabe: en Egipto y Túnez la clase media que impulsó las revueltas, con el apoyo del Ejército, no duda en atacar a quienes quieren ir más allá de meras reformas cosméticas para que todo siga igual y ellos tengan su parcelita de poder para evitar su progresivo empobrecimiento; en Marruecos y Jordania siguen las movilizaciones, ya con críticas a las respectivas monarquías (algo novedoso) pero se han vuelto inexistentes.

Apenas algún suelto entre la maraña de crónicas desde las “zonas liberadas” de los “enviados especiales” a Libia.

Pero no es aquí donde se está jugando el futuro del mundo árabe tal y como hoy le conocemos, sino en Bahrein, la mecha que puede prender las revueltas en todo el Golfo Pérsico.

La importancia geoestratégica de lo que sucede en este pequeño país es de tal calado que si triunfa la revuelta en marcha afectará a Kuwait y a Arabia Saudita. En el primer país ya ha comenzado a haber manifestaciones.

En los tres países hay shiíes, mayoría absoluta de la población (70%) de Bahrein y minorías significativas en los otros dos (con alrededor de un 30% en Kuwait y algo menos del 20% en Arabia, pero en este país asentados en la zona más rica de petróleo –de ahí sale el 10% del petróleo que consume diariamente en mundo- que está, además, muy cercana a Bahrein).

A lo largo de los tiempos, han sido los shiíes marginados política, económicamente y vistos como una especie de “quinta columna” de la revolución islámica que se inició en Irán en 1979. Ni siquiera con la tímida reforma constitucional de 2001 y la reactivación del Parlamento los shííes bahriníes salieron de la exclusión y se les impidió con argucias legales establecer una mayoría política, por lo que el control se mantuvo en anos suníes.

Fue, en realidad, una farsa que consolidaba constitucionalmente el poder en manos de las élites suníes puesto que quedaba en manos de la monarquía nombrar un consejo consultivo que puede bloquear a los candidatos electorales y se manipularon los distritos electorales hasta reducir al mínimo la representación shií en el Parlamento. Los partidos no son legales, sólo pueden presentarse a las elecciones como “sociedades políticas”.

Si hay preocupación en Occidente por el petróleo, imaginemos lo que sucedería con un cambio en la correlación de fuerzas en el “granero negro” del Golfo.

Por no hablar de dos cosas: la primera, del penoso lugar en que quedará el despliegue militar estadounidense en la zona, donde tiene no solo la sede central de la V Flota (Bahrein), desde la que salieron los bombarderos y misiles que asolaron Bagdad antes de la invasión de 2003, sino prácticamente el mando militar (en Kuwait) de las tropas de ocupación de Irak y en Afganistán; la segunda, del reforzamiento de la influencia de Irán en la zona y, por extensión, en todo Oriente Próximo.

Este es el talón de Aquiles de la estrategia que está adoptando la Administración Obama con las revueltas en el mundo árabe: apoyarlas para que no se le vayan de las manos y puedan ser utilizadas, como lo han venido siendo los presidentes depuestos, en su campaña contra Irán.

De ahí esos llamados a la “moderación” en la respuesta a los manifestantes, al “evitar la violencia”, lo cual, en caso de Bahrein, se tradujo en que de inmediato las fuerzas militares (Ejército y Policía) de la monarquía dejaron de masacrar a los que poco antes había desalojado a sangre y fuego de la Plaza de la Perla (llamada por los manifestantes “Plaza de los Mártires” en homenaje a los muertos causados por la represión).

No hace falta recordar la bravucona intervención del jefe del Ejército en televisión asegurando que se utilizaría toda la fuerza necesaria para evitar “los desórdenes” tras sacar los tanques a la calle para reprimir la revuelta a los tres días de iniciada. Bahrein es el único país árabe en crisis que ha sido visitado dos veces por altos responsables, políticos y militares, estadounidenses en estos días (1). El último, por ahora, el Secretario de Estado para Asuntos del Cercano Oriente, Jeffrey Feltman.

Tanto EE UU como Arabia Saudita sienten un frío que recorre su espina dorsal y ambos están en una posición difícil. No pueden alentar la represión ni tampoco invadir el país, como se está planteando con insistencia respecto a Libia.

Esa simple idea desataría la furia entre los shiíes hasta extremos incontrolables. Desde luego, los bahriníes han tenido mucho cuidado en no hacer ostentación de su creencia religiosa en las protestas. Al igual que en Egipto, el uso de la bandera nacional evidencia un sentimiento de país y no de fe religiosa que reduce el margen de maniobra a los partidarios de “las fronteras de sangre” y del enfrentamiento interreligioso suní-shií.

Nada más lejos de la realidad que un intento por parte de los manifestantes de crear algún tipo de wilayat al-faqih, Estado shií, puesto en Bahrein hay una importante organización de izquierda, Waad, integrada casi en su totalidad por shiíes. Por lo tanto, no tiene ningún sentido hacer caso de aseveraciones como la de Mike Mullen, Jefe del Estado Mayor Conjunto de las FFAA de EEUU cuando acusa, sin nombrarlo, a Irán de “incitar los disturbios en Bahrein” (2).

Arabia Saudita en jaque

Esa ha sido la gran justificación de la monarquía de Bahrein en los últimos años, hasta el extremo de pedir a EE UU el bombardeo de Irán como pusieron de manifiesto los documentos revelados por Wikileaks.

La monarquía ha pretendido contraatacar la revuelta popular convocando a sus partidarios (21 de febrero) en la mezquita suní Al-Khalifa, con lo que vuelve a ponerse encima de la mesa el sectarismo que sustenta este régimen.

Además, si en Libia se habla de mercenarios que apoyan a Gadafi, lo mismo hay que decir de Bahrein, con mercenarios salafistas –muchos de ellos saudíes- utilizados por el Ministerio del Interior para reprimir las protestas en los primeros días. Hay tribus que tienen la doble nacionalidad, bahriní-saudita y es en ellos en quienes se ha asentado la seguridad del régimen monárquico hasta la fecha.

Los intereses de los saudíes en Bahrein son históricos, hasta el extremo de haber construido un puente que une los dos países (Bahrein es una isla) y por el que cada fin se semana se trasladan miles de hombres de negocios saudíes para desfogarse en el “liberal” (respecto a Arabia Saudita) Bahrein.

Pero ese puente –que se comenzó a construir en 1981, dos años después del triunfo de la revolución islámica de Irán- no tiene una función lúdica, sino de control militar. Tiene la suficiente anchura como para que pase en poco tiempo toda una división mecanizada con la que reforzar al Ejército de Bahrein cuando sea necesario. Ya se hizo en 1990, cuando una oleada de bombas afectó al centro comercial y financiero de Manama, la capital.

Por lo tanto, no es una hipótesis descabellada la intervención saudita si las manifestaciones adquieren un carácter más drástico.

Si con las movilizaciones de Egipto la bolsa de valores saudita cayó una media del 6% diario (3), una crisis similar en Bahrein sería devastadora para la economía de un país que, rico, se encuentra en una parálisis política por la enfermedad de la gerontocracia, en pleno proceso de sucesión, y la falta de respuesta a lo que está sucediendo en la zona y que se traduce, sin concesiones, en una progresiva pérdida de su influencia.

Y Arabia Saudita es la gran pieza en esta partida de ajedrez que se está jugando: el equivalente al jaque al rey. Con el alfil jordano anulado y la dama egipcia amenazada y con sus movimientos restringidos a las casillas cercanas, la pérdida de la torre bahriní implica el mate al rey saudita.

De momento, y a la espera de cómo evolucionan las protestas, tanto EE UU como Arabia Saudita han incentivado a la monarquía de Bahrein a hacer concesiones, modestas, pero concesiones a la mayoría de su población como la liberación de algunos presos políticos y el nombramiento de un príncipe heredero para negociar con los manifestantes, al tiempo que ha habido un cambio de cinco ministros (Vivienda, Trabajo, Salud, Electricidad y Agua y Presidencia, es decir, todos ministerios sociales, lo que pone de manifiesto la depauperización en que vive la mayoría de la población) y se reduce un 25% la tasa de interés en préstamos para la vivienda.

Insuficiente para las demandas shiíes, que ya están pidiendo ni más ni menos que la desaparición de la monarquía.

No lo van a lograr si no incrementan y radicalizan sus acciones -y el domingo 27 de febrero se inició un camino en esa dirección con el bloqueo de la sede de Gobierno (4), en protesta por una reunión del Parlamento que consideran ilegal puesto que al haberse retirado el bloque parlamentario shíi no hay quórum suficiente para ningún debate ni reunión al tiempo que el gobierno reforzaba la seguridad policial de las embajadas de los países del Golfo-, pero sí conseguirán más concesiones políticas de lo que les gustaría tanto a la monarquía como a sus patrocinadores saudíes y estadounidenses.

En cualquier caso, eso ya será visto como un triunfo que va a envalentonar a los shíies tanto en Kuwait como en Arabia, con la consiguiente merma de la influencia política de EEUU y del Consejo de Cooperación del Golfo (Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y Qatar).

El que el 17 de febrero, un día después de la matanza de manifestantes, los ministros de Asuntos Exteriores del CCG se reuniesen en Manama deja bien claro que no se va a dejar caer al régimen de Bahrein, con tal alto porcentaje de población shií.

Para ellos, eso sería como dar por perdido el golfo y dejarlo en manos de Irán en unos momentos en los que este país festeja lo que considera “un nuevo despertar islámico y un Nuevo Oriente Medio” con la aparición de nuevos actores menos serviles a los intereses occidentales.

Desde ese momento, la cadena Al Jazeera ha comenzado a ofrecer una cobertura más sectaria de lo que ocurre en Bahrein, en contraposición a su abierta postura de simpatía con las revueltas en los otros países árabes. Eso parece haber abierto unan fisura entre los manifestantes bahriníes, con los más moderados del Al-Wefaq (Movimiento para el Acuerdo Nacional) apostando ahora por una “monarquía constitucional” al estilo británico.

Sin embargo, dentro del CCG hay un país, Qatar, que desde el triunfo de Hizbulá contra Israel en la guerra del verano de 2006 está jugando fuerte para convertirse en un puente entre ellos e Irán. Qatar puede jugar un papel geoestratégico importante: buscar un acercamiento a Irán y ejercer una influencia moderadora entre los shíies del Golfo.

Las fuerzas del “cambio” en Libia

En esta convulsa situación el imperialismo sólo respira en Libia. Aquí sí se puede afirmar de manera abierta que están triunfando las huestes pro-imperialistas.

El denominado Frente Nacional para la Salvación de Libia, a quien se considera el protagonista de la rebelión (siendo muy significativo que se exhiba la bandera monárquica) es una creación de la CIA y de Arabia Saudita en los años 70 del siglo pasado (5) y la Unión Constitucional Libia es una organización monárquica. Ambas forman parte de la denominada Conferencia Nacional de Oposición Libia.

¿Quiere decir eso que Gadafi es “bueno” y un referente anti-imperialista? En absoluto.

Sus histrionismos y devaneos prooccidentales son suficientemente conocidos aunque ahora haya sido abandonado por Occidente y tratado como un paria. Y

a había sido denunciado hace tiempo dentro del mundo árabe por el Frente de la Resistencia (especialmente Hizbulá) por estos hechos y por su papel en la desaparición de uno de los principales dirigentes shiíes, Musa Sadr, hace treinta años y del que ahora se cuenta que podría estar vivo y en una cárcel libia.

Es entendible el apoyo que recibe desde América Latina, más con el corazón que con la cabeza. Pero si se defiende el derecho a la autodeterminación de los pueblos habrá que ser consecuentes, entendiendo que la postura es apoyar el derecho del pueblo libio a gestionar sus propios asuntos, sin injerencias de la OTAN o cualquier otra potencia imperialista-.

El hecho que el Consejo de Seguridad de la ONU haya votado por unanimidad una serie de sanciones a personalidades y haya abierto la puerta de la Corte Penal Internacional (sobre la que habría mucho que hablar) no quiere decir gran cosa: la resistencia de Turquía, Rusia y China ha impedido que se aprobase la declaración de unas “zonas de exclusión aérea” como las que sirvieron de premisa para la invasión de Irak y que habían sido reclamadas por la Conferencia Nacional de Oposición Libia.

Habrá un derrumbe del régimen pero no tan pronto como los imperialistas desearían y, por ahora, no será posible una intervención extranjera al menos de forma abierta.

Sí habrá un reconocimiento a un “gobierno provisional” al estilo de Túnez y Egipto, es decir, formado por personalidades hasta ahora del régimen y en el que tendrá cabida la CNOL. Y si en estos dos países se mantienen intactas las líneas económicas neoliberales desarrolladas tanto por Ben Ali como por Mubarak, en Libia, que también existen con Gadafi, se acelerarán. La CNOL ya hablaba en 1994 de una privatización completa de la economía libia (6).

Notas:

(1) Al-Quds Al-Arabi, 25 de febrero de 2011.

(2) Asia Times, 24 de febrero de 2011.

(3) Alberto Cruz, “Egipto: la revuelta de la clase media (y el comienzo de una nueva lucha)”, http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1079

(4) Al Jazeera, 27 de febrero de 2011.

(5) Jeffrey Richelson, “The US intelligence community”, Westview Press, 2008.

(6) “Libyans Debate Post-Qaddafi Era”,http://www.wrmea.com/backissues/0194/9401050.htm

Alberto Cruz es periodista, politólogo y escritor.

http://www.attac.es/la-atencion-esta-en-libia-la-importancia-geoestrategica-en-bahrein/

Anuncios

7 marzo, 2011 Posted by | 1.-ISLAM, revueltas islam | , | 2 comentarios

Los precios internacionales de los alimentos y la revolución en Medio Oriente

Los precios internacionales de los alimentos y la revolución en Medio Oriente
VS 0 | | sección: web | 27/02/2011
Peter Popham (The Independent)

La revolución avanza. Mientras Khadafi suelta a sus matones y mercenarios para la pelea final en las calles de Trípoli, hay varias muertes en Irak a medida que las protestas se hacen más duras. El rey Abdulá de Arabia Saudita intenta sobornar a sus súbditos con una coima de 35.000 millones de dólares en viviendas, servicios sociales y becas. Ahí nomás en Bahrein sueltan presos políticos pero la situación no se calma. En Irán, el presidente Ahmadinejad no para de hablar, encantado, sobre el caos en el mundo árabe, sin mencionar el creciente odio en su propio país. La oposición en Yemen gana fuerza cada día.

Y no es cosa del Medio Oriente nada más. Es una crisis africana: Túnez, donde todo empezó, es un país africano y esta semana un desesperado veterano de guerra se quemó vivo frente al palacio presidencial de Senegal, imitando a Mohamed Bouazizi, el vendedor ambulante cuyo suicidio disparó la revolución tunecina. El espíritu de la revuelta se extiende como un incendio a media docena de naciones africanas desgobernadas, con serios disturbios en Mauritania, Gabón, Camerún y Zimbabwe.

Nadie está a salvo. Docenas de activistas chinos siguen detenidos o bajo vigilancia, y el gobierno cerró la red LindedIn para evitar protestas al estilo árabe. En lo que debe ser el régimen más represivo del planeta, Corea del Norte, el ejército reprimió una protesta en Sinuiji matando a cinco personas. Y no fue la única ciudad en manifestarse. Los generales que gobiernan Burma detrás de un fino barniz institucional no sacan el ojo de Medio Oriente, listos para volver a encarcelar a Aung San Suu Kyi a la primera señal de manifestaciones.

Nadie es inmune a esta ola de rebelión porque la globalización es un hecho. Los mercados están conectados de un modo íntimo y los problemas de uno enseguida se transforman en la furia del otro. Hace veinte años, las cosas eran más manejables. Cuando la producción de granos de la Unión Soviética se cayó en los años ochenta y un país que había sido exportador de granos tuvo que importarlos, el resultado fue la caída del sistema en unos pocos años. Pero eso fue todo. Hoy no hay esos diques y, gracias a las comunicaciones digitales, las cosas se aceleraron.

¿Por qué ahora? Hay varias explicaciones en oferta: nuevas poblaciones urbanas con educación y sin empleo, décadas de resentimiento acumulado contra lo que Peter Bergen, de la New American Foundation, define como “cleptocracias autoritarias y endogámicas que no saben gobernar”, Facebook y Twitter subvirtiendo el control de la población.

Lo que no aparece en la lista, para el asombro y alivio de EE.UU. y Europa son las cosas que se suponía eran la base del populismo árabe: el fundamentalismo islámico combinado con antisionismo y antiamericanismo. Como destacó un egipcio tras la caída de Mubarak, en ningún momento en las semanas de disturbios se le ocurrió a alguien atacar las embajadas de Israel o de Estados Unidos, aunque están a unas cuadras de la plaza Tahrir. “Ni siquiera les tiraron una botella de Coca”, dijo.

Claro que esto no significa que los aliados de Al Qaida no vayan a tratar de aprovechar el caos en Libia, tratando de que sea una Somalia en el Mediterráneo. Y nada garantiza que estas revueltas resulten en democracias. Es que la raíz verdadera de estos eventos, más allá de las discusiones sobre redes sociales, es un problema que va a empeorar en los años próximos, un problema que nadie puede realmente controlar.

La primera advertencia fue un documento publicado en diciembre en la página de la FAO, la organización dedicada a la alimentación y la agricultura de la ONU. “Los recientes episodios de extrema volatilidad de precios en los mercados agropecuarios internacionales anuncian riesgos crecientes y más frecuentes para la seguridad alimentaria del mundo. Hay un creciente consenso sobre que el sistema global de producción de alimentos es más vulnerable y susceptible a episodios de extrema volatilidad de precios. A medida que los mercados se integran en la economía mundial, los cambios en la arena internacional pueden ahora trasladarse y propagarse a los mercados locales de un modo más rápido.”

Estos cambios ocurrieron lejos de El Cairo y de Trípoli. Incluyeron incendios en Rusia que destruyeron cientos de miles de hectáreas de granos, fuertes lluvias en Canadá que arruinaron la cosecha de trigo, un verano caluroso y seco en Argentina que disminuyó la cosecha de soja, inundaciones en Australia que arrasaron el trigo. Medio Oriente, con su superpoblación y sus desiertos, importa la tercera parte del trigo del mundo. El efecto combinado de estos problemas en los países productores le creó una inflación en la canasta alimentaria del 32 por ciento en el segundo semestre de 2010.

La FAO atribuye esta volatilidad extrema de los precios a los desastres naturales como los terremotos, tsunamis y ciclones. “Históricamente, los episodios de extrema volatilidad son raros. Como los desastres naturales, tienen una baja posibilidad de ocurrir pero crean grandes riesgos y costos a las sociedades que los sufren.”

A comienzos de 2008 ocurrió otra cadena de problemas similar que causó disturbios por el precio de los alimentos en cuarenta países, de Haití a Bangladesh, pasando por México, Uzbekistán y Eritrea, además de otros que volvieron ahora a las primeras planas, como Yemen, Egipto, Marruecos, Mauritania, Senegal y Zimbabwe. Estos son parte de la lista de 80 países que combinan bajos ingresos con poca producción de alimentos, lo que los deja particularmente expuestos a las fluctuaciones de precios. En esos países, importar alimentos puede llevarse el 70 por ciento de los ingresos. Cuando el precio de las harinas y los granos sube un 30 por ciento, el resultado es extremadamente duro, tan duro que la gente sale a la calle.

El jefe del equipo económico de la FAO, Abdolreza Abbassian, anunció a su manera seca y académica el desorden que venía. “Se está poniendo incómodo”, dijo en diciembre. “Varios países, especialmente países pobres, dependen demasiado de los mercados internacionales y tienen que importar alimentos a precios mayores. No es posible predecir si esto producirá disturbios como los que vimos en 2008.”

Para los pobres de Medio Oriente, la suba de precios de comienzos de este año fue como un segundo terremoto en tres años. Pero al contrario de con un terremoto, esta vez había a quién echarle la culpa. Tan central era el problema, tan grande la furia, que cuando las marchas desbordaron las calles de Túnez el presidente Zine el Abidine Ben Ali declaró el estado de emergencia y al mismo tiempo prometió reducir el precio de la canasta alimentaria. Fue poco y fue tarde; para mediados de diciembre era historia.

Cuando el derrocado presidente partía al exilio, The Washington Post se preocupó con la posibilidad de que “estemos viendo el comienzo de una segunda ola de protestas mundiales por los precios de los alimentos”. Ya sabemos que las cosas resultaron algo diferentes: disturbios en 2008, revoluciones en 2011. La pregunta es dónde ocurrirán los próximos eventos y qué serán.

Página/12, Buenos Aires, 27/2/11
http://www.pagina12.com.ar/

Difundido por Correspondencia de Prensa germain5@chasque.net

28 febrero, 2011 Posted by | ARTÍCULOS de OPINIÓN, EDITORIAL, revueltas islam | , , , | Deja un comentario

Al Jazeera vio venir las revoluciones en África y los países árabes, ¿por qué no Occidente?

Al Jazeera vio venir las revoluciones en África y los países árabes, ¿por qué no Occidente?

16:43h | lainformacion.com

Para el director de la cadena qatarí de noticias: “Al Jazeera no ha escatimado esfuerzos para buscar a los verdaderos actores”

 

El director de la cadena Al Jazeera, Wadah Khanfar, ha relatado para el periódico ‘The Washington Post’ cómo ha visto su cadena las últimas revoluciones en África y Oriente Medio y como lo han relatado.

Wadah Khanfar afirma que el día que Hosni Mubarak renunció como presidente de Egipto, Al Jazeera se encontró con la dificultad, a pesar de su amplia red de periodistas, de estar en todas las partes en donde se sucedían al mismo tiempo las escenas de júbilo. Desde el norte de África hasta la Península Arábiga, los árabes estaban celebrando la recuperación de su autoestima, su dignidad y su esperanza, cuenta.

El director de la cadeba qatarí de noticias recuerda que las revoluciones populares de la zona no son nuevas. Sin embargo, “en cierto modo, el boom no podría haber llegado antes de ahora. Se trata de levantamientos de esos hijos e hijas que han sido educados vislumbrando un futuro mejor”. No olvida tampoco la relación de estos jóvenes con internet: “Estas revoluciones son guiados por la generación de internet, para quienes la igualdad y la influencia es la norma”.

Para Wadah Khanfar ahora está claro que el Estado moderno post-colonial ha fracasado estrepitosamente: “Durante las últimas décadas, los ministros árabes del Interior y los jefes de policía han dedicado enormes recursos y experiencia en el seguimiento y espionaje a su propio pueblo. Sin embargo, ahora, los mecanismos de seguridad en Túnez, Egipto y Libia se han desintegrado en el corto plazo”.

De la misma forma señala que estas revoluciones han puesto de manifiesto no sólo el fracaso de los políticos tradicionales, sino también el de las élites morales, políticas y económicas árabes de cierta edad. “Esas élites no sólo han tratado de controlar a su propio pueblo, sino que también han tratado de manchar las opiniones de los medios de comunicación de la región y de todo el mundo“, matiza.

Cerca de esas nuevas generciones

“Desde el lanzamiento de Al Jazeera hace casi 15 años, hemos optado por mantenernos cerca de la calle árabe, medir su pulso y reflejar sus aspiraciones”, dice Wadah Khanfar, que afirma que tenían claro lo que estaba sucediendo lejos de otros medios más “dóciles” aliados con el poder.

“Al Jazeera no ha escatimado esfuerzos para buscar a los verdaderos actores” y “nos hemos guiado por la firme creencia de que el futuro del mundo árabe se forma por la gente que nada tiene que ver con las elites envejecidas y debilitados, que sí han mostrado otros medios de comunicación”, cuenta Khanfar.

Además no olvida que Al Jazeera siempre fue contracorriente y que durante los últimos levantamientos inundó los temas con con videos, fotos y escritos sobre esta nueva generación.

“Nos negamos a ceder en nuestra política editorial, que da prioridad a las quejas y aspiraciones de la gente común”. Deja claro también que nunca han sucumbido a las amenazas ni a los castigos.

27 febrero, 2011 Posted by | libia | , , | Deja un comentario

¿Teme Israel a las democracias árabes?

Hay una pregunta que muchos se formulan, pero pocos osan plantear en público y todavía menos responder.

¿Pone en peligro la seguridad de Israel la actual revolución árabe en marcha?

La respuesta es afirmativa si escuchamos las declaraciones del actual Gobierno, alarmado por una eventual ruptura del Tratado de Paz con Egipto, y si tenemos en cuenta también las gestiones para apuntalar a Mubarak y sobre todo garantizar que Estados Unidos seguirá apoyando incondicionalmente a Israel, sea cual sea la evolución política que se produzca en Oriente Próximo.

Pero también hay voces israelíes, pocas, es verdad, sobre todo en la izquierda, que solo se han preocupado de expresar su satisfacción por los movimientos de protesta contra las dictaduras que se extienden por toda la geografía árabe.
Si somos justos, reconoceremos que son las voces más genuinamente judías que pueden oírse en Israel, concebido por sus fundadores como un Estado que sería “una luz entre las naciones”.
La única democracia durante décadas en un mar de dictaduras árabes debía ser el faro que algún día condujera a todos los vecinos a la instauración de sociedades más libres y más prósperas.
En esta idea se inspiraron los acuerdos de Oslo, que debían convertir el proceso de paz en algo similar a la reconciliación franco-alemana y a la unidad europea.

De momento no es Israel quien directamente se dedica a promover la democracia, aunque mucho puede hacer en el futuro para echar una mano.

Y si atendemos a las primeras encuestas, no parece que los egipcios estén por romper el tratado de paz ni que el islamismo radical esté en auge, al contrario.

La ola democrática, que alcanza en una medida mayor o menor a todos los países desde el Atlántico hasta el Golfo Pérsico, abre un horizonte más claro y seguro para Israel, si los israelíes saben encarar este cambio político adecuadamente.

La teoría nos ha dicho hasta ahora que no hay guerras entre democracias. Demos, pues, la bienvenida a las democracias árabes. La demografía nos dice que entre el Mediterráneo y el Jordán habrá una mayoría árabe dentro de pocos años. ¿A qué esperan, pues, los israelíes para hacer la paz? Lo que necesitan cuanto antes es la creación de un Estado palestino democrático, que será la garantía más sólida y más estratégica para que Israel siga siendo también un Estado judío democrático y seguro.

La pregunta inicial esconde otra: ¿favorece la actual revuelta al proceso de paz y a los palestinos? Se puede responder con otra pregunta: ¿no habría sido mejor llegar a este punto con el acuerdo de paz ya cerrado? El único Israel que teme a la democracia árabe es el de los colonos intransigentes, el de la limpieza étnica y el de la limitación de derechos a los ciudadanos árabes. Serio problema: ¿no es acaso el del actual Gobierno? Veremos qué hacen.

17 febrero, 2011 Posted by | 1.-ISRAEL | , , , | Deja un comentario

Lluis Basset La agenda de la libertad

La agenda de la libertad

Hay pavor en la Internacional Autoritaria.

No son buenos tiempos para los autócratas.

Tampoco para sus amigos y aliados occidentales.

La oleada revolucionaria promete un tiempo nuevo, que exigirá una forma de gobernar y de comportarse distinta, probablemente fuera del alcance de la mayoría de los dictadores y reyezuelos que roban y oprimen a sus ciudadanos.

Los jóvenes de la plaza Tahrir, los que de verdad han doblado el espinazo a una dictadura crucial en la geopolítica de Oriente Medio, han trazado una línea que organiza el mundo político del futuro: ya no valen las derechas y las izquierdas del siglo XX.
Las ansias de libertad y prosperidad de esta nueva generación global y tecnológica dejan a un lado, y bajo un mismo estigma, a Fidel Castro y al coronel Gaddafi, a los reyezuelos de la Península Arábiga y al último dictador europeo, Aleksander Lukashenko; y, naturalmente, a los más eficaces y autoritarios de todos, quizás no lo más corruptos personalmente, como son los mandarines chinos.

Ahora hay que decidirse, para que todos sepamos quien queda de un lado y del otro de la línea y cómo debe tratarse desde la parte de acá a los de la parte de allá.

Lo primero, pues, es saber si queremos estar al lado de los tunecinos y los egipcios, si les apoyamos en la construcción de la democracia y la prosperidad o preferimos seguir enredando.Washington ya ha dicho que sí, rotundamente, mientras que Bruselas no se sabe muy bien si ha dicho algo y qué ha dicho.

Si atendemos a la gesticulación italiana con la inmigración estamos diciendo que no y que nos gustaba más el mundo anterior, con las poblaciones bajo el control de los dictadores.

Si nos fijamos en Francia, basta con ver la cara que le está quedando a su ministra de Exteriores, Michèle Alliot-Marie, para ver que nos gustaban más los tiranos, con quienes tan buenas relaciones mantienen ciertas élites europeas, francesas sobre todo.

Esa nueva división del mundo entre autoritarios y liberales es tan sencilla de enunciar como difícil de definir y organizar.

Después de un mes de vacilaciones, peleas domésticas y lluvia de críticas, la Casa Blanca y el departamento de Estado han empezado a ponerse a la tarea.

Hay talentos del pesimismo que no cesan en su imprecación contra Barack Obama.

Lo último que podía admitir el pensamiento más conservador es que Mubarak cayera o que vencieran los héroes de Tahrir y que no fuera por el impulso directo de una orden salida de Washington.

El ensanchamiento de la libertad en el mundo se concibe como una reducción del poder y la fuerza de Estados Unidos.

Curiosa forma de contemplar a un país que tiene sus orígenes en una revolución asentada sobre la idea de la libertad del ciudadano.

De modo que EE UU ha hecho lo único que no les gusta estos apóstoles de la estabilidad: acompañar al movimiento y empezar a cambiar de posición en su actitud ante las dictaduras en el mundo.

Una nueva agenda de la libertad está ahora en el taller de las ideas para responder al desafío y poner al día a la política exterior de Washington. A diferencia de la anterior, la de George Bush, que también quería extender la democracia por el planeta, la de Obama no será militar, sino pacífica.

No hay que cambiar regímenes a punta de pistola, sino exigirles que respondan pacíficamente a quienes se manifiestan pacíficamente; demandarles el reconocimiento de las libertades de expresión y de reunión; apoyar moralmente a los ciudadanos que se movilizan; y estimular a los regímenes para que respondan a las exigencias de cambio.

Estas son unas primeras ideas esbozadas por el presidente, en su rueda de prensa del martes, en la que se declaró “en el lado correcto de la historia” y recordó que “la democracia es un lío, porque no tienes que negociar con una persona sino con un amplio abanico de puntos de vista”.

Hillary Clinton, la secretaria de Estado, el mismo día, amplió estas ideas con una notable intervención acerca del mundo digital. Es la tecnología la que amplia el espacio público compartido del siglo XXI.

Los estados democráticos deben comprometerse para que el ágora global sea abierta y los ciudadanos cuenten con libertad de conectar.

En el trato con las dictaduras, habrá que situar también en primer plan esta exigencia, que no afecta a un sector industrial, el de Internet y las telecoms, sino al futuro de la libertad en el mundo.

La reacción de Washington ante Wikileaks no es el mejor modelo para esta nueva agenda, pero sí lo es el esfuerzo por atrapar la ola revolucionaria.

Como la revolución misma, el giro no ha hecho más que empezar y la nueva agenda, menos realista, más idealista, es apenas un esbozo que veremos crecer en los próximos meses.

(La idea de que existe una internacional autoritaria no es mía, sino de una periodista ucrania, la editora internacional de Reuters, Christya Freeland y de un intelectual bielorruso, Vitali Silitski. Saben por experiencia propia de lo que hablan).

17 febrero, 2011 Posted by | 1.-ISLAM, ARTÍCULOS de OPINIÓN, INTERNACIONAL, revueltas islam | , , , | Deja un comentario

Mubarak huye de Egipto y se refugia en Emiratos Árabes Unidos

La cadena de televisión árabe Al Arabiya asegura que el ex presidente derrocado ya ha llegado al país árabe junto a su familia después de que ayer se refugiara en la ciudad balneario de Sharm el Sheij en el sur de Egipto

Internacional | 12/02/2011 – 09:36h

El Cairo (Redacción/Agencias).- El ex presidente egipcio, Hosni Mubarak, y su familia han huido del país y ya están en Emiratos Árabes Unidos (EAU), según ha informado esta mañana la televisión árabe Al Arabiya.

Tras renunciar ayer a su cargo en la presidencia de la República del país árabe, Mubarak voló en helicoptero junto con su familia al balneario del sur del país de Sharm el Sheij, con el objetivo de preparar su exilio.

Mubarak, que ha intentado en las últimas semanas pedir asilo político en EE.UU. y en Arabia Saudí (en este último país está exiliado el ex dictador de Túnez derrocado hace poco más de un mes Ben Ali con su mujer y familia) salió en helicóptero del palacio presidencial de El Cairo y aterrizó en el balneario, donde el presidente tiene una residencia de vacaciones, detallaron las fuentes. Testigos en la capital contaron que habían visto salir al helicóptero por la tarde del palacio en el barrio residencial de Heliópolis. Mientras tanto, miles de manifestantes seguían en las calles de todo el país exigiéndole la dimisión en la 18ª jornada consecutiva de protestas.

Por otro lado, el secretario general del gobernante Partido Nacional Democrático (PND), Hossam Badrawi, ha anunciado que va a dimitir de su cargo, después de que haber sido uno de los que había apuntado a la inminente renuncia del presidente Hosni Mubarak, que luego no se materializó, y que llevó la euforia a la plaza Tahrir.

Protestas en todo Egipto
En el Sinaí, unos mil manifestantes se han enfrentado a los policías que se resguardaban en una comisaría de El Arish, informa Al Jazeera. Los manifestantes estaban armados con cócteles molotov, armas y un lanzagranadas, y obligaron a los agentes a retirarse al tejado del edificio. La televisión informa de un muerto -uno de los manifestantes-, pero no hay confirmación oficial.

Además, manifestantes contrarios al presidente egipcio se han hecho con el control de algunos edificios gubernamentales en Suez, tercera ciudad del país, según informa la cadena de televisión Al Arabiya. Asimismo, la cadena informa de protestas también en el exterior del palacio presidencial, fuertemente vigilado por el Ejército y acordonado con alambres de espino. “No importa cómo enmiendes la Constitución, no te queremos” y “dejar significar marcharse”, son algunos de los lemas coreanos por los presentes.

También hay protestas multitudinarias en Alejandría, segunda ciudad del país, congregados delante de la mezquita Qaid Ibrahim.

Obama: La salida de Mubarak marca el principio de la transición, no el fin

Internacional | 11/02/2011 – 09:15h | Actualizado el 11/02/11 – 10:29h

    Washington. (Efe).- El presidente de EE.UU.Barack Obama, afirmó hoy que la salida del jefe de Estado,Hosni Mubarak, representa “no el fin de la transición, sino el comienzo” en Egipto, un país que “no volverá a ser el mismo”.

    En una declaración en el vestíbulo de la Casa Blanca, el presidente estadounidense advirtió de que el proceso no será fácil y aún quedan “días difíciles por delante”. No obstante, aseguró que “el pueblo egipcio ha hablado y su voz ha sido escuchada”. Lo que se ha visto en el proceso desarrollado a lo largo de las últimas dos semanas ha sido “el poder de la dignidad humana” y la “fuerza moral de la no violencia”, dijo Obama.

    Los egipcios, subrayó, se han impuesto por la fuerza que da “la no violencia; (que da) no recurrir al terrorismo ni a los asesinatos descabellados”.

    En la revolución pacífica comenzada el 25 de enero en la plaza Tahrir cairota, señaló el presidente estadounidense, “no podemos sino escuchar los ecos de la historia”, de episodios como la caída del Muro de Berlín o la lucha por la independencia india de Gandhi, “llevándonos por el camino de la justicia”. El mundo entero, aseguró, “está tomando nota” de lo que ocurre en Egipto, donde los manifestantes de la plaza Tahrir “han cambiado el país y, de hecho, el mundo”. En una alusión a lo que fue su lema de campaña electoral en 2008, “sí podemos”, Obama aseguró que “realmente han podido”.

    Antes de efectuar la declaración, Obama se reunió con su equipo de seguridad nacional en la Sala de Incidencias de la Casa Blanca, en su segundo encuentro del día para tratar sobre el desarrollo de los acontecimientos en Egipto. El presidente estadounidense recibió la noticia de la marcha de Mubarak durante una reunión en el Despacho Oval y ha visto por televisión la reacción de júbilo en las calles de El Cairo al anuncio.

    “Irán tiene miedo de su propio pueblo”
    El Gobierno iraní ha demostrado, con su reacción a los acontecimientos en Egipto, que “tiene miedo de la voluntad de su propio pueblo”, afirmó hoy la Casa Blanca. En su rueda de prensa diaria, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, aseguró que “sabemos cómo Irán está respondiendo a lo que vemos: están deteniendo a gente, están desconectando internet”. “Lo que estamos viendo es cómo el Gobierno de Irán tiene miedo de la voluntad de su propio pueblo”, aseguró el portavoz, que instó a Teherán a permitir que el pueblo iraní se exprese libremente.

    “Si tuvieran tanta confianza como aseguran en sus declaraciones, no tendrían nada que temer. Pero no se sienten seguros, tienen miedo y por eso han cortado todos los medios de comunicación”, señaló. Gibbs hablaba así después de que se anunciara hoy en El Cairo la renuncia del presidente egipcio, Hosni Mubarak, quien ha entregado el poder al estamento militar tras permanecer tres décadas en el poder.

    La marcha de Mubarak se produce después de masivas manifestaciones en Egipto desde el pasado 25 de enero. Concentraciones similares tuvieron lugar en junio de 2009 en Irán para protestar por el resultado de unas elecciones presidenciales que oficialmente dieron el triunfo al presidente Mahmud Ahmadineyad. Entonces, el Gobierno iraní suprimió con dureza las protestas.

    Los islamistas quieren tomar el poder en la era post-Mubarak

    Los Hermanos Musulmanes, creados en 1928 bajo el Imperio británico, son el primer partido de la oposición, defienden un Estado islámico y rechazan la paz con Israel

    Internacional | 02/02/2011 – 08:55h

      La revolución social en Egipto para reclamar el fin del mandato del presidente Hosni Mubarak está provocando que grupos políticos en la oposición empiecen a preparar la transición post-Mubarak. Y en la gestación de esta nueva “era” para el país árabe están ganando protagonismo los islamistas englobados en el movimiento denominado Hermanos Musulmanes.

      Los islamistas están dispuestos a dialogar con la oposición y preparar su candidatura oficial para las próximas elecciones presidenciales y legislativas, en las que el propio Mubarak ha anunciado que no optará a la reelección. Precisamente, el vicepresidente del régimen egipcio, Omar Suleimán, ha iniciado el lunes 7 de febrero las negociaciones para incluir en la transición democrática a los Hermanos Musulmanes.

      Aunque existe una contradición sobre este movimiento islamista moderado: negocian con el régimen, pero llevan años prohibidos como organización política en el país por su pasado de enfrentamiento violento y por su interpretación radical del Islam como base del Estado (Egipto es laico).

      Pero muchos egipcios temen que los islamistas aprovechen las revueltas para posicionarse y ganar cuotas de poder para someter el país a un islamismo moderado y no violento (dejaron las armas a finales de la década de los años setenta del siglo pasado), pero que imponga la religión islámica como fundamento del Estado.

      ¿Quiénes son los Hermanos Musulmanes? ¿Qué pretenden y qué apoyos internacionales tienen? Este movimiento, que defiende un islamismo no violento, no están considerados por Occidente como una organización terrorista, pero sí preocupa que si alcanzan el poder o son determinantes para la formación del futuro gobierno egipcio desestabilicen la paz en Oriente Próximo.

      Cabe recordar que el régimen de Hosni Mubarak ha sido en los últimos 30 años un aliado fiel de Estados Unidos y vital para la negociación de la paz entre israelíes y palestinos porque Mubarak era el principal interlocutor árabe en las negociaciones de paz.

      Los Hermanos Musulmanes son el principal grupo opositor del país. Desconfían de formar una coalición parlamentaria con Mohamed El Baradei, el diplomático premio Nobel de la Paz y ex director general de la Organización de la Energía Atómica que quiere presentarse como candidato a posible presidente, y reclaman un lugar importante en el futuro político de Egipto.

      Sin embargo, las potencias occidentales (EE.UU., Francia, Reino Unido, Alemania y Rusia) no ven con buenos ojos que Egipto se islamice porque desestabilizaría las relaciones con Israel y podría comprometer la paz en la región.

      Según fuentes próximas a este movimiento islamista citadas por la agencia de noticias francesa AFP, los Hermanos Musulmanes militan por instaurar un Estado islámico en Egipto que adopte la “charia” o “Ley Islámica”, que impone a la sociedad el seguimiento escrupuloso de los preceptos del Corán en todos los sentidos de la vida cotidiana. Reivindican el puritarismo social, la exclusión de las mujeres de la vida pública, pero aceptan ligeras aperturas en el cumplimiento estricto del Islam: defienden el consumo de alcohol (prohibido en el Corán) y las apuestas y el juego. Evidentemente, como islamistas, se oponen a cualquier negociación con Israel puesto que no reconocen el Estado israelí.

      Los Hermanos Musulmanes nacieron como organización en 1928, cuando Egipto era dominado por el Imperio británico. Su fundador fue Hassan al-Banna, que preconizó y defendió la lucha armada contra los intereses británicos y principal instigador de imponer los valores del Islam a través del poder político.

      Esta forma de entender la religión en alianza con el poder político y sólo efectiva si se consigue gobernar fundamentó los principios del islamismo sunita actual, más integrador y menos radicalizado que el shií.

      La monarquía apoyada por los británicos fue el primer objetivo de los Hermanos Musulmanes. La organización islamista respaldó a los altos mandos del ejército egipcio que encabezaron la revuelta contra la realeza: entre ellos Gamal Abdel Nasser.

      En 1952 y tras la victoria de la revolución encabezada por Gamal Abdel Nasser para derrotar la monarquía en el país, los Hermanos Musulmanes entraron en el Parlamento egipcio con 38 diputados y desde hace tres décadas permanecen en la oposición.

      Ahora, con el principio del fin del mandato de Mubarak ven su oportunidad para iniciar el asalto al poder y entrar en un futuro Gobierno tras las elecciones que deben celebrarse este año.

      Los Hermanos Musulmanes disponen de 100.000 militantes en el país, que pagan sus cuotas de partido y de millones de simpatizantes a lo largo y ancho de Egipto, sobre todo en las zonas rurales y enclavadas en el desierto. Sus partidarios son particularmente activos en el interior de las mezquitas y desde el pasado viernes organizan rezos y oraciones públicas en las calles de El Cairo, Alejandría y Suez.

      De hecho, en la plaza de Tahrir de la capital han repartido panfletos con información electoral de sus principios islamistas. La mayor parte de sus dirigentes cuenta con una fuerte presencia e influencia en 6.000 mezquitas del país y en la Gamia Charia, una organización islamista de ayuda benéfica para personas sin recursos que cuenta con dos millones de seguidores en Egipto.

      12 febrero, 2011 Posted by | 1,-EGIPTO | , , , | Deja un comentario

      ¿Y si el caos fuera Mubarak?

      ¿Por qué le llamamos “revolución”?

      Los periódicos de Occidente tratan de dar respuesta a las grandes preguntas que suscitan las revueltas en el mundo árabe

      JAVIER VALENZUELA – Madrid – 08/02/2011

      ¿Por qué llamamos “revolución” a los acontecimientos de estas semanas en el mundo árabe?

      El mismo día de la caída del autócrata tunecino Ben Alí, el pasado 14 de enero, numerosos periodistas, arabistas y expertos en política internacional comenzaron a usar el término revolución para lo sucedido en el pequeño país magrebí. ¿Por qué?

      Pues porque, como escribe hoy en EL PAÍS el filósofo francés André Glucksmann, “un levantamiento popular que acaba con un régimen despótico se llama revolución”.

      Una subida del precio de tal o cual bien básico, una impopular medida gubernamental o una controvertida decisión judicial pueden suscitar “protestas” aquí o allí. Pero cuando estas “protestas” no se detienen ni con la represión ni con ninguna concesión del poder, exigen su caída inmediata y su sustitución por un nuevo orden político, tenemos que hablar de “revolución”. Máxime cuando triunfa.

      Al caso tunecino se le ha dado en llamar la “revolución del jazmín”. Los tunecinos han pagado un elevado precio en sangre para derrocar a Ben Alí, pero su lucha y su victoria han inspirado de inmediato a los sectores más informados y combativos de la juventud urbana egipcia. Su fuego ha prendido en el Valle del Nilo.

      ¿Puede haber “revolución” sin un partido y un dirigente que la lideren? Edwy Plenel, en Mediapart, ha dado el 2 de febrero una excelente respuesta a esta pregunta: “Que sea imprevisible es, precisamente, su primera virtud: quiebra lo que parecía inquebrantable, agita lo que parecía inmóvil, desestabiliza lo que parecía inmutable.

      Y esto es lo que la historia llama una revolución: no porque pueda preverse o controlarse, sino porque llega sin advertir e inventa su propio camino, sin programa, partido o líder preestablecidos.

      Una verdadera revolución no es el golpe de fuerza de alguna autoproclamada vanguardia: se desarrolla y se inventa al modo de una apuesta pascaliana, sin otra garantía que la esperanza”.

      Más que con organizaciones o líderes, una revolución tiene que ver con ideas, es la encarnación en un movimiento popular de determinadas ideas. Los franceses saben de esto: su república es la biznieta de la revolución de 1789 y sus ideas de libertad, fraternidad e igualdad.

      Por eso el arabista Henry Laurens, en la última edición de Le Nouvel Observateur (3 de febrero de 2011), ha recordado: “Las revoluciones crean sus propios cuadros. Los que destruyeron la Bastilla ignoraban que estaban desencadenando la Revolución Francesa”. Y Glucksmann acoge los sucesos de Túnez y Egipto con la “simpatía” rayana en “el entusiasmo” con que Kant acogió la Revolución Francesa.

      ¿Por qué la calificamos de “democrática”? Tanto en Túnez como en Egipto los manifestantes dejaron claro desde el primer minuto que luchaban por la libertad, la dignidad y la justicia, por la sustitución en sus respectivos países de la autocracia por la democracia. Los pueblos árabes toman su Bastilla, titulaba Rosa Meneses su análisis en El Mundo del 7 de febrero.

      Y subtitulaba: “Las revueltas de Túnez y Egipto beben de la Revolución Francesa y no de la iraní”. “Estas sociedades (las norteafricanas) han demostrado estar más cerca de nosotros de lo que pensábamos”, escribe. “Tienen nuestros mismos anhelos: aspiran a encontrar un lugar en el mundo, a tener oportunidades para ganarse la vida, a cuidar de sus familias, a ser libres… Como razonara el escrito sudanés Tayeb Saleh, “son exactamente como nosotros”.

      Y en este sentido, nos han dado una lección”.

      ¿Teherán 1979 o Berlín 1989? Así titula hoy (8 de febrero de 2011) Roger Cohen su columna en el International Herald Tribune.

      Escribe Cohen: “¿Es esto un amplio alzamiento contra la dictadura cuyo objetivo de libertad y democracia puede ser usurpado por islamistas organizados?

      ¿O supone el final de ese Parque Jurásico Árabe donde, desde Yemen a Túnez, han gobernado déspotas envejecidos, y el principio de un florecimiento democrático que cambie el mundo como lo cambió el colapso del imperio soviético?

      Si es esto último, como yo creo, es crucial comprenderlo correctamente”.

      Lo que dice Cohen es que una actitud decidida de Estados Unidos y la Unión Europea a favor del cambio democrático, como la que adoptaron en el colapso del imperio soviético, puede decidir que la balanza caiga del lado de 1989.

      La pasividad asustada jugaría en sentido contrario. Timothy Garton Ash lo expresó así el lunes 7 de febrero en EL PAÍS: “El futuro de Europa está en juego esta semana en la plaza de Tahrir de El Cairo, igual que lo estaba en la plaza de San Wenceslao de Praga en 1989”.

      Una revolución puede fracasar, por supuesto. Incluso en el caso de triunfar puede orientarse en uno y otro sentido no sólo en función de las circunstancias internas sino también de las fuerzas externas.

      ¿Debe el miedo a los islamistas condicionar la actitud occidental? Los islamistas no han desempeñado ningún papel en el desencadenamiento de las revueltas tunecina y egipcia. En este último caso, el protagonismo inicial habría que dárselo a grupos de jóvenes demócratas muy activos en las redes sociales como Kefaya (Basta ya), Khaled-Said y 6 de abril.

      Ahora bien, ¿pueden terminar capitalizándolas? No necesariamente. El 7 de febrero Xavier Antich escribió en La Vanguardia: “Estos días han vuelto a aparecer los tics coloniales habituales en estos lares.

      Escuchamos cómo se elogian las ansias de libertad y a la par cómo se expresa el miedo por lo que vaya a pasar después, ese miedo al que siempre se le pone nombre, “fundamentalismo islámico”, sin saber, ni remotamente, el peso que eso, sea lo que sea, tiene entre la población de Egipto”.

      Negar a los árabes la posibilidad de acceder a la democracia sólo porque cabe la posibilidad de que ganen los islamistas es, como observa Antich, una actitud colonialista. Por el contrario, Occidente debería asumir sin mayores angustias la posibilidad de que, en algunos países árabes, partidos islamistas contrarios a la violencia y respetuosos del marco democrático obtengan buenos resultados electorales.

      Lo explica así Plenel: “¿Por qué, en la transición democrática del mundo árabe, no puede haber un lugar para familias políticas que se reclaman de la religión dominante, tal como fue el caso, y sigue siéndolo, de los demócratas cristianos en Europa?”.

      Y continúa pedagógicamente: “A comienzos de los años 1980. ¿había que desear la represión del sindicato Solidaridad en Polonia porque grandes ceremonias católicas se celebraban bajo su égida en los astilleros de Gdansk?

      ¿Había que desear el mantenimiento del dominio soviético sobre Europa del Este porque su hundimiento amenazaba con liberar fuerzas conservadoras, reaccionarias o religiosas, como así ocurrió?”

      ¿Es Turquía el modelo que podrían seguir las revoluciones árabes? En declaraciones a Le Monde (8 de febrero de 2001), Ghassan Salamé, politólogo y ex ministro de Cultura libanés, cree que el momento en el que la Turquía contemporánea comenzó a llamar la atención del mundo árabe fue cuando, en enero de 2009, en plena ofensiva militar israelí contra Gaza, su primer ministro Erdogan abandonó una mesa redonda en Davos enfadado por las justificaciones a la violencia que estaba dando Shimon Peres.

      “La autopista hacia el corazón de los árabes es una actitud empática, solidaria con los palestinos”, dice. A partir de ahí, los árabes comenzaron a interesarse por el modelo turco: su democracia, su crecimiento económico, el menor protagonismo de su Ejército. “De este modo”, afirma Salamé, “Turquía se ha convertido en el modelo dominante. Irán ya no es el único modelo. Y el modelo turco”, remata, “es el equivalente a la democracia cristiana”.

      ¿Mubarak o el caos? Esta es la carta suprema que está jugando el rais egipcio y que ya le han comprado Israel, algunos políticos occidentales y parte del pueblo egipcio. En su columna Una república llamada Tahrir, Roger Cohen escribe en el Tribune del 7 de febrero:

      “Aceptar el argumento Mubarak o el caos es una falta de respeto al civismo de la plaza Tahrir. Es una muestra del fracaso occidental ante la explosión de la sed árabe en pro de la dignidad y un gobierno representativo”.

      Cohen recuerda como los manifestantes que reclamaban la salida de Mubarak formaron una cadena humana alrededor del Museo Egipcio para protegerlo. En esa misma edición del Tribune, David Kirpatrick informaba: “En el día cristiano de oración (el pasado domingo) los coptos celebraron una misa en la plaza (Tahrir) mientras los musulmanes, devolviendo un favor, les protegían. El viernes los coptos hicieron la guardia durante las plegarias musulmanas”. ¿Y si el caos fuera Mubarak?

      8 febrero, 2011 Posted by | 1.-ISLAM, ARTÍCULOS de OPINIÓN, EDITORIAL, egipto | , , , , | Deja un comentario

      Las redes sociales superan a la prensa en los países árabes

      Publicado por Manuel Moreno el 5 febrero 2011

      Hemos visto recientemente, con las revoluciones vividas en países como Túnez y Egipto, el importante papel que están jugando las redes sociales en los países árabes.

      Ésta influencia queda refrendada ahora en los datos de un informeelaborado por el Centro Internacional de Asistencia a los Medios de Comunicación, que señala que las redes sociales ya han superado a los periódicos en número de usuarios en los países árabes.

      El estudio establece por ejemplo que Facebook por sí sola ya cuenta con 17 millones de usuarios en los países árabes, mientras que son 14 los millones de copias que se venden a diario en estos países.

      Ofrece datos el informe también país por país. En Egipto establece que el 50% de los ciudadanos usan Internet para informarse, mientras que sólo el 34% de los egipcios lee la prensa escrita.

      Además, en el país hay 5 millones de usuarios de Facebook, casi un tercio de todos los que habitan en países árabes.

      Eso sí, el gobierno egipcio tiene 45 personas dedicadas únicamente al control de lo que se publica en Facebook.

      En Arabia Saudí, por ejemplo, el 48% todavía prefiere los periódicos para informarse, pero el 44% ya usa las redes sociales con este propósito.

      En la actualidad son unos 40 millones los internautas en los países árabes, pero se espera que en los próximos 4 años la cifra pueda duplicarse, dado el interés de los ciudadanos por los nuevos medios de comunicación online.

      5 febrero, 2011 Posted by | NOTICIAS | , , , , | Deja un comentario

      ¿Vamos a dejar solos a los árabes?

      Nada se ha hecho históricamente para ayudar a estos países a alcanzar la libertad y la deuda de Europa es cada vez mayor hacia la región
      Opinión – 24/01/2011 8:35 – Autor: Lluis Basset – Fuente: El País

      La libertad para el mundo árabe, ¿dónde está?.
      La libertad para el mundo árabe, ¿dónde está?.

      La hora de la democracia ha sonado en el mundo árabe, pero los europeos apenas nos hemos enterado.

      Ahí están los comunicados, huecos como sonajeros, con las alharacas de rigor de Gobiernos e instituciones europeas por la revolución democrática que ha echado del poder al sátrapa y ladrón Ben Alí, debidamente refugiado bajo las chilabas de los déspotas saudíes.

      Mientras están en el poder, todos son amigos e incluso hermanos y primos de nuestros presidentes de repúblicas y nuestros monarcas constitucionales.

      El caso es especialmente vergonzoso para los tres países más imbricados e implicados en el norte de África, pero es una responsabilidad que a todos alcanza, empezando por el gran patrono de esta política que ha sido Estados Unidos, con su estrecha relación estratégica con Arabia Saudí, el país que por su riqueza, su actitud proselitista y su poder militar más se aproxima al papel que la Unión Soviética realizaba en relación al bloque comunista.

      Nada se ha hecho históricamente para ayudar a estos países a alcanzar la libertad. Menos todavía las últimas semanas de revuelta popular, con la excepción honorable de la diplomacia de Hillary Clinton y Barack Obama, a la que cabe atribuir además el mérito de los despachos de Wikileaks en la denuncia de la cleptocracia derrocada.

      Pero lo peor es la actitud de los países vecinos y de la Unión Europea, una vez expulsado el dictador y su familia, empezando por la Francia de Sarkozy, ejemplo ignominioso de hipocresía en las relaciones internacionales, que ha venido apoyando al dictador hasta última hora.

      A los europeos no parece importarnos en absoluto la libertad de los países árabes, y nos estamos hundiendo en la indiferencia y el escepticismo en vez de volcarnos, Gobiernos, instituciones y sociedades civiles, en la solidaridad y la ayuda a los tunecinos, en la vigilancia a las provocaciones de los regímenes vecinos y en la movilización de nuestra diplomacia para favorecer esta primavera árabe.

      La revolución tunecina interpela directamente a la inexistente política exterior de la Unión Europea y, sobre todo, a su política mediterránea.

      Todo lo que se ha hecho desde que terminó la guerra fría se ha revelado insuficiente o directamente erróneo, guiado por un afán de estabilidad al que todo se ha sacrificado.

      Basta recordar las estrategias desplegadas frente a la Unión Soviética hasta que prendió la revolución democrática de 1989 para percibirnos de los errores cometidos voluntariamente con los árabes.

      El mérito es ahora entero de los tunecinos.

      Nada nos deben a los europeos.

      Pero los europeos estamos en deuda con los pueblos árabes, que merecen la libertad como todos los pueblos.

      De la revolución tunecina debiera salir, al menos, una nueva exigencia a los Gobiernos para que levanten el listón de los derechos humanos en sus relaciones con el resto del mundo.

       

      24 enero, 2011 Posted by | 1.-ISLAM, ARTÍCULOS de OPINIÓN | , , , , , | Deja un comentario