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Máxima tensión en Argelia ante las protestas de mañana

Oposición y sociedad civil se preparan para salir a las calles de todo el país para pedir un cambio en el régimen

EFE Argel 11/02/2011 18:33 Actualizado: 11/02/2011 20:05

  • Un policía y un viandante impiden que un parado se prenda fuego durante una protesta el 6 de febrero. EFE

Un policía y un viandante impiden que un parado se prenda fuego durante una protesta el 6 de febrero. EFE

La tensión ha aumentado en Argelia ante la manifestación no autorizada en demanda de un cambio de régimen. La protesta ha sido convocada para mañana por partidos opositores y organizaciones de la sociedad civil en la capital, donde se han desplegado ya miles de policías y centenares de vehículos antidisturbios.

Tras una semana en la que se han recrudecido en el país las protestas, los intentos desesperados de inmolación y las huelgas en varios sectores, la denominada Coordinadora Nacional para la Democracia y el Cambio (CNDC) mantiene la convocatoria de la manifestación en Argel pese a la prohibición oficial del Gobierno de la ciudad.

Argel se despertó hoy tomada ya por cerca de 3.000 policías, con decenas de furgones y vehículos antidisturbios estacionados en todos los lugares estratégicos del centro de la capital y en los principales puntos del previsto recorrido de la manifestación. Camiones equipados con lanzadoras de agua a presión, tanquetas y agentes con metralletas en la mano se apostaban en torno a los edificios oficiales o sedes gubernativas del centro de Argel.

Algunos medios argelinos aseguran que a las fuerzas policiales se les ha prohibido utilizar fuego real durante la protesta, aunque han recibido instrucciones precisas para evitar cualquier disturbio. Se han reforzado también los efectivos de la Gendarmería Nacional encargados de controlar las principales vías de acceso a la capital.

Gran expectación

Aunque el pasado 22 de enero se organizó otra manifestación en Argel por parte del partido opositor de la Reagrupación Constitucional Democrática (RCD), cuyo desarrollo fue impedido por la Policía, la manifestación de mañana, a la que se han sumado varias organizaciones de la sociedad civil ha levantado mucha mayor expectación en el país.

Su prohibición ha sido motivo de una fuerte polémica, incluso entre representantes de los partidos que conforman el Gobierno argelino, y muchos esperan que la de mañana se convierta en la primera gran manifestación en demanda de reformas democráticas en el país desde hace casi 10 años.

El Gobierno ha anunciado estos días que en el resto del país si se permitirán las manifestaciones, aunque la CNDC ha convocado también protestas para mañana en otras ciudades como Orán, Anaba, Bejaia o Constantina, muchas de las cuales han sido igualmente prohibidas.

A diferencia de la del 22 de enero, las manifestaciones de mañana se producen además tras la revuelta iniciada en Egipto y la caída del presidente, Hosni Mubarak, que los argelinos siguieron hoy al minuto pegados a las televisiones por satélite.

Desde que la revuelta tunecina consiguió echar del poder al presidente Ben Alí el pasado 14 de enero, son ya más de 25 los argelinos que han intentado quemarse a lo bonzo en todo el paísen desesperada protesta por su precaria situación económica y social.

En ningún otro país del mundo árabe se han registrado tantos casos de este tipo como en Argelia, cuya lista de suicidas incluye a dos mujeres y a un adolescente, y suma ya al menos cuatro muertos y varios heridos graves con quemaduras de tercer grado.

Esta semana cientos de desempleados en la región de la Cabilia y en Anaba, en el extremo oriental del país, cortaron carreteras y se enfrentaron con las fueras policiales en demanda de puestos de trabajo.

Tres nuevos intentos de quemarse a lo bonzose registraron ayer en tres provincias de Argelia, con lo que son ya 25 el número de casos similares ocurridos en el país desde mediados del pasado mes de enero, informan hoy medios locales.

En la localidad de Chrea, cerca de la frontera argelino-tunecina, un joven de 25 añosllamado Sofiane Chebuki intentó poner fin a su vida rociándose el cuerpo de gasolina y prendiéndose fuego en el interior de la comisaría de policía.

Chebuki, hospitalizado en la cercana ciudad de Annaba con quemaduras graves, quería protestar con ese gesto por un asunto judicialen el que estaba implicado.

En Tolga, en el sudeste del país, un hombre de 50 años irrumpió en una oficina municipal de asistencia social e intentó suicidarse prendiéndose fuego porque no podía seguircomprando los medicamentos necesarios para su esposa, que sufría de diabetes e hipertensión, según las fuentes.

En el tercer caso, sucedido en Relizane (oeste), la víctima fue una mujer que intentó quemarse a la bonzo en el interior de la prefectura policial para denunciar la situación de precariedad de su familia, con el padre en el paro y sin alojamiento.

El secretario general del sindicato argelino del personal sanitario (SAP), Lunes Ghachi, ha anunciado que su organización ha convocado a partir del martes, una huelga ilimitada del sector en todo el país, una vez que “no se han satisfecho sus reivindicaciones” de aumento salarial.

El personal sanitario, integrado por cerca de 100.000 personas en Argelia, ya mantuvo una huelga de dos días los pasados 1 y 2 de febrero, que tuvo un seguimiento del 90%, según el sindicato.

La central había amenazado con convocar una huelga ilimitada a partir de mañana si no se atendían sus reivindicaciones, que incluyen la elaboración de un estatus especial de la profesiónen el que se prevea una revalorización salarial.

Uld Abés aseguró que la huelga ha sido declarada “ilegal” e “injustificada”.

Según Ghachi, responsables del sindicato y del Ministerio de Sanidad se reunieron el domingo sin que se llegase a alcanzar ningún acuerdo.

El ministro de Sanidad, Djamel Uld Abés, afirmó, sin embargo, por su parte, que sus demandas habían sido “tenidas en cuenta oficialmente” e instó al personal sanitario a “cumplir honorablemente con su misión en interés del enfermo”.

Uld Abés aseguró que la huelga ha sido declarada “ilegal” e “injustificada”.

Argelia dispone de cerca de 300 hospitales de medicina general y 1.200 clínicas especializadas, que durante la huelga de principios de febrero se vieron considerablemente afectados.

La Liga Argelina de defensa de los Derechos Humanos (LADH) ha anunciado la convocatoria de una marcha el 12 de febrero por las calles de la capital para reclamar un cambio democrático de régimen.

La marcha estaba convocada para el 9 de ese mismo mes, coincide con el 19 aniversario de la promulgación de la Ley de Emergencia, pero el presidente de la LADH, Mustafá Bouchachi ha anunciado el cambio de fecha “para asegurar un mayor número de participantes de diversos grupos profesionales”.

Por contra, algunos observadores consideran que el cambio de día se debe a que coincidía con el partido amistoso de fútbol entre las selecciones de Argelia y Túnez en el estadio 5 de Julio de la capital argelina, “lo que crearía dificultades importantes para los servicios de seguridad para cubrir ambos eventos el mismo día”.

En la convocatoria han participado organizaciones estudiantiles y diversas entidades de la sociedad civil, partidos políticos y activistas de los derechos humanos, según ha informado el canal árabe Al Arabiya.

Tanto Argel como otras ciudades del país se han visto sacudidas por manifestaciones con enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los participantes de las últimas semanas. Los manifestantes piden la mejora de las condiciones sociales y el levantamiento de la Ley de Emergencia, impuesta por el Gobierno desde hace casi 19 años.

La Revolución de los Jazmines

Toda esta oleada de protestas ciudadanas comenzó con la ‘Revolución de los Jazmines’ en Túnez, que acabó con el régimen de Zidine Ben Alí, y que se ha extendido a otros países de la zona como Egipto, Jordania y Yemen.

 

 

 

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11 febrero, 2011 Posted by | 1.-ISLAM, ARGELIA | , | Deja un comentario

La oposición en Argelia se prepara para la revolución a la sombra de Egipto

REVOLUCIONES EN EL MUNDO ÁRABE

Dpa   9/2/2011

Primero Túnez, después Egipto… ¿será Argelia el siguiente? También en el país más grande del norte de África se gesta una revolución. A la sombra de lo ocurrido en Túnez y El Cairo también sobre Argelia se cierne la ira contra el régimen autoritario del presidente Abdelaziz Bouteflika.

Desde hace semanas, ciudadanos argelinos llaman la atención sobre la situación de su país con huelgas de hambre o quemándose a lo bonzo. Y a pesar de que se han prohibido las manifestaciones, la oposición planea una gran marcha de protesta para el próximo sábado.

Las exigencias de los opositores a Bouteflika son claras. Buscan la libertad y la democracia, como sus vecinos tunecinos o como los egipcios.

«Exigimos una reforma fundamental del sistema político vigente desde (la independencia) de 1962. Un sistema atravesado por la corrupción no se reformará por sí mismo», apuntó el defensor de los derechos humanos Khelil Abdelmoumen.

El secretario general de la liga argelina por los derechos humanos LADDH ha organizado la protesta junto a otros opositores. «Vemos cómo la población se despierta en otros países árabes. No podemos quedarnos fuera», agregó.

Bouteflika ya ha hecho amplias promesas por miedo a perder su poder. Según aseguró el mandatario la semana pasada, «en un futuro próximo» se levantará el estado de excepción vigente desde hace 19 años y los opositores recibirán un tratamiento justo en la televisión y la radio pública.

Poco antes, el Ejecutivo ya había anunciado bajadas de precios para los alimentos básicos como el azúcar y el aceite.

Sin embargo, estas medidas no consiguieron apaciguar a casi nadie, sobre todo ante el veto impuesto a las manifestaciones en la capital. Durante las primeras protestas en enero, la policía reprimió duramente con gas lacrimógeno a los manifestantes, que salieron a la calle al grito de «el poder es un asesino» o «Bouteflika, desaparece».

El presidente debe agradecer su permanencia al frente del país al evidente fraude electoral y a los magnates del petróleo y el gas del país. Para ganarse la aprobación del pueblo, Bouteflika adoptó además a menudo medidas costosas como la condonación de las deudas a los agricultores o las inversiones millonarias.

A un lado quedó sin embargo la juventud, que ante la falta de perspectivas de futuro en el país se encuentra desilusionada y sueña con una vida fuera de las fronteras argelinas. El 70% de la población son menores de 30 años.

Muchos arriesgan su vida y su libertad para buscar un futuro mejor como inmigrantes ilegales (harragas) en Europa. La oposición va a poner ahora todos sus esfuerzos en intentar que Bouteflika no escape una vez más de los apuros y considera que incluso podría desatarse una guerra civil.

«Si los poderosos bloquean una transición pacífica y democrática, habrá caos y violencia, incluso más que en Túnez o en Egipto», pronostica el líder del partido opositor RCD Said Sadi. «Argelia es un país brutal, no existe una clase media amplia», apunta.

Al contrario que en Túnez, es de esperar que la agrupación de sindicatos UGTA se ponga del lado del gobierno para proteger su propia posición de poder y el sistema corrupto.

Por otro lado, aún no se ha superado la guerra civil entre islamistas y partidarios del régimen que en los años 90 se cobró la vida de más de 150.000 argelinos. «Hay un déficit de cohesión social», advierte Sadi. Según el opositor, el ex primer ministro Ahmed Benbitour o los partidos islamistas juzgan mal la situación cuando reclaman el fin de las protestas. «Benbitour se comporta como si ya estuviéramos en una fase de transición», dice Sadi. «Pero todavía estamos muy lejos de eso».

9 febrero, 2011 Posted by | 1.-ISLAM, ARGELIA | , | Deja un comentario

La brutal verdad sobre Túnez


Artículos de Opinión | Robert Fisk | 24-01-2011 |
TERCERA INFORMACION

¿El fin de la era de los dictadores en el mundo árabe? Desde luego están temblando en todo Oriente Próximo; los adinerados jeques y emires, los reyes, entre ellos uno muy viejo de Arabia Saudí y uno joven en Jordania, y los presidentes —otro muy viejo de Egipto y uno joven de Siria— porque lo de Túnez no estaba previsto que pasara.

Los disturbios por los precios de los alimentos en Argelia tampoco, ni las manifestaciones contra las subidas de precios en Amán. Por no hablar del cómputo de más muertos en Túnez, cuyo propio déspota se refugió en Riad —exactamente la misma ciudad a la que un hombre llamado Idi Amin huyó una vez.

Si puede ocurrir en el Túnez de destino de vacaciones, puede ocurrir en cualquier lugar ¿no? Occidente lo agasajó por su “estabilidad” cuando Zine el-Abidine Ben Ali estaba en el poder.

Los franceses, los alemanes y los británicos, atrevámonos a mencionarlo, siempre han elogiado al dictador por ser un “amigo” de la Europa civilizada que trataba con mano dura a todos esos islamistas.

Los tunecinos no olvidarán esa pequeña historia aunque quisieran. Los árabes solían decir que dos tercios de la población total tunecina —7 millones de 10, prácticamente toda la población adulta— trabajaban de un modo u otro para la policía secreta del Sr. Ben Ali.

También ellos deben haber estado en las calles, entonces, protestando por el hombre que amábamos hasta la semana pasada.

Pero no se emocionen demasiado. Sí, los jóvenes tunecinos han utilizado Internet para congregarse —en Argelia también— y la explosión demográfica de los jóvenes (nacidos en los años ochenta y noventa, sin puestos de trabajo a los que acudir tras la universidad) está en las calles.

Pero el gobierno de “unidad” lo va a formar Muhamad Ghannouchi, un sátrapa del Sr. Ben Ali desde hace casi 20 años, un par de manos seguras que tendrán nuestros intereses —en lugar de los intereses de su pueblo— en el corazón.

 

Pues me temo que esto va a ser la misma historia de siempre. Sí, nos gustaría una democracia en Túnez, pero no demasiada democracia. ¿Recuerdan cómo queríamos que Argelia tuviera democracia en los años noventa?

Luego, cuando parecía que los islamistas podrían ganar la segunda ronda de las votaciones respaldamos que su gobierno, apoyado por los militares, suspendiera las elecciones, aplastara a los islamistas e iniciase una guerra civil en la que murieron 150.000 personas.

No, en el mundo árabe queremos ley, orden y estabilidad. Incluso en el Egipto corrupto y corrompido de Hosni Mubarak, eso es lo que queremos. Y lo vamos a tener.

 

La verdad, está claro, es que el mundo árabe es tan disfuncional, esclerótico, corrupto, humillado y despiadado —recuérdese que el Sr. Ben Ali se refirió a los manifestantes como “terroristas” tan solo la semana pasada— y tan totalmente incapaz de cualquier progreso social o político, que la posibilidad de que emerja una serie de democracias que funcionen del caos de Oriente Próximo se sitúa en torno al cero por ciento.

El trabajo de los potentados árabes será el que siempre ha sido —“manejar” a su pueblo, controlarlo, apretarle las tuercas, amar a Occidente y odiar a Irán. De hecho, ¿qué hacía Hillary Clinton la semana pasada mientras ardía Túnez?

Les decía a los corruptos príncipes del Golfo que su trabajo consistía en apoyar las sanciones contra Irán, en hacer frente a la república islámica, en prepararse para otro ataque contra un Estado musulmán tras las dos catástrofes que Estados Unidos y el Reino Unido ya han infligido en la región.

El mundo musulmán —por lo menos, ese pedacito entre la India y el Mediterráneo— no es más que un lamentable desastre. Iraq tiene una especie de gobierno que ahora es un sátrapa de Irán, Hamid Karzai no es más que el alcalde de Kabul, Pakistán está al borde de un desastre sin fin, Egipto acaba de salir de otra elección falsa.

Y Líbano… Bueno, el pobre viejo Líbano ni siquiera tiene gobierno. El Sur de Sudán —si las elecciones son justas— podría ser un pequeño faro pero no apostaría por ello.

Se trata del mismo viejo problema que tenemos en Occidente. Nos llenamos boca con la palabra “democracia” y todos estamos a favor de elecciones justas siempre y cuando los árabes voten por quienes nosotros queramos.

En Argelia hace 20 años no lo hicieron. En “Palestina” no lo hicieron. Y en Líbano, debido al denominado Acuerdo de Doha, no lo hicieron. Así que les sancionamos, les amenazamos y les advertimos sobre Irán, y esperamos que mantengan la boca cerrada cuando Israel roba más tierras palestinas para sus colonias en Cisjordania.

Fue una terrible ironía que el robo de la fruta por parte de la policía a un ex-estudiante —y su suicidio en Túnez— hiciera desencadenar todo esto, sobre todo porque el Sr. Ben Ali hizo un fallido intento de reunir apoyo público visitando al joven moribundo en el hospital.

Durante años, este desgraciado hombre estuvo hablando de una “liberalización lenta” de su país. Sin embargo, todos los dictadores saben que están más en peligro cuando comienzan a liberar a sus encadenados compatriotas de sus cadenas.

Y los árabes se comportaron en consecuencia. Tan pronto como Ben Ali voló al exilio, los periódicos árabes que acariciaban su piel y pulían sus zapatos y que recibieron su dinero durante tantos años se pusieron a vilipendiar al hombre. “Desgobierno”, “corrupción”, “reino autoritario”, “una total falta de derechos humanos”, dicen sus periodistas ahora.

Rara vez las palabras del poeta libanés Jalil Gibran han sonado tan dolorosamente precisas: “Lástima de la nación que da la bienvenida a su nuevo gobernante con fanfarrias y lo despide con abucheos sólo para dar la bienvenida a otro con nuevas fanfarrias”. ¿Muhamad Ghannouchi, tal vez?

Por supuesto, ahora todo el mundo baja sus precios —o promete hacerlo. El aceite para cocinar y el pan son el alimento básico de las masas. Así que los precios bajarán en Túnez, en Argelia y en Egipto. Pero ¿por qué tienen que ser tan elevados, en primer lugar?

Argelia debe ser tan rico como Arabia Saudí —tiene petróleo y gas— pero tiene una de las peores tasas de desempleo de Oriente Próximo, sin seguridad social, sin pensiones, nada para su pueblo porque sus generales han echado sal a las riquezas de su país a distancia, en Suiza.

Y la brutalidad policial. Las cámaras de tortura seguirán funcionando. Mantendremos nuestras buenas relaciones con los dictadores. Seguiremos armando a sus ejércitos y les seguiremos diciendo que busquen la paz con Israel.

Y harán lo que nosotros queramos. Ben Ali ha huido. Ahora se busca un dictador más flexible en Túnez — un “hombre fuerte benevolente”, como les gusta a las agencias de noticias llamar a esos hombres horribles.

Y los tiroteos seguirán —como ocurrió ayer en Túnez— hasta que “la estabilidad” se haya restaurado.

No, en general, no creo que la era de los dictadores árabes se haya acabado. Ya lo veremos.

Fuente: http://www.independent.co.uk/opinio…

24 enero, 2011 Posted by | ARTÍCULOS de OPINIÓN, EDITORIAL, INTERNACIONAL | , , , , , , , , | Deja un comentario