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El ‘mal menor’ y la vida en re-menor

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Artículos – Opinión
No a la guerraTal como podíamos imaginar la “guerra humanitaria” de los “aliados de occidente” destroza hospitales, escuelas, centros cívicos, academias y barrios enteros de las ciudades de Libia. 

Los muertos empiezan a contarse por miles.

Todavía no hay cifras exactas, que sólo interesan para comparar cuántas víctimas civiles hubo antes de los bombardeos de la “coalición” y cuántas hay y habrá después. Supongo- por experiencia histórica- que en estos seis días de bombardeos habrá muchas más que antes.

Pero ninguna cifra de víctimas civiles sirve para otro propósito que para lamentarlas y pedir el inmediato cese del fuego.

Nuevamente, los medios han conseguido que el tema de la guerra sea tratado como un asunto moral –el viejo y maniqueo juego de indios malos-vaqueros buenos- y no un asunto político que es como debería tratarse y un asunto que nos compromete como ciudadanos.
La guerra y la participación en ella tiene que ver con el estado, con los intereses del estado, con sus leyes y los intereses que con esas leyes se defienden o no se defienden.
Repetir que ni esto (la guerra) ni aquello (el malo-Gadaffi), es no decir nada, es no haber comprendido que esta guerra también es una guerra imperial, guerra de negocios, guerra de saqueo. Aquí nadie libera a nadie ni ayuda a nadie, aquí se están haciendo negocios y tomando posiciones para futuros negocios.

Llevo escuchando y discutiendo este tema con gente supuestamente solidaria, pero que en este momento, -quizá confundida- apoya a la Otan porque “Gadafi puede llegar a masacrar a su pueblo, porque es muy – muy malo”. Y yo, que puedo hacer si detrás de estas palabras oigo el tono de las monjas de clausura : callo y otorgo.
Hay muchos frentes abiertos en oriente y son guerras que se prolongan desde hace muchos años, y que sólo han sembrado miseria, muerte y destrucción para los pueblos que las soportan.

Hoy mismo están bombardeando otra vez Gaza.
No podemos confundirnos tanto. Los datos claman.
Pero con estas guerras los estados corruptos europeos han hecho grandes negocios, han llenado las arcas de los 200 millonarios que los tienen como empelados de diversos rangos: cargos de bancos, miembros de partidos políticos, parlamentarios, funcionarios, miembros de diversos organismos internacionales, intelectuales ya nobelizados o por nobelizar, etc. etc.
La corrupción es la base del sistema capitalista y sin ella, el sistema no sobreviviría. Por eso una verdadera democracia –que controle la distribución de la riqueza y el cumplimiento de los acuerdos ciudadanos- es impensable dentro del sistema capitalista.
La libertad es uno de los más preciados bienes, Sancho, decía Alonso Quijano, pero esa libertad requiere saber decir No a la masacre que este sistema de saqueo imperial impone a la mayor parte de la humanidad. Porque la paz es posible aunque no sea rentable para la empresa armamentística.
En nombre de la democracia y en nombre del “mal menor” vuelven a asesinar impunemente.
En nombre de las leyes masacran toda legalidad. Y una corte siniestra de voceros demócratas –muchos se llaman a sí mismos sindicalistas y/o intelectuales- recogen las migas del banquete, escriben páginas y declaran en actos públicos para convencernos de que es preferible vivir en re-menor que vivir con dignidad, lejos de las ordenes del imperio y sus 200 grandes fortunas, dueñas de la petroquímica, las armas y los bancos.
Sólo un cambio social profundo nos garantizará que no haya más derramamiento de sangre. Ni más desempleo, ni más expolio bancario, ni más hambre. No hay mal menor, ya no hay tiempo para el “re-menor”.
Otro mundo es posible, urgente y necesario. Lo decimos todos los días, lo dijimos cuando Irak y lo repetimos ahora: la guerra es un negociosiniestro del imperio.
Vivir en re-menor en estos tiempos significa ser cómplices del crimen y por supuesto contribuir al estado de desigualdad y concentración de la riqueza en las mismas pocas manos: eso que llaman crisis: 200 grandes millonarios que deciden lo que se vende, lo que se compra y lo que se bombardea en función del crecimiento de sus cuentas.
¿Han pensado que se repite el ataque de la “coalición” a un país que dentro del contexto de los países productores de petróleo era, como Irak, uno de los más desarrollados económicamente? ¿Por qué?
Hoy, en busca de algunas respuestas, releía algunas partes de aquel viejo libro “La servidumbre voluntaria”, de Etienne de la Boétie.
Y La Boétie tiene algo particular que permite dar vuelta a los conceptos al uso. No pregunta por el tirano, sino por los tiranizados que se identifican con él y lo sostienen aún a costa de su propia libertad.
Pregunta por las razones que hacen que los hombres deleguen su responsabilidad en manos de aquellos que los oprimen.
Pregunta por qué adoran o se identifican con alguien que no los representa sino que los condena. Y lo pregunta en el siglo XVI.
¿Es tanta la necesidad de protección –tanto el miedo inoculado-que hemos delegado en los señores de la guerra nuestro derecho a la paz con justicia e igualdad ?
La memoria histórica es necesaria, pero esa memoria histórica no es una memoria muerta -de monumentos y palabras huecas- sino una memoria histórica activa, capaz de comprometerse con la actualidad y tomar partido por la justicia y la transformación de la servidumbre en libertad. Ningún otro sentido tiene recordar a nuestros muertos en la guerra mientras apoyamos la muerte de tantos en esta nueva guerra.
No existe el mal menor, no existe la vida en re-menor.
Lo sabían aquellos que dieron su vida por el cambio social en España y lo saben aquellos que siguen luchando en tantas partes del este mundo.
Por el cese inmediato del fuego, no a la guerra.

26 marzo, 2011 Posted by | libia | , , | Deja un comentario

Egipto: el golpe contra el pueblo

Egipto: el golpe contra el pueblo

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Basem Tajeldine y Laila Tajeldine

Los regímenes de Israel y EE.UU. han recibido garantías por parte del actual junta militar de transición.

Pero el pueblo egipcio ha conquistado algunos espacios políticos

El pasado 11 de febrero del presente año se hizo realidad sólo la primera de un gran numero de demandas del pueblo egipcio que exigía la renuncia del hoy Ex-Presidente, Hosni Mubarak.

La alegría y el júbilo desbordaron todas las calles de ese importante país africano, pero también las calles de varios países en el mundo.

La clase trabajadora egipcia y su pueblo en general habían vuelto hacer historia.

Los grandes medios privados de difusión mundial se hicieron eco de ese festejo, pero sólo en apariencia, pues, Mubarak era otro alfil que perdían en su complicado juego de ajedrez para el mundo árabe.

Aunque su sustituto hoy se encuentra en el juego del tablero, la salida de Mubarak no deja de significar una derrota del imperio.

Con total apoyo de los Estados Unidos e Israel, Hosni Mubarak toma el poder en 1981 sustituyendo a Anuar Al Sadat quien había sido asesinado por capitular ante los israelíes.

Pero Mubarak continuó y profundizó las mismas políticas entreguistas de Al Sadat, y amparándose en una “Ley de Emergencia”, vigente desde 1981, el dictador Mubarak da inicio a un terrible periodo de torturas, persecuciones y desapariciones de todo el liderazgo de izquierda y de los movimientos progresistas y nacionalistas de ese país, bajo la excusa de la “lucha contra el terrorismo”.

Esa misma Ley le entregaba facultades al gobierno de Mubarak para prohibir las manifestaciones, censurar la crítica en todos los medios de información; para vigilar las comunicaciones personales y detener a cualquier persona de forma indefinida y sin cargos judiciales.

Diferentes agrupaciones de derechos humanos hoy denuncian que al menos 10,000 personas permanecen detenidas de forma indefinida, sin cargos ni juicio en razón de esta Ley.

¿Hubo o no un Golpe de Estado en Egipto?

Fue la enorme presión popular que provocó la renuncia del dictador Hosni Mubarak el día 11 de febrero con la entrega del poder al Alto Mando Militar de ese país y NO la rebeldía de un grupo de la cúpula militar que destronó a Mubarak.

El imperio norteamericano y el sionismo internacional disponían de varias jugadas para tratar de encarrilar al tren de la revolución popular que se le había escapado de sus manos. El pase del juego al Alto Mando Militar ante la incontrolable situación ya había sido prevista y denunciada por muchos analistas internacionales.

Aun cuando la Constitución egipcia estipula que al producirse la renuncia del Presidente de ese país, lo sucedería, de forma inmediata, el Presidente del Parlamento o, en su defecto, el Presidente del Corte Suprema de Justicia, y que el nuevo gobierno de transición debería llamar a unas elecciones presidenciales en un lapso de 60 días, como sabemos, esto no ocurrió así.

Pues, fue Mubarak mismo quien rompe nuevamente con el orden constitucional y sede el poder al Estado Mayor de las fuerzas armadas.

Estos últimos, a vez, suspenden la mil veces violentada Constitución de ese país y establecen realizar nuevas las elecciones generales, presidenciales y parlamentarias, en un lapso de 6 meses, al tiempo que anunciaban la disolución de las dos Cámaras del Parlamento apenas renovadas unos meses atrás, en Diciembre pasado, bajo grandes denuncias de fraudes electorales hechas por la oposición.

Cerca del 94% de la población votante egipcia se había abstenido de participar en esas amañadas elecciones parlamentarias, lo que la hacía completamente nula.

Otra medida tomada por el Estado Mayor fue el establecimiento de un panel o comité para redactar enmiendas a la constitución de forma que permita eliminar las restricciones establecidas a los candidatos presidenciales, la misma ayudará también a fijar las reglas que regularán el correspondiente referéndum a la futura propuesta de enmienda. En el plano internacional, el Estado Mayor se comprometió a respetar todos los Acuerdos y Tratados Internacionales suscritos por el país, en especial lo referente al infame acuerdo de paz firmado con Israel de 1978.

También ratificó a Ahmed Shafik como Primer Ministro para el periodo de transición y a todas las autoridades nacionales y locales.

Por más de 30 años el gobierno de Mubarak ha irrespetado la Constitución al realizar enmiendas constitucionales de manera in-consulta; al mantener vigente la Ley de Emergencia desde 1981; y, al celebrar elecciones presidenciales y parlamentarias de forma amañada y con altos índices de abstención. Egipto ha vivido por más de 30 años en un estado de ilegalidad e ilegitimidad de su gobierno.

Hablar de Golpe de Estado hoy desvirtúa la realidad y la victoria alcanzada por su pueblo. Lo que en Egipto si hubo, fue una rebelión popular; una verdadera revolución que hoy se encuentra en una nueva etapa, muy difícil, amenazada por la traición y la falta de un liderazgo que vuelva a conducir el despertar de ese pueblo por la senda del socialismo árabe y el panarabismo como Gamal Abdel Nasser lo hizo en el pasado.

¿Quien es el nuevo Presidente de la transición en Egipto?

El Ministro de Defensa y jefe del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas Egipcias, Mohamed Huisein Tantaui es hoy quien dirige la junta militar de transición. Se había desempeñado como Comandante Presidencial y Director de la Autoridad de Operaciones de las Fuerzas Armadas, así como Ministro de Defensa de ese país.

En enero pasado, cuando se inician las protestas en Egipto, la Cadena de Noticias Al Jazeera anunciaba el viaje del Ministro de Defensa egipcio a Washington.

No se filtró más información al respecto. Posterior a su regreso al Cairo, el 31 de enero de 2011, extrañamente fue ascendido a rango de Vice-Primer Ministro, conservando la cartera de Defensa.

A partir del nombramiento de Tantaui como del Vice-Primer Ministro, el Alto Mando Militar declaró mediante un comunicado que apoyan las “reivindicaciones legitimas del pueblo” y los llamaba a regresar a sus casas, el propio Tantaui expresó “El Estado de Emergencia se levantará tan pronto como terminen las actuales circunstancias” para ello debían regresar a sus casas.

¿Entonces qué sucedió?

El día 8 de febrero el entonces recién nombrado Vicepresidente, Omar Suleiman, había convocado a una mesa de dialogo con los representantes de la oposición y expresado en los medios que la crisis debía terminar tan pronto como sea posible, destacando que la alternativa al dialogo era un “Golpe de Estado”. El día 11 de febrero las “predicciones” y advertencias de Suleiman se ejecutaron.

Mubarak transfiere el poder al Alto Consejo Militar.

Una vez tomado el control, el Alto Mando Militar, a través de un Comunicado público, declaró que no levantaría la Ley de Emergencia hasta que se superen las “actuales circunstancias imperantes”. En otras palabras, hasta que el pueblo egipcio dejara de salir a las calles y manifestar para exigir más reivindicaciones políticas.

Aunque el Estado de Derecho en Egipto no existía desde hacía más de 30 años y la Constitución y las leyes sólo se utilizaban como excusa para justificar la represión contra el pueblo egipcio, con la transferencia al poder Alto Mando Militar se le pretendió dar un nuevo Golpe de Estado a la rebelión y exigencias del pueblo.

Es evidente que la nueva Junta Militar se instala con la intención de excluir cualquier elemento que pueda perturbar el actual orden político-económico de defensa de los intereses imperiales. Eso no lo podía asegurar una junta de transición encabezada por el Presidente del Parlamento y los representantes del liderazgo popular surgido de la Plaza Tahrir.

Por otra parte, Barack Obama y Benjamin Netanyahu han recibido garantías suficientes por parte del actual junta militar de transición de Egipto abiertamente pro occidental. Pero el pueblo egipcio ha conquistado algunos espacios políticos y el nivel de conciencia alcanzado en estos últimos días le hace casi imposible a occidente capitalizar completamente la situación.

La canalla internacional ha pretendido dar el nombre de “revolución loto” a la rebelión popular de Egipto. Cuando bien se sabe que la misma está lejos de ser una de esas “revoluciones de colores” planificadas y orquestada por el propio imperio, a través de sus lacayos internos, para tumbar a los gobiernos progresistas y revolucionarios. Mubarak fue un peón más del imperio norteamericano y del sionismo internacional que hoy dejo de ser útil a sus intereses.

Lo que sucedió y continuará aconteciendo en Egipto, y en el mundo capitalista, es producto del clamor de un pueblo que exige justicia social y trabajo, verdaderas reivindicaciones a sus derechos políticos y laborales, el cambio del sistema político-económico que los asfixia, verdadera soberanía y fin a la injerencia externa. Lo que sucedió en Egipto fue una explosión popular; una revolución social que hoy se encuentra en una nueva y difícil etapa.

Queda de parte de las organizaciones políticas que lideraron las manifestaciones (Partido Nacional Democrático; Wafd; Partido Nasserista; Solidaridad; Partido Árabe Socialista Egipcio; Al Guil-La Generación; Partido de la Paz Democrática; Ghad-Mañana; Tagammu, la Comunidad; Partido Árabe Socialista; Hermanos Musulmanes; Movimiento 6 de Abril; Movimiento Kifaya-Basta; Asociación Nacional por el Cambio; más los manifestantes espontáneos) unirse en pro de nuevos objetivos políticos de forma de evitar que se reviertan lo poco alcanzado hasta ahora.

Las exigencias políticas que podrían surgir en esta nueva etapa es la conformación de un Gobierno de transición compuesto por los distintos movimientos políticos opositores, sin excepción, para que participen de forma protagónica en la redacción de la nueva constitución; que se den las garantías suficientes para los nuevos candidatos presidenciales y legislativos; abolición de la ley de Emergencia; y respeto total a los derechos y libertades de los ciudadanos; la confiscación y el rescate de todas las riquezas robadas al pueblo por Estados Unidos, Israel, y los familiares y cercanos de Mubarak, y el establecimiento de programas económicos-sociales que ayuden a mitigar la penuria económica de su pueblo.

El pueblo de Egipto tiene una gran oportunidad en sus manos. Sólo el valor, la determinación y la organización de las fuerzas políticas bajo las ideas y banderas rescatadas de Gamal Abdel Nasser le otorgarán la victoria final. Mientras tanto, el pueblo egipcio deberá continuar en las calles. Su desmovilización sería el fin de la rebelión revolucionaria.

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17 febrero, 2011 Posted by | 1,-EGIPTO, 1.-ISLAM | , , , , , , | Deja un comentario

Artículo de ElBaradei en el NEW YORK TIMES

El siguiente paso para la oposición de Egipto

Por Mohamed ElBaradei
Publicado: 10 de febrero 2011

¿Qué hará el Ejército egipcio hacer?

Con la salida de Mubarak, que el ejército tomar el poder o impulsar un cambio democrático?

    Cuando yo era un hombre joven en El Cairo, expresamos nuestros puntos de vista políticos en voz baja, en todo caso, y sólo a los amigos que quien podía confiar. Vivimos en una atmósfera de miedo y represión.

    Ya desde que tengo memoria, me sentí indignación que fui testigo de la miseria de los egipcios luchando para poner comida en la mesa, tener un techo sobre sus cabezas y buscar atención médica. Vi de primera mano cómo la pobreza y la represión puede destruir los valores y la dignidad de aplastar, la autoestima y la esperanza.

    Medio siglo más tarde, las libertades del pueblo egipcio en gran medida siguen siendo negados. Egipto, la tierra de la Biblioteca de Alejandría, de una cultura que han contribuido los avances revolucionarios en las matemáticas, la medicina y la ciencia, ha quedado muy atrás.

    Más del 40 por ciento de nuestra gente vive con menos de 2 dólares al día. Casi el 30 por ciento son analfabetos, y Egipto está en la lista de estados fallidos.

    Bajo las tres décadas de gobierno de Hosni Mubarak, la sociedad egipcia ha vivido bajo una “ley de emergencia” draconianas que las tiras de la gente de sus derechos más básicos, incluida la libertad de asociación y de reunión, y ha encarcelado a decenas de miles de disidentes políticos.

    Si bien este régimen orwelliano ha sido valorado por algunos de los aliados occidentales de Egipto como “estable” que permita, entre otros activos, una buena ubicación para la entrega, lo ha sido en realidad una bomba de relojería y un vehículo para el radicalismo.

    Pero uno de los aspectos de la sociedad egipcia ha cambiado en los últimos años. Egipcios joven, mirando por las ventanas de Internet, han adquirido un sentido más agudo de lo que muchos de sus mayores de las libertades y las oportunidades que les falta.

    Ellos han encontrado en los medios de comunicación social una forma de interactuar y compartir ideas, evitando, en el espacio virtual, las restricciones impuestas a la libertad física de la asamblea.

    El mundo ha sido testigo de su coraje y determinación en las últimas semanas, pero la democracia no es una causa que primero se les ocurrió el 25 de enero. Impulsados por la creencia apasionada en los ideales democráticos y el anhelo de un futuro mejor, han sido durante mucho tiempo la movilización y sentar las bases para el cambio que ellos ven como inevitable.

    El punto de inflexión llegó con la revolución de Túnez, que envió un mensaje psicológico de gran alcance: “Sí, podemos.” Estos jóvenes líderes son el futuro de Egipto. Son demasiado inteligentes, demasiado consciente de lo que está en juego, demasiado cansados de promesas incumplidas de largo, para conformarse con nada menos que la salida del antiguo régimen. Me siento muy honrado por su valentía y determinación.

    Muchos, sobre todo en Occidente, han comprado la ficción el régimen de Mubarak de que una sociedad democrática Egipto se convertirá en un caos o un estado religioso, se suprime la frágil paz con Israel y se convierten en hostiles a Occidente.

    Pero el pueblo de Egipto – las abuelas en velos que se han atrevido a compartir la plaza Tahrir, con los tanques del ejército, el pueblo jubiloso jóvenes que han arriesgado sus vidas por su primera experiencia de estas nuevas libertades – no son tan fáciles de engañar.

    Los Estados Unidos y sus aliados han pasado la mayor parte de la última década, a un costo de cientos de miles de millones de dólares y un sinnúmero de vidas, la lucha contra las guerras para establecer la democracia en Irak y Afganistán. Ahora que los jóvenes de El Cairo, armados con nada más que Facebook y el poder de sus convicciones, han atraído a millones a la calle para exigir una verdadera democracia egipcia, sería absurdo continuar apoyando tácitamente la regla de un régimen que ha perdido su confianza de la gente propia.

    Egipto no va a esperar para siempre en esta caricatura de un líder que fue testigo de la televisión en la noche de ayer, sordo a la voz del pueblo, colgado de forma obsesiva al poder que ya no es la de mantener.

    ¿Qué debe ocurrir en cambio, es una transición pacífica y ordenada del poder, para canalizar el fervor revolucionario en medidas concretas para un nuevo Egipto basado en la libertad y la justicia social. Los nuevos líderes tendrán que garantizar los derechos de todos los egipcios.

    Ellos tendrán que disolver el actual Parlamento, ya no de forma remota representante del pueblo. También tendrá que abolir la Constitución, que se ha convertido en un instrumento de represión, y sustituirla por una Constitución provisional, un consejo presidencial de tres personas y un gobierno de transición de unidad nacional.

    El consejo presidencial debe incluir un representante de los militares, que contiene la distribución de electricidad, necesaria para garantizar la continuidad y la estabilidad durante la transición crítica.

    El trabajo del consejo presidencial y el gobierno interino durante este período se debe poner en marcha el proceso que convertirá a Egipto en una sociedad libre y democrática. Esto incluye la redacción de una Constitución democrática para ser sometido a referéndum, y la preparación para las elecciones presidenciales y parlamentarias libres y justas en un año.

    Estamos en los albores de un nuevo Egipto. Una sociedad libre y democrática, en paz consigo mismo y con sus vecinos, será un baluarte de estabilidad en el Oriente Medio y un socio digno en la comunidad internacional.

    El renacimiento de Egipto representa la esperanza de una nueva era en la que la sociedad árabe, ya no son la cultura musulmana y el Oriente Medio se ve a través de la lente de la guerra y el radicalismo, sino como contribuyentes a la marcha hacia adelante de la humanidad, modernizado por la ciencia y la tecnología avanzada , enriquecido por la diversidad del arte y la cultura y unidos por valores universales compartidos.

    No tenemos nada que temer, pero la sombra de un pasado represivo.

    Mohamed ElBaradei, como el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, ganó el Premio Nobel de la Paz en 2005. Él es el autor del próximo libro “La era del engaño:. Nuclear diplomacia en tiempos traidores”

    Una versión de este artículo de opinión aparecido en la prensa el 11 de febrero de 2011, en la página A27 de la edición de Nueva York.

    11 febrero, 2011 Posted by | 1,-EGIPTO, 1.-ISLAM | , , | Deja un comentario

    La vida en la ciénaga

    INSURGENTE.ORG

    ESTADO ESPAÑOL – POLÍTICA

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    (Un artículo del periodista Antonio Álvarez-Solís).-
    Pero, ¿quiénes tienen razón?
    ¿Los que defienden que no hay escándalo alguno en que don Felipe González y don José María Aznar hayan sido contratados por Gas Natural y Endesa, respectivamente, o quienes critican con acidez esta nueva escalada económica de ambos ex presidentes del Gobierno español?
    ¿Hay que decantarse por quienes argumentan la inmoralidad flagrante de los dos nombramientos o debemos aceptar que cada cual es libre de situarse como desee o tenga ocasión en el mercado una vez liberado del cargo público, sobre todo tan relevante?.

    La discusión resulta obligatoria si queremos aclarar qué comportamientos son morales y qué decisiones entrañan un escandaloso quebramiento de la ética. Prescindamos incluso y de inicio de los rotundos sueldos asignados a ambos ya que se trata de la moral posible, que es lo que importa.

    Se trata, insistamos, de algo más profundo que la asignación dineraria; de algo más significativo socialmente hablando. Se trata de la posible inmoralidad o escándalo ético. Conviene, pues, concretar en torno a ambas situaciones, sobre todo en tiempo de tribulación.

    L a moral es una fina sustancia que limpia el aire colectivo y la inmoralidad es el gas mefítico que despide el fangal

    ¿Ante qué clase de emisión nos encontramos al hablar de ambos nombramientos de consejero, que los personajes afines a las mencionadas personalidades definen como una simple colaboración externa y «puntual» con las empresas citadas, que quieren aprovechar los «profundos conocimientos» de ambos prohombres en materia eléctrica o de los países que al parecer conocen sólidamente dado el cargo que ostentaron?

    Cenagosa situación. Las teorías sobre moral o ética son numerosas y, muchas de ellas, endemoniadamente sutiles.

    Sin embargo algo dice al ciudadano del común que la moral expresa un pálpito de limpieza y desprendimiento, de frontera entre la función pública que supone la política y el mundo donde los intereses privados conllevan siempre una sospecha de colusión con el poder.

    Si fuéramos platónicos -¿y por qué no serlo, filosóficamente hablando?- diríamos que en el último y enigmático fondo del alma hay una especie de molde que configura lo bueno y honrado y lo constituye en medida categórica de todas las acciones o posturas.

    La diferente consideración de lo bueno y de lo perverso en las diferentes culturas concluye casi universalmente en una estrecha confluencia acerca de lo aceptable y de lo inaceptable.

    Es cierto que el paso de los siglos ha cambiado la expresión material y epidérmica de esta aceptabilidad y de esta inaceptabilidad, pero la emoción de lo correcto y de lo incorrecto permanece casi inalterable en la conciencia y en la consideración sociales.

    Al fondo de la caverna platónica algo regurgita aceptación o desprecio respecto a los comportamientos humanos que tienen que ver sobre todo con el poder. El poder sigue siendo sacramental para el ciudadano. Al poder se le exige limpieza, claridad y desprendida utilización del mismo por la persona que lo protagoniza o que ha quedado marcada por su ejercicio.

    El gobernante, a juicio de la calle, ha de ser el espejo de esa categórica consideración kantiana acerca de lo honesto o de lo deshonesto.

    Otra vez Platón. O Cristo. O Marx.

    A juicio de la calle lo político debe conllevar un desprendimiento respecto al poder. Poder político.

    O financiero. O pontifical. O del hombre de armas. Creemos que ante la equivocación caben reflexiones variadas, pero no ante la colusión. O el engaño. O la desaprensión. O la concupiscencia. O la venalidad. O la impudicia o la obscenidad.

    Para todas estas expresiones que entrañan la negación de la ética la historia del pensamiento aceptado por el pueblo, al menos en su intimidad, suele reservar una condena radical, incluso en épocas de confusión moral como es la presente.

    Una época que ha querido teñir de color indefinido, merced a filosofías ligeras y desafiantes, lo que ha de ser tenido por triunfo legítimo y lo que realmente debe calificarse como simple y radical abyección moral.

    La historia de la España actual -y con ello no descargo de horror a épocas pasadas- está plagada de corrupción.

    Constituye un charco de arenas movedizas y putrefactas donde todo se confunde según el viento gire y azote las pretensiones e hinche los intereses.

    Cuando se dice que los Sres. González y Aznar sólo intervendrán en operaciones «puntuales» de ambas empresas eléctricas se dice bien, se habla con rigor.

    Desgraciadamente.

    Porque tras esta afirmación, que parece corresponderse con un saber antiguo y profundo de la materia tratada — que me permito negar desde mi vieja experiencia informativa- se oculta el dispositivo de intereses e influencias que ambos caballeros aprestaron durante el cargo que el pueblo les otorgó no para hacer negocios privados sino para conducir limpiamente el carro público.

    Un socialista como el Sr. González hizo en Latinoamérica un nido con todos los contactos sostenidos allí y que ahora no valdrá para servir justamente a los ciudadanos en materia de tarifas eléctricas, por ejemplo, sino para incrementar la fuerza de Gas Natural en tierras en que España ha desarrollado un nuevo colonialismo.

    El Sr. González abrió su paraguas político sobre altísimos niveles estatales ¿O es que decir esto implica alguna suerte de novedad? Ahora toca que su acción financiera cabrillee en la corte de Rabat ¿Acaso su oscura elección en Suresnes suponía tan rutilante futuro?

    ¿Y qué decir del Sr. Aznar, aún descontando la herencia de vínculos poderosos que le dejó su abuelo, el irisado y multivalente don Manuel Aznar, escritor magnífico y pensador de finas contabilidades?

    La derecha pura y dura, es decir autocrática y excluyente, siempre ha brincado sobre la frontera que separa lo público de lo privado implicando ambas cosas en el conocido salto entre Pinto y Valdemoro.

    Lo del Sr. Aznar pertenece a la esencia misma de la aventura ultraconservadora, que pilota un mundo en que los ciudadanos han sido hechos no con la misma arcilla divina sino con tierras de muy diversa composición.

    Nacieron amos y han logrado que un mundo fatigado y simplón les mire como depositarios de las tablas de la ley, aunque en el trasfondo insobornable de su reflexión silenciosa sospeche que la ética no anida en ese campo de Agramante.

    La derecha actual, culmen del fascismo encaretado de democracia, ha superado el posible trauma producido por la inmoralidad de gran parte de sus comportamientos mediante el recurso a su creencia en una propiedad única, formada por lo público y por lo privado, que al parecer les pertenece justamente.

    Y qué hacer frente a todo esto?

    Evidentemente no queda más que la calle como ámbito de combate por la ética trasgredida.

    En este sentido giran las guerras que se sostienen en diversas partes del mundo y sobre las que el Poder ha puesto el sello de terrorismo.

    La ética y la moral funcionan en estros casos como al agua que se despeña espumosa hacia el molino trasformador del grano.

    Túnez, por ejemplo, ha hecho girar la piedra con sangre popular, aunque los tiburones heridos tornen al bocado.

    La batalla por la moralidad es larga siempre y está preñada de violencia, pero ¿acaso cabe pedir al torrente liberador la placidez del agua domeñada?

    La democracia de las palabras sería el camino ideal si se respetasen, mas la experiencia secular demuestra que las palabras solamente son atendidas cuando la fuerza material implicada en lo popular puede mover la rueda del molino.

    De no ser así aceptemos los versos: «Vinieron los sarracenos/ y nos molieron a palos/ Que Dios protege a los malos/ cuando son más que los buenos».

    Paciencia y barajar, hermano.

    3 febrero, 2011 Posted by | ARTÍCULOS de OPINIÓN, EDITORIAL, NOTICIAS ALTERNATIVAS | , , , , | Deja un comentario