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La cara oculta de las noticias

El 11-S fue utilizado como coartada para imponer el orden mundial ‘neocon’

El 11-S fue utilizado como coartada para imponer el orden mundial ‘neocon’

12 sep 2011 por Carlos Bayo

Carlos Enrique Bayo es redactor-jefe de Mundo en Público, ha sido corresponsal en Moscú (1987-1992) y en Washington (1992-1996), así como máximo responsable de Internacional en cinco periódicos distintos.

Ha actuado como enviado especial en los conflictos de Afganistán, Camboya, Oriente Próximo y Armenia-Azerbaiyán.

También ha cubierto eventos históricos como la caída del Muro de Berlín y la matanza de Tiananmen, entre muchos otros acontecimientos mundiales.

  • Diez años después, todo el mundo habla de las consecuencias, pero casi nadie se pregunta por las causas. Así que… empecemos hablando de las consecuencias.

Sobre todo, de la catástrofe económica que hemos heredado de la insensata respuesta neocon a la hecatombe del 11-S.

George W. Bush reconoció hace unos días al National Geographic Channel que ganó la Casa Blanca en 2000 prometiendo una política exterior “modesta”.

Un año más tarde, halcones como Cheney, Rumsfeld y Wolfowitz se apropiaban de la agenda internacional de la única superpotencia, convirtiéndola en una contienda bélica permanente e interminable: la guerra contra el terror que, por definición, se prolongará hasta el fin de los tiempos.

Pero, lo más relevante es que “ninguno de ellos se fijó en la economía, igual que ninguno de los teóricos neocon, como Kagan, Krauthammer, Kristol o Lewis, se ocupó tampoco de los problemas económicos”, explica Peter Beinart, investigador de la New American Foundation, quien en su día fue adalid de la invasión de Irak.

“Los neocon se hicieron con el timón de la política exterior de EEUU después del 11-S”, admite Beinart, “pero sólo pudieron manejarlo porque el 11-S le había metido el turbo al motor de la nave.

Y ese motor era la disposición de los estadounidenses a derramar su sangre y gastar su fortuna en el otro extremo del mundo. Hoy, ese motor chisporrotea y la mayor parte de los norteamericanos ya no creen que eso por lo que luchamos en Afganistán merezca sacrificar las vidas de sus jóvenes, ni que seamos capaces de pagarlo”.

Ningún ideólogo de la Administración Bush se centró en los problemas económicos que estaba generando su doctrina neoliberal y que acabarían llevando al planeta a la catástrofe financiera.

“El neoconservadurismo post11-S daba por sentado que siempre habría dinero para una política exterior cuasi imperial”, continúa Beinart, “y que, si fuera necesario, siempre se podría recortar el gasto público para asegurarse de que al Pentágono no le alcanzaran los tijeretazos”.

A los neocon nunca se les ocurrió que EEUU no podría permitirse sendas guerras en Afganistán e Irak.

Esas contiendas, según la estimación “más conservadora” de la Universidad de Brown, no sólo causaron la muerte de 137.000 civiles y convirtieron a 7,8 millones de personas en refugiados, sino que también supusieron un coste económico total (incluyendo los intereses de la deuda contraída para sufragarlas y la atención médica de los veteranos heridos en ellas) de unos 4 billones de dólares.

Es decir, “equivalente a los déficits públicos acumulados [por EEUU] durante los seis años que van de 2005 a 2010″, constata The Economist.

Cuando toda la derecha de Occidente considera deber patriótico eliminar cualquier déficit público incluso al precio de acabar con el Estado del bienestar, es sangrante constatar que sus padrinos neocon despilfarraron en dos guerras sangrientas una fortuna equivalente a tres años del PIB de España.

Con resultados bien poco rentables.

En Irak, Al Qaeda cometió hace poco 42 atentados en un solo día, mientras que el Gobierno de Al Maliki en Bagdad es más cercano al de Teherán que al de Washington.

En Afganistán, los talibanes están cada día más fuertes, este agosto fue el mes con más bajas norteamericanas desde la invasión de 2001, y el número de civiles muertos en acciones armadas insurgentes o bombardeos aliados no hace más que batir récords.

Paul Kennedy, catedrático de Historia y de Seguridad Internacional de la Universidad de Yale, sostiene que el efecto más importante del 11-Sfue “distraer” a EEUU de sus dos verdaderas prioridades: la geopolítica global y la prosperidad económica. Washington descuidó Latinoamérica, que hoy se ha desarrollado al margen de la influencia estadounidense, igual que se desentendió de otras áreas del mundo vitales, como China, Rusia… incluso Europa, salvo para presionarlas -hasta rozar el conflicto diplomático-, con el fin de que apoyasen sus aventuras militares.

Al mismo tiempo, “la combinación de carísimas guerras lejanas y las inexcusables rebajas de impuestos que favorecían a los ricos tuvieron efectos nefastos sobre el déficit federal de EEUU, la creciente dependencia estadounidense de fondos extranjeros y el futuro del dólar a largo plazo”, subraya Kennedy.

“El tejido social [de EEUU] se está haciendo jirones, las clases marginadas crecen y el sistema de educación pública se desmorona. Y, para mayor desastre, aparece un Tea Party proponiendo políticas que agravarían esa doble distracción de EEUU.

Ese puede ser el auténtico legado del 11-S, mucho después de que las tropas estadounidenses se hayan retirado de las
alturas del Hindu Kush”.

Los neocon del Tea Party

Es debatible si el surgimiento del Tea Party forma también parte de la herencia de ese pensamiento único que tomó el 11-S como coartada para imponer un nuevo orden militarista, imperial y despiadado, pero no cabe duda de que muchos de los principios que animan al nuevo movimiento ultra norteamericano son calcados de las drásticas decisiones adoptadas por la Administración Bush tras la caída de las Torres Gemelas.

El gobernador de Texas, hoy favorito en el Tea Party, Rick Perry, está siendo asesorado en su campaña por Donald Rumsfeld y Doug Feith, destacados neocon que diseñaron gran parte de laestrategia bushaniana.

Un ejemplo del paralelismo entre el Tea Party y la ideología neocon está en la política de inmigración.

Sólo ocho días después del 11-S, Bush firmó la Patriot Act, por la que los extranjeros pudieron ser detenidos indefinidamente y sin derecho a un juicio justo.

Las normativas y prácticas represivas posteriores, organizadas en torno a un departamento de seguridad (Department of Homeland Security), que agrupó un año más tarde a las 22 agencias federales de seguridad e inteligencia, continuaron castigando a los inmigrantes con deportaciones por meras infracciones, violaciones de sus derechos civiles y una constante persecución policial que vulnera el principio constitucional de igualdad ante la ley.

Bush firmó directivas para otorgar a las autoridades locales poderes ejecutivos contra extranjeros sospechosos de terrorismo que son muy similares a las medidas antiinmigrantes que el Tea Party impone en los estados fronterizos y las ciudades donde gobierna.

Se argumenta que los seguidores del Tea Party son radicalmente opuestos a ese Gran Hermano en el que Cheney, Bolton, Perle y otros asesores de Bush convirtieron el Gobierno de EEUU, espiando las comunicaciones de todos los norteamericanos y extendiendo por el mundo las cárceles secretas de la CIA y las entregas de sospechosos a regímenes aliados especializados en torturar detenidos.

Pero las convicciones extremistas del Tea Party sí tienen mucho que ver con ese credo intolerante de que el supuesto buen fin que se persigue justifica cualquier medio por brutal y cruel que sea, como el manual de torturas que elaboraron para la CIA los letrados de la Casa Blanca John Yoo y Jay Bybee, hoy magistrado federal de apelación.

La poderosa máquina propagandística puesta en marcha tras el 11-S llegó a convencer a los estadounidenses de que para defenderse del terrorismo tenían que condonar violaciones de derechos humanos y hasta renunciar a garantías constitucionales como la primera y cuarta enmiendas -que defienden la libertad de expresión y reunión y protegen contra registros y detenciones arbitrarias-, frente a las que el equipo de abogados de Bush redactó argumentaciones jurídicas que justificaban poderes presidenciales por encima de ellas.

Gran parte de la opinión pública norteamericana está ahora imbuida de la creencia de que el penal ilegal de Guantánamo, las detenciones arbitrarias y sin derecho a defensa, el encarcelamiento indefinido sin proceso legal, juicio ni sentencia, e incluso la aplicación de tormentos como el waterboarding (llevar al reo al borde de la muerte por asfixia en agua) han sido necesarios y lo seguirán siendo para defender la democracia.

Ni siquiera se plantean que eso no es democracia, pues celebraron alegremente que se hubiera asesinado a Bin Laden, tras arrancarle su rastro a Jalid Sheij Mohamed, en un interrogatorio durante el cual se le sometió al waterboarding 183 veces en su primer mes de cautiverio.

El fracaso de la guerra de Irak

Cheney acaba de publicar unas memorias (In My Time) en las que reivindica sin ambages toda la panoplia de abusos e iniquidades de la guerra contra el terror, pese a que es ya evidente el fracaso de la guerra de Irak, que los neocon pretendían que fuera el catalizador de una ola de cambios democráticos en todo Oriente Próximo.

“Un nuevo régimen en Irak servirá de ejemplo de democracia espectacular y estimulante para las otras naciones de la región”, proclamó Bush en el American Enterprise Institute justo antes de desencadenar la guerra.

La realidad es que los pueblos de la zona “en vez de sentirse estimulados, sintieron repugnancia por la violencia, el caos, la quiebra de los servicios públicos” que generó la invasión de Irak, explica Paul R. Pillar, veterano especialista de la CIA y hoy profesor de Estudios de Seguridad en la Universidad de Georgetown.

“El defecto fatal del sueño neocon fue el convencimiento absurdo de que algo impuesto desde fuera por EEUU podía motivar a los árabes para que se movilizasen en defensa de la soberanía popular (…).

El cambio político no puede ser impuesto por una potencia exterior, ni mucho menos a cañonazos”.

Lo que ocurrió fue que “en Irak el tiro les salió por la culata, y hoy los gobernantes que impusieron en Bagdad están más bien resistiéndose a la propagación de la democracia, en vez de inspirándola”, asegura Pillar.

“Es difícil comprender cómo los neocon lograron convencer a tanta gente, hace una década, de su insensato experimento, aunque sin duda el efecto estupefaciente del trauma nacional generado por el 11-S explica gran parte de ese fenómeno horrendamente erróneo”.

Las verdaderas causas

En cuanto a las causas del 11-S, se han tratado de ocultar tras la cortina de humo de que Al Qaeda sólo tiene una motivación religiosa integrista, argumento esgrimido por el informe oficial de 2004 de la Comisión Nacional creada por el Congreso, cuyos dos máximos responsables, Thomas Kean y Lee Hamilton, admitieron después:

“Era un tema sensible y los comisionados que adujeron que Al Qaeda se guiaba sólo por ideología religiosa, y no por oponerse a la política de EEUU, rehusaron mencionar el conflicto palestino-israelí.

Creían que, si se exponía el apoyo de EEUU a Israel como la raíz causal del ataque de Al Qaeda, entonces se indicaría que EEUU debía revisar esa política”.

Por tanto, jamás se establecieron las verdaderas causas de que la red terrorista atacara tan ferozmente a EEUU, ni lo que motivó a tantos suicidas a inmolarse en los aviones empleados como armas.

Pero los motivos estaban bien claros, como exponen Anthony Summers y Robbyn Swan en El undécimo día:

“Todas las pruebas indican que Palestina fue el factor que unió a los conspiradores en todos los niveles (…).

Era sin duda el principal resentimiento político que movía a los jóvenes árabes” que prepararon los atentados.

Es decir, los autores de la matanza creían que con ella los estadounidenses se fijarían en “las atrocidades que EEUU comete en su apoyo a Israel”.

Ni Israel ni los palestinos son jamás mencionados en las informaciones sobre el 11-S.

Y la respuesta neocon al mayor ataque terrorista de todos los tiempos sólo agravó esa heridaen el mundo árabe e islámico, además de mutilar los valores democráticos con los que Occidente siempre se sintió superior al resto del planeta.

fuente PUBLICO 

13 septiembre, 2011 Posted by | #11S | , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Chomsky: ¿Que pasaria si comandos aterrizaran en la casa de George W. Bush y lo asesinaran?

Chomsky: ¿Que pasaria si comandos aterrizaran en la casa de George W. Bush y lo asesinaran?
8 de mayo de 2011

NOAM CHOMSKY – Se torna cada vez más claro que la operación fue un asesinato planificado, violando de forma múltiple las normas elementales de la ley internacional. No parece haber existido intención alguna de arrestar al individuo desarmado –como supuestamente podría haber ocurrido– teniendo en cuenta los 80 efectivos de los Navy Seals que no encontraron resistencia alguna, a excepción, según ellos alegan, de su esposa, quien se abalanzó sobre los uniformados.

En sociedades que profesan algún tipo de respeto por la ley, los sospechosos son aprehendidos y llevados a un juicio justo.

Y quiero resaltar el término “sospechosos”.

En abril de 2002, la cabeza del FBI de aquel entonces, Robert Mueller, informó a la prensa que luego de la investigación más exhaustiva de la historia, el FBI tan sólo podía inferir que la trama había sido pergeñada en Afganistán, aunque implementada en los Emiratos Arabes y Alemania.

Lo que tan sólo inferían en abril de 2002, obviamente no lo sabían ocho meses antes, cuando Washington declinó una oferta (cuán seria, no lo sabemos, ya que fue automáticamente descartada) por parte de los talibán para extraditar a Bin Laden, si se presentaba evidencia, la cual pronto nos enteramos que Washington no poseía.

Así que Obama mentía cuando dijo en su declaración de la Casa Blanca que “rápidamente tomamos conocimiento de que los ataques del 11 de septiembre fueron perpetrados por Al Qaida”.

Nada muy serio se ha probado desde aquel entonces. Se habla mucho de la supuesta confesión de Bin Laden, pero eso es como decir que yo confieso haber ganado el maratón de Boston. Es como jactarse de haber hecho algo que, uno cree, constituye un gran mérito.

Hay también mucha discusión en los medios acerca del enojo de Washington con Pakistán por no haber entregado a Bin Laden, aunque con seguridad existen elementos dentro de las fuerzas militares y de seguridad que sabían acerca de su presencia en Abbottabad.

Menos se dice acerca del enojo de Pakistán, por la invasión norteamericana en su territorio para llevar a cabo un asesinato político. Ya de por sí, el fervor antinorteamericano es muy fuerte en Pakistán, y acontecimientos como éste no hacen más que exacerbarlo. La decisión de arrojar el cuerpo al mar ya debe estar provocando tanto furia como escepticismo en gran parte del mundo musulmán.

Podríamos preguntarnos cómo reaccionaríamos si comandos iraquíes aterrizaran en la casa de George W. Bush, lo asesinaran y arrojaran su cuerpo al océano Atlántico.

No quedan dudas de que sus crímenes exceden ampliamente a los de Bin Laden, y sin embargo no es un “sospechoso”, pero sí quien daba las órdenes para cometer “crímenes internacionales que difieren de otros crímenes de guerra que contienen todo el daño acumulado” (citando al Tribunal de Nuremberg) por el cual los nazis fueron ejecutados: los cientos de miles de muertos, millones de refugiados, la destrucción de un país y un conflicto sectario que se ha propagado por el resto de la región.

Mucho hay para decir acerca de Bosch, quien hace poco murió en paz en Florida, con su referencia a la doctrina Bush, de que las sociedades que albergan terroristas son tan terroristas como ellas, y que en consecuencia deberían ser tratadas como tales.

Parecía que nadie se daba cuenta de que lo que Bush en realidad estaba pidiendo era la invasión y destrucción de Estados Unidos y el asesinato de su presidente criminal.

Lo mismo con el nombre, Operación Geónimo. La mentalidad imperial es tan profunda, a lo largo de toda la sociedad occidental, que nadie puede percibir que de esa manera glorifican a Bin Laden, al identificarlo con la resistencia corajuda contra los invasores genocidas.

Es lo mismo que bautizar a nuestras armas de destrucción masiva como las víctimas de nuestros propios crímenes: Apache, Tomahawk. Es como si la Luftwaffe les spusiera a sus aviones de guerra “Judío” o “Gitano”.

Hay mucho más por decir. Pero aun los hechos más obvios deberían proveernos una buena razón para pensar en ellos.

8 mayo, 2011 Posted by | AL QAEDA | , , | Deja un comentario

EEUU El cuarto Reich

EEUU El cuarto Reich

Opinión – 15/11/2002 0:00 – Autor: Victor Thorn – Fuente: Babel Magazine *
El cuarto Reich
El cuarto Reich

La familia Bush y el precio de la sangre vertida por los nazis

¿Se han preguntado alguna vez cómo, Adolfo Hitler, un artista miserable que vivía en asilos de noche, pudo convertirse en el dios y fuhrer preeminente de Alemania en los años 30 y 40? Lo que quiero decir es que: ¿Cuantos casi-sin-techo conocen que les haya caído encima tal suerte? Podrían conocer cuántos quisieran, el fenómeno nazi fue todo menos casualidad.

Al contrario, fueron los banqueros de Wall Street (entre otros) quienes fueron los financieros ocultos de esta fulgurante ascensión hacia el poder. Lo que es aún más deplorable es el hecho de que la familia de nuestro actual presidente formaba parte de las personas que han financiado la maquinaria de guerra nazi, mientras sacaban enormes ganancias.

Los autores Webster G. Tarpley y Anton Chaitkin, en “George Bush: The Unauthorized Biography ” (GB : una biografía indeseable), resumen la situación tal como sigue: “Al decidir que Prescott Bush [el abuelo de George W. Bush] y los otros directores de la Union Banking Company (UBC)eran legalmente PRESTA-NOMBRES PARA LOS NAZIS, el gobierno eludía el problema histórico más importante: ¿En qué medida los nazis de fueron pagados, armados y adiestrados por las camarillas de Nueva York y de Londres, uno de cuyos directores ejecutivos era Prescott Bush?”

Así pues, antes de entrar en los elementos esenciales de este artículo, empezaré diciendo que lo que van a leer aquí, no tiene nada de un scoop. Está ya disponible al principio de toda una serie de fuentes y no se vayan a imaginar que voy a desbrozar nuevos terrenos. Mi objetivo es más bien sacar un resumen de la forma en que los servicios de información holandeses y los expedientes del gobierno norteamericano confirman sin ninguna duda “los lazos directos entre Prescott Bush, la familia Thyssen y las ganancias de muerte sacadas de “nuestra” Segunda Guerra mundial.

Estas ganancias fueron amontonadas vía UBC, en el seno de la cual Prescott Bush y su suegro, George Herbert Walker, unieron sus fuerzas en compañía del industrial alemán Fritz Thyssen y financiaron Adolfo Hitler antes y durante la Segunda Guerra mundial.

Ahora bien, aunque un gran número de otras sociedades ayudaron a los nazis (como la Standard Oil y la Chase Bank de Rockefeller, así como grandes constructores de automóviles norteamericanos), los intereses de Prescott Bush fueron mucho más profundos y siniestros. No solo los lazos financieros estaban más implicados, sino también los lazos de negocios.

Lo que trato de decir es esto: una parte importante de los cimientos financieros de la familia Bush fue constituida por medio de su ayuda a Adolfo Hitler. ¿Se pueden imaginar las ramificaciones de semejante afirmación? El actual presidente de los Estados-Unidos, así como su padre (antiguo presidente, vicepresidente y director de la CIA) llegaron a la cumbre de la jerarquía política norteamericana porque su abuelo y padre y su familia política habían ayudado y alentado a los nazis.

Las preguntas que quisiera plantear ahora son las siguientes:

1) ¿Por qué el presidente Bush no quiere admitir estos crímenes familiares?

2) ¿Por qué los medios de comunicación no le interrogan directamente sobre estos crímenes horribles?

Naturalmente, algunos pueden no creer que la familia Bush ayudó directamente a los alemanes, lo que constituía en esencia una traición contra su propio país. Pero es la triste verdad. Para probarlo, empecemos por el principio. En 1922, W. Averell Harriman, este despreciable magnate del ferrocarril, fue a Berlín con el fin de entrevistarse con los miembros de la familia Thyssen y de fundar una filial bancaria. ¿Y quien se convirtió en el presidente de este banco? George Herbert Walker, el suegro de Prescott Bush. Dos años más tarde, en 1924, la UBC fue creada con vistas a unir sus fuerzas a la “Bank voor Handel en Scheepvaart” (Banca del Comercio y de la Navegación) de Fritz Thyssen. ¿Y quién fue nombrado para dirigir directamente la UBC? Y aún mejor para Prescott Bush, se produjo el hecho de que George Herbert Walker le echó una mano increíble, en 1926, catapultándolo al cargo de vicepresidente y socio de negocios en la Brown Brothers Harriman. ¿Y quién llevó Prescott con él en esta empresa? Un puñado de sus antiguos amigotes de clase de Yale pertenecientes a la Skull&Bones. Además Prescott Bush era uno de los siete accionistas de la UBC.

Aquí, quizás podrán pensar: ¡bonito negocio! Nada parece salirse de lo común. No hay nada de más que en los negocios corrientes. Pero las apariencias pueden ser engañosas, como vamos a ver dentro de poco. Es que, justo a finales de esos Años Locos que fueron los años 20, se produjo algo que, cuando se ve en el contexto de Prescott Bush, pone todo en su propia perspectiva.

Una vez más citemos a los autores Tarpley y Chaitkin en su “Biografía indeseable”: “El gran crac financiero de 1929-1931 conmovió a Norteamérica, Alemania y Gran Bretaña, debilitando todos los gobiernos. Asimismo volvió muy diligente a Prescott Bush, más deseoso aún de hacer todo lo necesario para guardar su nuevo puesto en el mundo. Fue durante esta crisis que ciertos anglo-norteamericanos decidieron la instauración del régimen hitleriano en Alemania.”

¿Y quién iba a ser uno de los personajes clave para iniciar el relevo de la guardia en Alemania? El socio de la familia Bush, Fritz Thyssen. Aquí sería oportuno ver un poco más de cerca el tipo de personas que frecuentaban los Bush. Fritz Thyssen fue el primero en hacer arrancar el partido nazi recién constituido dándole 25.000 dólares en medio de los años 20. En 1931, se afilió al partido nazi y se convirtió pronto en un amigo íntimo de Adolfo Hitler. En el transcurso de los años, Thyssen acabó convirtiéndose en “el primer y más importante financiero de Hitler” y se convirtió en uno de los personajes preponderantes en su ascenso hacia el poder. Thyssen estaba fascinado por Hitler, y se jactaba de ello. “Me di cuenta de su talento de orador y de su capacidad de dirigir a las masas. Sin embargo, lo que más me impresionó, era el orden que reinaba durante sus mítines, la disciplina casi militar de sus seguidores.”

En septiembre de 1932, Thyssen invitó a un cuadro de las industrias alemanas a entrevistarse con Hitler y todo fue como una seda después de que Hitler respondiera a cada pregunta a su “entera satisfacción”. Thyssen estaba tan entusiasmado en sus elogios y en su apoyo que pronto escribió un libro titulado: “I Paid Hitler” (Financié a Hitler) donde explica claramente el papel que jugó en el nazismo desde octubre de 1923.

Fritz Thyssen utilizó asimismo su influencia poniendo en marcha el “German Steel Trust” (Consorcio siderúrgico alemán), fundado en 1926 por el gran mandamás de Wall Street, Clarence Dillon. ¿Y quién fue uno de los ayudantes de Dillon en este proyecto? El padre de Prescott Bush, Sam Bush. Por consiguiente, Fritz Thyssen se convirtió en uno de los hombres preponderantes de la maquinaria de guerra alemana debido a su situación en el German Steel Trust.

Su familia poseía igualmente un montón de bancos (a escondidas, por supuesto) que permitían a los Thyssen transferir su dinero de Berlín a Holanda, luego de allí a Nueva York. De esta forma, cuando la Segunda Guerra Mundial llegó a su fin, no se verían obligados a renunciar a sus ganancias. Pero, me estoy adelantando. Como pueden ver, durante los años veinte, la familia Thyssen instaló tres bancos extremadamente importantes:

1) La “August Thyssen Bank – Berlín

2) La Bank voor Handel en Scheepvaart – Países Bajos

3) La Union Banking Corporation (UBC) – New York City

Aquí ya empezamos a orientarnos. ¿Por qué? Porque los Thyssen obtuvieron su financiamiento inicial a partir de dos sitios lo que les permitiría lanzar sus operaciones de instalación de una maquinaria de guerra: estos dos “sitios” eran la Brown Brothers Harriman y la UBC. ¿Y quiénes eran los personajes claves de estos dos sitios? ¡George Herbert Walker y Prescott Bush! Así pues, la UBC fue creada para transferir fondos entre Manhattan y Alemania por vía de las bancas holandesas de Thyssen. En esta tentativa, los Thyssen obtuvieron la asistencia de la familia real holandesa que cooperó para esconder sus cuentas en toda una serie de bancos holandeses. Este detalle es importante, ya que el agente principal de estas operaciones fue el príncipe Bernhard en persona.

¿Y qué iba a crear luego? Respuesta: ¡el infame grupo Bilderberg, en el curso de los años 50*!

Desde entonces, la UBC se convertiría en un canal secreto para el dinero nazi, ya que salía de Alemania hacia los Estados Unidos, pasando por los Países-Bajos.

Y cuando los nazis tenían necesidad de renovar sus provisiones, la Brown Brothers Harr volvía a mandar sus fondos directamente hacia Alemania. ¿Empiezan a entender como funcionaban estas operaciones?

La UBC recibía el dinero desde los Países Bajos y la Brown Brothers Harriman lo reenviaba. ¿Y quién formaba parte de la dirección de estas dos compañías? ¡Bingo! ¡Prescott Bush en persona, el primer blanqueador de dinero de los nazis!

Sus operaciones eran tan flagrantes y tan chocantes para los norteamericanos que el 10 de octubre de 1942, el gobierno norteamericano ordenó la incautación de todas las operaciones bancarias nazis en New York City, cuyo responsable no era otro que Prescott Bush. La UBC, dirigida por Prescott Bush, fue acusada, bajo la “Ley que rige el comercio con el enemigo” et todos sus haberes visibles fueron incautados. ¿Y se acuerdan de quien he citado como propietario de todos estos haberes? No había más que siete personas: Prescott Bush, tres financieros nazis y tres norteamericanos.

Pero las medidas enérgicas no iban a terminarse ahí, ni mucho menos. El 26 de octubre de 1942, el gobierno ordenó la incautación de otras dos sociedades de primera fila, dirigidas por Prescott Bush por cuenta de la sociedad bancaria Harriman:

1) La Holland-America Trading Corporation (Sociedad de comercio holandesa-norteamericana.)
2) La Seamless Steel Equipment Corporation (Sociedad de equipos de acero continuo).

Luego, el 11 de noviembre de 1942, otra sociedad dirigida por Prescott Bush y George Herbert Walker fue embargada, por la misma “Ley sobre el comercio con el enemigo”, la Silesian-American Corporation. No sé si van a estar de acuerdo, pero si nuestro gobierno fue hasta ese extremo para poner término a las operaciones de la familia Bush, me parece que era porque estaba implicada en asuntos particularmente dudosos.

John Loftus, que he citado el principio de este artículo, ha dicho de esta situación infamante: “Es ya de por sí malo que la familia Bush ayudara a recoger dinero de Thyssen para lanzar a Hitler en los años 20, pero el hecho de conceder ayuda y apoyo al enemigo en tiempo de guerra, es una traición. La banca de Bush ayudó a los Thyssen a manufacturar el acero nazi que mató a soldados aliados.”

Tarpley y Chaitkin, en “George Bush: una biografía indeseable”, lo dicen más secamente: “La fortuna de la familia del presidente fue principalmente un resultado del proyecto Hitler.”

¿Aún no están convencidos? Pues bien, ¿qué dicen de esto? La UBC, dirigida por Prescott Bush, y en cooperación estrecha con el German Steel Trust de Fritz Thyssen, intervino en la maquinaria de guerra nazi en las proporciones siguientes:

– 50.8% hierro de primera colada o fundición

– 41.4% hierros planos universales

– 36% hierros planos pesados

– 38.5% acero galvanizado

– 45.5% conductos y tubos

– 22.1% hilo

– 35% explosivos

Todos los materiales señalados aquí arriba son necesarios para construir blindados, aviones de combate, cañones y bombas – así por encima, un tercio de toda la máquina de guerra alemana y todo ello financiado no solo por un nazi declarado como Fritz Thyssen, sino también por la familia Bush.

Sea como sea, si no están aún bastante asqueados, hagamos un pequeño salto de algunos años. La guerra termina en 1945 y Fritz Thyssen muere en 1951. A su muerte, los restantes accionistas de la UBC liquidaron sus haberes (se trataba de los mismos haberes congelados por el gobierno en 1942 bajo el peso de la “Ley norteamericana sobre las incautaciones y custodias de los haberes extranjeros” y que no fueron restituidos antes de 1951). ¿Y adivinen quien fue uno de sus beneficiarios? ¡Justamente Prescott Bush! ¿Y cuánto dinero recibió? 1,5 millones de dólares. Como por casualidad, el señor Bush tomó posesión de este dinero y lo consagró directamente a poner en marcha nuevos negocios. Qué suerte, ¿no? Aún peor, los amigos de Prescott Bush (los mismos traidores de Wall Street que financiaron a Hitler) son igualmente los mismos que luego iban a catapultar a George Bush senior al puesto de director de la CIA en los años 70 e instalarle, a él y a su hijo, en la Casa Blanca. Ahora entenderán porqué Dan Rather y el New York Times no les entregan este tipo de información.

Para confirmar los detalles arriba mencionados, salieron a flote nuevas informaciones en 1996, provenientes de tres fuentes distintas:

a) El periodista holandés Eddy Roever,
b) los informes confidenciales liberados por la “Ley norteamericana sobre la libertad de información” y
c) los “archivos sobre los embargos y la custodia de los haberes extranjeros”. Las informaciones provenientes de estas fuentes dan una imagen aún más repugnante de la situación.

Parece que la UBC en era propiedad de los Thyssen. Por consiguiente, las principales facilidades bancarias de la familia Bush estaban en manos de uno de los nazis más notorios de todos los tiempos, y que, además, ¡era su patrón! La gran cuestión aquí está en saber si Prescott Bush era bien consciente de sus lazos con los nazis y de sus manejos de negocios. Vistas todas las informaciones proporcionadas en este artículo, diría que como director de la UBC era de su responsabilidad supervisar cualquier inversión, incluidas las personas que las hacían y sus destinos.

Otra observación interesante, es que la familia Rockefeller invirtió también sumas extraordinarias en la maquinaria de guerra nazi. Se comprueba que la UBC fue un elemento esencial en el blanqueo del dinero sucio proveniente de las inversiones de la familia Rockefeller en Alemania, durante la guerra. Este guión se vuelve más interesante cuando descubrimos que la banca de los Rockefeller -la Chase Manhattan- acabó siendo propietaria del 31% del grupo Thyssen después de la Segunda Guerra mundial. Este detalle es muy importante ya que el TBC (el grupo Thyssen) es la primera sociedad industrial de Alemania de nuestros días y vale 50 mil millones de dólares.

El grupo es tan grande que incluso ha recogido la familia Krupp, otros infames proveedores de armas de los nazis. En sí, el grupo constituye una de las más ricas sociedades del planeta y ¿de donde viene el dinero de sus comienzos? ¡De los nazis!

Tenemos luego los lazos con las tres principales organizaciones comerciales secretas del planeta. El príncipe Bernhard, que fundó Bilderberg, permitió a la familia Thyssen blanquear su dinero vía Holanda, mientras que los Rockefeller se hacían con cerca de un tercio del control de los intereses de Thyssen (fue David Rockefeller quien fundó la comisión trilateral). Y, finalmente, la Brown Brothers Harriman y la UBC, por medio de las cuales el dinero nazi era encaminado hacia los Estados Unidos, fueron fundadas principalmente por los miembros de la cofradía Skull&Bones de Yale, la mayor parte de los cuales fueron los instrumentos de la creación del Consejo de Relaciones extranjeras (CFR). ¿Empiezan a entender como todas estas organizaciones están interconectadas cual tentáculos de un pulpo gigante?

Para terminar, en cuanto a lo que concierne la familia Bush, hemos hablado en este artículo de la manera en que su fortuna fue constituida a costa del dinero de la sangre derramada por los nazis. Además, en un artículo anterior que había redactado (ver Babel n°58), habíamos descubierto que la familia Bush sacó provecho asimismo de relaciones de negocios con la familia de Bin Laden y esto en el curso de los últimos treinta años, y ambas pertenecían al Carlyle Group. Sabiendo esto, ¿por qué tipo de fidelidad y de decisiones va a optar George W. Bush? ¿Las que benefician a los simples ciudadanos de los Estados Unidos o las preconizadas por sus hombres marionetas? Si quieren mi opinión estamos cociendo a fuego lento serios problemas.

* Nota del traductor del inglés al francés: el siniestro grupo Bilderberg del que forma parte Mia De Vits, presidente de la FGTB. ¡Pues sí!
* 20 de octubre 2002 – Contracorriente: vallseca@arrakis.es –
Traduce y difunde de: “jm.flemaliu”

3 mayo, 2011 Posted by | ARTÍCULOS de OPINIÓN, CRIMENES EEUU, DENUNCIA, EDITORIAL | , , , | Deja un comentario

Activistas quieren acusar de torturas a Bush si sale de EEUU

Reuters

Varios grupos de activistas prometieron el lunes que el ex presidente de EEUU,George W. Bush, se enfrentará a un proceso legales por tortura en su contra en cada viaje que haga fuera de Estados Unidos.

Varios grupos de defensa de los derechos humanos tenían previsto iniciar el lunes un proceso penal contra Bush en Suiza, antes de que diese una conferencia ante una organización benéfica judía en Ginebra el próximo 12 de febrero. La organización canceló su discurso la semana pasada, aludiendo motivos de seguridad.

Pero el Centro por Derechos Constitucionales, fundado en Nueva York, y el Centro Europeo para Derechos Humanos y Constitucionales publicaron lo que describieron como una “acusación” preliminar para juzgar a Bush en el extranjero por la supuesta tortura de sospechosos de terrorismo bajo custodia estadounidense.

“Este documento no pretende servir como una presentación comprensible de todas las pruebas contra Bush por tortura, sino que representa los aspectos fundamentales del caso en su contra, y un análisis legal preliminar de responsabilidad por torturas, y una respuesta a ciertas defensas anticipadas”, indicó el texto.

Los cargos de los que le acusan, incluidos en un documento de 42 páginas, alega torturas a través los programas de interrogatorio de la CIA para los detenidos, aprobados por Bush, utilizando métodos como el ahogamiento simulado, la privación de sueño, posiciones forzadas y confinar a los detenidos a una celda oscura.

“Nuestro análisis puede modificarse muy deprisa para un demandante y país concreto. Así que si decide dejar Estados Unidos en el futuro, en cuanto lo sepamos tendremos una demanda cumplimentada”, explicó a Reuters Katherine Gallagher, abogada del Centro para los Derechos Constitucionales.

PONER A BUSH SOBRE AVISO

“Esta es nuestra forma de ponerle sobre aviso”, dijo, añadiendo que hay rumores de que el ex presidente podría ir a Canadá en octubre.

Su viaje a Suiza habría sido el primero desde la publicación de las memorias de Bush, “Decision Points”, publicadas el pasado noviembre y en las que admite haber ordenado ahogamientos simulados. El republicano defendió con vehemencia esta técnica como un elemento clave para evitar una repetición de los ataques contra EEUU del 11 de septiembre de 2001.

“Por desgracia, aún no hemos visto ninguna investigación sobre su admisión en EEUU, mucho menos un procesamiento. Cuando tienes una admisión tan flagrante e inequívoca de la autorización de tortura, no puedes salir impune”, afirmó Gallagher.

La mayoría de los expertos en derechos humanos consideran el ahogamiento simulado como una forma de tortura, prohibida por la Convención sobre Tortura, un acuerdo internacional que prohíbe la tortura y otras formas crueles o inhumanas de tratamiento denigrante o castigo. Suiza y EEUU están entre los 147 países que han ratificado el acuerdo, de 1978.

Las dos ONG señalaron que Bush no tendría inmunidad ante un proceso judicial pese a haber sido jefe de Estado. Sin embargo, las autoridades suizas señalaron la semana pasada que el estadounidense disfrutaría de “una cierta inmunidad diplomática” en Suiza.

La ley suiza requiere que un acusado de tortura esté en tierra suiza antes de que pueda abrirse una investigación preliminar, de modo que los grupos humanitarios decidieron no presentar su acusación en Ginebra. La demanda, señalaron, habría sido en representación de dos víctimas de tortura en la prisión de bahía de Guantánamo.

Estas dos personas fueron identificadas como Sami El Hadjj, ex periodista de Al Jazira y que estuvo detenido en Guantánamo, y un hombre paquistaní que permanece en la base naval estadounidense, transferido desde un centro secreto de detención.

“Bush es un torturador y merece que se le recuerde como tal”, indicó en un comunicado Gavin Sullivan, experto antiterrorista en el Centro Europeo para los Derechos Humanos y Constitucionales, con sede en Berlín.

“Él tiene la responsabilidad última de haber autorizado la tortura de miles de personas en lugares como Guantánamo y ‘puntos negros’ secretos de la CIA en todo el mundo”, afirmó.

Las citas de la acusación proceden de informes separados del Inspector General de la CIA y del Comité Internacional de la Cruz Roja, que detallan el empleo de las mismas técnicas.

La Cruz Roja, una agencia humanitaria neutral, indicó en un informe de 2007 que fue filtrado que estas técnicas pretendían socavar la dignidad humana y en muchos casos produjeron grave dolor físico y mental. Representantes de Cruz Roja Internacional visitan a detenidos de Guantánamo, incluyendo a Jalid Sheij Mohamed, el supuesto artífice de los atentados del 11 de septiembre.

Amnistía Internacional dice que Bush puede ser procesado en cualquier país por autorizar torturas

domingo, 6 de febrero, 08.41

EFE

Londres, 6 feb (EFE).- Amnistía Internacional (AI) dijo hoy que el ex presidente estadounidense George W. Bush puede ser procesado en cualquier país tras admitir públicamente el pasado noviembre que había autorizado las torturas en los interrogatorios de los servicios de seguridad de Estados Unidos.Seguir leyendo el arículo

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Bush acaba de cancelar una visita privada a Suiza, prevista para la próximo semana, en medio de las presiones de grupos de activistas que habían convocado protestas y pedido al Gobierno suizo que abriera un proceso judicial contra el ex mandatario, según la prensa helvética.

AI entregó el pasado viernes un extenso informe a la fiscalía y Gobierno suizos en el que les pedía que detuvieran a Bush si viajaba al país e investigaran su papel en la ejecución de torturas.

En ese dossier, recordaban el compromiso de Suiza en la prevención de la tortura y señalaban los puntos de la legislación internacional que forzaban al país helvético a actuar contra el ex presidente, incluyendo además centenares de documentos públicos que ilustraban las supuestas infracciones cometidas por los servicios de seguridad estadounidenses.

AI afirmó hoy que, dado que la Administración de EEUU ha desoído sus repetidos llamamientos para que se investigue a Bush, “la comunidad internacional debe tomar cartas en el asunto”.

“Bush afronta una investigación y posible procesamiento criminal por su responsabilidad en torturas y otros delitos bajo la legislación internacional, particularmente en cualquiera de los 147 países firmantes de la Convención de la ONU contra la tortura”, según un comunicado de AI.

En declaraciones a EFE, Matthew Pollard, que elaboró el informe entregado a las autoridades suizas, señaló que la situación cambió cuando el pasado noviembre Bush “admitió en televisión y en sus memorias, sin disculparse, que él personalmente había autorizado la técnica de tortura denominada ‘waterboarding”.

Este procedimiento, conocido como “submarino” o “asfixia simulada” en otros países, consiste en someter al detenido a la asfixia por inmersión o arrojándole agua por la nariz y la boca.

Pollard señaló que desde el 2004 AI reclama a las autoridades estadounidenses que abran una investigación criminal que llegue a las altas instancias del Gobierno, de acuerdo con las numerosas pruebas de torturas y violaciones de la legislación internacional cometidas bajo la Administración de Bush.

Sin embargo, aunque se procesó a soldados de bajo rango por el caso de las torturas en la cárcel iraquí de Abu Ghraib, nunca se abrieron investigaciones sobre la responsabilidad de los altos cargos.

Según Pollard, “la admisión pública (de Bush) de que autorizó actos de tortura” cambia la situación y permite que tanto en los Estados Unidos como en el extranjero pueda procesársele a él directamente.

Amnistía subraya que los países suscriptores de las convenciones contra la tortura tienen la obligación de investigar, detener si es necesario y, si hay pruebas, procesar o extraditar a sospechosos de la comisión o autorización de esos malos tratos.

“Lo que está claro -declaró Pollard- es que, tras su confesión, cualquier país al que viaje (Bush) ahora tendrá la obligación de detenerle según la convención de la ONU sobre tortura”.

El secretario general de Amnistía, Salil Shetty, señaló hoy que hasta ahora no ha habido “ningún ajusticiamiento por los delitos cometidos en el programa de detenciones secretas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), autorizados por el entonces presidente George W. Bush”

 

8 febrero, 2011 Posted by | INTERNACIONAL, NOTICIAS | , , , , , , , | Deja un comentario