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La cara oculta de las noticias

Suiza revela las cuentas multimillonarias de los dictadores árabes

Suiza revela las cuentas multimillonarias de los dictadores árabes

Muamar el Gadafi tiene allí 281 millones de euros, el expresidente egipcio, Hosni Mubarak 320, y el depuesto presidente tunecino, Ben Ali, 47

REUTERS – Ginebra – 03/05/2011

Suiza ha encontrado 280.853.000 euros en activos potencialmente ilegales del dictador libio Muamar el Gadafi y su círculo cercano, según ha anunciado el Ministerio de Exteriores suizo.

La cifra languidece comparada con los 319.860.000 euros que guardaba en el país transalpino el depuesto presidente egipcio, Hosni Mubarak, que hace que incluso los 46.808.800 localizados por las autoridades a nombre de Zine el Abidine Ben Ali, el expresidente tunecino que se vio obligado a dejar el poder el 14 de enero, parezca una menudencia.

Lo que ocurría, de acuerdo a la ministra de Exteriores suiza, Micheline Calmy-Rey, es que no tenían “muy buenas relaciones con este régimen”.

“Estas cantidades están congeladas en Suiza de acuerdo a las órdenes de bloqueo del Gobierno en relación a activos potencialmente ilegales”, ha explicado el portavoz de Exteriores, Lars Knuchel.

Los nuevos responsables de Túnez y Egipto tras las caídas de sus dirigentes están en contacto con las autoridades judiciales helvéticas sobre sus peticiones formales para que les sean devueltos los fondos y las propiedades congeladas, como ha relatado Knuchel.

En el caso de Libia, donde las revueltas populares contra Gadafi han acabado en conflicto armado con intervención de la OTAN, todavía no se ha iniciado ninguna conversación al respecto, aunque algunos países han pedido que los fondosse utlicen parafinanciara los rebeldes.

Suiza había anunciado previamente que congelaría cualquier activo relacionado con los tres dictadores magrebíes, para lo que entidades financieras y otras instituciones han debido informar a las autoridades.

Según los documentos que han facilitado, las cantidades eran bastante “estables”. Knuchel no ha dado detalles, sin embargo, sobre los bancos o los cantones (estados suizos) en los que tenían sus cuentas o sus propiedades inmobiliarias.

Gadafi negó tener dinero en Suiza

El Ministerio de Exteriores libio negó recientemente que Gadafi tuviese cuentas en Suiza o en ningún otro paraíso fiscal. Lo cierto es que en 2008 las relaciones entre Libia y el país helvético se tensaron por un incidente protagonizado por Hanibal, uno de los hijos del dictador. Ginebra le detuvo por abusar de dos empleados domésticos, aunque los cargos fueron retirados tras un acuerdo secreto entre las partes.

En represalia, Libia sacó más de 390.000 millones de euros de los bancos suizos, detuvo la exportación de petróleo al país y retuvo durante más de un año a dos hombres de negocio suizos.

Suiza se está esforzando últimamente por mejorar su imagen como paraíso para fondos de dudosa procedencia. Ha congelado fondos del depuesto presidente de Costa de Marfil, Laurent Gbagbo, del filipino Ferdinand Marcos y del nigeriano Sani Abacha, adelantándose a los tribunales internacionales.

En el sumario de este último, aunque el proceso legal duró entre cuatro y cinco años, devolvieron al país más de 624 millones de euros. Ahora, han comenzado las diligencias para restituir a Haití los fondos de Jean-Claude Duvalier, congelados desde 1986.

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4 mayo, 2011 Posted by | DENUNCIA, ECONOMIA, NOTICIAS, revueltas islam | , , | Deja un comentario

¿ Qué pasa con las fortunas congeladas a los dictadores?

¿ Qué pasa con las fortunas congeladas a los dictadores?

Publicado por WEB DE PROMOCIÓN ALTERNATIVA en 03:16
el dinero congelado de los ‘cleptócratas’
La nueva edad de hielo
AHMED JADALLAH / REUTERS

Gadafi, Mubarak, Ben Alí… cuando los déspotas pierden el poder, los bancos internacionales se apresuran a congelar sus cuentas en el extranjero. ¿Pero qué significa exactamente ‘congelar’? ¿Y qué pasa después con esas fortunas? ¿Sirve de algo o solo se trata de una medida cosmética? En plena convulsión del mundo árabe, le contamos la trastienda del dinero más sucio.

Se calcula que, en estos momentos, hay congelados en todo el mundo unos 360 millones de euros en cuentas a nombre de tiranos, o bien de sus parientes y colaboradores.

Y puede que sea solo la punta del iceberg. Para organizaciones como Transparencia Internacional, el iceberg ronda los 90.000 millones de euros.
Y no deja de crecer.
El Banco Mundial estima que, solo de África, cada año se desvía a canales oscuros la cuarta parte del dinero público del continente. Es una sangría. 

Repasemos los últimos acontecimientos.

Empezando por Túnez. Karly Curcio, economista de Global Financial Integrity, estima que el dinero que se ha volatilizado en ese país debido a la corrupción y los sobornos supera los 840 millones de euros anuales.
En enero, cinco días después de la caída de Zine el Abidine Ben Alí, el Gobierno suizo congeló todas las cuentas del ex presidente tunecino e hizo lo mismo con los bienes de su esposa y de otros 48 parientes y amigos; entre ellos, su hombre de confianza, Azid Miled.
En Francia, sin embargo, no se tomó ninguna medida contra Azid Miled, porque la ministra gala de Asuntos Exteriores consideraba que no formaba parte de la familia Ben Alí. Claro que a la ministra su relación con Miled -de quien era invitada de lujo- le ha costado el cargo. 

La siguiente ficha del dominó en caer fue Mubarak.

El presidente egipcio podría haberle robado a su pueblo 30.000 millones de euros. ¿Cómo es posible apropiarse de una suma tan fabulosa? «Olvídense de maletines repletos de billetes que salen del país. Ya no se hace así.
Es más sencillo aprovecharse de las transacciones comerciales.
Pongamos que un ministerio compra maquinaria al extranjero por un millón de dólares. En lugar de uno se pagan dos y se acuerda con el proveedor que coloque ese millón en una cuenta bancaria en un paraíso fiscal en Bahamas, Jersey o la isla de Man», explica Nicholas Shaxson, analista de la Chatham House londinense.
«Mubarak, además, tiene fincas, mansiones, yates y negocios en Londres, Singapur y Dubái, además de en Los Ángeles y Suiza. El problema para los investigadores es que la titularidad de estos bienes está oculta por un cinturón de seguridad de testaferros, empresas tapadera, fundaciones, y cuentas de custodia de, como mínimo, cinco niveles.» 

«Pero lo que no podemos perder de vista -subraya Shaxson- es que estamos hablando del expolio de naciones enteras.

Y, por el hecho de congelar unos pocos cientos de millones, Suiza, Wall Street y la City de Londres, que son los principales centros de blanqueo de capitales, no deberían desviar la atención del verdadero asunto: la complicidad de los gobiernos occidentales con el saqueo de los países en vías de desarrollo por parte de sus propias élites. Esas cuentas congeladas son solo unas gotas en el océano.
Lo importante es que cambie el clima de tolerancia hacia ese pillaje, sobre todo en el Reino Unido, cuya influencia en los paraísos fiscales es enorme.»
Así, mientras Suiza anunciaba que congelaba las cuentas de Mubarak nada más ser depuesto, Reino Unido y Estados Unidos -donde los Mubarak concentran la mayoría de sus propiedades- decidieron esperar a que un nuevo gobierno egipcio reclamase los fondos. 

Suiza también ha sido muy rápida a la hora de bloquear las cuentas de Muamar Gadafi, alrededor de 435 millones de euros. Pero otra vez conviene mirar la letra pequeña.

El clan Gadafi tenía depositados unos 4400 millones en el Banco Nacional Suizo en 2008, pero la crisis diplomática entre los dos países a raíz del arresto en Ginebra de Hannibal, uno de los hijos del líder libio, provocó una frenética actividad de transferencias hacia otros países, entre ellos, Italia, por la amistad de Gadafi con Silvio Berlusconi.
La fortuna total de los Gadafi, amasada a lo largo de más de 40 años en el poder de un país que es el cuarto productor de petróleo del mundo, rondaría los 87.000 millones de euros. 

En cualquier caso, Suiza parece dispuesta a lavar menos dinero y limpiar así su reputación. Hasta hace no demasiado tiempo, los dictadores podían sentirse tranquilos en Ginebra y Zúrich.

Unos jóvenes, parientes del clan de Sani Abacha, antiguo dictador militar de Nigeria, se presentaron una vez en un banco suizo para ingresar alrededor de 215 millones de euros. Cuando se les preguntó por el origen del dinero, se limitaron a contestar que procedían del comercio de hollín… y se quedaron tan anchos. 

Pero en los últimos tiempos ha empezado a cambiar.

Suiza ha congelado desde mediados de los años 90 unos 1350 millones de euros en cuentas de potentados extranjeros y ha transferido el dinero a los respectivos gobiernos de origen en Perú, Filipinas, Nigeria, Angola, Kazajistán o México.
Y hace pocas semanas aprobó una ley histórica, llamada ‘Lex Duvalier’, para acelerar el proceso y que rompe con su tradicional secretismo bancario.
Antes de que entrase en vigor, las autoridades extranjeras que reclamaban el dinero estaban obligadas a demostrar el origen ilegal de los fondos depositados en territorio helvético, tarea harto complicada en países Haití o el Congo, cuyos sistemas judiciales se habían hundido durante la dictadura. 

En teoría, el resto del mundo también dispone de instrumentos legales para arruinarle la jubilación a los ‘cleptócratas’.

Naciones Unidas aprobó en 2003 la Convención contra la Corrupción. En ella se estipulaba la congelación de la cuentas de los líderes políticos con fortunas sospechosas. Por ahora han ratificado la convención de la ONU 148 naciones… para alegría de Stuart Gilman, experto en corrupción del Banco Mundial.
Con 30 años de experiencia, puede contar muchas historias. Una de ellas es la de un antiguo dictador africano que fue condenado a diez años de cárcel en su país. Empezó a cumplir su pena por la mañana, por la tarde salió tranquilamente de la prisión para pasar el resto de su vida en la Riviera francesa.
Los viejos contactos funcionaron. «A esta gente no le importan las penas de cárcel -dice Gilman-, pero, si se actúa contra sus cuentas en el extranjero, entonces sí que se ponen muy nerviosos.» 

Pero en la práctica no es nada sencillo echarle el guante al dinero sucio.

Y menos aún devolverlo. Un ejemplo sangrante. En 1997, Suiza congeló 6,2 millones de euros del recientemente fallecido dictador congoleño Mobutu. Las negociaciones para su devolución con el nuevo gobierno, del que formaba parte un hijo de Mobutu, fueron rocambolescas.
El Gobierno congoleño le había prometido a miembros del clan Mobutu entregarles el dinero tan pronto como Suiza lo hubiese transferido. Tras 12 años de gestiones infructuosas, a Suiza no le quedó más remedio que entregar el dinero a la familia del antiguo dictador, un desastre de imagen. 

En cualquier caso, los suizos intentaron negociar, algo que no se puede decir de todos los países:

Francia ha tenido que ser obligada por dos ONG a emprender acciones penales contra los jefes de Estado de tres antiguas colonias europeas: Omar Bongo, presidente de Gabón hasta su muerte, hace dos años; Denis Sassou-Nguesso, de la República del Congo; y Teodoro Obiang, de Guinea Ecuatorial.
El clan Bongo posee en Francia 70 cuentas bancarias y 39 inmuebles por valor de 22 millones de euros.
El congoleño Nguesso y seis de sus parientes tienen 112 cuentas localizadas a su nombre. ¿Por qué las autoridades francesas no investigaron por iniciativa propia? «La respuesta es sencilla: ¡petróleo!», dice la abogada Maud Pedriele-Vaissaière, de la organización Sherpa, dedicada a luchar contra la corrupción. Los dictadores Bongo y Nguesso mantuvieron relaciones muy estrechas con la petrolífera francesa Elf Aquitaine. 

Alemania apenas se ha interesado por el tema y ni siquiera ha firmado la convención de la ONU, al igual que Siria y Arabia Saudí. Familiares del clan Suharto, de Indonesia, depositaron dinero en Alemania. El dinero sigue intacto a día de hoy, pues nadie lo ha reclamado. Suharto estaba considerado como el líder político más corrupto de la historia contemporánea hasta la caída de Mubarak. Estafó a su país alrededor de 25.000 millones de euros.

En cuanto a Estados Unidos, su obsesión es la seguridad nacional. Y sus actuaciones suelen realizarse en el marco de su guerra contra el terrorismo o el narcotráfico. Tras el 11-S, la comunidad internacional adoptó la misma estrategia para ahogar financieramente a posibles terroristas, sin mucho éxito.

La Unión Europea elaboró a finales de 2001 una lista de 75 páginas con nombres de personas y organizaciones sospechosas cuyas cuentas había que congelar. A principios de 2010, un parlamentario alemán se interesó por la cantidad de dinero de organizaciones terroristas que se había congelado; la respuesta: 203 euros y 93 céntimos.
Carlos Manuel Sánchez
 


  • A FONDO

    ALBERTO FUJIMORI
    ‘Rasputín’ y yo
     

  • Presidente de Perú: 1990 a 2000
  • Fortuna: 434 millones de euros
  • Congelados: 35 millones
  • Repatriados: 35 millones
  • Salario del país: 360 euros/mes
  • Un dato: se le condenó por homicidio y secuestro
  • Final: él y su jefe de espionaje, Vladimiro Montesinos, están en la cárcel.

  • FERDINAND MARCOS
    No, sin Imelda
  • Presidente de Filipinas: 1972 a 1986
  • Fortuna: 7200 millones de euros
  • Congelados: 495 millones
  • Repatriados: 495 millones
  • Salario medio del país: 112 euros/mes
  • Un dato: costó 17 años repatriar una parte de su patrimonio en EE.UU. y Suiza.
  • Final: murió en Hawái en 1989.

  • Carlos Manuel Sánchez

    Tiranos de ‘fortuna’

    SUHARTO
    El número uno

  • Presidente de Indonesia: 1967 a 1998
  • Fortuna: 25.000 millones de euros
  • Congelados: 79 millones
  • Repatriados: 79 millones
  • Salario medio del país: 135 euros/mes
  • Un dato: es el Gobernante más corrupto de la historia.
  • Final: no fue juzgado. Alegó mala salud. Murió en 2008 en Yakarta.

  • MOBUTU
    El caprichoso
     

     

  • Presidente de Zaire (Congo): 1965 a 1997
  • Fortuna: 3600 millones de euros
  • Congelados: 4,7 millones
  • Repatriados: 0 euros
  • Salario del país: 11 euros/mes
  • Un dato: iba de compras a París y Nueva York en Concorde
  • Final: murió de cáncer, exiliado en Marruecos, en 1997.
  •  

     


  • 13 marzo, 2011 Posted by | ARTÍCULOS de OPINIÓN, DENUNCIA, ECONOMIA, EDITORIAL | , , | Deja un comentario

    La generación postislamista

    JOSEP BORRELL FONTELLES

    La relación entre Europa y el mundo musulmán es uno de los principales temas de estudio del Instituto Universitario Europeo de Florencia, que tengo el honor de presidir.

    El pasado jueves 10 de febrero enlazamos vía internet con la plaza Tahrir en El Cairo.

    Así pudimos contrastar en vivo los puntos de vista de profesores y estudiantes egipcios con los de los europeos.

    En esos momentos se esperaba que Mubarak hiciese público su abandono del poder.

    Obama lo había anticipado ya, pero todos los dirigentes europeos, entre ellos Zapatero y Barroso, seguían nadando y guardando la ropa, haciendo votos por la democratización y las reformas, pero sin pedir en ningún momento que se fuera el viejo faraón.
    Una de las cuestiones de nuestros interlocutores de la plaza Tahrir era precisamente esta.

    ¿Por qué Europa ha seguido siendo tan condescendiente con Mubarak hasta el final, sin atreverse a decir alto y fuerte que la única salida pacífica, aun llena de interrogantes, era su marcha?

    El desencanto fue enorme cuando la noticia que llegó no fue que se iba, sino que se limitaba a ceder algunos poderes a su vicepresidente.

    Pero al acabar el videodebate, la impresión era que el Ejército, de acuerdo con EEUU, acabaría con el intento de Mubarak de seguir contra viento y marea, como así fue.
    Al Ejército le corresponderá ahora mantener el orden y pilotar la evolución hacia otro sistema.

    En Egipto, todavía más que en Túnez, sólo el Ejército puede cumplir esa función, aunque haya grandísimas diferencias entre ambos casos.

    Durante años los europeos hemos jugado al hipócrita discurso de pedir democracia a nuestros vecinos mediterráneos cuando lo único que realmente nos interesaba era que mantuviesen la estabilidad y nos preservaran del tan temido peligro islamista.

    Aunque fuese al precio de establecer dictaduras brutales y cleptomaniacas.
    Ben Alí y Mubarak se han mantenido gracias al apoyo de los europeos porque los considerábamos, como a tantas dictaduras árabes, un dique de contención del islamismo.

    Pero si el partido de Ben Alí era miembro de ¡la Internacional Socialista!

    El que nos hayamos apresurado a expulsarlo al día siguiente de su huida no hace sino añadir el ridículo al oprobio.
    Ahora la situación se compara con lo ocurrido en 1979 o 1989.

    Es decir, con la revolución que desalojó del poder al sha de Irán o con el hundimiento del sistema dictatorial que mantenía a los países del Este de Europa bajo el imperio soviético. Las dudas y los interrogantes que se abren son enormes, pero creo que ninguna de esas dos referencias históricas es válida.

    Este no es el 1989 del Norte de África. No hay un muro que derribar ni un imperio del que esas sociedades puedan liberarse.

    El problema son ellas mismas. Cada caso es bien particular y dudo mucho de que el efecto dominó afecte a Libia, a Siria o a Arabia Saudí. Y ni siquiera a Marruecos, aunque este país es el eslabón más débil en términos socioeconómicos y debería ser nuestra primera preocupación.
    El modelo de la revolución islamista de hace 30 años tampoco tiene valor explicativo. El riesgo no es reproducir en El Cairo lo que ocurrió en Teherán, con la pérdida de poder e influencia que ello representó para EEUU.

    Pero todos los dictadores musulmanes han sobrevivido haciéndonos sentir este temor.

    Y les hemos comprado la póliza de seguro que nos ofrecían.

    Cuando Bush dijo aquello de conmigo o con los terroristas, Sarkozy lo tradujo en Túnez diciendo que la elección era entre un dictador amigo o un régimen talibán cerca de casa.

    Pero, para nuestra sorpresa, la gran novedad es que cuando se analiza quiénes son los protagonistas de las sublevaciones de Túnez y Egipto está claro que estamos frente a una nueva generación, la generación postislamista.
    Nuestros interlocutores de la plaza Tahrir no se reclaman del islam como sus padres en los ochenta, son pragmáticos y quieren cosas concretas, acabar con la corrupción, disfrutar de la libertad y del progreso.

    No son seculares en el sentido europeo del término, pero trabajan en un espacio secularizado por el desarrollo del individualismo y de los medios de comunicación social.

    La historia está por escribir, pero desde la caída del Muro de Berlín en 1989, la democracia había progresado un poco bastante en todas partes menos en el mundo árabe.

    Y, de repente, ante la sorpresa de las cancillerías europeas, la juventud musulmana expulsa a pedradas a sus dictadores corrompidos y brutales sin que los islamistas hayan jugado ningún papel clave.

    Como dice el profesor O. Roy, titular de nuestra Cátedra de Relaciones Trasmediterráneas, a los islamistas no se les ha visto ni se les espera en Egipto ni en Túnez.

    Más bien están en Pakistán y en los barrios pobres de Europa.

    La ocasión es buena para reconocer que la diplomacia europea había puesto en sordina la defensa de los derechos humanos que decimos practicar y defender, en nombre del “realismo”, los intereses económicos, la estabilidad estratégica y un cierto relativismo político-cultural.
    Nuestros amigos de la plaza Tahrir nos dicen que hay que llamar dictador a un dictador, con tanta más fuerza cuanto más claramente lo sea.

    Por eso me deja tan desconcertado que el mismo día que Mubarak se va, sin que los europeos se lo hayamos pedido, José Bono, presidente de nuestro Parlamento, tenga a bien ir a Guinea a saludar a uno de los dictadores más corruptos y crueles de África para asegurarle que “hay más cosas que nos unen que las que nos separan”.
    ¿De verdad?

    Sería una tremenda tristeza…

    Lo que nos une a Obiang, aparte de un ya irrelevante pasado colonial, es sólo la esperanza de compartir su pastel petrolero.

    Y si eso es más importante que el foso político que nos separa de ese deleznable régimen político, es que realmente no hemos aprendido nada.

    Josep Borrell Fontelles es presidente del Instituto Europeo de Florencia

    Ilustración de Javier Olivares

    15 febrero, 2011 Posted by | 1,-EGIPTO, 1.-ISLAM, revueltas islam | , , , , | Deja un comentario

    De cómo el capitalismo protege a sus dictadores

    De cómo el capitalismo protege a sus dictadores: Vean lo que opinaba el Banco Mundial sobre Túnez en Marzo de 2010
    Mientras las condiciones objetivas de la revuelta se desarrollaban en Túnez (paro, hambre, pobreza, etc.), esto opinaba hace tan sólo nueves meses el Banco Mundial sobre la economía de la dictadura.
    Kaos. Internacional | Para Kaos en la Red | 16-1-2011 a las 14:58
    www.kaosenlared.net/noticia/como-capitalismo-protege-dictadores-vean-opinaba-banco-mundial-sobre-t
    “Es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. Así se dice que hablaban Franklin D. Roosevelt de Somoza, o Kissinger de Pinochet.
    La frase, a la postre, ha quedao como paradigma simbólico del trato benévolo que el capitalismo da a sus dictadores, siempre y cuando respondan a los intereses del Imperio, y se sepan someter adecuadamente a los dictados de las grandes potencias occidentales.

    Son cientos los casos de ejemplos que podríamos encontrar a lo largo de la historia reciente para ratificar este compadreo del capitalismo con el fascismo más sanguinario y con las dictaduras más crueles.

    A fin de cuentas, para el capitalismo, las personas no son más que mercancia cuyo valor se puede medir según lo que de beneficio aporte para las arcas de la burguesía.

    Poco importa si no se respetan los más elementales derechos humanos de la población, si millones de personas son perseguidas, encarceladas, torturadas o asesinadas por los dictadores, si la amplia mayoría social vive en la miseria más absoluta, o si los niños/as mueren en las calles por no tener un plato de comida que llevarse a la boca, o un medicamento con el que curar una enfermedad a todas luces curable.

    Poco importa todo lo anterior si el gobierno de turno, por muy dictatorial que sea, pone la economía de su país al servicio de los intereses económicos de las potencias capitalistas occidentales. Si el capitalismo maximiza el beneficio, el Hijo de Puta es bueno.

    Lamentablemente, volvemos a tener ahora una demostración más que evidente de todo lo dicho.

    Mientras el pueblo tunecino vivía sometido por una cruenta dictadura, y sus condiciones materiales de vida se arrastraban cada vez más hacian una situación sin salida, aumentado el hambre, la pobreza, el desempleo, la falta de oportunidades y la miseria, al punto de que, finalmente, han salido en masa a las calles a derrocar al gobierno dictatorial responsable de semenjante situación, esto era lo que opinaba el Banco Mundial sobre la economía de la dictadura hace apenas nueve meses, concretamente en Marzo de 2010, en un informe cuyo título era, irónicamente, “Túnez expande economía y crea empleo“:

    “Túnez ejemplo en África”

    – “Túnez mejoró su competitividad y duplicó las exportaciones en el transcurso de 10 años”

    – “Túnez aceleró el crecimiento económico con la ayuda de una serie de préstamos para políticas de desarrollo del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF)”

    – “Túnez deberá seguir impulsando la inversión privada y aumentando la productividad para crecer entre 6% y 7% y reducir el desempleo.”

    – “El Banco está comprometido con el nuevo modelo de crecimiento del Gobierno y entregará su apoyo mediante trabajo analítico, asistencia técnica y préstamos para políticas de desarrollo en los años venideros. “

    Quien tenga ojos, que vea. Quien quiera pensar, que piense.

    Que luego hay quien nos intenta convencer, y a una amplia mayoría social incluso es capaz de convencerlos, de que sólo con el capitalismo es posible la democracia, es más, de que democracia y capitalismo son dos elementos unidos en un mismo paquete indisoluble.

    Eso sí, en una cosa les vamos a dar la razón, ojalá acierten y Túnez sea “ejemplo en África”.

    Kaos. Internacional

     

    16 enero, 2011 Posted by | ARTÍCULOS de OPINIÓN, EDITORIAL, INTERNACIONAL | , , , | Deja un comentario