cibernoticias EXPRESS

La cara oculta de las noticias

Grecia al borde del impago tras rozar el coste de su deuda máximos del euro

Grecia al borde del impago tras rozar el coste de su deuda máximos del euro

Grecia al borde del impago tras rozar el coste de su deuda máximos del euro

Yorgos Papandréu, primer ministro griego (Reuters)

@María Benito – 11/03/2011 06:00h

Grecia puede incurrir en el impago de su deuda. Un indicio de ello es que la rentabilidad de los bonos a dos años se ha disparado por encima del 16%, muy cerca de los máximos desde que existe el euro que alcanzó la prima de la deuda helena el 7 de mayo del año pasado, cuando superó el 17%, un nivel difícilmente sostenible con el actual crecimiento económico del país.

Uno de los responsables de Standard&Poor’s ha subrayado que varios países de la eurozona corren el riesgo de rebajas de rating, reconoce que el temido ‘default’ es “una posibilidad”. Y los mercados lo están descontando en el precio que piden por asegurar la inversión en el país mediterráneo y la prima que están demandando por los bonos.

Los CDS (credit default swaps) o seguros de riesgo contra el impago de la deuda de Grecia son los más elevados (1.042 puntos), por encima de los de Venezuela (1.035 puntos), Irlanda (592 puntos), Argentina (590 puntos) o Portugal (502 puntos). Esto significa que el coste de asegurar 10 millones de euros de deuda griega es de 1.042.000 euros. Según los datos de Bloomberg, los derivados indican que existe un 60% de probabilidad de que Atenas incurra en impago en los próximos cinco años.

La rentabilidad de los bonos griegos también se ha disparado a medio y largo plazo. Así, los títulos a 5 años tienen un rendimiento del 14,4% y los de 10 años, del 12,2%. La prima de los bonos a 30 años es del 8,7%. Si al final ocurre un ‘default’ del gobierno heleno, los inversores podrían recuperar sólo entre el 30% y el 50%, explica el responsable de S&P en declaraciones recogidas por Bloomberg.

Hace apenas unos días Moody’s rebajó el rating de Grecia a B1 (bono basura) con perspectiva negativa. La deuda de Grecia ya se encuentra dentro del grado especulativo o “bono basura” y que, además, cuenta con perspectiva “negativa”, por lo que la calificadora de riesgos no descarta nuevas rebajas del “rating” ante la incertidumbre sobre el plan de consolidación fiscal del país y las dificultades para cumplir los objetivos de ingresos previstos

12 marzo, 2011 Posted by | Sin categoría | , , , , | Deja un comentario

Ante el plan Merkel para Europa: hay que romper con la UE y con el euro

Ante el plan Merkel para Europa: hay que romper con la UE y con el euro
Alemania, haciendo ostentación de su hegemonía, ya no busca sólo imponer sanciones automáticas a los países incumplidores del déficit o dar el visto bueno previo a los presupuestos de los Estados antes de que sus Parlamentos los voten.
Felipe Alegría | Para Kaos en la Red | 27-2-2011
www.kaosenlared.net/noticia/ante-plan-merkel-para-europa-hay-romper-ue-euro

ANTE EL PLAN MERKEL PARA EUROPA: HAY QUE ROMPER CON LA UE Y CON EL EURO

El rebrote de la crisis de la deuda pública portuguesa ha puesto de nuevo sobre la mesa la crisis de la deuda de los países periféricos y, en particular, la del Estado español, del que dicen en Davos que es “la cuestión crítica de Europa”: “demasiado grande para dejarlo caer y demasiado grande para salvarlo”.

Portugal   y el Estado español están   a merced de los “mercados” (o sea, la gran banca europea y los fondos especulativos) y   se encuentran –con distintos ritmos- condenados a un “rescate”.

En un intento de evitarlo o, al menos, de retrasarlo y hacerlo “ordenado”, los gobiernos quieren reforzar el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, que ahora mismo es incapaz de hacerse cargo de una crisis de pagos como la española.

Pero Merkel,  la “canciller de Europa” a nombre del capitalismo alemán, exige severas contrapartidas a los países periféricos y a toda la zona euro.

El plan Merkel: otra brutal vuelta de tuerca

Alemania, haciendo ostentación de su hegemonía, ya no busca sólo imponer sanciones automáticas a los países incumplidores del déficit o dar el visto bueno previo a los presupuestos de los Estados antes de que sus Parlamentos los voten.

Fija nuevas condiciones draconianas: así , el alargamiento general de la edad de jubilación, la fijación por ley de los límites de déficit y deuda y la exigencia de que los salarios se liguen a la “productividad” y no al IPC, es decir, reducciones salariales y sustitución de las partidas fijas del salario por las variables. O sea, ganar menos y producir más.

Al mismo tiempo, Merkel plantea que, a partir de 2013, ante la suspensión de pagos de un país, también los bancos y fondos acreedores se tendrán que hacer cargo de una parte de las pérdidas (una “quita”).

Y es que, en los tiempos venideros, van a resultar inevitables las suspensiones de pagos de los países “rescatados”, como Grecia, Irlanda y, en su caso, Portugal o el Estado español. Inevitables porque los brutales planes de ajuste provocan paro masivo y recesión, con la consiguiente reducción de los ingresos públicos, mientras los intereses de la deuda se disparan, hasta que ésta ya no se puede devolver.

El verdadero objetivo del capitalismo alemán es retrasar al máximo este momento y asegurar mientras tanto que sus bancos (que tienen comprometidos más de 500.000 millones -el 20% de su PIB- en deuda de los países periféricos) cobren la mayor parte posible de sus préstamos e intereses y queden lo menos tocados.

La necesidad de romper con la Unión Europea y con el euro

La Unión Europea, comandada por la Merkel, se muestra sin careta como la Europa del capital, determinada a imponer un retroceso de décadas en el nivel de vida   de los pueblos.

Zapatero, como súbdito servil, se ha apresurado a respaldar a Merkel, declarándose   “firme defensor” de sus exigencias. Dos días antes, en la visita de la canciller alemana, decía:“Haremos las reformas porque estamos unidos a un proyecto que se llama Unión Europea y Unión Monetaria, que supone que compartimos moneda y destino”.

Pero su destino es la ruina de la clase trabajadora.

Para impedir la catástrofe no hay otro camino que no reconocer la deuda y romper con la UE y con el euro.

Unas medidas que forzosamente deben ir acompañadas de la expropiación de la banca, un rígido control de los movimientos de capitales, la nacionalización de las empresas estratégicas, la escala móvil de horas de trabajo para que trabajen todos y el establecimiento del monopolio de comercio exterior, con plena consciencia de que los problemas no tienen solución aislados sino junto a toda la clase trabajadora europea, en el avance hacia unos Estados Unidos Socialistas de Europa.

Artículo publicado en Página Roja nº 2, periódico mensual de Corriente  Roja.

28 febrero, 2011 Posted by | ARTÍCULOS de OPINIÓN, ECONOMIA | , , | Deja un comentario

Weber vincula el endeudamiento en la Eurozona con la caída de competitividad

Noticias EFE

Viena, 10 feb (EFE).- El presidente del Bundesbank, Axel Weber, insistió hoy en Viena en que la pérdida de competitividad es uno de las explicaciones de la actual crisis de endeudamiento en varios países de la Eurozona y apostó por que el control del déficit esté anclado en la constitución.
 
“La competitividad de los mejores debe ser el baremo en toda la Unión Monetaria”, indicó Weber durante una conferencia en Viena, aludiendo así a que no basta con establecer una “media” entre los socios europeos, sino que el modelo a seguir es el alemán.
 
El responsable del banco emisor alemán quiso dejar claro la diferencia entre países como Alemania y Holanda, con balances fiscales saneados y aquellos como España, Portugal o Grecia que, dijo, ha tenido un “déficit permanente”.
 
Respecto al futuro, Weber opinó que lo peor de la crisis ya ha pasado y que Europa “está en el camino correcto”.
 
Eso sí, consideró esencial que los Gobiernos reduzcan los niveles de deuda y déficit a los niveles anteriores al inicio de la crisis.
 
En ese sentido, recomendó que el freno al endeudamiento tenga incluso un anclaje constitucional.
 
“La crisis de la deuda del euro no es una crisis del euro, es una crisis de endeudamiento”, especialmente, en algunos países de la unión monetaria, argumentó.
 
El presidente del Bundesbank subrayó que “en ningún caso” la crisis fiscal en esos países es una consecuencia de la crisis económica y afirmó que en el trasfondo se encuentra “una pérdida significativa de la competitividad”.
 
Weber, cuyo nombre se barajaba hasta ahora para suceder a Jean-Claude Trichet al frente del Banco Central Europeo, se refirió a que si esa pérdida de competitividad se prolonga “se pone en cuestión todo el modelo social del país”.
 
 
Sin mencionar casos concretos, el jefe del Bundesbank criticó también lo ocurrido en algunos socios comunitarios que ahora tienen problemas de deuda y que en el pasado fueron destinatarios de inversiones de los países más ricos.
 
“Cuando un capital importado se emplea de forma eficaz, mejora la competitividad”, explicó.
 
Sin embargo, Weber indicó que en algunos países, ese capital “en vez de ser empleado para elevar el potencial productivo, avivó el consumo privado por encima de lo financieramente sostenible con medios propios, o financió un alto déficit público”.
 
Menos claro fue Weber al referirse a sus opciones para sustituir a Trichet. Al respecto, indicó que ha hablado con la canciller alemana, Angela Merkel, y aseguró que no se pronunciará hasta volver a tratar el tema con ella.
 
“Tomaremos las decisiones necesarias en estrecha coordinación”, indicó.
 
Medios alemanes han asegurado que Weber dejará el Bundesbank en 2012 y que no se plantea la posibilidad de asumir la presidencia del BCE.
 
La canciller alemana, la cristianodemócrata Angela Merkel, no ha nominado oficialmente a Weber, conocido por ser defensor a ultranza de la estabilidad de precios y la lucha contra la inflación.

13 febrero, 2011 Posted by | CRISIS, DEUDA, ECONOMIA, ECONOMIA, NOTICIAS | , , , , , , | Deja un comentario

Soros insiste: La crisis de Europa puede conducir a la desintegración del euro

FORO DE DAVOS
Critica los programas de ayuda a Grecia e Irlanda y augura disburbios políticos en la zona euro.
27/01/2011 – 13:57
– FINANZAS.COM
Soros insiste: La crisis de Europa puede conducir a la desintegración del euro

George Soros
El multimillonario inversor y gurú de las finanzas, George Soros, ha dicho hoy en el Foro de Davos y en una entrevista con la BBC que la crisis fiscal en la zona euro puede conducir a una desintegración de la moneda única.
Tal y como explicó el financiero, si bien la crisis está actualmente en camino de ser resuelta a través de una cooperación más estrecha en materia de política fiscal y la creación de un fondo de emergencia para apoyar a los países con dificultades, las consecuencias políticas y económicas de la crisis pueden ser más duraderas.

Así, explicó que algunos países como Grecia e Irlanda –que han de hacer frente a una gran cantidad de deuda- tienen más probabilidad de crecer mucho más lentamente que en otras partes de la zona euro.

“Ahora hay dos Europas, los que tienen y los que no tienen, una Europa de dos velocidades que no es políticamente sostenible” apuntó.
Igualmente sugirió que los problemas de la moneda única podrían derivar en disturbios políticos “que conduzcan a la desintegración”.

También criticó los acuerdos para proporcionar asistencia a Grecia e Irlanda porque no hacen nada para reducir el tamaño de su deuda y señaló una inquietante contradicción:

Mientras que a los ciudadanos irlandeses les gustaría ver refinanciada la deuda de sus bancos nacionales, esta medida dañaría a las entidades de Francia o Alemania, que son tenedores de los bonos irlandeses.

Mäs tarde, en una entrevista en televisión que recoge Bloomberg, Soros indicó que la reestructuración de la deuda europea no puede esperar más allá de 2013 y señaló que no sería justo que los ciudadanos irlandeses cargasen con todo el coste del rescate y las pérdidas de los bancos, sin que los tenedores de bonos lo hagan igualmente.

“Hay un problema sin resolver y no se puede esperar hasta 2013 para atajarlo. Irlanda está dejando claro a Europa que quiere renegociar el acuerdo que ya hizo su gobierno”, ha señalado.

Para Grecia tampoco ha tenido mejores previsiones. “Más bien pronto que tarde tendrá que hacer frente a una reestructuración de deuda que muy probablemente también necesite Portugal”, dijo Soros.

 

28 enero, 2011 Posted by | ECONOMIA, NOTICIAS | , , , , , , , | Deja un comentario

Después de Grecia, Irlanda… Siguen los estragos de la crisis del euro

Después de Grecia, Irlanda…
Siguen los estragos de la crisis del euro
por Jean-Claude Paye*

Están cayendo las fichas del dominó. La crisis financiera irlandesa reproduce el esquema de la que ya tuvo lugar en Grecia y abre el camino a las que vendrán, en Portugal y en otros países. Para pagar sus guerras en Afganistán e Irak, Estados Unidos ha decidido monetizar su deuda pública, o sea encajarle sus propias facturas al resto del mundo. Esa afluencia de liquidez permite a las élites capitalistas devorar presas cada vez más opulentas. Habiendo saqueado ya el Tercer Mundo, ahora pueden emprenderla con el euro. Sin embargo, observa Jean-Claude Paye, lejos de impedir que lo hagan, el Banco Central Europeo las favorece a expensas de los pueblos europeos, a quienes imponen políticas de austeridad.


 


14 DE ENERO DE 2011

Desde
Bruselas (Bélgica)

Herramientas

 Imprimir
 Enviar

Todas las versiones de este artículo:

 français
 Português
 English

Países
 Unión Europea

Temas
 Globalización económica

JPEG - 21.8 KB
Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, y Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal estadounidense: los intereses de las élites capitalistas coinciden, ahora en detrimento de los pueblos europeos.

Una frase que se atribuye a Marx nos enseñó que si la historia no se repite, por lo menos tiene tendencia a tartamudear. Ese diagnóstico ilustra a la perfección el nuevo ataque contra el euro. Ante la crisis irlandesa, los mercados financieros han puesto en escena un guión similar al de la ofensiva contra Grecia [1]. Se trata del desplazamiento de una causa externa: la política monetaria expansionista de la FED (Federal Reserve). De la misma manera, la ofensiva de los mercados tendrá también el apoyo de Alemania.

Al igual que durante los meses de abril y mayo de 2010, el anuncio de una futura inyección masiva de liquidez por parte de la Reserva Federal estadounidense no ha hecho bajar el valor del dólar sino que ha reactivado el asalto especulativo contra la eurozona. Alemania también ha dado origen, en parte, al acelerado incremento de las tasas de interés de las obligaciones irlandesas, así como de las portuguesas y las españolas.

Las recientes declaraciones, pese a todo puramente formales, de Angela Merkel sobre la necesidad de obligar a los acreedores privados a tomar parte, en caso de reestructuración de la deuda de ciertos países de la eurozona, ha acentuado la desconfianza de los mercados hacia los países más débiles.

El objetivo de la FED: una creación ininterrumpida de burbujas financieras

La frase de John Connally, secretario del Tesoro de la administración Nixon en 1971, de que «El dólar es nuestra moneda, pero es problema de ustedes», cobra hoy más actualidad que nunca. Hasta ahora la monetización de la deuda estadounidense le crea menos problemas a Estados Unidos que a sus satélites. El arbusto de la degradación financiera de Grecia ya había bastado para disimular el bosque deficitario estadounidense.

De la misma manera, durante este fin de año la deuda irlandesa eclipsó el anuncio de un nuevo programa de compra masiva de bonos del Tesoro por parte de la Reserva Federal estadounidense. Esta maniobra de «quantitative easing» consiste en hacer bajar las tasas de interés sobre las obligaciones del Estado y debe permitir, a razón de 75 000 millones de dólares, una inyección de 600 000 millones a la economía estadounidense.

La FED ya había introducido una suma de 1 700 millardos [1 millardo = 1 000 millones] de dólares en el circuito económico estadounidense. Este nuevo programa de inyección de liquidez nos demuestra que esa política ha fracasado, puesto que ahora hay que recurrir a una nueva serie de compras. Pero lo más importante es que nos indica que el «quantitative easing» ha dejado de ser una política de carácter excepcional. Ahora parece destinada a mantenerse y se convierte en un procedimiento normal [2].

Contrariamente a lo que declara el Departamento del Tesoro, el objetivo de la creación de moneda a la que recurre Estados Unidos no es permitir que los bancos concedan créditos a los particulares y a las empresas. Dada la coyuntura económica, esa demanda es actualmente reducida y las instituciones financieras disponen de importantes reservas.

Ya hay abundancia de liquidez. Agregar más no resolverá el problema actual, que en realidad reside en la desconfianza de los bancos ante la falta de solvencia de los posibles candidatos a recibir nuevos préstamos, o sea en cuanto a la rentabilidad de sus inversiones.

¿De qué puede servir entonces esta inyección permanente de liquidez en un mercado ya saturado? Para responder a esa pregunta basta con observar los efectos de esa política: formación de burbujas especulativas y alza desmesurada del valor de los activos, afluencia de capitales hacia los países de fuerte crecimiento, como China o la India, y ataques especulativos, sobre todo contra la eurozona.

La política estadounidense de monetización de su deuda pública resulta actualmente poco inflacionista porque gran parte de los capitales está saliendo de Estados Unidos para ir a situarse en los mercados emergentes, razón por la cual no está alimentando la demanda interna en Estados Unidos.
Tampoco provoca una fuerte caída del dólar porque las compras adicionales de activos –oro, materias primas y petróleo– que esa medida está provocando se están efectuando con dólares estadounidenses, lo cual sostiene la cotización de esa moneda. Los especuladores estadounidenses hacen sus compras con su propia moneda, mientras que los «inversionistas» extranjeros, incitados a seguir el movimiento de alza inducido por esa política, están cambiando sus monedas nacionales por dólares para comprar «activos».

El objetivo del BCE: transferir a los bancos los ingresos de los trabajadores

En lo tocante a la Unión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) anunció la continuación de su política de compra de obligaciones soberanas. También ha decidido prolongar su dispositivo de refinanciamiento de los bancos, ilimitado y con una tasa fija, por un nuevo periodo de al menos 4 meses.

Aquí también se hace patente un cambio de actitud: ya no se presenta esa política como un hecho excepcional sino con carácter permanente [3].
La modificación de la política del BCE reside en su compromiso en cuanto a la duración. «En tiempos normales, el BCE compra títulos a corto plazo: 3 semanas, un mes, más raramente 3 meses. Pero, desde la crisis, el BCE se puso a comprar títulos a un año de plazo, algo nunca visto.» [4]

Ese cambio invierte el papel del BCE, que de ser el prestamista a quien se recurre como último recurso pasa a convertirse en un prestamista de primera línea. El Banco Central Europeo funciona así como una institución crediticia.
El BCE ha adquirido hasta ahora bonos sobre la deuda pública por un monto de 67 000 millones de euros [5], esencialmente en títulos de Estados que vienen afrontando dificultades, como Grecia e Irlanda. Estamos por lo tanto muy lejos aún de la compra de 600 000 millones de dólares que hizo la FED.

La política del Banco Central Europeo es diferente, no sólo en el plano cuantitativo sino también en el aspecto cualitativo, ya que esta institución ha decidido esterilizar su inyección de liquidez, disminuyendo en la misma medida los préstamos que efectúa a los bancos privados.

El objetivo del Banco Central Europeo es tratar de retrasar lo más posible una reestructuración de la deuda griega, de la irlandesa y de la portuguesa… porque los grandes bancos europeos están seriamente enfrascados en su propio financiamiento. Se trata, ante todo, de salvar las instituciones financieras y de tratar de que la factura la paguen los trabajadores y los ahorristas.

Para lograrlo, la Unión Europea y los Estados miembros han entregado a los mercados financieros la llave del financiamiento de los déficits. Los Estados tienen que obtener préstamos a través de las instituciones financieras privadas, que a su vez obtienen fondos a bajo precio del Banco Central Europeo.

Aunque la media de los déficits de los Estados miembros de la Unión Europea es del 7%, o sea muy inferior al 11% que déficit de Estados Unidos [6], la Unión Europea ha emprendido una brutal reducción de los gastos públicos.
La Comisión Europea quiere imponer a los países un largo tratamiento basado en la austeridad para volver a una deuda pública inferior al 60% del PIB y ha abierto procedimientos por déficit excesivo contra los Estados miembros. A mediados de 2010 prácticamente todos los Estados de la eurozona estaban sometidos a ese tipo de procedimientos.

La Comisión les ha pedido incluso que se comprometan a volver a situarse por debajo del límite del 3% antes de 2014, sin importar cuál sea la evolución de la situación económica. Los medios previstos para alcanzar esos objetivos no consisten en la imposición de un gravamen a los altos ingresos o las transacciones financieras sino más bien en una disminución del salario directo e indirecto, o sea en aplicar políticas salariales restrictivas y reducir o eliminar sistemas públicos de retiro y de salud.

Complementación entre las políticas de la FED y del BCE

La política monetaria fuertemente expansionista de Estados Unidos consiste en comprar en el mercado secundario obligaciones soberanas a mediano y largo plazo, de 2 a 10 años, para que las nuevas emisiones que debe hacer la FED encuentren quien las adquiera a una tasa de interés relativamente poco elevada, o sea soportable para las finanzas públicas estadounidenses.

Esa política no sólo es la que conviene a los intereses del capital estadounidense sino que corresponde además a los intereses del capitalismo multinacional. Es el principal instrumento de una práctica de tasas de interés muy bajas, por debajo del nivel real de la inflación. Se trata de permitir, no sólo a Estados Unidos sino también a Europa y Japón, que puedan enfrentar su montaña de deudas aplicando tasas mínimas.

Todo aumento del rendimiento de las obligaciones llevaría a esos Estados a la bancarrota. Además, a mediano plazo, esa práctica laxista tendrá un efecto inflacionista que reducirá el valor de esas deudas públicas y disminuirá, en términos reales, la carga que representan.

Dado el lugar tan especial que ocupa el dólar en la economía mundial, la Reserva Federal estadounidense es el único banco central que puede darse el lujo de adoptar ese tipo de política, y sobre todo que puede aplicarla a tan gran escala. Cualquier otra moneda nacional se vería inmediatamente bajo el fuego de los mercados y fuertemente devaluada. La FED es el único banco central que puede darse el lujo de fabricar dinero y lograr que los agentes económicos extranjeros lo acepten.

La monetización de la deuda estadounidense permite, al proporcionar municiones a los mercados financieros, emprender ventajosamente operaciones de especulación contra la eurozona. Esto coincide con los objetivos de la Unión Europea, ya que permite movilizar los mercados y presionar a los pueblos europeos para obligarlos a aceptar una drástica disminución de su nivel de vida.

El efecto de las políticas presupuestarias que los Estados miembros han puesto en marcha no será otro que impedir el redespegue económico, fragilizando aún más las finanzas públicas y reclamando nuevas transferencias de los ingresos de los trabajadores a los bancos y las empresas. La crisis del euro continuará prolongándose. Y la voluntad ya expresada por la agencia estadounidense Moody’s de reducir nuevamente la nota de las obligaciones del Estado español, debido a sus «elevadas necesidades de refinanciamiento para 2011» [7], confirma este diagnóstico.

 Jean-Claude Paye
Sociólogo. Últimas obras publicadas: Global War on Liberty, Telos Press, 2007; El Final Del Estado De Derecho: La Lucha Antiterrorista: Del Estado De Excepción A La Dictadura, Argitaletxea Hiru, 2008.
Los artículos de esta autora o autor
Enviar un mensaje

 

[1] «La Unión Europea y los «hedge funds»: ¿regulación o abandono del territorio europeo?», por Jean-Claude Paye, Red Voltaire, 12 de noviembre de 2010.

[2] «La FED va injecter 600 milliards de dollars dans l’économie américaine », por Audrey Fournier, Le Monde, 4 de noviembre de 2010.

[3] «La Banque centrale européenne prolonge ses mesures exceptionnelles de soutien», por Mathilde Farine, Le Temps, 3 de diciembre de 2010.

[4] «La BCE poursuit son programme de rachat d’obligations publiques», por Audrey Fournier, Le Monde, 2 de diciembre de 2010.

[5] «Les Etats-Unis à l’origine des tensions au sein de la zone euro», por Sebastien Dubas, Le Temps, 3 de diciembre de 2010.

[6] Ver: Manifeste des économistes atterrés. Crise et dette en Europe: 10 fausses évidences, 22 mesures en débat pour sortir de l’impasse, 14 de septiembre de 2010.

[7] «Moody’s envisage une nouvelle dégradation de la note de l’Espagne», Le Monde con AFP, 15 de diciembre de 2010.

 

Unión Europea Cómo contribuye Europa a la ocupación de Palestina EU ya no es el actor más importante en América Latina Impone EU su “cooperación” antidrogas en Centroamérica La Unión Europea y los «hedge funds»: ¿regulación o abandono del (…) La Asamblea General de la ONU rechaza a la Unión Europea «Una profunda modificación del sistema europeo… sin consultar (…) Crisis del euro, crisis de la Unión Europea ¿Será viable reanimar el euro? El eslabón más débil de la Unión Europea La Unión Europea censura la voz del Hamas + + +
Globalización económica Cómo el Congreso de Estados Unidos se ha vendido a Wall (…) La FED fracasa en la “ayuda” a Europa Crisis global, el peligro de repetir Hungría desafía al FMI ¿Crisis? ¿Qué crisis? ¡Los beneficios crecen como la (…) Historia del «Nuevo Orden Mundial» Grecia: «La última etapar de la crisis» Rusia propone seis divisas multipolares Bachar el-Assad y Hugo Chávez contra el capitalismo España entra en recesión debido a la crisis + + +

 

 

 

26 enero, 2011 Posted by | ARTÍCULOS de OPINIÓN, BANCA, CRIMENES EEUU, CRISIS, ECONOMIA, EDITORIAL, ESPECULACIÓN, INTERNACIONAL, NOTICIAS ALTERNATIVAS, PENSIONES, RECORTES SOCIALES, RED VOLTAIRE | , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

“El euro era el principio, no el final”

La única ventaja que ha traído el euro ha sido poder viajar por Europa sin pasaporte, todo lo demás ha supuesto la imposición de las políticas económicas más regresivas.

Pedro L. Angosto | Hoy a las 7:36 |

www.kaosenlared.net/noticia/euro-era-principio-no-final

Artículo/noticia publicado/a en Kaosenlared.net en el apartado de Libre Publicación
A principios del siglo XIX, la burguesía y los terratenientes prusianos comenzaron un proceso de negociaciones con otros treinta Estados germánicos de cara conseguir una unión que estimaban beneficiosa para sus intereses.
Tras diversos tratados comerciales, en 1835 todos los negociadores, excepción hecha de Austria, constituyeron el “zoelverein” o unión aduanera, aunque la formación del nuevo Estado alemán no culminaría hasta la victoria de Prusia sobre Francia en 1871 con el Canciller Otto Von Bismarck.
Es seguro que los primeros ideólogos de la unificación europea –Coundenhove, Briand, Herriot, Clemenceau, Natoli, Pacciardi: Locke, Montesquieu, Proudhon, Krause o Comte habían escrito mucho sobre la cuestión en los siglos XVIII y XIX- tuvieron en cuenta la experiencia alemana,
no lo es tanto que los actuales dirigentes de la Unión Europea se hayan fijado en ella, tampoco si tienen un modelo de futuro o se dedican únicamente a improvisar y aplicar las políticas neoliberales salidas de las mentes perversas de los economistas vieneses que enseñaron a Milton Friedman a elaborar unas teorías que sirviesen a los grandes mercaderes para acrecer la explotación y la desigualdad en todo el planeta tomando como primer campo de experimentación la dictadura chilena del genocida Pinochet.
Lo que sí parece cierto es que Europa navega a la deriva dirigida por burócratas de medio pelo que han consentido que la primera economía mundial se vea zarandeada por los especuladores de todo el mundo incluidos los propios, que Europa no pinte nada en el panorama internacional,
que Alemania utilice la moneda para su propio beneficio cortoplacista que le permite crecer a costa la crisis de sus socios y que el Estado del bienestar se esté desmantelando a base de reformas que favorecen a los dueños del dinero a costa del interés general.

Desde sus comienzos en 1952 con la firma del tratado que daba nacimiento a la CECA, Comunidad Europea del carbón y el acero, el proceso seguido para llegar a la unión europea se basó en planteamientos economicistas.

Así se deduce del Tratado de Roma, por el que nació la Comunidad Económica Europea y el EURATOM en 1957, y de los sucesivos tratados que suprimieron aduanas y dieron nacimiento a la moneda única, hecho este que fue acogido con esperanza por la ciudadanía de los países donde hoy rige, pues parecía que por fin se estaban dando pasos firmes hacia la deseada unión política.

No fue así, y una vez conseguida la libre circulación de mercancías y capitales y la implantación del euro se procedió a una apresurada y premeditada ampliación que paralizó por completo todos los proyectos, dejando a los organismos europeos como una especie de árbitros caseros de ese particular “laissez faire, laissez passer” que proclaman los adalides del capitalismo salvaje.

Nadie, salvo algún nostálgico irreflexivo, puede negar que la unión monetaria fue un éxito sin paliativos, de hecho hoy es la moneda más fuerte del planeta. Pero, ¿en qué ha beneficiado a los ciudadanos de a pie, a los trabajadores europeos ese hecho histórico?

Pues, sinceramente creo que en nada, absolutamente en nada, salvo que consideremos, y lo es, un beneficio poder viajar por una serie de países sin tener que ir cargado de divisas.

Al paralizarse el proceso de unión política por la ampliación –han sido muchos los analistas que han señalado el interés de Estados Unidos para que Europa siga ampliándose hasta el infinito:

Saben que es un viaje a ninguna parte- y por el rechazo francés a una Constitución que suscitaba recelos en muchos europeos, del sueño europeo ha quedado fundamentalmente el euro, y el euro, así, a palo seco, dentro de una sociedad “de libre mercado” donde todo se rige por “una mano invisible” que es la más visible de todas, la de los especuladores y acaparadores, ha tenido unos efectos devastadores sobre las economías familiares. 

Si la implantación de la moneda única se hubiese hecho con los debidos controles políticos y administrativos, con las debidas y duras sanciones para todos los despabilados que se aprovechan de los cambios y dentro de un proyecto de futuro ilusionante para todos, hoy el euro, y por tanto Europa, sería una realidad fuerte y querida.

 

 

Pero no ha sido así, y el proyecto europeo parece que sólo ha servido para que los mercaderes acumulen más riquezas y los trabajadores de casi todas las categorías hayan visto disminuir su nivel de vida de forma alarmante.

Tan es así que hoy por hoy,

cuando en los nueve años de vigencia del euro hemos contemplado como los precios se han multiplicado por tres en muchos países sin que ninguna autoridad comunitaria o estatal haya hecho nada,

cuando parece evidente que el único objetivo de la unificación monetaria y de la propia unión europea ha sido que aumente la desigualdad y que los plutócratas lo sean más que nunca, son pocos los que creen en la idea de Europa, en su futuro como entidad política supranacional viable.

El euroexcepticismo, promocionado por Estados Unidos, el Reino Unido, Alemania –incorporada hace unos años para utilizar al euro en su propio beneficio- y los neocon infiltrados en las principales instituciones –Comisión Europea, Banco Central- ha ganado la partida.

Esperemos que sólo sea una batalla, y no el final de una guerra, pues la unión política de Europa –pese al esquilmo que ha supuesto el euro para las economías más precarias- es una necesidad acuciante, es el único futuro posible, sobre todo si somos conscientes de que la inacción, la indolencia, el pesimismo, el individualismo exacerbado y la aceptación de la regresión como algo inevitable siempre han sido los principales enemigos del progreso, la libertad y la justicia.

http://www.youtube.com/watch?v=_nNJM0kKrDQ

19 enero, 2011 Posted by | ARTÍCULOS de OPINIÓN, BANCA, CRISIS, DEUDA, ECONOMIA, ESPECULACIÓN, RECORTES SOCIALES | , , , , | Deja un comentario

El mundo se lanza al rescate del euro

Japón y China anuncian nuevas compras de bonos de deuda europeos y respaldan la estrategia de refuerzo de la acosada divisa comunitaria | El gesto de apoyo de las dos potencias asiáticas puede no ser el único que se vea en las próximas semanas

Economía | 16/01/2011 – 03:31h

Beatriz Navarro

Bruselas Corresponsal

Ni China ni Japón son precisamente dos inversores que actúen a la ligera en los mercados financieros. Al contrario, a ambos los define precisamente la cautela. Y, aun así, cuando más duro se está poniendo el panorama para determinados países del euro y más dudas hay sobre si la UE contendrá o no la crisis, ambos países han anunciado esta semana sendas decisiones para comprar bonos de deuda europeos.

Les mueve, dicen, la confianza y la vocación política de contribuir a aliviar las tensiones contra la divisa común europea. Aunque durante su primera década de vida el euro rivalizó sin problemas con el todopoderoso dólar estadounidense, ahora se topa con insistentes dudas sobre si sobrevivirá o no a la doble crisis que hoy acecha a sus estados miembros (de deuda y de crecimiento).

¿Se han vuelto locos, chinos y japoneses? Probablemente, no. De hecho, el valioso gesto de apoyo de las dos potencias asiáticas (que reduce la presión sobre el Banco Central Europeo para cargar con la crisis) puede no ser el único que se vea en las próximas semanas, sospechan los analistas financieros. Noruega, Emiratos Árabes y, quién sabe si incluso Estados Unidos podrían ser los siguientes países en sumarse a la operación de salvamento del euro bien comprando bonos de deuda sobrantes de los países en dificultades, bien participaciones en las próximas emisiones que el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (el EFSF, en inglés).

La semana pasada Pekín ya había anunciado que compraría deuda española por valor de varios miles de millones de euros; el acuerdo fue reafirmado. Ya antes se había comprometido a adquirir bonos portugueses y griegos. Tokio, por su parte, anunció el martes que comprará el 20% de los bonos que emitirá el EFSF a final de mes para financiar la operación de rescate de Irlanda. La inversión podría alcanzar los mil millones de euros.

“En el mundo financiero nada se hace por filantropía”, apunta un embajador europeo. “La apuesta china y japonesa es sobre todo económica y financiera. Saben que la fortaleza del euro es una garantía para el crecimiento económico mundial. Ojalá algunos inversores europeos fueran tan listos como los chinos y los japoneses”, añade el diplomático.

La UE va a necesitar de este tipo de apoyo por una buena temporada, de ahí la importancia del aval asiático. Como mínimo necesitará compradores para financiar el rescate de Irlanda, y muy posiblemente también para cubrir las líneas de crédito que se puedan lanzar a otros países en los próximos meses. Dublín precisa ayuda externa por un total de 67.500 millones de euros y la UE quiere obtener a finales de enero entre 3.000 y 5.000 millones a través de una suerte de eurobonos emitidos por el EFSF avalados por los Tesoros nacionales.

El interés de los inversores en la primera subasta fue masivo y la financiación se obtuvo a buen precio, con un interés del 2,59%. Este instrumento financiero ha obtenido la máxima calificación crediticia (AAA), un dato que no ha pasado desapercibido en Tokio. Es una operación “adecuada”, dijo el ministro de Finanzas japonés, Yoshihiko Noda, para “impulsar la confianza en el EFSF y hacer una contribución”. Japón tiene superávit en cuenta corriente, además de las segundas mayores reservas de divisas del mundo, tras China. Y ambos países estarían interesados en mantener la fortaleza del euro y de la UE como mercado. Desde Asia no se ve como una operación aislada: “Indica que el mundo se está uniendo” para salvar a Europa, dijo a Bloomberg Noriaki Matsuoka, economista de Daiwa Asset Management.

En las próximas semanas los líderes europeos podrían acordar una flexibilización en el uso del EFSF con el fin de que sirva para ayudar a países antes de que estén al borde del precipicio. Es decir, usando sus fondos para comprar deuda y rebajar así el precio que piden los inversores. O conceder líneas de crédito urgente a corto plazo para poder pagar vencimientos de deuda puntuales.

El ministro griego de Finanzas, Giorgos Papanconstantinou, ha declarado esta semana que la UE se dispone a adoptar medidas en los próximos dos meses que atajarán la crisis de deuda “de una vez por todas”. Estas y otras medidas, como la emisión de algún tipo de eurobonos, están siendo estudiadas por los expertos nacionales y mañana las abordará el Eurogrupo en Bruselas. Por una vez, el debate podría avanzar rápidamente. Algunos cambios podrían sellarse en la cumbre europea de febrero, mientras en marzo se aprobarán los detalles del plan para hacer permanente el fondo de rescate del euro.

 

16 enero, 2011 Posted by | ARTÍCULOS de OPINIÓN, BANCA, CRISIS, DEUDA, ECONOMIA | , , , , , , , , | Deja un comentario

¿Tiene salvación Europa?

Su fracaso sería una tragedia para el mundo que toma como modelo de conducta al Viejo Continente
PAUL KRUGMAN 16/01/2011

Hay algo especialmente apropiado en el hecho de que la actual crisis europea empezase en Grecia. Porque los males de Europa tienen todo el aspecto de una tragedia griega clásica, en la que un hombre de carácter noble encuentra su perdición por el defecto fatal del orgullo desmedido.

Hace no mucho, los europeos podían, de manera bastante justificada, afirmar que la actual crisis económica estaba demostrando realmente las ventajas de su modelo económico y social. En gran parte de Europa, las normas que regían el despido de los trabajadores ayudaban a limitar la pérdida de empleos, mientras que los sólidos programas de bienestar social garantizaban que incluso los parados mantuviesen su asistencia sanitaria y recibiesen unos ingresos básicos. Puede que el producto interior bruto de Europa estuviera cayendo tanto como el de Estados Unidos, pero los europeos no estaban sufriendo ni de lejos el mismo grado de miseria. Y la verdad es que siguen sin sufrirlo.

Sin embargo, Europa padece una crisis profunda; porque el logro del que está más orgullosa, la moneda única adoptada por la mayoría de los países europeos, está ahora en peligro. Lo que es más, cada vez se parece más a una trampa. Irlanda, aclamado como el Tigre celta no hace mucho tiempo, ahora está luchando para evitar la quiebra. España, una economía en auge hasta hace pocos años, ahora tiene un 20% de desempleo y se enfrenta a la perspectiva de años de deflación dolorosa y agotadora.

Se suponía que la creación del euro era el momento más sublime de una grandiosa y noble empresa: el esfuerzo realizado durante generaciones para traer la paz, la democracia y la prosperidad compartida a un continente antes y a menudo desgarrado por la guerra. Pero los arquitectos del euro, atrapados por la magnitud y el romanticismo de su proyecto, decidieron ignorar las dificultades mundanas con las que una moneda compartida previsiblemente se encontraría.

La consecuencia es una tragedia no solo para Europa sino también para el mundo, para el que Europa es un modelo de conducta crucial. ¿Cómo ha ocurrido esto?

El camino hacia el euro

Todo empezó con el carbón y el acero. El 9 de mayo de 1950 -una fecha cuyo aniversario se celebra ahora como el Día de Europa-, Robert Schuman, el ministro de Asuntos Exteriores francés, propuso que su país y Alemania Occidental aunaran sus producciones de carbón y acero. Fue el primer paso en el camino hacia una “federación de Europa” que, en última instancia, se convertiría en una unión aduanera dentro de la cual se comerciaba libremente con todos los bienes. Luego, a medida que la democracia se extendió por Europa, también lo hicieron las instituciones económicas unificadoras europeas.

En los años ochenta y noventa, Europa se puso manos a la obra para eliminar muchos de los obstáculos que aún impedían la plena integración económica. Las fronteras se abrieron; se garantizó la libre circulación de las personas; y las normas sobre los productos, la seguridad y los alimentos se armonizaron. Se proclamó que la creación del euro era el siguiente paso lógico de este proceso.

Las ventajas de una moneda única europea eran evidentes. No más necesidad de cambiar dinero al llegar a otro país; no más incertidumbre por parte de los importadores sobre lo que un contrato terminaría costando realmente, ni por parte de los exportadores sobre lo que realmente valdría el pago prometido. Mientras tanto, la moneda compartida reforzaría la sensación de unidad europea.

Por otro lado, formar una unión monetaria significa sacrificar la flexibilidad. ¿Hasta qué punto es grave es esta pérdida? Eso depende. Fijémonos en lo que, en principio, parece una comparación extraña entre dos economías pequeñas con problemas.

Dejando a un lado el clima, el paisaje y la historia, la República de Irlanda y el Estado de Nevada tienen mucho en común. Ambas son economías pequeñas de unos pocos millones de personas enormemente dependientes de la venta de productos y servicios a sus vecinos. Ambas fueron economías en expansión durante la mayor parte de la década pasada. Ambas padecieron enormes burbujas inmobiliarias, que estallaron y causaron mucho dolor. Ambas padecen ahora un paro de alrededor del 14%. Y ambas son miembros de uniones monetarias más grandes: Irlanda forma parte de la zona euro y Nevada, de la zona dólar. Pero la situación de Nevada es mucho menos desesperada que la de Irlanda.

Es cierto que los presupuestos tanto de Irlanda como de Nevada han sufrido un duro golpe por culpa de la crisis. Pero gran parte del dinero que se gasta en los habitantes de Nevada proviene de programas federales, no estatales. En concreto, los jubilados no tienen que preocuparse porque la reducción de la recaudación de impuestos del Estado vaya a poner en peligro sus cheques de la Seguridad Social o su cobertura de Medicare. En Irlanda, por el contrario, tanto las pensiones como el gasto en sanidad están a punto de sufrir recortes.

Además, Nevada, a diferencia de Irlanda, no tiene que preocuparse por el coste de los rescates bancarios, no porque el Estado haya escapado a las grandes pérdidas de préstamos, sino porque esas pérdidas, en su mayoría, estarán cubiertas por Washington.

Y es probable que el problema del paro de Nevada se vea aliviado en gran medida durante los próximos años gracias a la emigración; de manera que, incluso si los puestos de trabajo no vuelven, habrá menos trabajadores en busca de los empleos que queden.

Europa, por otro lado, no está integrada fiscalmente: los contribuyentes alemanes no corren automáticamente con parte de los gastos de las pensiones griegas o los rescates bancarios irlandeses. Y aunque los europeos tienen el derecho legal de moverse libremente para buscar trabajo, en la práctica, una integración cultural imperfecta -sobre todo la falta de un idioma común- hace que los trabajadores tengan menos movilidad geográfica que sus homólogos estadounidenses.

Estados Unidos, como sabemos, tiene una unión monetaria que funciona, y sabemos por qué funciona: porque coincide con un país: un país con un Gobierno central grande, un idioma común y una cultura compartida. Europa no tiene ninguna de estas cosas, lo cual ha hecho que las perspectivas de una moneda única fueran inciertas desde el principio.

Euroforia, eurocrisis

El euro nació oficialmente el 1 de enero de 1999. Al principio, era una moneda virtual: las cuentas bancarias y las transferencias electrónicas se expresaban en euros, pero la gente seguía teniendo francos, marcos y liras en sus carteras. Tres años después, se llevó a cabo la transición final y el euro se convirtió en el dinero de Europa.

El mercado de eurobonos empezó a rivalizar pronto con el mercado de bonos en dólares; los pagarés en euros empezaron a circular por todo el mundo. Y la creación del euro infundió una nueva sensación de confianza, especialmente a aquellos países europeos que históricamente habían sido considerados riesgos de inversión. Hasta más tarde que resultó evidente que este aumento de la confianza era el cebo de una trampa peligrosa.

Grecia, con su larga historia de impagos de deudas y rachas de inflación elevada, era el ejemplo más llamativo. Hasta finales de los años noventa, la historia fiscal de Grecia quedaba reflejada en el rendimiento de sus bonos: los inversores solo compraban bonos emitidos por el Gobierno griego si estos ofrecían unos intereses mucho más altos que los bonos emitidos por gobiernos considerados apuestas seguras, como Alemania. Sin embargo, a medida que el estreno del euro se acercaba, la prima de riesgo de los bonos griegos se desvanecía. Después de todo, se razonaba, la deuda griega pronto sería inmune a los peligros de la inflación: el Banco Central Europeo procuraría que así fuese.

De hecho, a mediados de la década de 2000, casi todo el miedo a los males fiscales específicos de un país había desaparecido de la escena europea. A medida que los tipos de interés convergían en toda Europa, los que antes eran países con tipos de interés elevados se dejaron llevar, como era de prever, por el frenesí del préstamo. (Merece la pena señalar que este frenesí del préstamo estaba financiado por bancos de Alemania y de otros países con tipos de interés tradicionalmente bajos; esa es la razón por la que los actuales problemas de deuda de la periferia europea son también un gran problema para el sistema bancario europeo en su conjunto).

Y entonces, estalló la burbuja

Todavía se oye a la gente hablar de la crisis económica mundial de 2008 como si fuese algo fabricado en Estados Unidos. Pero Europa merece cargar con la misma responsabilidad. Nosotros teníamos nuestros prestatarios de alto riesgo, que decidieron firmar hipotecas demasiado elevadas para sus ingresos o fueron engañados para que lo hicieran; los europeos tenían sus economías periféricas que, de forma similar, tomaron prestado mucho más dinero del que realmente podían permitirse devolver.

En Grecia, la historia es sencilla: durante los años de los préstamos fáciles, el Gobierno conservador de Grecia asumió una gran deuda (más de la que reconocía). Cuando el Gobierno cambió de manos en 2009, las ficciones contables salieron a la luz; de repente, se descubrió que Grecia tenía un déficit mucho mayor y una deuda considerablemente superior de lo que todo el mundo pensaba. Los inversores, comprensiblemente, emprendieron la huida.

Pero Grecia es en realidad un caso poco representativo. Hace solo unos años, España, con diferencia la mayor de las economías en crisis, era un ciudadano europeo modélico, con un presupuesto equilibrado y una deuda pública aproximadamente la mitad de grande, expresada como porcentaje del PIB, que la de Alemania. Lo mismo se podía decir de Irlanda. ¿Qué fue lo que salió mal?

En primer lugar, se produjo un grave revés fiscal a causa de la crisis. Los ingresos se hundieron en España e Irlanda y, a medida que subió el paro, también lo hizo el coste de las prestaciones por desempleo. Como consecuencia, tanto España como Irlanda pasaron de superávits presupuestarios justo antes de la crisis a enormes déficits presupuestarios en 2009.

Luego estaban los costes de la limpieza financiera. Estos han sido especialmente agobiantes en Irlanda, donde los bancos se descontrolaron durante los años del boom. Cuando la burbuja estalló, se sospechó inmediatamente de la solvencia de los bancos irlandeses. En un intento por impedir un ataque masivo contra el sistema financiero, el Gobierno de Irlanda garantizó todas las deudas bancarias (lo que cargó al Gobierno con esas deudas e hizo que se cuestionase su solvencia). En comparación, los grandes bancos españoles estaban bien regulados, pero había y hay una gran inquietud respecto al estado de las cajas de ahorro más pequeñas, y preocupación sobre cuánto tendrá que gastar el Gobierno español para evitar que quiebren.

En el transcurso del último año más o menos, primero Grecia y luego Irlanda se vieron atrapadas en un círculo vicioso financiero: a medida que los posibles prestamistas perdían la confianza, los tipos de interés que tenían que pagar por la deuda aumentaban, lo que socavaba sus perspectivas futuras, lo cual conducía a una pérdida mayor de confianza y a tipos de interés aún más altos. Los países europeos más fuertes solo consiguieron evitar una implosión inmediata proporcionando a Grecia e Irlanda líneas de crédito de emergencia, lo que les permitió esquivar temporalmente los mercados privados. ¿Pero cómo se va a resolver todo esto?

Cuatro líneas argumentales europeas

Algunos economistas, entre ellos yo mismo, observamos los males de Europa y tenemos la sensación de que hemos visto esta película antes, hace una década en otro continente: concretamente en Argentina.

A diferencia de España o Grecia, Argentina nunca renunció a su moneda, pero en 1991 hizo la siguiente mejor cosa posible: vinculó rígidamente su moneda al dólar estadounidense, y creó una “caja de conversión” según la cual cada peso en circulación estaba respaldado por un dólar de las reservas. Durante gran parte de los años noventa, Argentina se vio recompensada con unos tipos de interés mucho más bajos y grandes entradas de capital extranjero.

Sin embargo, Argentina acabó cayendo en una persistente recesión y perdió la confianza de los inversores. Hacia principios de 2002, después de airadas manifestaciones y una retirada masiva de los bancos, todo se había ido al garete. El vínculo entre el peso y el dólar se rompió, mientras el valor del peso caía en picado; entretanto, Argentina dejó de pagar sus deudas y terminó pagando solo unos 35 céntimos por cada dólar.

Es difícil evitar la sospecha de que el futuro podría deparar algo similar a una o más de las economías problemáticas de Europa.

Tal como yo lo veo, hay cuatro modos en que la crisis europea podría remitir (y podría remitir de manera diferente en los distintos países):

– Resistir: cabe la posibilidad de que las economías europeas puedan tranquilizar a los acreedores mostrando la voluntad suficiente para soportar el dolor y evitar así el impago y la devaluación. Los modelos de conducta en este caso son los países bálticos, Estonia, Lituania y Letonia, que han estado dispuestos a soportar una austeridad fiscal muy dura mientras los salarios se reducen poco a poco con la esperanza de restaurar la competitividad (un proceso conocido como “devaluación interna”).

Hasta cierto punto, los países bálticos han conseguido tranquilizar a los mercados, que ahora los consideran menos arriesgados que Irlanda, y no digamos que Grecia. Pero todos los indicios apuntan a que pasarán muchos años antes de que recuperen el terreno perdido.

– Reestructuración de la deuda: los inversores no esperan que Grecia e Irlanda paguen sus deudas por completo. Esperan alguna clase de reestructuración de la deuda, aunque ello no pondría fin de ningún modo al sufrimiento de las economías en dificultades. Fijémonos en Grecia: aun cuando el Gobierno se negase a reconocer toda su deuda, todavía tendría que recortar drásticamente el gasto y subir los impuestos para equilibrar su presupuesto, y todavía tendría que padecer el dolor de la deflación. Pero una reestructuración de la deuda podría terminar con el círculo vicioso de la caída de la confianza y la subida de los costes del interés, lo que convertiría la devaluación interna en una estrategia viable aunque atroz.

– La estrategia argentina completa: Argentina no solamente dejó de pagar su deuda externa; también abandonó su vínculo con el dólar, lo que permitió que el valor del peso cayese más de dos tercios. Y esta devaluación funcionó: a partir de 2003, Argentina experimentó una rápida recuperación económica impulsada por la exportación.

¿Seguirán el mismo camino uno o más de los países europeos con problemas? Para ello, tendrían que superar un gran obstáculo: el hecho de que ya no tienen sus propias monedas. Como señalaba Barry Eichengreen, de Berkeley, en un influyente análisis de 2007, cualquier país de la eurozona que insinuase siquiera que iba a abandonar la moneda, desencadenaría una devastadora retirada masiva de sus bancos, al apresurarse los depositantes a trasladar sus fondos a lugares más seguros. Y Eichengreen concluía diciendo que este obstáculo “procedimental” que impide la salida hacía que el euro fuera irreversible.

Pero también se suponía que la vinculación con el dólar de Argentina iba a ser irreversible, y lo que al final hizo posible la devaluación fue el hecho de que hubo una retirada masiva de los bancos a pesar de la insistencia del Gobierno en que un peso siempre valdría un dólar. Esta retirada obligó al Gobierno argentino a limitar el dinero que se podía sacar y, una vez que estos límites entraron en vigor, fue posible cambiar el valor del peso sin desencadenar una segunda retirada masiva. En Europa no ha pasado nada parecido (todavía). Pero sin duda es algo que está dentro de lo posible, especialmente a medida que el sufrimiento causado por la austeridad y la devaluación interna se prolongue.

– Europeísmo reavivado: a principios de diciembre, Jean-Claude Juncker, el primer ministro de Luxemburgo, y Giulio Tremonti, el ministro de Economía de Italia, desataron una tormenta con su propuesta de crear “eurobonos” que serían emitidos por un organismo de deuda europeo a instancias de los países europeos individuales. Como estos bonos estarían garantizados por la Unión Europea en conjunto, brindarían a las economías con problemas un modo de evitar los círculos viciosos del declive de la confianza y el aumento del coste de los préstamos. Por otra parte, esos bonos podrían exponer a unos Gobiernos a las deudas de otros (un inconveniente que los furiosos funcionarios alemanes se apresuraron a señalar). Los alemanes defienden con firmeza que Europa no debe convertirse en una “unión de transferencias” en la que los Gobiernos y los países más fuertes proporcionen ayuda sistemáticamente a los más débiles. Pero como demuestra la comparación entre Irlanda y Nevada, Estados Unidos funciona como una unión monetaria en gran parte precisamente porque también es una unión de transferencias, en la cual los Estados que no han quebrado ayudan a los que sí. Y resulta difícil vislumbrar un modo de que el euro funcione a menos que Europa encuentre la manera de lograr algo similar. Un fracaso del euro representaría un golpe posiblemente irreversible para las esperanzas de una verdadera federación europea. ¿Permitirán los países fuertes de Europa que eso suceda? ¿O asumirán la responsabilidad, y posiblemente el coste, de ser los guardianes de sus vecinos? El mundo entero espera la respuesta.

Paul Krugman es profesor de Economía en Princeton y premio Nobel de Economía de 2008. Su último libro es El retorno de la economía de la depresión y la crisis de 2008. © The New York Times Magazine 2011. Distributed by The New York Times Syndicate. Traducción de News Clips.

16 enero, 2011 Posted by | ARTÍCULOS de OPINIÓN, BANCA, CRISIS, DEUDA, ECONOMIA, EDITORIAL, INTERNACIONAL, PENSIONES | , , | Deja un comentario

TODOS LOS ANALISTAS COINCIDEN: OCCIDENTE está en un callejón sin salida.

TODOS LOS ANALISTAS COINCIDEN: OCCIDENTE está en un callejón sin salida.

¿Han agotado los Bancos Centrales su munición?

@S. McCoy – 21/03/2009

EL diferencial entre la economía real y la financiera sigue creciendo.

Los bancos centrales siguen inyectando un dinero que no existe para poder pagar la deuda.

Poco a poco la crisis nos va familiarizando con términos que nos eran completamente desconocidos hace tan sólo unos meses. Conceptos como subprime, o el NINJA (no income, no jobs, no assets) que da nombre al libro de nuestro joven bloguero Leopoldo Abadía, se han convertido en parte de nuestro vocabulario, anglicismos de traducción más enrevesada que el original y que hemos decidido adoptar en su idioma primigenio.

Una coyuntura tan extraordinaria como la actual está constantemente generando variantes semánticas, nueva terminología que ha venido para quedarse una temporada. Esta semana se ha puesto de moda una denominación adicional: quantitative easing, el último y desesperado intento de los bancos centrales por tratar de activar el flujo de dinero en la economía.

Hoy dedicaremos a lo que es un neologismo para la inmensa mayoría, este post de puente que no vean si da pereza escribir. Me inspiraré en las suaves colinas de Villamanta-Madrid donde disfruto de la familia política cual yerno ejemplar.

Para la mayoría de los analistas tanto económicos como financieros, el quantitative easing hace referencia a una actuación de carácter excepcional por parte de los guardianes de la ortodoxia en virtud de la cual, y toda vez que se han agotado los mecanismos tradicionales de política monetaria como las rebajas de tipos de interés o la relajación del coeficiente de liquidez exigido a las entidades privadas, intervienen directamente en el mercado mediante la compra de unos valores negociados determinados con el fin de aumentar la oferta monetaria en circulación, abaratar los costes de financiación,  procurar una reactivación del crédito y evitar la deflación.

Para algunos autores, comoWillem Buiter, no es exactamente así: es verdad que la expansión del balance de los bancos de bancos entraría dentro de la categoría del quantitative easing pero no es menos cierto que, según el perfil de los activos a adquirir, se podría modificar la composición de dicho balance, en cuyo caso entraríamos en lo que él denomina qualitative easing.

Los Bancos Centrales continúan quemando cartuchos.

Más allá de esa disquisición teórica, que a día de hoy y a los efectos que nos ocupan resulta irrelevante, lo cierto es que tanto el Banco de Inglaterra como la Reserva Federal han decidido tirar por la calle de en medio y seguir quemando unos cartuchos que, al menos desde un punto de vista formal y en la medida en que sus respectivos Tesoros les permitan seguir engordando sus activos, pueden prender indefinidamente.

The sky is the limit, a costa eso sí de depreciar el valor del dinero en circulación -que es fiduciario, esto es: basado en la confianza en que el emisor atenderá su pago- y sembrar dudas sobre el advenimiento futuro de una inflación disparada como consecuencia de la superabundancia de liquidez.

Prueba de ello es la reacción inmediata de los distintos mercados al anuncio de medidas de este corte: caída de la rentabilidad de los bonos (a más precio, menos retorno); subida fulgurante de las materias primas (anticipando el aumento de los precios); debilidad de la moneda afectada (por incertidumbre sobre su valor que se refleja igualmente en el rebote del oro).

Si Estados Unidos ha comprometido el equivalente al 80% del Producto Interior Bruto español en recomprar deuda soberana a dos y diez años (300.000 millones de dólares en seis meses), hacerse con más activos hipotecarios (750.000 a añadir a los 500.000 ya comprometidos) y liberar una parte adicional de los compromisos de pago de Fannie Mae y Freddie Mac (100.000 millones para un total de 200.000), pese a que el dinero en manos del sistema en aquél país viene creciendo a un ritmo del 15% interanual desde septiembre sin resultados visibles sobre su economía

y el Banco de Japón ha decidido ampliar sus compras mensuales de deuda de 11.000 a 14.000 millones de euros mensuales en medio de la mayor contracción de PIB de su historia moderna, superior al 12%,

Reino Unido ha ido más allá al señalar que adquirirá uno de cada cinco activos públicos de renta fija en los próximos tres meses en un importe que, más allá de los beneficios que del ahorro en el pago de intereses puede suponer, implica comprometer dos veces el volumen monetario actualmente en circulación.

Como señalaba recientemente Edward Chancellor en el FT, cualquier intento futuro de reducir de forma ordenada una burbuja de tal dimensión parece a primera vista imposible, tanto si las circunstancias presentes se mantienen como si finalmente el pim pam pum de medidas administrativas logra cambiar las tornas.

Un nuevo error en la política monetaria.

Todavía si sirviera para algo, un esfuerzo de este calibre estaría justificado ante la gravedad de la situación actual.

Pero servidor se une a las voces de los que piensan que se trata de una iniciativa precipitada que el tiempo probará, de nuevo, inefectiva.

Básicamente porque vuelve a perder el foco de donde realmente se encuentra el meollo de la crisis actual que es, precisamente, en la sobreabundancia de crédito consecuencia, entre otros factores, de la laxa política monetaria llevada a cabo por los propios guardianes a principios de este siglo.

Una montaña de deudas que hay que repagar y sobre las que se cierne la siniestra sombra de la morosidad. Si esta falta de perspectiva unimos la incertidumbre sobre el valor real de su riqueza y la estabilidad laboral que tiene el ciudadano medio, sus dudas sobre la viabilidad del sistema y los anormales, por bajos, niveles de ahorro acumulado en las economías desarrolladas a lo largo de los últimos ejercicios la trampa de liquidez está servida. So sorry.

El dinero abunda pero no circula lo que, a su vez, incide en el impacto de los ambiciosos planes de política fiscal, al reducir notablemente el valor del multiplicador de la inversión pública sobre la iniciativa privada.

El círculo vicioso se cierra con el temor popular a tener que pagar mañana vía impuestos los dispendios estatales del hoy, lo que puede incidir aún más en la voluntad de acaparar dinero de particulares y empresas y en su falta de respuesta al quantitative easing.

Dos consideraciones finales. Una, en un entorno como el descrito, la amenaza inflacionaria pierde automáticamente fuelle toda vez que no hay visos inmediatos de reactivación del consumo y de la actividad crediticia.

Pero es que, aunque así fuera, para que el aumento de demanda se concretara en subidas generalizadas del coste de la vida se requeriría de una oferta productiva ajustada, con limitada capacidad excedentaria.

Y tal y como se puede constatar en esta interesante pieza del WSJFed feels pressure from excess capacity in US economy, se trata de una posibilidad muy alejada actualmente de la realidad; algo que tardará años en corregirse.

Y dos, las necesidades de financiación de la economía norteamericana, unos 150.000 millones de dólares al mes, cuyo atractivo para terceros foráneos es menor conforme avanza la crisis según Naked Capitalism, hacen que cualquier intento presente de disminuir los costes de financiación, especialmente hipotecarios, sean pan para hoy y hambre para mañana.

La respuesta del mercado al exceso de oferta vendrá necesariamente vinculada a retornos de la deuda más altos.

Por tanto, de la secuencia que caracteriza el quantitative easing sólo nos queda el primer estadio: el incremento de la oferta monetaria. Desde luego, el que no se consuela es porque no quiere.

Si aceptamos como válida la comparativa con la Gran Depresión del 29, por lo que a la quiebra del sistema financiero se refiere, podemos concluir con James K. Galbraith, hijo del gran estudioso de aquel periodo John K. Galbraith, que en una situación como la actual, y ante la escasez de recursos administrados, el valor de los errores derivados de las iniciativas gubernamentales es sustancialmente superior al efecto inmediato de sus aciertos, la osadía en el tratamiento de las cuestiones no es incompatible con la prudencia a la hora de medir sus efectos y las situaciones críticas de largo plazo no pueden ser abordadas desde la perentoriedad de las prisas a corto.

Un artículo sensacionalpublicado en el Washington Monthly cuya lectura les recomiendo. Desgraciadamente el juicio sobre elquantitative easing no parece superar los tres elementos de juicio que acabamos de pronunciar. O si no, pregúntense conmigo: si esto no funciona, ¿qué queda para después? Sólo el vacío. El BCE se encuentra a tiempo de evitar caer, pese a las presiones, en el mismo error…

13 enero, 2011 Posted by | ARTÍCULOS de OPINIÓN, BANCA, CRISIS, DEUDA, ECONOMIA, ESPECULACIÓN | , , , , , | Deja un comentario