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La cara oculta de las noticias

El 11-S fue utilizado como coartada para imponer el orden mundial ‘neocon’

El 11-S fue utilizado como coartada para imponer el orden mundial ‘neocon’

12 sep 2011 por Carlos Bayo

Carlos Enrique Bayo es redactor-jefe de Mundo en Público, ha sido corresponsal en Moscú (1987-1992) y en Washington (1992-1996), así como máximo responsable de Internacional en cinco periódicos distintos.

Ha actuado como enviado especial en los conflictos de Afganistán, Camboya, Oriente Próximo y Armenia-Azerbaiyán.

También ha cubierto eventos históricos como la caída del Muro de Berlín y la matanza de Tiananmen, entre muchos otros acontecimientos mundiales.

  • Diez años después, todo el mundo habla de las consecuencias, pero casi nadie se pregunta por las causas. Así que… empecemos hablando de las consecuencias.

Sobre todo, de la catástrofe económica que hemos heredado de la insensata respuesta neocon a la hecatombe del 11-S.

George W. Bush reconoció hace unos días al National Geographic Channel que ganó la Casa Blanca en 2000 prometiendo una política exterior “modesta”.

Un año más tarde, halcones como Cheney, Rumsfeld y Wolfowitz se apropiaban de la agenda internacional de la única superpotencia, convirtiéndola en una contienda bélica permanente e interminable: la guerra contra el terror que, por definición, se prolongará hasta el fin de los tiempos.

Pero, lo más relevante es que “ninguno de ellos se fijó en la economía, igual que ninguno de los teóricos neocon, como Kagan, Krauthammer, Kristol o Lewis, se ocupó tampoco de los problemas económicos”, explica Peter Beinart, investigador de la New American Foundation, quien en su día fue adalid de la invasión de Irak.

“Los neocon se hicieron con el timón de la política exterior de EEUU después del 11-S”, admite Beinart, “pero sólo pudieron manejarlo porque el 11-S le había metido el turbo al motor de la nave.

Y ese motor era la disposición de los estadounidenses a derramar su sangre y gastar su fortuna en el otro extremo del mundo. Hoy, ese motor chisporrotea y la mayor parte de los norteamericanos ya no creen que eso por lo que luchamos en Afganistán merezca sacrificar las vidas de sus jóvenes, ni que seamos capaces de pagarlo”.

Ningún ideólogo de la Administración Bush se centró en los problemas económicos que estaba generando su doctrina neoliberal y que acabarían llevando al planeta a la catástrofe financiera.

“El neoconservadurismo post11-S daba por sentado que siempre habría dinero para una política exterior cuasi imperial”, continúa Beinart, “y que, si fuera necesario, siempre se podría recortar el gasto público para asegurarse de que al Pentágono no le alcanzaran los tijeretazos”.

A los neocon nunca se les ocurrió que EEUU no podría permitirse sendas guerras en Afganistán e Irak.

Esas contiendas, según la estimación “más conservadora” de la Universidad de Brown, no sólo causaron la muerte de 137.000 civiles y convirtieron a 7,8 millones de personas en refugiados, sino que también supusieron un coste económico total (incluyendo los intereses de la deuda contraída para sufragarlas y la atención médica de los veteranos heridos en ellas) de unos 4 billones de dólares.

Es decir, “equivalente a los déficits públicos acumulados [por EEUU] durante los seis años que van de 2005 a 2010″, constata The Economist.

Cuando toda la derecha de Occidente considera deber patriótico eliminar cualquier déficit público incluso al precio de acabar con el Estado del bienestar, es sangrante constatar que sus padrinos neocon despilfarraron en dos guerras sangrientas una fortuna equivalente a tres años del PIB de España.

Con resultados bien poco rentables.

En Irak, Al Qaeda cometió hace poco 42 atentados en un solo día, mientras que el Gobierno de Al Maliki en Bagdad es más cercano al de Teherán que al de Washington.

En Afganistán, los talibanes están cada día más fuertes, este agosto fue el mes con más bajas norteamericanas desde la invasión de 2001, y el número de civiles muertos en acciones armadas insurgentes o bombardeos aliados no hace más que batir récords.

Paul Kennedy, catedrático de Historia y de Seguridad Internacional de la Universidad de Yale, sostiene que el efecto más importante del 11-Sfue “distraer” a EEUU de sus dos verdaderas prioridades: la geopolítica global y la prosperidad económica. Washington descuidó Latinoamérica, que hoy se ha desarrollado al margen de la influencia estadounidense, igual que se desentendió de otras áreas del mundo vitales, como China, Rusia… incluso Europa, salvo para presionarlas -hasta rozar el conflicto diplomático-, con el fin de que apoyasen sus aventuras militares.

Al mismo tiempo, “la combinación de carísimas guerras lejanas y las inexcusables rebajas de impuestos que favorecían a los ricos tuvieron efectos nefastos sobre el déficit federal de EEUU, la creciente dependencia estadounidense de fondos extranjeros y el futuro del dólar a largo plazo”, subraya Kennedy.

“El tejido social [de EEUU] se está haciendo jirones, las clases marginadas crecen y el sistema de educación pública se desmorona. Y, para mayor desastre, aparece un Tea Party proponiendo políticas que agravarían esa doble distracción de EEUU.

Ese puede ser el auténtico legado del 11-S, mucho después de que las tropas estadounidenses se hayan retirado de las
alturas del Hindu Kush”.

Los neocon del Tea Party

Es debatible si el surgimiento del Tea Party forma también parte de la herencia de ese pensamiento único que tomó el 11-S como coartada para imponer un nuevo orden militarista, imperial y despiadado, pero no cabe duda de que muchos de los principios que animan al nuevo movimiento ultra norteamericano son calcados de las drásticas decisiones adoptadas por la Administración Bush tras la caída de las Torres Gemelas.

El gobernador de Texas, hoy favorito en el Tea Party, Rick Perry, está siendo asesorado en su campaña por Donald Rumsfeld y Doug Feith, destacados neocon que diseñaron gran parte de laestrategia bushaniana.

Un ejemplo del paralelismo entre el Tea Party y la ideología neocon está en la política de inmigración.

Sólo ocho días después del 11-S, Bush firmó la Patriot Act, por la que los extranjeros pudieron ser detenidos indefinidamente y sin derecho a un juicio justo.

Las normativas y prácticas represivas posteriores, organizadas en torno a un departamento de seguridad (Department of Homeland Security), que agrupó un año más tarde a las 22 agencias federales de seguridad e inteligencia, continuaron castigando a los inmigrantes con deportaciones por meras infracciones, violaciones de sus derechos civiles y una constante persecución policial que vulnera el principio constitucional de igualdad ante la ley.

Bush firmó directivas para otorgar a las autoridades locales poderes ejecutivos contra extranjeros sospechosos de terrorismo que son muy similares a las medidas antiinmigrantes que el Tea Party impone en los estados fronterizos y las ciudades donde gobierna.

Se argumenta que los seguidores del Tea Party son radicalmente opuestos a ese Gran Hermano en el que Cheney, Bolton, Perle y otros asesores de Bush convirtieron el Gobierno de EEUU, espiando las comunicaciones de todos los norteamericanos y extendiendo por el mundo las cárceles secretas de la CIA y las entregas de sospechosos a regímenes aliados especializados en torturar detenidos.

Pero las convicciones extremistas del Tea Party sí tienen mucho que ver con ese credo intolerante de que el supuesto buen fin que se persigue justifica cualquier medio por brutal y cruel que sea, como el manual de torturas que elaboraron para la CIA los letrados de la Casa Blanca John Yoo y Jay Bybee, hoy magistrado federal de apelación.

La poderosa máquina propagandística puesta en marcha tras el 11-S llegó a convencer a los estadounidenses de que para defenderse del terrorismo tenían que condonar violaciones de derechos humanos y hasta renunciar a garantías constitucionales como la primera y cuarta enmiendas -que defienden la libertad de expresión y reunión y protegen contra registros y detenciones arbitrarias-, frente a las que el equipo de abogados de Bush redactó argumentaciones jurídicas que justificaban poderes presidenciales por encima de ellas.

Gran parte de la opinión pública norteamericana está ahora imbuida de la creencia de que el penal ilegal de Guantánamo, las detenciones arbitrarias y sin derecho a defensa, el encarcelamiento indefinido sin proceso legal, juicio ni sentencia, e incluso la aplicación de tormentos como el waterboarding (llevar al reo al borde de la muerte por asfixia en agua) han sido necesarios y lo seguirán siendo para defender la democracia.

Ni siquiera se plantean que eso no es democracia, pues celebraron alegremente que se hubiera asesinado a Bin Laden, tras arrancarle su rastro a Jalid Sheij Mohamed, en un interrogatorio durante el cual se le sometió al waterboarding 183 veces en su primer mes de cautiverio.

El fracaso de la guerra de Irak

Cheney acaba de publicar unas memorias (In My Time) en las que reivindica sin ambages toda la panoplia de abusos e iniquidades de la guerra contra el terror, pese a que es ya evidente el fracaso de la guerra de Irak, que los neocon pretendían que fuera el catalizador de una ola de cambios democráticos en todo Oriente Próximo.

“Un nuevo régimen en Irak servirá de ejemplo de democracia espectacular y estimulante para las otras naciones de la región”, proclamó Bush en el American Enterprise Institute justo antes de desencadenar la guerra.

La realidad es que los pueblos de la zona “en vez de sentirse estimulados, sintieron repugnancia por la violencia, el caos, la quiebra de los servicios públicos” que generó la invasión de Irak, explica Paul R. Pillar, veterano especialista de la CIA y hoy profesor de Estudios de Seguridad en la Universidad de Georgetown.

“El defecto fatal del sueño neocon fue el convencimiento absurdo de que algo impuesto desde fuera por EEUU podía motivar a los árabes para que se movilizasen en defensa de la soberanía popular (…).

El cambio político no puede ser impuesto por una potencia exterior, ni mucho menos a cañonazos”.

Lo que ocurrió fue que “en Irak el tiro les salió por la culata, y hoy los gobernantes que impusieron en Bagdad están más bien resistiéndose a la propagación de la democracia, en vez de inspirándola”, asegura Pillar.

“Es difícil comprender cómo los neocon lograron convencer a tanta gente, hace una década, de su insensato experimento, aunque sin duda el efecto estupefaciente del trauma nacional generado por el 11-S explica gran parte de ese fenómeno horrendamente erróneo”.

Las verdaderas causas

En cuanto a las causas del 11-S, se han tratado de ocultar tras la cortina de humo de que Al Qaeda sólo tiene una motivación religiosa integrista, argumento esgrimido por el informe oficial de 2004 de la Comisión Nacional creada por el Congreso, cuyos dos máximos responsables, Thomas Kean y Lee Hamilton, admitieron después:

“Era un tema sensible y los comisionados que adujeron que Al Qaeda se guiaba sólo por ideología religiosa, y no por oponerse a la política de EEUU, rehusaron mencionar el conflicto palestino-israelí.

Creían que, si se exponía el apoyo de EEUU a Israel como la raíz causal del ataque de Al Qaeda, entonces se indicaría que EEUU debía revisar esa política”.

Por tanto, jamás se establecieron las verdaderas causas de que la red terrorista atacara tan ferozmente a EEUU, ni lo que motivó a tantos suicidas a inmolarse en los aviones empleados como armas.

Pero los motivos estaban bien claros, como exponen Anthony Summers y Robbyn Swan en El undécimo día:

“Todas las pruebas indican que Palestina fue el factor que unió a los conspiradores en todos los niveles (…).

Era sin duda el principal resentimiento político que movía a los jóvenes árabes” que prepararon los atentados.

Es decir, los autores de la matanza creían que con ella los estadounidenses se fijarían en “las atrocidades que EEUU comete en su apoyo a Israel”.

Ni Israel ni los palestinos son jamás mencionados en las informaciones sobre el 11-S.

Y la respuesta neocon al mayor ataque terrorista de todos los tiempos sólo agravó esa heridaen el mundo árabe e islámico, además de mutilar los valores democráticos con los que Occidente siempre se sintió superior al resto del planeta.

fuente PUBLICO 

13 septiembre, 2011 Posted by | #11S | , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

ESPECIAL GUANTÁNAMO. EEUU AL TRIBUNAL PENAL INTERNACIONAL

Guantánamo al descubierto»

Guantánamo al descubierto

Los menores encerrados no eran un peligro para EE UU

Solo uno de los 14 presos adolescentes aportó información relevante para la seguridad de Estados Unidos.- Los interrogadores del Pentágono clasificaron a casi todos los reclusos más jóvenes de Guantánamo como de nulo o bajo interés

LUIS DONCEL – Madrid – 26/04/2011

“No nos consta ninguna razón por la que el detenido haya sido enviado a las instalaciones de Guantánamo”.

“Lo hemos evaluado como un niño soldado al que los talibanes obligaron a alistarse en sus tropas”. “No es miembro de Al Qaeda ni un líder talibán.

No supone una amenaza para los intereses de EE UU y de sus aliados”.

Estas son frases escritas por el alto mando militar de Guantánamo.

Se refieren a algunos de los 14 menores de edad o a los mayores de 65 años que han pasado por la base militar estadounidense en la isla de Cuba durante los últimos nueve años.

Este tipo de fallos clamorosos no afecta solo a los reclusos más jóvenes y a los mayores, pero sí son muchos más abundantes que entre el resto de los presos. Se trata además de errores cometidos con uno de los colectivos más sensibles dentro del penal.

La estancia de menores -en una cárcel que EE UU abrió y mantiene casi una década después al margen de la legalidad- ha provocado las protestas recurrentes de asociaciones de derechos humanos y abogados penalistas durante estos años.

Los papeles de Guantánamo, a los que EL PAÍS ha tenido acceso a través de Wikileaks, permiten valorar por primera vez el nivel de riesgo y el valor informativo que los propios mandos militares confieren a estos reclusos.

Y es difícil encontrar un resultado más demoledor.

Porque de la lectura de las fichas personales de los detenidos se deduce que EE UU no creyó seriamente en la culpabilidad o amenaza de casi el 60%. Pero este porcentaje entre los menores es todavía mayor: los interrogadores solo atribuían un riesgo “alto” -es decir, consideraban “probable” que supusieran una amenaza real- a cuatro de los 14 menores.

Más demoledoras para el Gobierno estadounidense son aún los datos sobre los niños reclusos capaces de aportar información valiosa para ganar la “guerra contra el terror” que inició el presidente George W. Bush tras los ataques terroristas del 11-S. Porque los impulsores de Guantánamo siempre han justificado la necesidad de crear el presidio por el valor de la información que pensaban obtener.

Y entre los menores de 18 años solo hay uno al que las propias autoridades de la base atribuyen un alto valor para sus servicios de inteligencia. Se trata del canadiense Omar Ahmed Jader, hijo de un lugarteniente de Osama Bin Laden, el único de los más jóvenes de Guantánamo que hoy sigue en la base militar. Hay cinco casos en los que el redactor del documento reconoce que la inteligencia de EE UU no puede extraer ninguna información de la persona en cuestión. Los otros se dividen entre siete con valor “bajo”, y dos con “medio”.

Es difícil cuantificar el número exacto de niños y adolescentes que han pasado por Guantánamo.

Porque además de estos 14 reclusos que tenían menos de 18 años al entrar en el penal (cuatro de ellos, con 15 o menos), otra decena estaba a punto de cumplir la mayoría de edad o lo acababa de hacer.

Es el caso del saudí Amir Jan, que celebró su decimoctavo cumpleaños dos semanas después de llegar a Guantánamo, y al que se acusa de haber formado parte del movimiento Hebzi Islami, del señor de la guerra afgano Gulbudin Hekmatiar. Según su ficha, a finales de 2002 se ofreció a participar en un trabajo que implicaba “matar a americanos”.

Guantánamo al descubierto

Los médicos del penal, cómplices

Un artículo de la revista científica ‘Plos’ les acusa de incumplir sus obligaciones

ALICIA RIVERA – Madrid – 26/04/2011

El personal sanitario asignado al Departamento de Defensa de EE UU para prestar ayuda médica a los presos de Guantánamo ocultó o pasó por alto las pruebas de torturas sufridas por al menos nueve presos, cuyos casos han sido ahora estudiados exhaustivamente por un equipo independiente de investigadores. Estos han tenido acceso a historiales médicos, información de los abogados y documentos desclasificados para estudiar estos nueve casos y presentar sus conclusiones en la prestigiosa revista científica estadounidense Plos Medicine, de acceso por internet.

Esos médicos de Guantánamo atribuyeron a “disfunciones de la personalidad” o “tensión rutinaria por el confinamiento” problemas psicológicos y lesiones que presentaban los presos tras ser sometidos a las llamadas técnicas severas de interrogatorio, consideradas inequívocamente torturas por Naciones Unidas.

“La comisión de actos de tortura o su encubrimiento no puede justificarse en ningún profesional de la salud, ya sea clínico o no clínico, militar o no militar”, afirman los autores de la investigación Vincent Iacopino y Stephen N. Xenakis.

Iacopino es médico de la Universidad de Minnesota y trabaja como experto en Derechos Humanos; Xenakis es general retirado del Ejército estadounidense.

“Los informes médicos en cada uno de los nueve casos indican que las alegaciones específicas de torturas y malos tratos eran altamente consistentes con las pruebas médicas y psicológicas documentadas en los informes médicos y evaluaciones realizadas por expertos no gubernamentales”, explican los dos investigadores.

“Sin embargo, el personal médico que trató a los detenidos en Guantánamo no les preguntó ni documentó las causas ni de las lesiones físicas y/o los trastornos psicológicos que presentaban”.

Los nueve detenidos afirmaron haber sido sometidos a varias formas de tortura, como privación del sueño, temperaturas extremas, amenazas, golpes u obligación de permanecer desnudos, prácticas recogidas entre las técnicas de interrogatorio severas autorizadas por el Gobierno de EE UU tras el 11-S.

Pero además, declararon haber sido sometidos a torturas “no autorizadas”, como fuertes palizas que a menudo provocaron fracturas óseas; agresión sexual, amenaza de violación, simulacro de ejecución y casi asfixia.

Varios de los detenidos declararon después haber sufrido pérdida de consciencia durante los interrogatorios. Intentos de suicidio, pesadillas, depresión y alucinaciones son algunas de las consecuencias psicológicas padecidas por estos hombres.

Los médicos del Departamento de Defensa no vieron ni notaron nada que apuntara a daños realizados intencionadamente en los prisioneros que estaban a su cargo. Pero en al menos un caso la información médica sí que contó, y precisamente en contra del interrogado, ya que la dolencia lumbar que padecía fue comunicada a sus torturadores para que la explotaran en sus prácticas.

Los nueve casos que se han podido analizar corresponden a personas detenidas en 2002, con una edad media de 33 años al ser encarcelados.

La peor parte, para los afganos

En el reparto de las injusticias, son los afganos los que se llevan la peor parte. Solo uno de los siete tenía riesgo alto.

Entre las historias personales con las que empieza cada documento, están las del niño de 14 años que se ofreció a trabajar como albañil y acabó enrolado a la fuerza por un grupo de talibanes, de donde pasó a manos de los estadounidenses; o el afgano que trabajaba para un señor de la guerra haciendo trabajos manuales y que cuando llegaron los americanos no creyó necesario abandonar el campamento donde vivía. Fue arrestado y llevado a Guantánamo.

Los militares suelen zanjar estos casos con una recomendación de dejar libre al preso o trasladarlo a otro país. Todos los menores ingresaron en la prisión entre 2002 y 2003, y la mayoría salió en torno a 2006, aunque algunos traslados se retrasaron hasta 2009. Como media, permanecieron tres años y medio en el penal.

Pese al lenguaje funcionarial que emplean los redactores de los informes, a veces dejan entrever algo de compasión. Como en la ficha de Naqib Ullá, un afgano que entró en Guantánamo a los 14 o 15 años. “Es un niño soldado que fue reclutado a la fuerza por los talibanes.

Pese a que puede tener aún algún valor para nuestros servicios de inteligencia, la información de la que dispone no es tan importante como la necesidad de sacar al joven de su ambiente actual y darle la oportunidad para que crezca fuera del extremismo radical”, dice el general Geoffrey Miller en un documento.

Junto a las injusticias flagrantes, aparecen también otras historias en las que se retrata a los reclusos como verdaderos yihadistas pese a su corta edad. Yusef Modaray pasó de vender fruta en la calle a luchar durante varios meses en el frente afgano al lado de los talibanes.

Desde la cárcel, Modaray mandó una carta a su familia en la que expresaba su deseo de convertirse en un mártir. También defendía en webs islamistas “matar a todos los ulemas suníes que se alíen con los americanos y a todos los satánicos ayatolás entre los chiíes”, según una fuente indeterminada que cita el informe secreto.

Clive Stafford: “La verdad de Guantánamo es cien veces peor”

El director de la organización británica que se ha hecho cargo de la defensa legal de decenas de detenidos en la base asegura que aún queda mucho por descubrir de Guantánamo

ANA CARBAJOSA – Madrid – 26/04/2011

Hablar con Clive Stafford Smith es perderse en el mar de números y referencias con los que los militares estadounidenses han identificado a los 756 detenidos que desde enero de 2002 han pasado por el penal de Guantánamo.

El director de Reprieve, la organización británica que se ha hecho cargo de la defensa legal de decenas de detenidos, conoce sus casos al dedillo.

Ahora se alegra de que los llamados papeles de Guantánamo hayan salido a la luz. A su juicio muestran cómo militares sin experiencia fabricaron evidencias donde no las había para justificar la detención y el traslado de cientos de prisioneros en el marco de la llamada “guerra contra el terror” que la Casa Blanca declaró tras el 11-S.

Pero también, advierte de que lo que figura en las fichas secretas es solo la punta del iceberg, que lo que allí ocurre “es cien veces peor”; 15 clientes están aún entre rejas.

La prisión de Guantánamo

GRÁFICO – El Pais – 25-04-2011

Pregunta. ¿Qué lecciones podemos extraer de los papeles de Guantánamo?

Respuesta. Los documentos son solo el 1% de los existentes, pero de alguna manera son una especie de destilación de los peores procedimientos. En ellos se ven los abusos a los prisioneros, la falta de fiabilidad de los testimonios y lo naif que son los militares estadounidenses. Las supuestas evidencias de las que hablan son falsas. Si comparamos el contenido de los papeles con el dictamen de los jueces federales estadounidenses, queda claro que utilizan fuentes nada fiables y completamente inútiles. Basta con ver el caso de Mohamed el Gharani. La persona que le delató dijo que formaba parte de la llamada célula de Londres. ¡Pero el chico tenía 11 años cuando se supone que preparaba atentados y nunca había estado en el Reino Unido!

P. ¿Por qué cree que los papeles son una destilación de lo peor?

R. Porque los documentos son una basura en cuanto a su fiabilidad. De los 756 encarcelados inicialmente, un total de 584 han sido liberados porque no se les considera una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. En los papeles sin embargo se dice que son sujetos peligrosos. Como abogado, yo he tenido acceso a 5.000 folios de documentos de mis clientes y le puedo asegurar que el 1% que ahora vemos son un ejemplo de fabricación de evidencias.

P. Las fichas secretas describen a decenas de detenidos con enfermedades psiquiátricas. ¿Son en su opinión un reflejo del estado de los prisioneros dentro del penal?

R. La mayoría de los enfermos mentales no aparecen en las fichas. Hay muchísimos más. Conocemos muchos casos de enfermos graves que en los papeles se les considera sanos. De los 172 que quedan, más de la mitad sufren algún tipo de enfermedad. Los que estaban enfermos cuando llegaron han empeorado y los que estaban sanos al llegar han enfermado. La verdad de Guantánamo es 100 veces peor de lo que aparece en las fichas de Wikileaks. Es peor en cuanto a abusos y a evidencias. Aun así, creo que es positivo que hayan salido a la luz.

P. ¿Cree que la filtración contribuirá a acelerar el cierre de Guantánamo?

R. Creo que va a ser un proceso largo. Los republicanos utilizan el tema de Guantánamo para dividir y para dañar la imagen de Obama.

P. ¿Piensa que las revelaciones abren la puerta a nuevas acciones legales para pedir compensaciones?

R. Hay documentos que hablan de la implicación británica. Eso abre la puerta a nuevas demandas en Reino Unido.

P. ¿Y en Estados Unidos?

R. Allí es muy difícil. La justicia es muy sesgada. No creo que podamos ganar muchos casos en Estados Unidos.

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Memorando sobre Abdul Samad

DOCUMENTO (PDF – 4,82Mb) – 26-04-2011

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Memorando sobre Asad Ullah

DOCUMENTO (PDF – 3,38Mb) – 26-04-2011

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Memorando sobre el preso Naqibullah

DOCUMENTO (PDF – 170,38Kb) – 26-04-2011

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Memorando sobre Abdul Qudus

DOCUMENTO (PDF – 106,94Kb) – 26-04-2011

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Memorando sobre Mohammed Ismail

DOCUMENTO (PDF – 428,06Kb) – 26-04-2011

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Memorando sobre Omar Ahmed Khader

DOCUMENTO (PDF – 151,66Kb) – 26-04-2011

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Memorando sobre Ashraf Salim Abd al-Salam Sultan

DOCUMENTO (PDF – 304,58Kb) – 26-04-2011

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Memorando sobre Hafez K. Rahman

DOCUMENTO (PDF – 127,21Kb) – 26-04-2011

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Memorando sobre Mohammed Omar

DOCUMENTO (PDF – 500,37Kb) – 26-04-2011

27 abril, 2011 Posted by | DENUNCIA | , , | Deja un comentario

Estados Unidos exige a España que deje de investigar las torturas en Guantánamo

Estados Unidos exige a España que deje de investigar las torturas en Guantánamo

El juez Eloy Velasco pregunta al fiscal si debe continuar o inhibirse en favor de la justicia norteamericana

JAVIER ÁLVAREZ   21-03-2011

Un informe del departamento de Justicia del gobierno de Obama ha solicitado formalmente a la Audiencia Nacional que deje cualquier investigación abierta sobre las supuestas torturas en el penal porque ya hay varios procedimientos en marcha en Norteamérica y la competencia es exclusivamente suya.

  • Estados Unidos sostiene en el informe remitido al juez Eloy Velasco que hay al menos cinco instituciones que ya están investigando las supuestas torturas y, por tanto, nada tienen que investigar los jueces españoles porque no son competentes y porque además, el país donde ocurren los hechos tiene prioridad en cualquier tipo de pesquisa. 
  • El gobierno norteamericano reclama a España que les remitan todos los datos, investigaciones o conclusiones a las que hayan podido llegar los jueces de la Audiencia.

En esta comunicación, el gobierno de Obama informa que tanto el departamento de Justicia, como el departamento de Defensa y varios tribunales en causas terminadas y otras “sub iudice” (todavía bajo investigación de un juez) continúan investigando las supuestas torturas.

A la vista de estos datos, el juez Eloy Velasco ha preguntado al fiscal y a la acusación popular (Asociación pro dignidad de presos y presas de España) si debe continuar con las pesquisas o bien inhibirse en favor de los jueces norteamericanos.

Se da la circunstancia de que hace pocos días el pleno de los magistrados de la Audiencia Nacional dio el visto bueno para que fueran los juzgados centrales de instrucción españoles quienes investigaran a los fundadores jurídicos del penal de por presuntos delitos de Crímenes de guerra y Lesa Humanidad.

22 marzo, 2011 Posted by | INTERNACIONAL, JUSTICIA, NOTICIAS | , , | Deja un comentario