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Gracias a la revuelta social, Islandia triplicará su crecimiento en 2012 #15M #spanishrevolution

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sábado 26 de noviembre de 2011 Publicado por Amadeo Cano Mazo en 18:29
Consiguió acabar con un gobierno. Encerró los responsables de la crisis financiera a la cárcel. Empezó a redactar una nueva Constitución hecha por ellos y para ellos. Y hoy, gracias a la movilización, será el país más próspero de un occidente sometido a una tenaz crisis de la deuda. Es la ciudadanía islandesa, cuya revuelta en 2008 fue silenciada en Europa por temor a que muchos tomaran nota. Pero lo lograron. Gracias a la fuerza de toda una nación, lo que empezó siendo crisis se convirtió en oportunidad. Una oportunidad que los movimientos altermundistas han observado con atención y lo han puesto como modelo realista a seguir.
Desde En Positivo, consideramos que la historia de Islandia es una de las más buenas noticias de los tiempos que corren. Sobretodo después de saber que según las previsiones de la Comisión Europea, este país del norte atlántico, cerrará el 2011 con un crecimiento del 2,1% y que en 2012, este crecimiento será del 1,5%, una cifra que supera el triple que la de los países de la zona euro. La tendencia al crecimiento aumentará incluso en 2013, cuando está previsto que alcance el 2,7%.
Los analistas aseveran que la economía islandesa sigue mostrando síntomas de desequilibrio. Y que la incertidumbre sigue presente en los mercados. Sin embargo, ha vuelto a generar empleo y la deuda pública ha ido disminuyendo de forma palpable.
Este pequeño país del periférico ártico rechazó rescatar a los bancos. Los dejó caer y aplicó la justicia sobre quienes habían provocado ciertos descalabros y desmanes financieros.
La revuelta islandesa no ha causado otras víctimas que los políticos y los hombres de finanzas. No ha vertido ninguna gota de sangre. No ha sido tan llamativa como las de la Primavera Árabe. Ni siquiera ha tenido rastro de mediática, pues los medios han pasado por encima de puntillas. Sin embargo, ha conseguido sus objetivos de forma limpia y ejemplar.
Hoy por hoy, su caso bien puede ser el camino ilustrativo de los indignados españoles, de los movimientos de Occupy Wall Street y de quienes exigen justicia social y justicia económica en todo el mundo.
En el siguiente vídeo, uno de los impulsores de la Revolución de Islandia, manda un mensaje a los indignados de España.

27 noviembre, 2011 Posted by | islandia | , | Deja un comentario

La experiencia islandesa demuestra que es mejor dejar quebrar los bancos

La experiencia islandesa demuestra que es mejor dejar quebrar los bancos

France Press

6/11/2011 

 

 

Tres años después del colapso de los bancos islandeses, la economía de la isla se recupera y se erige como una prueba de que los gobiernos, en lugar de rescatar a estas entidades, deberían dejarlas quebrar y proteger a los contribuyentes, según apuntan analistas.

 

 

En octubre de 2008, los tres grandes bancos islandeses fueron barridos por su exposición a la crisis de las hipotecas “subprime”, que días antes se cobró su mayor víctima con el banco estadounidense de inversiones Lehman Brothers.

 

El gobierno de Reikiavik los dejó quebrar y pidió un crédito de 2.250 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional (FMI).

 

Al cabo de tres años de duras medidas de austeridad, la economía de la isla, poblada por poco más de 300.000 habitantes, muestra señales de recuperación.


Y ello en medio de una crisis económica que ha puesto a Grecia cerca de la quiebra y generado planes de ajuste muy impopulares en Portugal, Irlanda, Italia y España, para reducir un endeudamiento público inflado en parte por el rescate del sector bancario.

 

“La lección que se desprende de la manera en que Islandia ha manejado su crisis es que, en la medida de lo posible, es importante proteger a los contribuyentes y las finanzas públicas del coste de una crisis financiera”, resume a la AFP Jon Bjarki Bentsson, analista en el banco Islandsbanki.

 

“Nuestra forma de afrontar la crisis no fue una elección, sino que se debió a la incapacidad del gobierno de apoyar en 2008 a unos bancos muy grandes en comparación con la economía. Sin embargo, esto ha resultado relativamente bueno para nosotros”, añade.

 

El sector financiero islandés valía antes de su quiebra 11 veces más que el Producto Interior Bruto (PIB) de la isla.

Krugman aplaude a una Islandia fuera del euro

El economista estadounidense y premio Nobel Paul Krugman coincide con las declaraciones de Bentsson.

“Mientras que los demás rescataron a los banqueros e hicieron a la gente pagar el precio, Islandia dejó que los bancos quebraran, y expandió su red de protección social“, escribió recientemente Krugman en un artículo en el New York Times.

 

“Mientras que los demás se obcecaron en intentar aplacar a los inversores internacionales, Islandia impuso controles temporales a los movimientos de capital, para darse espacio de maniobra”, añadió.

Durante una visita a Reikiavik la semana pasada, Krugman recalcó que Islandia debe su recuperación a su moneda nacional, la corona, y advirtió contra la idea de que la adopción del euro protege de los desequilibrios económicos.

 

“La recuperación económica de Islandia demuestra las ventajas de estar fuera del euro“, dijo Krugman, añadiendo que esto debería servir de advertencia a España.

Causas distintas

Sin embargo, el ejemplo islandés no puede equipararse con la situación de países como Grecia o Italia.

“La gran diferencia entre Grecia, Italia y demás e Islandia en 2008 es que ésta última sufrió una crisis bancaria causada por el colapso de un sector hipertrofiado, mientras que los anteriores tienen una crisis de deuda soberana que se ha extendido al sector bancario europeo”, explica Bentsson.

 

El ex primer ministro islandés, Geir Haarde, en el poder durante la crisis financiera de 2008 y actualmente procesado por su manejo de la crisis, ha insistido en que el gobierno hizo lo correcto dejando quebrar los bancos y que los acreedores asumieran las pérdidas.

“Salvamos al país de la bancarrota“, dijo Haarde, de 68 años, a la

AFP en una entrevista en julio.

 

“Es evidente si se compara nuestra situación actual con la de Irlanda, por no hablar de Grecia”, dijo, añadiendo que estos dos países de la UE “cometieron errores que nosotros no cometimos”. “Nosotros no garantizamos las deudas externas del sistema bancario”, añade.

 

Al igual que Irlanda y Letonia, también rescatadas con ayuda internacional y en recuperación actualmente, Islandia acometió duras medidas de austeridad.


La fórmula islandesa parece estar dando fruto. Tanto es así que su banco central aumentó el miércoles su tasa directriz de interés en un cuarto de punto, a 4,75%, siguiendo una tendencia opuesta a la de la mayoría de países desarrollados, que han recortado sus tasas para favorecer el crecimiento y evitar una nueva recesión.

 

Según el banco central islandés, el crecimiento económico en la primera mitad de 2011 fue de 2,5% del PIB, y se espera que en el conjunto del año ascienda a más del 3%.

7 noviembre, 2011 Posted by | ECONOMIA, islandia | , , | Deja un comentario

ISLANDIA: REVOLUCIÓN SILENCIOSA PERO EFECTIVA

miércoles 9 de marzo de 2011

ISLANDIA: REVOLUCIÓN SILENCIOSA PERO EFECTIVA

En Islandia, el pueblo ha hecho dimitir a un gobierno al completo, se nacionalizaron los principales bancos, se decidió no pagar la deuda que estos han creado con Gran Bretaña y Holanda a causa de su mala política financiera y se acaba de crear una asamblea popular para reescribir su constitución.

Y todo ello de forma pacífica. Toda una revolución contra el poder que nos ha conducido hasta la crisis actual.

He aquí, por qué no se han dado a conocer hechos durante dos años:

¿Qué pasaría si el resto de ciudadanos europeos tomaran ejemplo?

Esta es, brevemente, la historia de los hechos:

Año 2008

Se nacionaliza el principal banco del país. La moneda se desploma, la bolsa suspende su actividad. El país está en bancarrota.

Año 2009

Las protestas ciudadanas frente al parlamento logran que se convoquen elecciones anticipadas y provocan la dimisión del Primer Ministro, y de todo su gobierno en bloque. Continúa la pésima situación económica del país.

Mediante una ley se propone la devolución de la deuda a GB y Holanda mediante el pago de 3.500 millones de euros, suma que pagarán todos las familias islandesas mensualmente durante los próximos 15 años al 5,5% de interés.

Año 2010

La gente se vuelve a echar a la calle y solicita someter la ley a referéndum.

En enero de 2010 el Presidente, se niega a ratificarla y anuncia que habrá consulta popular.

En marzo se celebra el referéndum y el NO al pago de la deuda arrasa con un 93% de los votos.

A todo esto, el gobierno ha iniciado una investigación para dirimir jurídicamente las responsabilidades de la crisis. Comienzan las detenciones de varios banqueros y altos ejecutivos. La Interpol dicta una orden, y todos los banqueros implicados, abandonan el país.

En este contexto de crisis, se elige una asamblea para redactar una nueva constitución que recoja las lecciones aprendidas de la crisis y que sustituya a la actual, una copia de la constitución danesa.

Para ello, se recurre directamente al pueblo soberano. Se eligen 25 ciudadanos sin filiación política de los 522 que se han presentado a las candidaturas, para lo cual sólo era necesario ser mayor de edad y tener el apoyo de 30 personas.

La asamblea constitucional comenzará su trabajo en febrero de 2011 y presentará un proyecto de carta magna a partir de las recomendaciones consensuadas en distintas asambleas que se celebrarán por todo el país.

Deberá ser aprobada por el actual Parlamento y por el que se constituya tras las próximas elecciones legislativas.

Esta es la breve historia de la Revolución Islandesa: dimisión de todo un gobierno en bloque, nacionalización de la banca, referéndum para que el pueblo decida sobre las decisiones económicas trascendentales, encarcelación de responsables de la crisis y reescritura de la constitución por los ciudadanos.

¿Se nos ha hablado de esto en los medios de comunicación europeos?

¿Se ha comentado en las tertulias políticas radiofónicas?

¿Se han visto imágenes de los hechos por la TV? Claro que no.

El pueblo islandés ha sabido dar una lección a toda Europa, plantándole cara al sistema y dando una lección de democracia al resto del mundo.

Y nosostros seguimos quejandonos, pero sin movernos de casita. Asi nos van las cosas.

19 mayo, 2011 Posted by | islandia | , , | Deja un comentario

Islandia ¡No y otra vez No!

Islandia ¡No y otra vez No!
by Yvette Krolikowski and Mike Krolikowski and Damien Millet
Global Research, April 13, 2011

El 9 de abril de 2011, los islandeses se han negado, por cerca de un 60%, a pagar por asumir los errores de quienes han llevado su país al abismo. Una vez más han rechazado mediante referéndum el acuerdo Icesave, que prevé que el Estado indemnice a los centenares de miles de ahorradores británicos y holandeses que han perdido dinero en la quiebra de este banco “en línea” en 2008.

Han confirmado por tanto el primer “No” pronunciado en marzo de 2010, lo que irrita extremadamente tanto al gobierno islandés, como a los gobiernos británico y holandés, a la Unión Europea, a los banqueros y los promotores de la mundialización neoliberal.

Todos estos altos responsables no ven ningún inconveniente en que un banco on line llamado Icesave proponga tasas alucinantes para atraer a los clientes, que ciudadanos británicos y holandeses atraídos por la promesa de ganancias fáciles inviertan en él en todo conocimiento de causa, que Londres y Amsterdam vengan a enjugar las pérdidas de estos especuladores cuando una crisis de gran amplitud estalla provocando la quiebra del banco, y luego que esos gobiernos se vuelvan contra el Estado islandés para que tome a su cargo los 3,8 millardos de euros que han gastado, y que la primera ministra islandesa esté de acuerdo en imponer esta purga a su país. Muy felizmente, el pueblo islandés ha dicho que no una vez más.

Confesamos que las caras de derrota de quienes pensaban que el pueblo iba a aceptar lo inaceptable han sido bastante divertidas.

El Reino Unido y los Países Bajos, “muy decepcionados”, reiniciarán el procedimiento judicial ante la Autoridad de Vigilancia de la Asociación Europea de Libre Cambio (AELC).

Según el ministro holandés de Finanzas: “El tiempo de las negociaciones se ha acabado, Islandia sigue teniendo la obligación de devolver el dinero, la cuestión en adelante está en manos de los tribunales”. Por parte del gobierno islandés: “El resultado del referéndum no afectará al comienzo de los pagos por la sociedad Landsbanki Islands hf (casa madre de Icesave) a los acreedores prioritarios -incluyendo a las autoridades británicas y holandesas”.

El pueblo se ha expresado; ahora es instructivo seguir el nivel de respeto de esta decisión. Pero para comprender cómo Islandia ha llegado ahí, se impone una vuelta atrás.

Del paraíso al infierno

Vista del exterior, Islandia, que figuraba en primer lugar del índice de desarrollo humano del PNUD en 2007, muy lejos por delante de los países de ortodoxia neoliberal como los Estados Unidos, Francia o el Reino Unido, parecía un pequeño paraíso.

Con una esperanza de vida entre las más elevadas del mundo, un paro casi inexistente, las condiciones difíciles de las poblaciones del Tercer Mundo parecían muy lejanas para los 320.000 islandeses. Sin embargo, la deuda pública del país había subido precipitadamente desde 2003, fecha de la terminación de la privatización de los bancos. En el curso de los últimos años, está claro que el recurso a préstamos a corto plazo se ha multiplicado.

Hoy, en este pequeño país que vive de la pesca del bacalao, de un poco de aluminio, del turismo, de algunos corderos y de mucha geotermia, más de una tercera parte de las familias está sobreendeudada. En fase con la ideología dominante, el gobierno había incitado a las familias a convertirse en propietarias de su vivienda. Pero la catástrofe acechaba. Desde los años 1980, todos los préstamos estaban indexados con los precios, pero no con los salarios.

La devaluación de la moneda islandesa (krona, corona): un 50% en 2008, y una inflación de dos cifras iban a llevar a los islandeses al precipicio. Reikiavik encuentra hoy preocupaciones comparables a las de las capitales situadas en la parte baja de la clasificación del PNUD: carencia de liquidez, negociaciones difíciles con acreedores intratables, primas de riesgo muy elevadas, notación degradada por las agencias como Fitch o Standard&Poor´s, intervención del FMI, prestamista en última instancia.

Todo comenzó con un sistema financiero que tenía como prioridad absoluta la libre circulación de los capitales, como consecuencia de la revolución neoliberal de los años Reagan-Thatcher en el giro de los años 1980. Allí donde fue aplicada, las desigualdades aumentaron enormemente. Islandia también participó en esa tendencia fuerte, particularmente a partir de 1999 cuando el gobierno islandés comenzó a privatizar el sector bancario.

Ya en la minicrisis de 2006, Fitch anunciaba la degradación de la deuda pública islandesa y los agentes bursátiles comparaban la situación de Islandia a la de la Tailandia de 1997 o de la Turquía de 2000. Era la primera alerta.

Los tres principales bancos islandeses (Kaupthing, Glitnir y sobre todo Landsbanki a través de su filial Icesave), privatizados en 2003, encontraron rápidamente su lugar en el mundo de la gran finanza. Sus actividades principales tenían lugar en Londres, en Luxemburgo y en los países escandinavos. Rápidamente, estos tres bancos se habían dotado de fondos altamente especulativos. La City de Londres, totalmente desregulada, era su terreno de juego preferido.

Con la preocupación de búsqueda desenfrenada de beneficios para los accionistas, se aprovecharon de lo que parece mucho un laxismo organizado en el control bancario para poder invertir en los mercados financieros mundiales sin ninguna prudencia. Siendo insuficiente la población islandesa para generar una cifra de negocios de tamaño internacional, estos bancos buscaron ampliar sus actividades en el extranjero, proponiendo cuentas corrientes en divisas extranjeras, remuneradas, en otros países entre ellos el Reino Unido (octubre 2006) y los Países Bajos (mayo 2008). Tras la minicrisis de 2006, las agencias de notación hicieron presión para que los bancos diversificaran su base de financiación.

El mercado respondió bien a su oferta, dado que las cuentas corrientes son raramente remuneradas por los bancos europeos. Ante este éxito, que conllevaba un aumento de sus propias reservas, estos bancos se encontraron ante la posibilidad de ofrecer préstamos tentadores, siempre indexados con las divisas fuertes.

Siguiendo la lógica bancaria hasta el final, colocaron el resto de sus reservas en productos financieros extranjeros diversos, incluyendo los que luego se mostrarían como los más inseguros y más nocivos.

Dos azotes: la crisis y el FMI…

La crisis golpea entonces y, el 6 de octubre de 2008, los bancos islandeses hipertrofiados se hunden.

En aquel momento, sus deudas se elevaban a 10 veces el PIB del país. El Estado no tiene los medios de ponerlas a flote, puesto que sus necesidades superan ampliamente su capacidad. Para evitar un pánico bancario, los gobiernos británico y holandés aceptan indemnizar a sus nacionales dueños de cuentas en bancos islandeses.

Pero estos gobiernos presentan la factura (3,8 millardos de euros en total, es decir, 2,6 para el Reino Unido y 1,2 para Holanda) ¡a Islandia! Paradoja de la situación, la cifra de la población islandesa es inferior al número de las 400.000 cuentas afectadas.

El día mismo del desencadenamiento de la crisis, el FMI envía una misión a la isla. El 24 de octubre de 2008, vuelve a Europa Occidental con un acuerdo de préstamo de 2,1 millardos de dólares (ratificado el 19 de noviembre), haciendo de Islandia el primer país occidental en recurrir a una ayuda así desde hace un cuarto de siglo. La financiación se extenderá por dos años, con una entrega inmediata de 830 millones de dólares. Otras ocho tramos de 160 millones de dólares seguirán. El préstamo será devuelto por los islandeses entre 2012 y 2015.

El jefe de la misión del FMI precisa que Islandia deberá encontrar cuatro millardos suplementarios: “Para el período de dos años, el paquete de ayudas es de alrededor de seis millardos de dólares de los que cuatro millardos provienen de otros países”. Los países del Norte de Europa (Finlandia, Suecia, Noruega y Dinamarca con 2,5 millardos de dólares) y Polonia completan esta suma.

Como ocurre siempre con el FMI, en contrapartida Islandia se compromete a aplicar un “programa de recuperación” de su economía, con medidas inmediatas, a corto y medio plazo. Este programa muy exigente implica esfuerzos significativos de reducción de los gastos, dicho de otra forma, una cura de austeridad.

El gesto más humillante para los islandeses es, desde el comienzo de la crisis, la congelación de los haberes de los bancos islandeses por el Reino Unido en el marco jurídico de una “ley antiterrorista”, poniendo a Islandia en la lista de los países “terroristas” para Londres. El país será retirado de esta lista el 15 de junio de 2009.

Justamente cinco años después de haber privatizado sus tres bancos, en septiembre de 2008, el gobierno islandés se vio obligado a recuperar el 75% del banco Glitnir. El mes siguiente, renacionaliza Kaupthing y Landsbanki.

En febrero de 2009, Glitnir es totalmente renacionalizado bajo su antiguo nombre de “Islandsbanki”. El proceso es muy claro: antes de 2003, como esos bancos hacían beneficios colosales, era necesario que fueran privatizados, pero en cuanto se hundieron, el Estado era conminado a recuperarlos, a asumir sus deudas, a pedir prestado para hacer frente a sus pagos, y luego a reprivatizarlos lo más rápidamente posible sin olvidar reformar su economía en un sentido neoliberal para hacer pagar la factura a la población islandesa.

¡Es así como el pueblo paga por los graves errores de los banqueros!

No faltan las reacciones. Todos los sábados, durante varios meses, la población se ha manifestado contra las medidas de austeridad que implican en particular ataques muy duros contra el sistema de protección social y contra las jubilaciones, que provocan por ejemplo el cierre de hospitales.

Bajo esta presión, el primer ministro anuncia en enero de 2009 la celebración de elecciones anticipadas para el 9 de mayo. Los islandeses no se satisfacen con esta propuesta. El sábado 24 de enero, reunidos como cada fin de semana desde hace 16 semanas, reclaman la dimisión del gobierno. Dos días más tarde, el primer ministro, del Partido de la Independencia, formación de centro derecha que comparte el poder con el partido socialdemócrata desde mayo de 2007, anuncia la dimisión inmediata de su gobierno.

Se forma un gobierno provisional hasta las elecciones, el 25 de abril de 2009, que ven llegar a la cabeza del país a una coalición formada por el partido socialdemócrata y el partido izquierda-verdes.

El 16 de julio de 2009, Islandia plantea oficialmente su candidatura a la Unión Europea.

Icesave: ¡ni una vez!

El 30 de diciembre de 2009, el Althingi (Parlamento islandés) vota por estrecha mayoría la ley llamada “Icesave”, de acuerdo con las exigencias de los países demandantes, que ratifica la devolución de 3,8 millardos de euros a Gran Bretaña y Holanda.

Esto significa pagar alrededor de 100 euros por habitante y por mes durante ocho años por la quiebra de un banco de inversiones muy arriesgadas. La población manifiesta su desacuerdo exigiendo, por un manifiesto y varios días de “caceroladas” ante el parlamento, que el presidente Olaf Ragnar Grimsson no promulgue la ley. Estas manifestaciones permiten también la sensibilización de una parte de la población sobre las fechorías del mundo financiero.

Ante la presión de la calle, demostrando que los pueblos en movimiento pueden hacerse oír, el presidente se niega a firmar, convocando, en el marco del artículo 26 de la Constitución islandesa, un referéndum vinculante para el gobierno.

El 6 de marzo de 2010, con una fuerte movilización, el 93% de los islandeses rechazan el acuerdo, lo que obliga a los ministerios de finanzas de los tres países concernidos (Islandia, Reino Unido y Holanda) a retomar las negociaciones. Luego, las tres delegaciones se reúnen muy regularmente en Londres, en una atmósfera volcánica de chantaje.

En paralelo, se celebran prenegociaciones para la adhesión a la Unión Europea, que ha intentado ligar los dos tipos de discusiones. A pesar de las repetidas demandas del gobierno islandés de disociar las diferentes negociaciones, durante este período, sufre muy fuertes presiones para avanzar en el sentido querido por los acreedores.

Aunque el FMI se defiende de considerar el arreglo de este litigio como condición a la entrega del dinero, sus Estados miembros deciden congelar el tercer tramo (160 millones de dólares), para finalmente desbloquear su entrega el 9 de abril de 2010. Después del FMI, Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca anuncia el desbloqueo del segundo tramo de su préstamo bilateral.

El 17 de junio de 2010, día aniversario de sus 66 años de independencia, Islandia obtiene el estatuto de candidato oficial a la Unión Europea.

Las negociaciones con Londres y La Haya llegan, el 8 de diciembre de 2010, a un nuevo acuerdo, supuestamente más aceptable para la población. La tasa de interés es llevada al 3,3% por la parte británica y al 3% por la parte holandesa, en lugar del 5,5% y la duración de la devolución alargada de ocho a treinta años (entre 2016 y 2046, en lugar de 2024). La liquidación de los activos de Landsbanki es mejor tomada en cuenta.

El 10 de enero de 2011, el FMI anuncia haber desbloqueado el quinto tramo de su préstamo a Islandia, por un montante de 160 millones de dólares. Los términos de este nuevo acuerdo son debatidos en el Althingi el 16 de febrero de 2011 y votados por 44 votos a favor, 13 en contra y 3 abstenciones.

Para la mayoría de los parlamentarios, se trata de una tasa a pagar para hacer las paces con la “comunidad internacional”, dar satisfacción al FMI, a las agencias de notación, tener de nuevo acceso a los mercados financieros mundiales y facilitar las negociaciones de adhesión a la UE.

¡Y “No” dos veces!

Sin embargo, el 20 de febrero, el presidente de la República decide la organización de un nuevo referéndum popular, como consecuencia de un nuevo manifiesto que había recogido más de 40.000 firmas. La primera ministra islandesa, Johanna Sigurdardottir, se permite entonces declarar: “Es decepcionante. Habíamos anticipado que el presidente iba a firmar el acuerdo sobre Icesave (…). El acuerdo ha sido aprobado por mayoría en el Parlamento y no es normal que un presidente se oponga a un acuerdo adoptado por una tal mayoría”, añadiendo que, en su opinión, hay “pocas posibilidades de que Gran Bretaña y los Países Bajos estén dispuestos a renegociar este acuerdo”. Sin embargo, y felizmente, el pueblo se pronuncia una segunda vez por el no.

Desde una independencia de Dinamarca, un poco apresuradamente negociada en 1944, la cuestión de reescribir la Constitución, aún en gran medida basada actualmente en la de Dinamarca, ha sido planteada en numerosas ocasiones. La crisis “Icesave” parece haber precipitado este debate en el espacio público islandés. El Parlamento decide entonces, de acuerdo con el programa electoral, la creación de una Asamblea Constituyente con vista a llevar a término este proyecto. El 27 de noviembre de 2010, son elegidos por voto popular veinticinco miembros entre más de quinientos candidatos.

Poco tiempo antes de que esta Asamblea comience a deliberar, la elección de los miembros queda invalidada por el Tribunal Supremo islandés por vicios de procedimiento. A finales de febrero de 2011, la Asamblea Constituyente es transformada en Consejo Constitucional, compuesto de las mismas personas precedentemente elegidas. Debería hacer sus propuestas de aquí al mes de junio de 2011.

A causa de esta crisis sistémica del capitalismo, Islandia ha bajado en 2010 a la decimoséptima plaza de la clasificación del PNUD del índice de desarrollo humano. Sufre una brecha social y económica profunda, que ha dejado un gran número de trabajos de infraestructuras inacabados y probablemente por mucho tiempo, una inflación importante, un sobreendeudamiento de los hogares y una tasa de paro elevada. En el momento de su nacionalización, los tres bancos han despedido con carácter de urgencia al 20% de sus asalariados.

Según el “Informe mundial sobre los salarios 2010/11” de la Organización Internacional del Trabajo /1 sobre las políticas salariales en tiempos de crisis, los asalariados islandeses son los más duramente golpeados, con una bajada media de los salarios del 8% en 2009 que sigue a una del 4,9% en 2008. Un sondeo muestra que un tercio de la población contempla la posibilidad de abandonar el país.

Queda también una inmensa frustración entre la gente, que admite mal que la decena de responsables siga durmiendo tranquila. Los banqueros y los hombres de negocios islandeses, sometidos a investigación criminal en Islandia, están aún activos en el mundo bancario, y algunos se han convertido incluso en consejeros financieros en Londres, Luxemburgo o Canadá.

Los islandeses no aceptan que un banquero pueda amasar una fortuna considerable haciendo correr riesgos desmesurados a la sociedad entera y luego haga pagar los gastos al estado y los ciudadanos. Como decía William K. Black: “The best way to rob a bank is to own one” la mejor forma de robar un banco es ser su propietario]. Están convencidos de que se puede encontrar suficiente dinero en los haberes de los bancos para pagar los destrozos ocasionados. No comprenden por qué los responsables de la crisis no han sido puestos en una situación en que no puedan hacer daño: la mayor parte de los dirigentes de las grandes potencias y de los grandes bancos que han llevado a la economía a este callejón sin salida no han sido inquietados, aunque estén perfectamente identificados. No comprenden tampoco por qué las reglas del juego siguen sin haber sido cambiadas a nivel internacional, cuando las consecuencias sobre las condiciones de vida de las poblaciones, que son las principales víctimas de la crisis, se degradan duraderamente. Por el momento, los culpables han logrado hacer pagar el precio a las víctimas. ¿Dónde está la justicia social?

Los bienes nacionales continúan siendo vendidos a precio de saldo a las sociedades extranjeras. Islandia es el séptimo productor mundial y el segundo productor europeo de energía geotérmica. En 2010, la cantante islandesa Björk, apoyada por la diputada europea Eva Joly, llevó a cabo una campaña contra el proyecto de compra casi íntegra de la compañía pública HS Orka, productora de energía geotérmica, por la multinacional canadiense Magma Energy Corp. Sin éxito. Los grupos exteriores al Espacio Económico Europeo (EEE) no estando autorizados en Islandia a poseer un productor de electricidad, Magma ha utilizado una filial en Suecia para esta adquisición. Desde finales de 2010, Magma posee pues el 98,53% de HS Orka /2.

Movilizaciones populares, referéndos rechazando los diktats de los acreedores, la actualidad islandesa da motivos para tener un poco de esperanza. Pero no para estar eufórico. En efecto, a pesar de algunos puntos álgidos, no es razonable, como han hecho algunos, hablar de una revolución en marcha. Este movimiento social no pretende hoy poner en cuestión la adhesión a los principios del libre mercado, del neoliberalismo y de la ortodoxia económica.

Las elecciones no han cambiado verdaderamente la situación: el capitalismo sigue siendo tan estructuralmente dominante como lo era antes de la crisis.

La élite restringida de la isla sigue estando ahí. La elección de la Asamblea Constituyente no ha suscitado realmente pasiones: solo el 36% de los inscritos se ha desplazado a las urnas para seleccionar a sus miembros.

Y, a pesar de una fuerte participación en las peticiones y en las manifestaciones, la crisis “Icesave” no ha estimulado un interés desmesurado por la política entre los islandeses, ni un deseo particular de hacer caer el sistema que les ha arruinado.

Los recientes sondeos muestran que más de la mitad de los ciudadanos no desean meterse en una aventura política. Pero si una nueva Constitución realmente progresista puede salir de este proceso, a pesar del cansancio constatado entre los ciudadanos islandeses, puede ser un verdadero paso en la buena dirección.

Yvette y Mike Krolikowski son militantes del CADTM en Francia (www.cadtm.org).

Damien Millet es portavoz del CADTM en Francia y coautor con Eric Toussaint de La crise, quelles crises?, Aden-CADTM, 2010.

Ler el texto original en francés : http://www.mondialisation.ca/index.php?context=va&aid=24264

NOTAS:

1/ http://www.ilo.org/global/publications/ilo-bookstore/order-online/books/WCMS_146706/lang–fr/index.htm

2/ http://www.magmaenergycorp.com/Properties/Operations/Iceland/default.aspx

Traducción: Alberto Nadal para VIENTO SUR:
http://www.vientosur.info/articulosweb/noticia/?x=3828

Global Research Articles by Yvette Krolikowski
Global Research Articles by Mike Krolikowski
Global Research Articles by Damien Millet

15 abril, 2011 Posted by | islandia | , , | Deja un comentario

Ni Verdes, ni Liberales, ni Conservadores, ni Socialdemócratas han podido con el pueblo: Islandia dice otra vez NO

Ni Verdes, ni Liberales, ni Conservadores, ni Socialdemócratas han podido con el pueblo: Islandia dice otra vez NO
El precio que pagó Islandia fue un desplome del 70% del valor de sus viviendas (en un país en el que [como en España] los deudores hipotecarios son personalmente responsables de su deuda
Michael Hudson | http://www.sinpermiso.info, | 13-4-2011 a las 11:10 | 410 lecturas
www.kaosenlared.net/noticia/ni-verdes-ni-liberales-ni-conservadores-ni-socialdemocratas-han-podido

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“…para eso es para lo que ahora mismo parecen servir los partidos socialistas y socialdemócratas en Europa: para apretar las tuercas hasta extremos a los que jamás podrían avilantarse los partidos conservadores. La deflación salarial ha de ir de la mano de la deflación de deuda y de los aumentos de impuestos, a fin de encoger las economías.”

“Votando NO en el referéndum del 9 de abril lo que la población islandesa dice a los negociadores financieros de Europa es: ‘¡Buena jugada! Pero no estamos dispuestos a secundarla.

Vuestro juego de acreedores se acabó.

De ninguna nación puede esperarse que cometa suicidio financiero al estilo irlandés, plegándose a la depresión económica y obligando a una buena parte de su población trabajadora a emigrar, simplemente para compensar a depositantes de bancos por los crímenes o las negligencias de sus banqueros’.”

Ayer, 9 de abril de 2011, el pueblo islandés ha vuelto a decir “No” en un referédum de la mayor importancia, no sólo para los destinos de la economía y aun de la nación septentrional, sino para el futuro de la democracia y de la economía del continente europeo.

El pueblo islandés tenía que votar sobre el frívolo y poco meditado acuerdo al que el gobierno verde y socialdemócrata había llegado con la UE para hacerse cargo de las enormes deudas contraídas con clientes privados británicos y holandeses por el banco privado Icesave.

Asombra el espectáculo, común a toda Europa, de unos Parlamentos más y más divorciados de la opinión pública y el creciente descrédito de lo que ha dado en llamarse la “clase política”.

En este artículo, escrito con su lucidez y perspicacia habituales dos días antes de que se celebrara el referéndum y a propósito del mismo, Michael Hudson analiza lo que anda en juego en la economía y en la política europeas de nuestros días.

Un combate epocal se desarrolla este fin de semana en Islandia.

El sábado, 9 de abril, los islandeses votan en referéndum si someten o no a su econonomía a décadas de miseria, bancarrota y emigración forzosa de su fuerza laboral.

Al menos, ese es el programa defendido por la actual coalición gobernante de Verdes y Socialdemócratas, que urgen a votar Sí al rescate del banco Icesave.

Su política de rendición financiera se traga el cabildeo del Banco Central Europeo a favor de una desregulación neoliberal que llevó a la burbuja inmobiliaria y al endeudamiento apalancado, presentándola como si de una historia de éxitos se tratara, y no, como es el caso, de un proceso que ha terminado por llevar a Islandia a la servidumbre por deuda.

La verdad es que se trató de un gigantesco fraude bancario, de una orgía de ventajistas que jugaban con información interna privilegiada: los ejecutivos bancarios se prestaban el dinero a sí mismos, dejando una cáscara vacía: así, decían, funcionan los “mercados libres”.

Se recomendaba el endeudamiento como vía para hacerse rico.

El precio que pagó Islandia fue un desplome del 70% del valor de sus viviendas (en un país en el que [como en España] los deudores hipotecarios son personalmente responsables de su deuda, cualquiera que llegue a ser el valor de la vivienda), un PIB en caída libre, un creciente desempleo, quiebras y desahucios.

Para poner el voto del sábado 9 en perspectiva, vale la pena ver qué cosas parecidas han ido pasando en el último año en toda Europa. Para no iniciados, durante ese año se ha popularizado un nuevo acrónimo, PIIGS, para referirse a Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España.

Grecia

La erupción comenzó en Grecia.

Una de las herencias del régimen de los coroneles fue la evasión fiscal de los ricos.

Eso llevó a déficits presupuestarios, y los bancos de Wall Street ayudaron al gobierno [conservador griego] a esconder su deuda pública en una contabilidad basura de “libre empresa”.

Luego, los acreedores alemanes y franceses hicieron una fortuna elevando las tasas de interés que Grecia tenía que pagar por su acrecido riesgo crediticio.

Se le dijo a Grecia que tenía que levantar los ingresos fiscales con impuestos a los trabajadores y haciendo pagar más por los servicios públicos.

Eso aumenta el coste de la vida y el coste de hacer negocios, quitando competitividad a la economía.

La respuesta de manual neoliberal es ésta: hay que convertir a la economía toda en una enorme colección de puestos de peaje.

La idea es atacar el empleo público rebajando los salarios de los funcionarios, a fin de presionar a la baja los salarios del sector privado, al tiempo que se recortan servicios sociales básicos y se eleva el coste de la vida introduciendo cargos de peaje en las autiovías y en otras infraestructuras básicas.

Los Tigres Bálticos fueron pioneros en eso, y deberían ser una advertencia para el resto de Europa.

Letonia batió todas las marcas en 2008-09 cuando, plegándose a los dictados del Comisario europeo de economíaa y moneda, Joaquín Almunia, destruyó un 25% de su PIB y recortó los salarios públcos en un 30%.

Letonia no recuperará los niveles precrisis de PIB que tenía en 2007 hasta por lo menos 2016: toda una década perdida, despilfarrada en una penitencia financiera resultante de haber creído en las fantasías neoliberales de que su burbuja inmobiliaria era una proceso prometedor de rebosante éxitos.

En otoño de 2009, el primer ministro socialista George Papandreu prometió en una cumbre de la UE que Grecia no quebraría por causa de un volumen de deuda de 298 mil millones de euros, pero advirtió: “Nosotros no hemos llegado al poder para desmantelar el Estado social. No serán los trabajadores asalariados quienes paguen por esta situación: ni congelaremos salarios ni, mucho menos, los recortaremos”.

Sin embargo, para eso es para lo que ahora mismo parecen servir los partidos socialistas y socialdemócratas: para apretar las tuercas hasta extremos a los que jamás podrían avilantarse los partidos conservadores. La deflación salarial ha de ir de la mano de la deflación de deuda y de los aumentos de impuestos, a fin de encoger las economías.

El programa de la UE y del FMI inspira la versión actual de los ·desórdenes inducidos por el FMI” en América Latina en los 70 y 80 del siglo pasado.

Almunia, el verdugo de la economía letona, exigió unas “reformas” que pasaban por recortes en la asistencia sanitaria, en las pensiones y en el empleo público, “reformas” acompañadas de una proliferación de impuestos, gravámenes y peajes de carretera y en otras infraestructuras básicas.

La palabra “reforma” se ha convertido en un eufemismo para hablar de la jibarización del sector público y de la privatización de activos públicos, liquidados a precio de ganga en beneficio de los acreedores.

Esa política inspiró en Grecia una rebelión de desobediencia civil –”yo no pago”— que terminó por convertirse en “un movimiento antiausteridad de alcance nacional.

Los partidarios de ese movimiento se niegan a pagar los peajes de las autopistas; en Atenas, se suben sin billete al metro y a los autobuses para protestar contra un ‘injusto’ aumento del 40% en los viajes”. (Kerin Hope, “Greeks adopt ‘won’t pay’ attitude,” Financial Times, 10 marzo 2011.) Ni que decir tiene, los policías simpatizan lo bastante con el movimiento, como para abstenerse de poner multas.

Un artículo aparecido en [el rotatiivo parisino] Le Monde acusó al plan de la UE y el FMI de “cabalgar por encima de las más elementales reglas de la democracia.

De ponerse por obra ese plan, resultaría en un colpaso de la economía y de los ingresos de la gente sin precedentes en Europa desde los años 30.

Salta igualmente a la vista la colusión entre los mercados, los bancos centrales y los gobiernos para hacer pagar a los pueblos la factura del capricho arbitrario del sistema”.

Irlanda

Irlanda es la economía más golpeada de la Eurozona.

El partido inveteradamente gobernante, el liberal Fianna Fail [en coalición con Los Verdes] aceptó en su día incorporar las pérdidas bancarias a la contabilidad pública, imponiendo lo que tiene el aspecto de convertirse en décadas de austeridad (y en la mayor emigración forzosa desde la Hambruna de la Patata, a mediados del siglo XIX).

Los votantes respondieron echando del gobierno al partido liberal –que perdió dos tercios de sus escaños en el Parlamento— y haciendo desaparecer del panorama político al Partido Verde, mientras el principal partido opositor, el democristiano Fine Gael, prometía a finales del pasado noviembre renegociar un préstamo de rescate de la UE y el FMI por un montante de 115 mil millones de dólares y el correspondiente programa de austeridad.

Un editorial del Financial Times se refirió al paquete de rescate –un eufemismo para la destrucción financiera— como la degradación de una nación a la condición de “esclavitud escriturada”.

Los euroburócratas “pretenden que el contribuyente irlandés eche más dinero en los agujeros abiertos por los bancos privados.

Como parte del rescate, Dublín tendrá que ir consumiendo un fondo de pensiones creado en los días en que Berlín y París estaban violando las reglas de Mastricht (…) mientras se sacraliza a los tenedores de bonos y las apresuradas liquidaciones de activos aumentan el riesgo de que pérdidas aún mayores sean cargadas sobre las espaldas del contribuyente”.

Lo único que auguran las promesas de la UE de renegociar el acuerdo son concesiones engañosas que no lograrán rescatar a los trabajadores y a la industria irlandeses de tener que pagar la factura de los préstamos temerariamente concedidos por la banca privada nacional.

Las opciones de Irlanda, así pues, se reducen o a rechazar o a aceptar las exigencias de la Comisión Europea de “salvar la integridad de los banqueros” a expensas del trabajo y de la industria.

La cosa recuerda la célebre sentencia de William Nassau Senior –el que sucedió a Malthus en la cátedra del East India College— cuando, informado de que en la Hambruna de la Patata habían muerto en Irlanda un millón de personas, repuso impertérrito: “No son suficientes”.

Ya se ve que la teoría económica basura de los neoliberales goza de un largo pedigrí.

Se ha alterado radicalmente la idea de la soberanía nacional, y aun el supuesto básico subyacente a toda la teoría política: la premisa de que los gobiernos actúan conforme al interés nacional.

Se calcula que los intereses servidos por el gobierno irlandés –por un monto de 10 mil millones de euros— absorverán el 80% de los ingresos fiscales recaudados por el gobierno en 2010. Eso está más allá de la capacidad de supervivencia de cualquier Estado o de cualquier economía.

Significa que todo el crecimiento va a ir a parar, como tributo, a la UE por haber rescatado a temerarios banqueros alemanes, y de otros países, que ni siquiera se percataron del hecho aparantemente palmario de que las deudas que no se pueden pagar, nunca se pagan.

El problema es que, mientras van percatándose de eso, las economíaas serán destruidas, los activos, aventados, el capital, esquilmado, y el trabajo, obligado a emigrar. Letonia es el emblema de todo eso, con un tercio de su población entre 20 y 40 años que ya ha emigrado o planea hacerlo en los próximos años.

La argentinización de Europa

La pesadilla de la UE es que los votantes puedan despertar como terminaron despertando los argentinos cuando se les anunció oficialmente que los consejos neoliberales que les habían venido dando los asesores estadounidenses y del FMI habían destruido la economíaa argentina. El pago de la deuda era imposible.

Y llegados a ese punto, no tuvo Argentina demasiadas dificultades para depreciar en un 70% el valor de la deuda contraida con acreedores extranjeros. Su economía está ahora en auge, precisamente porque, emancipada de sus cuervos financieros, vuelve a ser digna de crédito.

Algo muy parecido ocurrió en América Latina y otros países del Tercer Mundo luego de que México anunciara que no podría pagar su deuda exterior en 1982.

Se produjo una oleada de quiebras, lo que generó negociaciones para la depreciación de la deuda, culminando con los bonos Brady. Los EEUU y otros acreedores calcularon con realismo lo que los deudores estaban en condiciones de pagar.

Y substituyeron los viejos créditos bancarios, irresponsablemente concedidos, por nuevos bonos. Los EEUU y otros miembros del FMI consideraron todo un éxito esas depreciaciones.

Pero a Irlanda, Grecia e Islandia se les cuentan ahora historias terroríficas sobre lo que podría ocurrir, si sus gobiernos se negaran a cometer suicidio financiero.

Se teme, claro, la rebelión de los deudores, lo que llevaría a la Eurozona a desmembrarse por la resistencia a que las economías financiarizadas entreguen durante años y años todo su excedente a los acreedores, sometiéndose a las exigencias bancarias de sacrificar toda una generación a la austeridad, el encogimiento y la emigración.

El referedum islandés y la pesadilla de la Comisión europea: la rebelión de los deudores

Y ese es el asunto que se dirime este sábado [9 de abril de 2011] en el referéndum islandés. Es la cuestión a la que se enfrenta el conjunto de los votantes europeos:

¿tienen las economías de nuestros días que sujetarse a los bancos y rescatarlos con recursos públicos de préstamos temerariamente concedidos?

¿O hay que purgar al sistema financiero para que, al revés, sirva a la economía y contribuya a elevar los niveles de vida, en vez de imponer austeridad?

Parece una ironía que los partidos socialistas (España, Grecia), el Partido Laborista británico y varios partidos socialdemócratas se hayan desplazado hacia el extremo probanquero derechista del espectro político, comprometiéndose a imponer una austeridad hostil al mundo del trabajo, no sólo en Europa, sino también en Nueva Zelanda (el emblema de las privatizaciones thatcheritas en los 90) y aun Australia.

La política de reducción de los servicios sociales públicos y de apostar por las privatizaciones es diametralmente opuesta a sus posiciones de hace un siglo.

¿Cómo llegaron a divorciarse a tal punto de los trabajadores, sus originarios votantes?

Diríase que su función actual es la de imponer cualesquiera políticas derechistas que los partidos conservadores no se avilantan a desarrollar: un poco como Obama, neutralizador de posibles alternativas del Partido Demócrata al cabiledeo Republicano a favor de políticas económicas à la Rubin [el célebre alto ejecutivo del banco privado Goldman Sachs que, como secreterio del Tesoro norteamericano, determinó toda la política económica de los gobiernos de Bill Clinton; T.].

¿Incauta credulidad?

Puede que ése haya sido el caso en Rusia, cuyos dirigentes parecían tener poca idea de cómo defenderse de los destructivos consejos de los chicos de Harvard y de Jeffery Sachs.

Pero hay algo menos incauto y más intencional en la política del Partido Laborista británico de pasar a Thatcher por la derecha en punto a privatización de ferrocarriles y otras infraestructuras económicas clave a través de su “Sociedad Público-Privado”.

Es la actitud que llevó a a Gordon Brown a esgrimir la amenaza de bloquear la entrada de Islandia en la UE, si los votantes islandeses se oponían a rescatar lo que no era sino el fracaso de la neoliberal agencia británica aseguradora de bancos a la hora de prevenir que los báncsters saquearan Icesave.

El pasado fin de semana, medio millón de ciudadanos británicos marcharon por las calles de Londres protestando contra los anunciados recortes de servicios sociales, educación y transporte, así como contra los aumentos de impuestos destinados a pagar los rescates de Gordon Brown de bancos privados como el Northern Rock y el Royal Bank of Scottland.

La carga la soportarán los trabajadores y la industria, no la clase financiera británica. El Daily Express, un diario de tirada nacional siempre dispuesto a lanzar campañas, está ahora desarrollando una ruidosa campaña para que el Reino Unido abandone la UE aduciendo sobre poco más o menos las mismas razones por las que hasta ahora se ha abstenido el país de entrar en la Eurozona monetaria.

¿Qué podrían razonablemente esperar Islandia y otros países deudores de pagar su deuda, especialmente en los tiempos que corren?

El acuerdo propuesto daría a Gran Bretaña y a Holanda más de lo que les darían las directrices de la UE.

Islandia tiene robustos argumentos jurídicos para plantarse.

Las advertencias de los socialdemócratas y los verdes islandeses sobre la UE son tan exageradas, que le llevan a uno a maliciar si los diputados del Althing [el parlamento islandés] no estarán simplemente buscando evitar una investigación sobre lo que realmente ocurrió con los depósitos del Landbanki Icesave.

La Oficina de Fraude británica se ha puesto últimamente más seria en la investigación de lo que ocurrió con el dinero, y ha empezado a detener a exdirectores.

Vivimos tiempos realmente extraños, con un gobierno islandés [¡socialdemócrata y verde!] resignado a cargar la mala deuda de bancos privados en la contabilidad pública islandesa.

El problema es que, cuanto más encoja la economía de Islandia, tanto más imposible le resultará pagar la deuda externa.

El gobierno islandés mendiga con desesperación la entrada en la UE, sin preguntarse siquiera qué coste tiene eso.

El coste: se desplomaría la tasa de cambio de la corona islandesa, encogería la economía islandesa y los trabajadores jóvenes islandeses se verían forzados a emigrar en busca de puestos de trabajo y para evitar las quiebras y los desahucios resultantes de la sujeción a políticas de austeridad.

Nadie conoce realmente la profundidad del agujero. El gobierno islandés ni siquiera ha intentado realizar un análisis serio de riesgos.

Lo que está claro es que la UE y el FMI han sido irresponsablemente optimistas.

Cada informe estadístico nuevo resulta “sorprendente” e “inesperado”.

Sobre la base de las hipótesis de trabajo del FMI acerca de la evolución de la tasa de cambio de la corona islandesa hasta finales de 2009, por ejemplo, el personal del FMI hizo proyecciones, según las cuales la deuda exterior bruta sería del 160% del PIB.

Para decirlo todo, añadieron que una ulterior depreciación de la tasa de cambio del 30% podría llegar a causar un aumento importante de aquella proporción de la deuda.

Y eso es lo que ha ocurrido. En noviembre de 2008, el FMI avisó de que la deuda externa que había proyectado para fines de 2009 podría llegar a alcazar el 249% del PIB, un nivel que consideraba “claramente insostenible”. Pero el actual nivel de la deuda ha sido estimado ya en el 260% del PIB islandés, y eso aun sin incluir, entre otras, la deuda de Icesave que el gobierno quiere asumir.

Los acreedores nada pierden impartiendo los consejos de la teoría económica basura.

Se han mostrado muy dispuestos a alentar a las economías a destruirse a sí propias en el proceso de tratar de pagar: algo así como aplaudir a los trabajadores de las plantas nucleares por ir a apagar un incendio en medio de radiaciones.

En el caso de Irlanda, la UE conminó a su gobierno [verdi-liberal] a responsabilizarse de préstamos bancarios privados que, al final, resultaron valer sólo un 30% (sí, un 30%: no es un erratum mecanográfico) del precio de mercado estimado. Dijo que eso podía hacerse ·fácilmente”. El gobierno verdi-liberal aceptó.

Consecuencia: la práctica desaparición del Partido Verde irlandés y, lo que es mucho más importante, la condena de la economía irlandesa a por lo menos dos décadas de miseria, emigración y bancarrota.

Lo que empeora el problema es que la deuda contraída en moneda extranjera no se paga a partir del PIB (cuyas transacciones se realizan en moneda nacional), sino a partir de los beneficios de la exportación más las ganancias resultantes de la liquidación de activos públicos comprados por inversores extranjeros.

Para Islandia, la cuestión sería qué volumen de productos y servicios –y de recursos naturales y empresas— nacionales comprarían británicos y holandeses.

Se supone que es responsabilidad de los acreedores colaborar con los deudores y negociar los pagos en exportaciones.

En vez de eso, los actuales acreedores se limitan a exigir a los gobiernos que vendan a precios de liquidación tierras, recursos minerales, infraestructuras básicas y monopolios naturales para pagar a los acreedores extranjeros.

Esos activos resultan confiscados en lo que, en efecto, es un procedimiento pre-bancarrota. Los nuevos compradores, entonces, convierten la economía toda en una red de puestos de peaje, elevando las cargas de acceso al transporte, al servicio telefónico y a otros servicios privatizados.

Uno estaría tentado a pensar que la respuesta normal de un gobierno en estos casos de negociación de la deuda externa sería nombrar una comisión de expertos que evaluara la posición de la economía, a fin de ponderar la capacidad de pago de las deudas contraídas en el extranjero y de formular los términos de un acuerdo conforme a la propia capacidad de pago. Pero no ha habido tal cosa.

El Althing [parlamento islandés] se ha limitado simplemente a aceptar las exigencias del Reino Unido y de Holanda sin la menor negociación. Ni siquiera ha levantado protesta por el hecho de que británicos y holandeses sigan adelantando las manijas del reloj de los intereses en las cargas que están exigiendo.

Votando NO en el referéndum del 9 de abril, lo que la población islandesa va a decir a los negociadores financieros de Europa es: “¡Buena jugada! Pero no estamos dispuestos a secundarla. Vuestro juego de acreedores se acabó. De ninguna nación puede esperarse que cometa suicidio financiero al estilo irlandés, plegándose a la depresión económica y obligando a una buena parte de su población trabajadora a emigrar, simplemente para compensar a depositantes de bancos por los crímenes o las negligencias de sus banqueros”.

El incalificable papel jugado por las agencias de calificación del riesgo

Las agencias de calificación crediticia han tratado de apoyar los esfuerzos del Althing por amedrentar a la población islandesa para que vote “Sí”.

El pasado 23 de febrero, Moody’s amenazaba: “si se rechaza el acuerdo, lo más probable es que rebajemos la calificación de Islandia hasta Ba1, o menos”. Si los votantes aprobaran el acuerdo, en cambio, “lo más probable es que cambiáramos la actual calificación del gobierno en Baa3, de negativa a estable”, a la vista de un probable “recorte en los restantes 1.100 millones de dólares comprometidos por los otros países nórdicos y probablemente también de un aplazamiento del programa del FMI para Islandia”.

Tal vez no muchos islandeses se percatan de que las agencias de calificación son, en la práctica, lobistas de sus clientes, el sector financiero.

Uno pensaría que perdieron definitivamente su reputación de honradez –no digamos de competencia— cuando calificaron con una triple AAA las hipotecas basura que desencadenaron la actual catástrofe financiera global.

La explicación es que lo hicieron todo por dinero. No son más honradas que Arthur Andersen, la desaparecida compañía auditora que aprobó, como se recordará, la contabilidad basura de Enron.

La idea que yo me he forjado de las agencias de calificación la debo en no pequeña medida a la historia que me contó Dennis Kucinich de cuando era alcalde de Cleveland, Ohio.

Los bancos y algunos de los principales clientes de éstos habían puesto los ojos en la privatización de la empresa pública de electricidad.

Los privatizadores querían comprarla a crédito (con unos intereses fiscalmente deducibles, que privaban al gobierno de recaudar los correspondientes ingresos fiscales) y aumentar drásticamente los precios para poder pagar exorbitantes remuneraciones a sus ejecutivos, ultrajantes honorarios de suscripción del crédito a los bancos y unas bonitas compensaciones a las agencias de calificación.

Los bancos le pidieron al alcalde Kucinich que les vendiera el banco municipal, prometiendo ayudarle a ser gobernador si traicionaba a su electorado.

Kucinich dijo “No”. Asi que los bancos recurrieron a sus perros de presa, las agencias de calificación.

Amenazaron éstas con degradar la calificación de Cleveland para que no pudiera mantener el equilibrio en los empréstitos normales que tenía con los bancos. Llegaron a decirle: “Suéltenos su compañía energética o le arruinaremos las finanzas de la ciudad”.

Kuzinich volvió a negarse. Y los bancos cumplieron sus amenazas, pero el alcalde había salvado a la ciudad de ver esquilmados sus ingresos con cargas de privatización predatoria. A su debido tiempo, los votantes llevaron a Kucinich al Congreso, y terminó siendo un canditado a la presidencia.

Volviendo al problema de las agencias de calificación crediticia, ¿cómo puede llegar a creer nadie que aceptar pagar una deuda de monto impagable mejorará la calificación crediticia de Islandia?

Los inversores han aprendido a depender de su propio sentido común al perder centenares de miles de millones de dólares por causa de las temerarias estimaciones de las agencias de calificación.

Las agencias de calificación han conseguido eludir la persecución penal alegando que en la letra pequeña de sus contratos se dice que no hacen sino dar una “opinión”, no un análisis realista en el que pudieran fundarse honradas responsabilidades profesionales.

La experiencia argentina debería servir aquí de modelo, al ilustrar cómo la significativa  depreciación de la deuda exterior puede contribuir a aumentar, no a disminuir, la credibilidad de una economía.

Y en lo atinente a posibles pleitos judiciales, recuérdese que uno de los axiomas básicos del Derecho Internacional Público es que ningún país soberano puede ser obligado a cometer suicidio financiero con medidas de austeridad financiera que lo pongan al borde del abismo de la emigración forzosa de sus trabajadores y el retroceso demográfico.

Las naciones son entidades soberanas.

Islandia y Portugal, otro país de la Eurozona tumbado por sus bancos

De modo que, tanto jurídica como moralmente, estaría mal que los ciudadanos islandeses tuvieran que emplear el resto de sus vidas en pagar unas deudas que, lejos de ser asunto suyo, deberían ser un asunto para dirimido entre la Oficina Británica del Fraude Financiero Grave y las agencias británicas de seguros bancarios.

Lo que deciden los votos en el referédum islandés del 9 de abril es qué precio está dispuesta a pagar Islandia para entrar en la UE.

En la práctica, y en la medida en que la Eurozona se enfrenta a una crisis generada por los deudores PIIGS, la cuestión es: ¿qué tipo de UE va a salir del actual conflicto entre acreedores y deudores?

Hay miedo de que la Eurozona se desmembre en cualquier caso.

Así que el actual gobierno socialdemócrata y verde islandés puede que esté buscando entrar  como miembro de una realidad ilusoria, una realidad en proceso de desmembración, al menos si se mantiene en su actual extremismo neoliberal.

Precisamente ayer (jueves, 7 de abril), un editorial del Financial Times comentaba esto que sigue a propósito de la prematura rendición de Portugal a las exigencias de la UE:

“Otro país de la Eurozona tumbado por sus bancos. A comienzos de esta semana, los bancos portugueses amenazaban con una ralentización de la compra de bonos, a menos que el gobierno custodio buscara ayudas financieras en otros países de la Unión Europea (…) Lisboa debería haberse mantenido firme en su posición (…) debería haberse resistido a las exigencias de los bancos: buscar un crédito-puente inmediato. (…) Al hacerlo tan fácil y prontamente, el gobierno se arriesga a aliernarse por entero a unos mercados alarmados. Y eso podria perjudicar el resultado de negociaciones persuasorias a más largo plazo.

“El gobierno custodio carece de la autoridad moral y de la autoridad política para determinar de esta forma el futuro de Portugal.

No debería abandonar los mercados con tanta precipitación.

Porque lo que eso podría significar en los meses venideros son intereses más altos en las emisiones de deuda pública, más altos, en cualquier caso, de lo que podría haber sido el caso si el gobierno no hubiera metido la mano tan pronto… El momento adecuado para optar a un rescate externo debería haber sido al final de un debate nacional.”

Lo mismo debería valer para Islandia. Si observamos lo ocurrido durante el pasado año, diríase que la nación islandesa ha sido usada a modo de (cruel) experimento piscológico y político para ver cuánto está dispuesta a pagar una población, sin merecérselo, por lo que banqueros ventajistas han robado o se han prestado a sí mismos.

El actual gobierno socialdemócrata y verde islandés parece haberse desacoplado de lo que es bueno para los votantes y para la supervivencia misma de la economía de Islandia.

Por eso desafía el axioma básico de toda ciencia social y de toda teoría económica, y es a saber: que las naciones actúan en su mejor interés propio.

También es el axioma de la democracia: los electores se percatan de sus intereses y votan en consecuencia para elegir a representantes que apliquen políticas conformes a esos intereses.

Para el politólogo, esto es toda una anomalía. ¿Cómo explicar que un parlamento nacional actúe en interés de acreedores británicos y holandeses, antes que en interés de su propio país, acusado de tener deudas que los votantes de otros países se han sacado de encima derribando precisamente a gobiernos dispuestos a hacerlas suyas?

Michael Hudson es ex economista de Wall Street especializado en balanza de pagos y bienes inmobiliarios en el Chase Manhattan Bank (ahora JPMorgan Chase & Co.), Arthur Anderson y después en el Hudson Institute. En 1990 colaboró en el establecimiento del primer fondo soberano de deuda del mundo para Scudder Stevens & Clark.

El Dr. Hudson fue asesor económico en jefe de Dennis Kucinich en la reciente campaña primaria presidencial demócrata y ha asesorado a los gobiernos de los EEUU, Canadá, México y Letonia, así como al Instituto de Naciones Unidas para la Formación y la Investigación. Distinguido profesor investigador en la Universidad de Missouri de la ciudad de Kansas, es autor de numerosos libros, entre ellos Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire.

14 abril, 2011 Posted by | ARTÍCULOS de OPINIÓN, BANCA, CRISIS, DENUNCIA, ECONOMIA, EDITORIAL, INTERNACIONAL, islandia | , , | 1 comentario

Al Capitalismo internacional no le ha sentado nada bien el ejercicio soberano del pueblo islandés

Al Capitalismo internacional no le ha sentado nada bien el ejercicio soberano del pueblo islandés
Les gustaba más Islandia cuando era vendida al mundo como paradigma del buen funcionamiento del modelo neoliberal. Ahora harán todo lo posible por devolverla al “camino correcto”. El chantaje ha comenzado.
Kaos. Internacional | Prensa | 11-4-2011 a las 15:03 | 607 lecturas | 8 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/capitalismo-internacional-no-ha-sentado-nada-bien-ejercicio-soberano-p

Lo que los Gobiernos pactan, los votantes lo pueden hacer trizas. Así han decidido actuar los islandeses, que el sábado rechazaron por segunda vez en un referéndum el acuerdo al que había llegado su Gobierno con los de Reino Unido y Holanda para resolver el contencioso que le enfrenta con ellos por la deuda generada en 2008 por la quiebra del banco Icesave.

Con el 90% del voto escrutado,  casi el 60% de los votantes se pronunciaron contra ese acuerdo, por el que Islandia ha de devolver a esos dos países los 4.000 millones de euros que les costó garantizar a sus ciudadanos los depósitos que tenían en ese banco islandés, filial en Reino Unido y Holanda del nacionalizado Landbanski.

El conflicto se debe a que Islandia decidió avalar todos los depósitos bancarios que había en la isla cuando se desplomó su sistema financiero en  la crisis de otoño de 2008.

Pero Reikiavik se desentendió de las cantidades depositadas en los bancos islandeses que actuaban en el exterior, como Icesave, que en apenas unos meses captó miles de ahorradores en Holanda y Reino Unido ofreciendo tipos de interés de entre el 5% y el 6%.

Cuando la banca islandesa se desplomó, Londres y La Haya garantizaron los depósitos de bancos islandeses en su territorio, pero luego exigieron que el Gobierno islandés les pagara ese dinero.

La obligación legal de Islandia en este caso es discutible. Reikiavik no la admite, pero británicos y holandeses sostienen que Islandia incumple la normativa del Espacio Económico Europeo en dos aspectos: porque esta le obliga a garantizar al menos los 20.000 primeros euros de cada depositante y porque está discriminando a los acreedores no islandeses.

Pero, sea cual sea el trasfondo legal, el Gobierno islandés cree que es políticamente necesario llegar a un acuerdo sobre el asunto para garantizar que el país pueda volver a financiarse en los mercados internacionales. El año pasado se llegó a un acuerdo por el que Islandia pagaría a Holanda y Reino Unido 4.000 millones de euros entre 2016 y 2024 a un interés del 5,5%.

Tras ser rechazado con más del 90% de los votos en contra en un referéndum, el acuerdo fue renegociado y hace unos días se recortó el interés a pagar por Islandia al 3,3% y se amplió el plazo de devolución hasta 2046.

Pero los islandeses han vuelto a decir que no, a pesar de que el Gobierno islandés recobrará la mayor parte de ese dinero por la venta de activos bancarios nacionalizados y solo una pequeña parte de la deuda acabará siendo asumida directamente por los contribuyentes.

Los votantes “han elegido la peor de las opciones”, declaró la primera ministra, Jóhanna Sigurdardóttit, cuyo Gobierno de centro-izquierda podría verse obligado a dimitir. “Es, desde luego, muy decepcionante”, añadió.

En términos muy similares se pronunció el ministro holandés de Finanzas, Jan-Kees de Pager, con el añadido de que empezó a enseñar el hacha: “El tiempo de negociar ya es cosa del pasado. Islandia está obligada a devolvernos el dinero. Ahora son los tribunales los que han de decidir”, declaró.

Lo mismo dijo el número dos del Tesoro británico, Danny Alexander. “Hemos intentado llegar a una solución negociada. Tenemos la obligación de conseguir que nos devuelvan ese dinero y vamos a seguir persiguiendo ese objetivo hasta que lo consigamos”, declaró.

El voto negativo no solo ha contrariado a los políticos de los tres países.

También amenaza con ser muy mal recibido por analistas e inversores. La agencia de calificación Moody’s ya había anunciado días atrás su intención de rebajar la calificación de la deuda islandesa si el acuerdo era rechazado por los votantes.

Y numerosos analistas han expresado ya su preocupación por las consecuencias que puede tener para Islandia. Sobre todo si se tiene en cuenta que el Gobierno había basado toda su agenda económica en la normalización de relaciones con la comunidad internacional.

Pero si el caso llega finalmente a los tribunales, la decisión final puede demorarse varios años.

Frente al rechazo de los Gobiernos, el presidente de Islandia, Oláfur Ragnar Grímsson, considera que los dos referendos que él ha convocado “han devuelto al país la confianza perdida tras el hundimiento de la economía islandesa” en 2008. Los resultados, en su opinión, “refuerzan aun más la democracia”.

13 abril, 2011 Posted by | islandia | , | Deja un comentario

Lecciones desde Islandia

Lecciones desde Islandia

Uno de los más claros ejemplos del papel paternalista del estado lo podemos observar en una ley Islandesa aprobada en 1915, veamos qué es lo que se debatió por entonces en el parlamento.

Aquellos con los salarios más bajos y de una extracción social más humilde tienden a ahogar sus penas en alcohol (…)El Parlamento debe ser como el padre para un hijo, conocedor de lo que es mejor para su bienestar. Los pobres empiezan a beber cerveza porque es el alcohol más barato. Pero una vez que la han consumido acaba conduciendo al consumo de licores más duros

Así que ni cortos ni perezosos, prohibieron la cerveza hasta 1935 cuando mediante un referéndum nacional se permitió la importación de cerveza de menos de 2,25%. No fué hasta 1985 cuando se legalizó de nuevo la cerveza con mayor graduación.

Si bien, no considero esta una lección que aprender de Islandia si me parece meritorio reconocer su interés por el bienestar de los ciudadanos (algo exagerado) su determinación en prohibir y castigar a los que hacen las cosas mal, así como preguntar al pueblo, en referendum, por todas las decisiones realmente importantes.

Tal espíritu sigue presente en esta helada isla tan dañada por la crisis actual. La semana pasada nos enteramos de que salieron de la recesión en el tercer trimestre, volviendo a crecer por primera vez desde que su sistema financiero se derrumbó en 2008. 

Al igual que Irlanda y Grecia, Islandia ha adoptado muchas medidas de austeridad para reconstruir su economía, pero a diferencia de Irlanda y Grecia,Islandia permitió que bancos privados quebraran, y su divisa, la corona, ha caído entorno al 46 por ciento frente al dólar desde que comenzó el 2008.

Los tres mayores bancos islandeses, que se expandieron de forma muy dinámica durante la burbuja crediticia, quebraron y se nacionalizaron en octubre de 2008.

Poner en orden el desastre provocado por uno de ellos, el Icesave unidad de Landsbanki, hizo incluso que se enturbiasen las relaciones con Gran Bretaña y los Países Bajos, de donde provenían gran parte de las inversiones particulares, retrasando de esta manera la ayuda internacional.

Los islandeses han aguantado la presión internacional que les exigía el pago íntegro a ambos gobiernos de los 5.400 millones de dólares que habían depositado los holandeses y británicos en sus instituciones financieras.

En Marzo hicieron un referéndum en el que se consultó a sus ciudadanos acerca de si respaldaban o no el pago, y dio como resultado un rechazo abrumador por parte de los votantes. No sólo eso, si no que además los banqueros responsables del colapso financiero han ido a la cárcel.

Actualmente, con excepción del sector financiero, la economía real va relativamente bien.  Es cierto que el consumo sigue estancado, pero el sector de las exportaciones, consistente principalmente en la pesca, el aluminio y el turismo, estan mejorando a un buen ritmo.

El que hayan salido de la crisis no significa que todo esté como si no hubiese pasado nada,  su nivel de vida ha retrocedido a niveles similares a los de 2003 y la peor parte se la llevan los jóvenes que solicitaron préstamos en el momento álgido de la burbuja y ahora tienen que cargar con importantes deudas.

Pese a que veamos su economía en crecimiento hay que tener en cuenta que la demora en los proyectos de inversión, más la necesidad de reestructuración de las deudas de los hogares y de las empresas seguirían afectando al crecimiento, de hecho el FMI y algunos gobiernos miembros acordaron en noviembre de 2008 que aportarían 2,1 mil millones de dólares para contribuir a la reconstrucción de las finanzas islandesas.

La experiencia islandesa, ofrece una lección para la zona euro que ve como varios países se encuentran ante problemas similares: Si pasas por una burbuja económica y necesitas corregirla, la respuesta es no convertir la deuda privada en pública, es mejor reestructurarla.

Parece que dejar quebrar a los bancos, en vez de rescatarlos ha dado su resultado en el primer país en suspender pagos en esta crisis y al igual que en el fin de la prohibición de la cerveza, los grandes problemas económicos deben ser apoyados y consultados a los ciudadanos, ya que serán ellos los que paguen los platos rotos y saquen al país de la crisis.

¿Creéis que les funcionó porque eran un país pequeño o porque es la solución más lógica?

¿Ha ayudado a su recuperación el que estén fuera del Euro?

14 marzo, 2011 Posted by | CRISIS, ECONOMIA, EDITORIAL, islandia | , | Deja un comentario

“La UE debería tomar ejemplo de Islandia y no rescatar a nadie”

“La UE debería tomar ejemplo de Islandia y no rescatar a nadie”

elEconomista/ Nueva York
10/03/2011 –

No será una jornada para el recuerdo. Justo cuando parecía que nuestro país se alejaba del radar de atención de los inversores de medio mundo, Moody´s rebajaba su calificación y los datos ofrecidos por el Banco de España se quedaban cortos según muchos analistas.

Ahora habrá que esperar si habrá calvario o no en los mercados. Lo que sí que existe es cierto desánimo sobre el parqué neoyorquino donde muchos traders están más que aburridos con la crisis de deuda soberana que todavía azota al Viejo Continente.

“Estamos cansados de que el problema no termine de solucionarse” confirmó a elEconomista, Jason Weisberg, vicepresidente de Seaport Securities en la New York Stock Exchange. “Quizás la Unión Europea debería seguir el ejemplo de Islandia y no rescatar a nadie, esa parece ser la opción más efectiva”, añadió. Por su parte, Kenneth Polcari, director ejecutivo de ICAP Corp, dijo no mostrarse para nada sorprendido por la rebaja de calificación en España y aseguró 2que tenía que haber ocurrido antes”.

Desde Brown Brothers Harriman, Marc Chandler, puso de manifiesto “la furia del Gobierno español” ante la decisión llevada a cabo por la agencia de calificación mientras Peter Boockvar, de Miller Tabak, asegura que la decisión de Moody´s se pone en línea con la de Standard & Poor´s de cara al encuentro de la Unión Europea sobre la capacidad del EFSF (Facilidad de Estabilidad Financiera Europea.

En BNP Paribas, como ya apuntó Polcari, esta rebaja no ha pillado “por sorpresa” pero devuelve la atención a los problemas periféricos de la Eurozona, “que los inversores habían dejado de lado” la semana pasada tras las declaraciones del Banco Central Europeo. David Ader, de CRT Capital, advirtió de todas formas que “España ya se encontraba bajo perspectiva negativa”, por eso, los mercados internacionales ya han tenido tiempo más que suficiente para digerir la noticia.

Por su parte, John Briggs, de RBS, asegura que la rebaja de Moody´s pone de manifiesto lo que ya muchos esperaban, “que la reestructuración de la banca tendrá un coste mayor al esperado” y que, además, “el Gobierno español tiene poco control sobre los gobiernos regionales”, algo que hace mella en la credibilidad de las reformas llevadas a cabo.

Con este panorama, la vicepresidenta segunda del Gobierno, Elena Salgado, y el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, se reúnen en Nueva York con inversores a los que explicarán la reforma del sistema financiero español y las últimas medidas económicas adoptadas por el Ejecutivo.

Este periódico se puso en contacto con distintos fondos de inversión, entre ellos Cerberus y Blackstone que tienen invertir en algunas cajas de ahorros, que no confirmaron si se encontraban entre la lista de entidades que atenderán al encuentro.

10 marzo, 2011 Posted by | ARTÍCULOS de OPINIÓN, BANCA, CRISIS, ECONOMIA | , , | Deja un comentario

ISLANDIA: LA REVOLUCIÓN SILENCIADA

Posted by Directorio de Noticias on enero 25, 2011 · Dejar un comentario (Editar)

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Islandia: La revolución silenciada
Esta ha sido una revolución contra el poder político-financiero neoliberal que nos ha conducido hasta la crisis actual. He aquí por qué no se han dado a conocer apenas estos hechos durante dos años.
Kaos. Internacional | nosinmibici.com | 24-1-2011 a las 15:41 | 856 lecturas | 2 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/islandia-revolucion-silenciada

Recientemente nos han sorprendido los acontecimientos de Túnez que han desembocado en la huida del tirano Ben Alí, tan demócrata para occidente hasta anteayer y alumno ejemplar del FMI.

Sin embargo, otra “revolución” que tiene lugar desde hace dos años ha sido convenientemente silenciada por los medios de comunicación al servicio de las plutocracias europeas.

Ha ocurrido en la mismísima Europa (en el sentido geopolítico), en un país con la democracia probablemente más antigua del mundo, cuyos orígenes se remontan al año 930, y que ocupó el primer lugar en el informe de la ONU del Índice de Desarrollo Humano de 2007/2008.

¿Adivináis de qué país se trata?

Estoy seguro de que la mayoría no tiene ni idea, como no la tenía yo hasta que me he enterado por casualidad (a pesar de haber estado allí en el 2009 y el 2010).

Se trata de Islandia, donde se hizo dimitir a un gobierno al completo, se nacionalizaron los principales bancos, se decidió no pagar la deuda que estos han creado con Gran Bretaña y Holanda a causa de su execrable política financiera y se acaba de crear una asamblea popular para reescribir su constitución.

Y todo ello de forma pacífica: a golpe de cacerola, gritos y certero lanzamiento de huevos.

Esta ha sido una revolución contra el poder político-financiero neoliberal que nos ha conducido hasta la crisisactual.

He aquí por qué no se han dado a conocer apenas estos hechos durante dos años o se ha informado frivolamente  y de refilón: ¿Qué pasaría si el resto de ciudadanos europeos tomaran ejemplo?

Y de paso confirmamos, una vez más por si todavía no estaba claro, al servicio de quién están los medios de comunicación y cómo nos restringen el derecho a la información en la plutocracia globalizada de Planeta S.A.

Esta es, brevemente, la historia de los hechos:

  • A finales de 2008, los efectos de la crisis en la economía islandesa son devastadores. En octubre se nacionaliza Landsbanki, principal banco del país.
  • El gobierno británico congela todos los activos de su subsidiaria IceSave, con 300.000 clientes británicos y 910 millones de euros invertidos por administraciones locales y entidades públicas del Reino Unido.
  • A Landsbanki  le seguirán los otros dos bancos principales, el Kaupthing  el Glitnir. Sus principales clientes están en ese país y en Holanda, clientes a los que sus estados tienen que reembolsar sus ahorros con 3.700 millones de euros de dinero público.
  • Por entonces, el conjunto de las deudas bancarias de Islandia equivale a varias veces su PIB. Por otro lado, la moneda se desploma y la bolsa suspende su actividad tras un hundimiento del 76%. El país está en bancarrota.
  • El gobierno solicita oficialmente ayuda al Fondo Monetario Internacional (FMI), que aprueba un préstamo de 2.100 millones de dólares, completado por otros 2.500 millones de algunos países nórdicos.
  • Las protestas ciudadanas frente al parlamento en Reykjavik  van en aumento. El 23 de enero de 2009 se convocan elecciones anticipadas y tres días después, las caceroladas ya son multitudinarias y provocan la dimisión del Primer Ministro, el conservador Geir  H. Haarden, y de todo su gobierno en bloque. Es el primer gobierno (y único que yo sepa) que cae víctima de la crisis mundial.
  • El 25 de abril se celebran elecciones generales de las que sale un gobierno de coalición formado por la Alianza Social-demócrata y el Movimiento de Izquierda Verde, encabezado por la nueva Primera Ministra Jóhanna  Sigurðardóttir.
  • A lo largo del 2009 continúa la pésima situación económica del país y el año cierra con una caída del PIB del 7%.
  • Mediante una ley ampliamente  discutida en el parlamento se propone la devolución de la deuda a Gran Bretaña y Holanda mediante el pago de 3.500 millones de euros, suma que pagarán todos las familias islandesas mensualmente durante los próximos 15 años al 5,5% de interés.
  • La gente se vuelve a echar a la calle y solicita someter la ley a referéndum. En enero de 2010 el Presidente, Ólafur  Ragnar  Grímsson, se niega a ratificarla y anuncia que habrá consulta popular.
  • En marzo se celebra el referéndum y el NO al pago de la deuda arrasa con un 93% de los votos. La revolución islandesa consigue una nueva victoria de forma pacífica.
  • El FMI congela las ayudas económicas a Islandia a la espera de que se resuelva la devolución de su deuda.
  • A todo esto, el gobierno ha iniciado una investigación para dirimir jurídicamente las responsabilidades de la crisis.
  • Comienzan las detenciones de varios banqueros y altos ejecutivos. La Interpol  dicta una orden internacional de arresto contra el ex-Presidente del Kaupthing, Sigurdur  Einarsson.
  • En este contexto de crisis, se elige una asamblea constituyente el pasado mes de noviembre para redactar una nueva constitución que recoja las lecciones aprendidas de la crisis y que sustituya a la actual, una copia de la constitución danesa.
  • Para ello, se recurre directamente al pueblo soberano. Se eligen 25 ciudadanos sin filiación política de los 522 que se han presentado a las candidaturas, para lo cual sólo era necesario ser mayor de edad y tener el apoyo de 30 personas.
  • La asamblea constitucional comenzará su trabajo en febrero de 2011 y presentará un proyecto de carta magna a partir de las recomendaciones consensuadas en distintas asambleas que se celebrarán por todo el país.
  • Deberá ser aprobada por el actual Parlamento y por el que se constituya tras las próximas elecciones legislativas.
  • Y para terminar, otra medida “revolucionaria” del parlamento islandés: la Iniciativa Islandesa Moderna para Medios de Comunicación (Icelandic  Modern  Media Initiative), un proyecto de ley que pretende crear un marco jurídico destinado a la protección de la libertad de información y de expresión.
  • Se pretende hacer del país un refugio seguro para el periodismo de investigación y la libertad de información donde se protegan  fuentes, periodistas y proveedores de Internet que alojen información periodística; el infierno para EEUU  y el paraíso para Wikileaks.
  • Pues esta es la breve historia de la Revolución Islandesa: dimisión de todo un gobierno en bloque, nacionalización de la banca, referéndum para que el pueblo decida sobre las decisiones económicas trascendentales, encarcelación de responsables de la crisis, reescritura  de la constitución por los ciudadanos y un proyecto de blindaje de la libertad de información y de expresión.

    ¿Se nos ha hablado de esto en los medios de comunicación europeos?

    ¿Se ha comentado en las repugnantes tertulias radiofónicas de politicastros de medio pelo y mercenarios de la desinformación? ¿Se han visto imágenes de los hechos por la TV? Claro que no.

    Debe ser que a los Estados Unidos de Europa no les parece suficientemente importante que un pueblo coja las riendas de su soberanía y plante cara al rodillo neoliberal.

    O quizás teman que se les caiga la cara de vergüenza al quedar una vez más en evidencia que han convertido la democracia en un sistema plutocrático  donde nada ha cambiado con la crisis, excepto el inicio de un proceso de socialización  de las pérdidas con recortes sociales y precarización  de las condiciones laborales.

    Es muy probable también que piensen que todavía quede vida inteligente entre sus unidades de consumo, que tanto gustan en llamar ciudadanos, y teman un efecto contagio.

    Aunque lo más seguro es que esta calculada minusvaloración informativa, cuando no silencio clamoroso, se deba a todas estas causas juntas.

    Algunos dirán que Islandia es una pequeña isla de tan sólo 300.000 habitantes, con un entramado político, económico y administrativo mucho menos complejo que el de un gran país europeo, en el que es más fácil organizarse y llevar a cabo este tipo de cambios.

    Sin embargo es un país que, aunque tienen gran independencia energética gracias a sus centrales geotérmicas, cuenta con muy pocos recursos naturales y tiene una economía vulnerable cuyas exportaciones dependen en un 40% de la pesca.

    También los hay que dirán que han vivido por encima de sus posibilidades endeudándose y especulando en el casino financiero como el que más, y es cierto.

    Igual que lo han hecho el resto de los países guiados por un sistema financiero liberalizado hasta el infinito por los mismos gobiernos irresponsables y suicidas que ahora se echan las manos a la cabeza .

    Yo simplemente pienso que el pueblo islandés es un pueblo culto, solidario, optimista y valiente, que ha sabido rectificar echándole dos cojones, plantándole cara al sistema y dando una lección de democracia al resto del mundo.

    El país ya iniciado negociaciones para entrar en la Unión Europea. Espero, por su bien y tal y como están poniéndose las cosas en el continente con la plaga de farsantes que nos gobiernan, que el pueblo islandés complete su revolución rechazando la adhesión.

    Y ojalá ocurriera lo contrario, que fuera Europa la que entrase en Islandia, porque esa sí sería la verdadera Europade los pueblos.

    25 enero, 2011 Posted by | ARTÍCULOS de OPINIÓN, DENUNCIA, ECONOMIA, EDITORIAL, INTERNACIONAL | , , , , , , , , | 4 comentarios

    Jurisdicciones y privacidad: efectos colaterales de WikiLeaks

    La investigación que el Departamento de Justicia (DoJ) de los Estados Unidos está llevando a cabo sobre las actividades de Julian Assange, en el curso de la cual han solicitado datos a diversos servicios web como Twitter, está dejando una serie de interesantísimos efectos colaterales que ponen de manifiesto la inadecuación de las estructuras territoriales, y particularmente de una tan crucial como la administración de justicia, a la globalidad intrínseca de la red.

    Un interesante artículo escrito por Laia Reventós y David Alandete en El País, bien documentado y de lectura muy recomendable, analiza el tema sumamente bien.

    En primer lugar, es evidente que una empresa radicada en un país determinado está obligada a cumplir la legislación del mismo.

    Si el DoJ solicita judicialmente a una empresa norteamericana una serie de datos, la empresa está obligada a facilitarlos si no quiere incurrir en un delito.

    En este sentido, la actuación de Twitter ha sido modélica y admirable, hasta el punto de que algunos analistas piden que su reacción se convierta en el estándar de la industria para manejar este tipo de situaciones:

    ante la petición de datos, que venía además sellada con una orden de secreto de sumario (gag order) que impedía su comunicación a los implicados, Twitter optó por combatir judicialmente esa orden de secreto de sumario y reclamar su derecho a informar a sus usuarios, con el fin de que pudiesen tener un mínimo margen a la defensa jurídica que evitase una total indefensión.

    Indefensión que, en cualquier caso, como bien menciona Artemi Rallo en El País, tiene lugar. El sistema, simplemente, no funciona.

    En noviembre de 2009, en una fantástica sesión con Nicole Wong y Peter Fleischer, expertos de Google en asesoría jurídica y en privacidad respectivamente, el problema surgió claramente:

    ante preguntas del público, tuvieron que admitir que en caso de petición judicial del gobierno norteamericano que afectase a la privacidad de un ciudadano extranjero, Google facilitaría los datos de dicho ciudadano, aún sabiendo que hacerlo podría contravenir la legislación de privacidad de su país de origen.

    Este es, precisamente, el caso que tiene lugar ahora mismo: Birgitta Jónsdóttir, la parlamentaria islandesa cuyos datos solicitó el DoJ a Twitter, no solo está amparada por una legislación europea mucho más garantista que la estadounidense sobre la privacidad, sino que además está sujeta a la inmunidad parlamentaria.

    Además de tener una postura notablemente militante en el tema que no es exclusivamente suya, sino que resulta ser la doctrina predominante en su país, que hace gala de intentar erigirse en un santuario para la libertad de prensa e información.

    Si bien la inmunidad parlamentaria podría ser discutible en este contexto debido al uso de recursos personales y no gubernamentales, como bien comenta David Maeztu en el mismo artículo de El País, resulta evidente que el hecho de ser Twitter una empresa radicada en los Estados Unidos está provocando una asimetría entre los derechos de los clientes estadounidenses de la empresa y los extranjeros, una situación de indefensión que el ordenamiento jurídico debe necesariamente corregir.

    Que la tecnología provoca disrupción es algo que, a estas alturas, no resulta necesario explicar. Que esa disrupción tenga efecto sobre nuestras garantías jurídicas cuando abrimos una cuenta en un servicio radicado en otro país, es algo que es necesario corregir.

    Cuando una empresa ofrece servicios a ciudadanos de otros países, se somete a los ordenamientos jurídicos de esos países en los que ofrece esos servicios, lo que da lugar a una paradoja de difícil solución.

    Hoy, en el Parlamento europeo, un grupo de parlamentarios del grupo liberal defenderán precisamente eso: que el DoJ de los Estados Unidos ha violado la legislación europea al solicitar esos datos.

    En juego, mucho más que los derechos de una parlamentaria islandesa y un empresario holandés: en juego están cuestiones tan fundamentales como el concepto de fuero y jurisdicción, o las garantías que un ciudadano de un país tiene cuando abre una cuenta en un servicio radicado en otro, algo que todos hacemos con total normalidad todos los días.

    Decididamente, los efectos colaterales del caso Wikileaks prometen ser sumamente interesantes.

    17 enero, 2011 Posted by | ARTÍCULOS de OPINIÓN, WIKILEAKS | , , , | Deja un comentario