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Giro de Obama sobre mundo árabe lo aleja de Israel

Giro de Obama sobre mundo árabe lo aleja de Israel

Encuentro con Netanyahu en la Casa Blanca tiene visos de enfrentamiento y posible “entierro” al de por sí moribundo proceso de paz
Internacional – 21/05/2011 7:59 – Autor: Redacción – Fuente: El Nuevo Siglo
Actual presidente de EE.UU, Barak Obama.
Actual presidente de EE.UU, Barak Obama.

El viraje de 360 grados que el presidente Barack Obama dio a su política hacia el mundo árabe, al alinderarse con las revueltas populares prodemocráticos y dar un espaldarazo al anhelo palestino de tener un Estado cimentado en las fronteras establecidas en 1967, hacen presagiar que el estancado proceso de paz israelo-palestino se hunda.

El timonazo en su política exterior ante la honda división existente entre Estados Unidos y el mundo árabe (evidenciada por el desplome de su imagen en esos países), sumido en una hoguera de revueltas sociales (Siria, Yemen, Bahrein, entre otros) y una prolongada guerra (Libia) va más allá de un plan de ayuda económico para instaurar la democracia en países con longevos regímenes ya que tocó y fijó una nueva posición en el tema sensible del conflicto entre israelíes y palestinos, y precisamente tan sólo horas de recibir en la Casa Blanca al premier Benjamín Netanyahu.

Los visos no sólo de un enfrentamiento sino también de un enfriamiento en la relación con uno de sus principales aliados en Oriente Medio comenzaron a vislumbrarse ayer mismo, con el no rotundo de Netanyahu al planteamiento de Obama.

Así, se puede pensar que en el tensionante encuentro de hoy, en el Salón Oval, se intentará una negociación, que de seguro no llegará a un feliz acuerdo por la desconfianza, los incumplimientos, el espiral de violencia, la imparable colonización, la actual situación política en los territorios ocupados (acuerdo de Fatah y Hamas) y la intransigencia de las partes involucradas en este conflicto tan antiguo y complicado.

“Las fronteras de Israel y Palestina deber estar basadas en las fronteras de 1967 con intercambios de mutuo acuerdo, de manera que se establezcan fronteras seguras y reconocidas por los dos Estados”, dijo Obama en un publicitado y esperado discurso sobre Medio Oriente en el Departamento de Estado.
“La retirada total y gradual de las fuerzas militares israelíes deben ser coordinadas bajo la idea de una responsabilidad de la seguridad palestina en un Estado soberano y no militarizado”, añadió.

“Habrá que ponerse de acuerdo sobre la duración de este periodo de transición y la eficacia de los acuerdos de seguridad deberá ser demostrada”, dijo el presidente norteamericano quien admitió que hasta ahora los intentos de su administración de relanzar las negociaciones de paz en Medio Oriente habían fracasado.

Y si bien reconoce este hecho, su nueva posición podría llevar al fracaso total de su labor mediadora ante la negativa israelí sobre las fronteras y el público rechazo a los palestinos por el acuerdo político y de reconciliación entre el presidente palestino Mahmud Abbas y el movimiento islamista Hamas, que de plano niega el derecho de Israel a existir.

Obama habló claro ya que aseguró que los palestinos no lograrán la independencia si no reconocen el Estado de Israel y les advirtió sobre cualquier intento de asilar simbólicamente a ese país en la ONU en septiembre cuando tienen previsto solicitar, con base en el espaldarazo que han recibido de muchos países, su derecho a ser reconocidos como Estado.

Y, aunque la diplomacia impera, muy seguramente hoy un desconcertado y hasta molesto Netanyahu pedirá a Obama que le clarifique su cambio de posición. Ayer, sin embargo fue prudente y a través de un comunicado oficial se limitó a expresar que guarda la esperanza de que su homólogo “reafirme los compromisos” norteamericanos de que Israel “no tendría que retirarse a las línea indefendibles de junio 1967”.

En el mismo excluyó que “centros mayores de la población israelí en Judea-Samaria (Cisjordania) se encuentren del otro lado de la frontera” entre Israel y un futuro Estado palestino, indicó el comunicado en referencia a las principales colonias judías en Cisjordania.

Netanyahu se refería a una carta del presidente norteamericano George W. Bush enviada en 2004 al entonces primer ministro Ariel Sharon, excluyendo un puro y simple retorno israelí a las líneas de armisticio anteriores a la Guerra de los Seis Días de junio de 1967.

En este difícil contexto, con posiciones no sólo diametralmente opuestas sino difícilmente convergentes en torno al tema de las fronteras entre israelíes y palestinos, se encuentran hoy Obama y Netanyahu. No se presagia ni “nuevo amanecer” como fue el lema del inicio de gobierno del hoy presidente-candidato sino un negro nubarrón sobre los esfuerzos de reactivar las negociaciones y llegar a un punto de encuentro en el conflicto de Medio Oriente. Es una nueva hoja de ruta que las partes implicadas no parecen estar dispuestas a seguir.

Fuertes críticas a longevos regímenes

Durante su muy esperado discurso, seis meses después del estallido de una ola de protestas en el mundo árabe, el presidente Obama prometió también un cambio en la política de Estados Unidos hacia la región.

Ubicando a su gobierno de parte de los manifestantes árabes, prometió una ayuda económica a los países comprometidos con la democracia, sobre el modelo de asistencia a la reconstrucción de Europa del Este tras la caída de la Cortina de Hierro.

Obama también atacó al líder libio Muamar Gadafi y al presidente sirio, Bashar Al Asad, ambos autores de represiones sangrientas contra opositores a sus gobiernos.

“El presidente Asad tiene que elegir entre liderar la transición o irse. El gobierno de Siria debe dejar de disparar a los manifestantes y permitir las protestas pacíficas”, dijo Obama.

El presidente estadounidense tampoco escatimó en críticas para sus aliados.
A Barhéin, un país estratégico para Washington, le ha reclamado un “verdadero diálogo” entre el gobierno y la oposición.

También exhortó al presidente yemení Alí Abdalá Saleh a cumplir con sus compromisos relativos a la transición del poder.

Al comentar sobre la muerte de Osama bin Laden en manos de un comando estadounidense a principios de mayo, Obama dijo que las revueltas árabes aparecieron ante sus ojos dándole la espalda al extremismo.

Bin Laden es “un asesino en masa”, y desde antes de su muerte, su red “perdía su lucha (…) porque la inmensa mayoría de las personas vieron que la masacre de inocentes no respondía a su búsqueda de un mundo mejor”, dijo.

Finalmente vinculó el largo conflicto israelo-palestino y las revueltas que agitan el mundo árabe, asegurando que “cuando la gente de Medio Oriente y África del Norte se liberan de las cargas del pasado, los esfuerzos por conquistar una paz duradera (…) son más urgentes que nunca”.

Reaparece Gadafi

Mientras la Otan informaba que había degradado significativamente la capacidad militar del líder libio Muamar Gadafi, la televisión de ese país mostró imágenes del coronel entrevistándose con su emisario Mohamed Ahmed Al-Sharif, quien estaba el martes en misión en Moscú.

Vestido de negro y con lentes de sol, el coronel Gadafi, que parecía en buena salud, discutía con Ahmed Al-Sharif en una oficina frente a una pantalla de televisión que difundía programas de la primera cadena de Estado libio, con una franja verde en la que estaba inscrita la fecha del “jueves 19 mayo de 2011″.

De otra parte, el portavoz del gobierno libio, Musa Ibrahim, desmintió informaciones sobre la partida a Túnez de la esposa y la hija del coronel Muamar Gadafi y una defección del ministro libio del Petróleo Shokri Ghanem.

“La esposa del coronel Gadafi, Safia, está bien, con buena salud, y se encuentra en Trípoli en compañía de su hija Aisha”, declaró Ibrahim, quien también aseguró que rel ministro no desertó y se encuentra una gira por varios países europeos.

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31 mayo, 2011 Posted by | 1.-ISRAEL | , , , , | Deja un comentario

¿Vamos a dejar solos a los árabes?

Nada se ha hecho históricamente para ayudar a estos países a alcanzar la libertad y la deuda de Europa es cada vez mayor hacia la región
Opinión – 24/01/2011 8:35 – Autor: Lluis Basset – Fuente: El País

La libertad para el mundo árabe, ¿dónde está?.
La libertad para el mundo árabe, ¿dónde está?.

La hora de la democracia ha sonado en el mundo árabe, pero los europeos apenas nos hemos enterado.

Ahí están los comunicados, huecos como sonajeros, con las alharacas de rigor de Gobiernos e instituciones europeas por la revolución democrática que ha echado del poder al sátrapa y ladrón Ben Alí, debidamente refugiado bajo las chilabas de los déspotas saudíes.

Mientras están en el poder, todos son amigos e incluso hermanos y primos de nuestros presidentes de repúblicas y nuestros monarcas constitucionales.

El caso es especialmente vergonzoso para los tres países más imbricados e implicados en el norte de África, pero es una responsabilidad que a todos alcanza, empezando por el gran patrono de esta política que ha sido Estados Unidos, con su estrecha relación estratégica con Arabia Saudí, el país que por su riqueza, su actitud proselitista y su poder militar más se aproxima al papel que la Unión Soviética realizaba en relación al bloque comunista.

Nada se ha hecho históricamente para ayudar a estos países a alcanzar la libertad. Menos todavía las últimas semanas de revuelta popular, con la excepción honorable de la diplomacia de Hillary Clinton y Barack Obama, a la que cabe atribuir además el mérito de los despachos de Wikileaks en la denuncia de la cleptocracia derrocada.

Pero lo peor es la actitud de los países vecinos y de la Unión Europea, una vez expulsado el dictador y su familia, empezando por la Francia de Sarkozy, ejemplo ignominioso de hipocresía en las relaciones internacionales, que ha venido apoyando al dictador hasta última hora.

A los europeos no parece importarnos en absoluto la libertad de los países árabes, y nos estamos hundiendo en la indiferencia y el escepticismo en vez de volcarnos, Gobiernos, instituciones y sociedades civiles, en la solidaridad y la ayuda a los tunecinos, en la vigilancia a las provocaciones de los regímenes vecinos y en la movilización de nuestra diplomacia para favorecer esta primavera árabe.

La revolución tunecina interpela directamente a la inexistente política exterior de la Unión Europea y, sobre todo, a su política mediterránea.

Todo lo que se ha hecho desde que terminó la guerra fría se ha revelado insuficiente o directamente erróneo, guiado por un afán de estabilidad al que todo se ha sacrificado.

Basta recordar las estrategias desplegadas frente a la Unión Soviética hasta que prendió la revolución democrática de 1989 para percibirnos de los errores cometidos voluntariamente con los árabes.

El mérito es ahora entero de los tunecinos.

Nada nos deben a los europeos.

Pero los europeos estamos en deuda con los pueblos árabes, que merecen la libertad como todos los pueblos.

De la revolución tunecina debiera salir, al menos, una nueva exigencia a los Gobiernos para que levanten el listón de los derechos humanos en sus relaciones con el resto del mundo.

 

24 enero, 2011 Posted by | 1.-ISLAM, ARTÍCULOS de OPINIÓN | , , , , , | Deja un comentario