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Salarios y productividad, una boda casi imposible

Salarios y productividad, una boda casi imposible

El 9% de los asalariados españoles tiene cláusulas de retribución variable – Alemania y el Banco de España apoyan vincular el sueldo al rendimiento, pero la complicación está en cómo medirlo

MANUEL V. GÓMEZ 09/04/2011

  • Cada enero, Microsoft fija unos objetivos a sus 680 empleados en España.

Si los cumplen, el bolsillo de estos trabajadores lo notará. Y mucho. En algunos casos, el salario puede aumentar un 60% el mínimo pactado al entrar en la compañía. Para definir estos objetivos la filial del gigante informático toma dos criterios. “A cada persona se le adjudica una cifra de negocio”, explica Esther Bravo Sánchez, la gerente de Recursos Humanos. El otro está en función de que el trabajador haga mejor o peor su trabajo. “Vender con calidad y satisfacción del cliente”, le llama Bravo.

  • Esa política obligaría a subir salarios después de recortar empleos

Sindicatos y CEOE ya debatían hace 30 años cómo lanzar la productividad

Microsoft paga a sus empleados una parte variable entre el 10% y el 60%

Iberdrola fija las ganancias y evalúa el desempeño de sus trabajadores

Alemania negocia las retribuciones por sectores y regiones

El retraso y la falta de fiabilidad estadística es un obstáculo grave

Facturación y calidad son los dos criterios que utiliza Microsoft para vincular la productividad de sus empleados a los salarios.

Y esto último, concretamente, ha sido la exigencia de la canciller alemana, Angela Merkel, y que ha puesto de moda un concepto, la productividad.

Concepto que a la hora de trasladarse a las negociaciones entre trabajadores y empresarios para fijar los sueldos presenta más de un problema: las deficientes estadísticas, la evolución a contracorriente del ciclo económico, el peso de las pymes, la gran destrucción de puestos de trabajo…

Si se vincularan sin más los salarios y la productividad, habría que elevar sueldos justo cuando la crisis hace caer el empleo.

Es por ello, que muchos de los expertos que hablan de la productividad a diario coinciden al calificarla: “escurridiza”, “compleja” o, incluso, como llegó a decir el portavoz económico del Partido Popular, Álvaro Nadal, “un divertimento para economistas y estadísticos”.

Pero esto no desanima a viejos partidarios de la reclamación alemana, como el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez. Ya en el primer gran acuerdo sociolaboral que la patronal CEOE, UGT y USO firmaron en 1980 se pedía tener en cuenta la productividad para negociar los sueldos.

Pero más de tres décadas después, la estadística demuestra que en España Microsoft es un contraejemplo.

A finales de 2010, solo el 27% de los trabajadores con convenio tenía alguna cláusula que contemplaba la productividad, un porcentaje que disminuye hasta el 9% si se toma el conjunto de los asalariados.

Y en 2009, apenas un 4% de los españoles veía como su sueldo aumentaba o disminuía en función del volumen de producción o ventas, según la Encuesta de Calidad de Vida en el Trabajo.

La definición canónica de productividad afirma que es una variable económica que relaciona la cantidad de bienes y servicios producidos con la cantidad de recursos utilizados.

Mejorar ese cociente es fundamental para que una economía avance, sea competitiva y cree empleo. “Se trata de obtener más con menos recursos”, resume llanamente el exministro socialista de Administraciones Públicas Jordi Sevilla.

A continuación, el ahora profesor del IE Business School se lanza a enumerar las formas que hay de calcularla: la que sale de dividir el producto interior bruto entre el total de trabajadores, la que se calcula en base a las horas trabajadas o la más real de todas, la que tiene en cuenta todos los recursos empleados para producir (el trabajo, la tecnología, la formación, la capacidad de gestión empresarial, la inversión…).

Para Miguel Ángel García, jefe del servicio de Estudios de Comisiones Obreras, está claro: la última. “Es la real”, sentencia el también profesor de la Universidad Rey Juan Carlos, “pero esa en España no existe, no se calcula. No hay una en la que se vea la aportación de todos los factores. La que hay es deficiente: producto por hora trabajada”.

“Ya es suficientemente complejo hablar de productividad en el trabajo, como para tener en cuenta más factores”, tercia Ángel Laborda, director del panel de coyuntura de Funcas, el servicio de estudios de las cajas de ahorro.

También el catedrático de Economía alemán, Juergen Donges, director del Instituto de Política Económica de la Universidad de Colonia, apunta en esa dirección. “Me refiero solo a la del trabajo. Es suficiente”, explica quien fuera asesor económico de los cancilleres Helmut Kohl y Gerard Schröder.

Donges, como el Banco de España y varios organismos internacionales, carga contra la fórmula española más extendida de negociación de salarios.

En ella se tiene en cuenta la inflación prevista (normalmente el 2%) y la evolución de la productividad, más una cláusula de salvaguarda para evitar la pérdida de poder adquisitivo si los precios suben más de lo pensado.

A continuación, pone como ejemplo a Alemania y su modelo de negociación de sueldos. En la gran potencia económica europea, sindicatos y patronal negocian anualmente en cada región y en cada sector la evolución salarial con tres variables sobre la mesa: precios, productividad y beneficios. No se pacta empresa a empresa. Solo Volkswagen lo hace.

Pero este modelo en España tropieza ahora con obstáculos desde la propia base, la calidad de la información y las estadísticas. “Es bastante difícil convertir la productividad en referencia”, sentencia Ángel Laborda, director del panel de coyuntura de Funcas.

“¿Cómo calcularla según los niveles de convenios? ¿Cómo lo mides, por provincias? ¿Por sectores?”, se interroga.

Laborda no está solo en esta tesis. “El retraso y la fiabilidad

[de la contabilidad nacional, la base de donde se extrae la evolución de la productividad] son dos elementos a tener en cuenta para actualizar los salarios con la productividad. Se publica con mucho retraso.

Y cuanto más se baja al detalle -sectores, ramas, provincias- más fiabilidad se pierde”, abunda José Ignacio Pérez Infante, de la Comisión Consultiva de Convenios Colectivos.

Más allá de los importantes problemas estadísticos hay otro, el poco entusiasmo sindical y empresarial por ello. Lo han demostrado en las conversaciones para reformar la negociación colectiva que se desarrollan estos días.

Cada vez que se les pregunta por el asunto blanden el modelo que ha imperado en España en los últimos años, en el que la productividad es una variable más. No obstante, ambas partes también recuerdan la dificultad de llevar a las empresas la reclamación de Merkel y Fernández Ordóñez y lo perjudicial que sería hacerlo inmediatamente.

Sevilla explica el motivo. En España la productividad se comporta al contrario que en Alemania, Francia o la gran mayoría de países desarrollados.

Crece, y mucho, en épocas de crisis por la gran destrucción de empleo y la menor caída de la economía; y, en el mejor de los casos, se frena, si no cae, en épocas de expansión.

De ahí que en España vincular salarios y productividad sin más y de forma inmediata traería un problema mayor para las empresas que el modelo actual, en el que hay una estrecha relación con los precios.

Por ejemplo, en 2009, la economía cayó un 3% y el empleo un 6,9%. Esto disparó la productividad, que creció en España un 2,7%, según la OCDE, (un 3,1%, según el INE). Si la referencia hubiera sido esta, en lugar de los precios (0,8%), el aumento de salarios en lo peor de la crisis hubiera sido mayor de lo que fue finalmente ese año, 2,2%.

A esta tesis se ha sumado el abogado laboralista, Íñigo Sagardoy, asesor de grandes empresas, que reclamó una fórmula mixta, porque ligar “totalmente los sueldos a la productividad podría producir la paradoja de que las subidas salariales superen al IPC”. Sagardoy, como Nadal (PP), sugirió indicadores alternativos como la tasa de paro por sectores.

A la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), no le convence el argumento de la productividad contracíclica.

Uno de sus investigadores, Florentino Felgueroso, habla de seguir el ejemplo de Microsoft o Iberdrola. “La productividad es algo propio de cada empresa”, explica. No obstante, a la hora de explicar cómo llevar a la realidad de los centros de trabajo esta frase describe un modelo que se parece mucho al alemán. “En España la negociación es sectorial, pero eso no llega a las empresas”, explica.

Es decir, negociación en los sectores, si bien advierte de que los convenios sectoriales “son asfixiantes”.

En su opinión, la reforma de la negociación colectiva que estos días tratan de acordar patronal y sindicatos debería permitir un margen para que las empresas pudieran adaptar sus retribuciones a su productividad.

Para Felgueroso, un buen ejemplo de convenio es el del sector químico, al fijar abanicos salariales que permiten a las empresas ajustarse a ellos según sus circunstancias. Por el contrario, el de la construcción presenta rigidez y no permite un sueldo mayor si lo pactan empresa y trabajadores.

Microsoft dio con la fórmula hace ya una década. “Cuando entras en la compañía, negocias cuál es tu fijo”, explica Pérez Bravo, de Recursos Humanos. Luego el sueldo puede variar entre un 10% y un 60%, en función del puesto de trabajo. Ya que la facturación es clave, para los vendedores la parte variable es mayor.

Iberdrola recoge en el convenio colectivo, no individual como Microsoft, el cálculo detallado de la productividad: evaluación de la calidad del trabajo, evolución de los beneficios netos y la formación en prevención de riesgos laborales. En función del resultado, la empresa calcula la retribución variable del trabajador.

Pero a pesar de estos ejemplos, no parece sencillo a tenor de las estadísticas, de las palabras del dueño de Mango y presidente del Instituto de la Empresa Familiar, Isak Andic – “cada empresa o cada sector es muy distinto” y esto requiere mucho debate- o de lo que explica el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Salamanca Rafael Muñoz de Bustillo. “Calcular la productividad [agregada de la economía] no es fácil, pero es más sencillo que en una empresa donde tienen que negociar sindicatos y empresarios.

Por ejemplo, hace falta información. ¿Quién tiene esa información? ¿Cuál es el incentivo a dar esa información? El segundo problema es si se calcula en el conjunto de la compañía o trabajador por trabajador, esto en una producción en cadena es casi imposible. Además, ¿en las pequeñas y medianas empresas cómo se hace?”, se interroga.

Con esta última pregunta, Muñoz de Bustillo apunta al gran peso de las pymes, que suponen la mayoría del tejido empresarial español y emplean a más de la mitad de los trabajadores. Él mismo señala la dificultad de calcular la productividad de forma individualizada en estas empresas. “¿Se puede hacer? Tal vez, pero ¿cuál es el coste?”

Pese a estos problemas Sevilla no tira la toalla: “Hay que encontrar índices descentralizados”. Pero añade otro problema: “¿Cómo se mide en hospitales, universidades o el sector público?”. Por ejemplo, ¿cuándo es más productivo un maestro? ¿Si tiene más alumnos en su clase o si estos tienen mejores notas?

A mitad de este mes acaba el plazo para que sindicatos y empresarios pacten la negociación colectiva, la productividad tendrá su capítulo, pero probablemente no evitará que el debate perdure. ¿Otras tres décadas?

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9 abril, 2011 Posted by | ARTÍCULOS de OPINIÓN, ECONOMIA | , | Deja un comentario

Zapatero acepta ajustar los salarios a la productividad como pide Alemania

Zapatero acepta ajustar los salarios a la productividad como pide Alemania

  • Reclama flexibilizar el fondo de rescate para los países con problemas de deuda

BRUSELAS, 11 Mar. (EUROPA PRESS) –

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha escrito una carta al presidente permanente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, en la que respalda ajustar los salarios a la productividad, una de las medidas incluidas en el Pacto por el Euro que aprobarán este viernes los líderes de la eurozona a petición de Alemania.

“Debemos centrarnos principalmente en eliminar las rigideces de las economías de las economías domésticas. Esto implica prestar atención al mercado laboral, alineando salarios y productividad, e incrementando la empleabilidad y la formación de nuestra fuerza laboral”, afirma Zapatero en su misiva, en la que reitera su respaldo a este Pacto.

El presidente del Gobierno señala además que “la apertura de los sectores protegidos es de vital importancia” y aboga por una “mayor liberalización de sectores muy vinculados al conjunto de la economía, como los servicios profesionales, el de energía o el de la economía digital”.

En la carta, Zapatero reclama dar un mayor papel a la Comisión a la hora de evaluar las reformas que cada país elija del Pacto, así como la participación de los agentes sociales.

Fuentes de Moncloa han insistido en que el ajuste de los salarios es responsabilidad de la negociación bilateral entre patronal y sindicatos, que tienen de plazo hasta el 19 de marzo para lograr un acuerdo. Si los interlocutores sociales pactan reforzar la negociación colectiva a nivel de empresa, se podrá cumplir el objetivo de mejorar la relación entre salarios y competitividad, según las fuentes.

El Pacto por el Euro obliga a Zapatero y al resto de líderes de la eurozona a anunciar nuevas medidas para mejorar la competitividad en la cumbre del 24 de marzo.

Las fuentes consultadas explicaron que el presidente del Gobierno podría comprometerse a llevar a cabo algunas de las reformas previstas en el Pacto que ya ha anunciado pero que todavía no se han concluido, como la propia reforma de la negociación colectiva y de las políticas activas de empleo o la ley de servicios profesionales.

Durante la cumbre de la eurozona que se celebra este viernes, Zapatero defenderá facilitar la flexibilización del fondo de rescate para los países de deuda y reforzar su capacidad financiera, así como reducir los tipos de interés para Grecia e Irlanda. Esta demanda choca con la resistencia de Alemania y otros países como Austria o Países Bajos.

El presidente del Gobierno reclamará que la nueva ronda de test de estrés a los bancos sea más rigurosa que la anterior y presentará a sus homólogos el decreto para reforzar el capital de las instituciones financieras que convalidó este jueves la Eurocámara.

Asimismo, les informará de que, según las estimaciones del Banco de España, las entidades españolas necesitan alrededor de 15.000 millones de euros, y no los 40.000 que calcula la agencia de ‘rating’ Moody’s, que este jueves rebajó la nota de la deuda española.

11 marzo, 2011 Posted by | NOTICIAS, SALARIOS | , | Deja un comentario

Los sindicatos negocian otra referencia para los salarios

Los sindicatos negocian otra referencia para los salarios

Un nuevo indicador podría combinar inflación y productividad | Los ministros de Empleo de la UE se comprometieron ayer a buscar fórmulas que controlen el IPC

Economía | 08/03/2011 – 01:24h

Los agentes sociales estarían dispuestos a admitir la creación de un índice que determine la subida salarial.

De esta manera resolverían la polémica creada en torno al efecto inflacionista de la subida de sueldos impulsada desde Alemania.

Este es uno de los puntos en los que, sin formar parte expresa de las negociaciones, existe posibilidades de acuerdo y podría acompañar la reforma de la negociación colectiva.

La propuesta consiste en crear un índice que recoja varios parámetros como el incremento del coste de la vida o el aumento de la productividad, y que pueda servir de referencia para la subida de los salarios.

Una de las razones por la que se toma como referencia el IPC previsto es la eficacia. El tejido empresarial español está muy atomizado y es muy complicado llegar a las pequeñas empresas y hacer en ellas otro tipo de cálculos como el aumento de competitividad.

Por esta razón se ha planteado elaborar un índice, siguiendo el modelo que se utilizó con la creación del Iprem (indicador público de renta de efectos múltiples). Este índice nació en el año 2004 para sustituir al salario mínimo interprofesional como referencia para la concesión de ayudas, becas, subvenciones o el subsidio de desempleo, entre otros.

La Administración tiene organismos suficientemente capacitados para elaborar este indicador, entre los que podría estar incluso el Consejo Económico y Social (CES), organismo en el que participan empresarios y sindicatos.

Desde Bruselas se volvió a insistir ayer en un documento aprobado por los ministros de Empleo que se deben adoptar medidas para que “los costes del trabajo evolucionen en función de la productividad de la mano de obra para contener la inflación en niveles poco elevados”.

Si bien se deja claro que debe hacerse, puntualizan los ministros, “respetando el papel de los interlocutores sociales en la formación de los salarios”. Las conclusiones no mencionan las cláusulas de indexación salarial, que la canciller Angela Merkel quiere que se supriman en la eurozona.

Estas cláusulas de revisión se justifican en España porque los salarios se calculan sobre inflación prevista

. La secretaria de Estado de Empleo, Mari Luz Rodríguez, las defendió ayer: “No es que seamos contrarios a la propuesta alemana. (…) Lo que está proponiendo en este momento Alemania está ya en nuestro sistema salarial”.

El argumento de Trabajo es que en la negociación colectiva española se toma como referencia el aumento de productividad.

El problema, según fuentes comunitarias, es que la evolución de los costes laborales unitarios durante la crisis demostró que los salarios en España son muy poco flexibles al ciclo económico.

El principal problema para la economía en este momento es iniciar una espiral precios-salarios, es decir que la subida de inflación que acompañará al incremento del precio del petróleo, se traslade a los salarios, como reconoció el ministro de Trabajo, Valeriano Gómez a La Vanguardia.

Las conversaciones para la reforma de la negociación colectiva continúan avanzando. Parecen dispuestos a que se incluya una cláusula voluntaria y pactada en los convenios que obligue al arbitraje superado un periodo.

Este podría ser dos años desde la finalización del mismo. Esto resolvería el problema de la “fosilización” de acuerdos como el de los controladores y satisfacería las demandas de los empresarios.

Sin embargo, todavía no se ha llegado a un acuerdo que facilite aún más las cláusulas de descuelgue y no obligue a acudir a una comisión nacional.

8 marzo, 2011 Posted by | ECONOMIA, NOTICIAS, SALARIOS | , , | 1 comentario

La ‘receta Merkel’, arma de doble filo para España y la UE

La ‘receta Merkel’, arma de doble filo para España y la UE

José Luis Rodríguez Zapatero y Angela Merkel

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, conversa con la canciller alemana, Angela Merkel (Javier Lizón / EFE)

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  • La propuesta de vincular la evolución de los salarios a la productividad está en la agenda comunitaria.
  • En España, el plan ha recibido duras críticas.
  • DAVID ROJO. 14.02.2011 – 09.13h

Hace dos semanas llegó Merkel a España para dar su aprobado a los ajustes efectuados por el Gobierno y no dejó pasar la ocasión para poner más deberes: hay que vincular la evolución de los salarios a la productividad.

De momento es un trabajo para subir nota, pero la canciller alemana quiere que sus socios europeos adopten esa política y defenderá que se implante como contraprestación al incremento del fondo de rescate europeo.

La ofensiva por la contención salarial –por los sueldos bajos, en definitiva– se juega por tanto en la UE. Los conservadores alemanes del Ejecutivo de Merkel han encontrado como socios en esta campaña al también conservador Gobierno francés. Juntos han logrado que el tema sea considerado, aunque solo más adelante se verá en qué acaba la cuestión.

En España, la propuesta de Merkel ha recibido críticas generalizadas: el Ministerio de Trabajo, los sindicatos e incluso la patronal CEOE se pronunciaron en contra. Sin embargo, el ministro Valeriano Gómez corrigió hace unos días esta postura y se mostró dispuesto a incorporar “mejor” la variable productividad en los salarios. Solo el Banco de España se ha manifestadoclaramente a favor de tal medida.

Un debate complicado

La revisión salarial en España se hace en enero de cada año a partir del dato del IPC previsto para ese ejercicio. Si luego la inflación es superior a esa cifra, existen cláusulas de corrección que compensan la diferencia.

Los problemas de cambiar este modelo por uno en el que el aumento de las retribuciones se fije en relación a los resultados empresariales son muchos. El primero es de carácter político, porque, como se ha dicho, quiere hacerse en elámbito europeo, donde hay diferentes sensibilidades.En el caso español la receta de Merkel podría ser contraproducente

El segundo problema es macroeconómico.

No hay unanimidad sobre la conveniencia de la medida para favorecer el crecimiento. Lo que se persigue con ella es ganar competitividad: que el precio de un producto elaborado descienda porque bajan los costes laborales que lleva aparejados. Así, se favorece la exportación. Es uno de los puntos fuertes de la economía alemana, pero, por el contrario, su consumo interno es débil, fruto de esa misma contención salarial.

Si toda la UE lo aplica, las exportaciones entre los países miembros también disminuirían. En el caso español, con una economía principalmente de servicios y no orientada a la exportación,esta medida podría ser contraproducente. Algunos expertos creen además que el círculo que componen salarios, consumo e inflación podría invertirse derivando en deflación, la trampa en la que la economía japonesa lleva atrapada más de 15 años.

El tercer problema es laboral: el propio proceso de cambio puede generar más conflictividad –y el consiguiente descenso de productividad–, y se enfrenta con la evidencia, en el caso español, de que los salarios bajaron durante la época de bonanza pese a estar ligados a la inflación. Además, tal y como denuncia la izquierda, la contabilidad creativapermite ajustar los balances empresariales evitando las mejoras retributivas de los trabajadores. El ejemplo más evidente son los bonos de los directivos de las compañías:la semana pasada se supo que los directivos de Caja Madrid cobrarán 25 millones por esta vía.

¿Quién produce más?

Zapatero (presidente del Gobierno) gana 78.185 eurosRajoy (pte. del PP) gana 200.000euros aproximadamente. Un controlador aéreo gana, de media, 250.000 euros aproximadamente. Un médico especialista, 40.400 euros aproximadamente. El Salario mínimo interprofesional es de  8.979 euros.

14 febrero, 2011 Posted by | ECONOMIA | , , , , | Deja un comentario