cibernoticias EXPRESS

La cara oculta de las noticias

Por fin un medio oficial se hace eco de la revuelta de Wisconsin.

Wisconsin provoca una revuelta obrera en EEUU

El gobernador republicano del Estado quiere recortar el derecho a la negociación colectiva

ISABEL PIQUER CORRESPONSAL 28/02/2011 22:20 Actualizado: 28/02/2011 22:38

Imagen de ayer del Capitolio de Madison, ocupado desde hace 14 días por los manifestantes. AFP

Imagen de ayer del Capitolio de Madison, ocupado desde hace 14 días por los manifestantes. AFP

En Wisconsin se juega en estos momentos el futuro de los sindicatos (unions, en inglés) en Estados Unidos.

Una batalla sin precedentes tiene lugar entre los representantes sindicales de los funcionarios y el gobernador del Estado, el republicano Scott Walker, para mantener los derechos de la negociación colectiva, una batalla con repercusiones en todo el país, especialmente en los otros estados al borde de la quiebra.

Desde hace dos semanas, Madison, la capital de un Wisconsin que normalmente da bastante poco de qué hablar, es el escenario de una auténtica revolución.

Los empleados públicos han tomado el Capitolio local, sus 14 congresistas demócratas han huido al vecino Illinois para evitar una votación, las manifestaciones han paralizado la ciudad y las escuelas están cerradas porque no hay profesores.

Entre 70.000 y 100.000 personas volvieron a protestar el pasado sábado. Algunos han llegado incluso a comparar Wisconsin con las manifestaciones en Egipto, poniendo a Walker en el papel de Mubarak.

Walker pretende que el trabajador pague parte del seguro médico y la pensión

Los funcionarios protestan por una ley del gobernador que recortaría sus salarios, les haría pagar el 12% de su seguro médico y la mitad de su plan de pensiones y, sobre todo, eliminaría su derecho a llevar a cabo cualquier negociación colectiva que no fuera estrictamente salarial.

Aseguran que el argumento de Walker paliar el déficit estatal de 360.000 millones de dólares es una excusa para acabar con los sindicatos.

Wisconsin es un estado clave en muchos aspectos. Simbólico por ser el primero en otorgar la negociación colectiva a sus funcionarios en 1959 (una veintena de estados, los llamados right-to-work states, lo siguen prohibiendo); económico porque su déficit ilustra la bancarrota de los estados que se enfrentan a agujeros colosales (California, 254.000 millones de dólares; Texas, 134.000 millones, Illinois 150.000 millones, Nueva York 9.000 millones) y político al ser uno de los estados que apoyó a Barack Obama desde el principio. Los sindicatos siguen siendo uno de los pilares del partido demócrata.

“Lo que pasa en Wisconsin no sólo tiene que ver con el presupuesto”, decía recientemente el columnista de The New York Times y premio Nobel de Economía PaulKrugman. “Es una batalla de poder. El señor Walker y sus partidarios quieren convertir Wisconsin y posteriormente Estados Unidos en una oligarquía del tercer mundo”.

Otros estados en apuros financieros desean seguir esta vía antisindical

Richard Trumka, presidente de AFL-CIO, la mayor federación de sindicatos del país, ha denunciado que los argumentos de Walker han ido “cambiando” para justificar su plan y que este “no tiene nada que ver con la crisis de presupuesto”.

De momento nadie cede. El gobernador ha amenazado con despidos masivos. El pasado viernes forzó una votación de sus medidas en la Cámara Baja, que no puede seguir aprobando en el senado por falta de quorum. Los sindicatos están pensando, en caso de que Walker se salga con la suya, convocar una huelga general, iniciativa sin precedentes.

Walker se ha convertido en el abanderado de la causa ultra conservadora. The New York Timesr evelaba hace unos días que los hermanos multimillonarios Charles y David Koch, que financian el movimiento Tea Party desde su plataforma ultra American For Prosperity, contribuyeron a la campaña de Walker.

También se ha convertido en el hazmerreír de los progresistas después de que un bloguero se hiciera pasar por uno de los hermanos Koch y ridiculizara al gobernador por teléfono, sobre todo cuando reconoció que no tenía ninguna intención de negociar y comparó su lucha a la de Ronald Reagan en 1981 cuando desmanteló los sindicatos de controladores aéreos, “la primera grieta en el muro del comunismo”.

“Quieren convertir EEUU en una oligarquía”, opina Paul Krugman

Ataque a los sindicatos

En Ohio, Indiana, zonas del antiguo cinturón industrial (Rust Belt), en Iowa y Michigan, estados con nuevas mayorías republicanas, salidas de las legislativas del pasado noviembre,los gobernadores conservadores intentan emular a Walker.

En Nueva Jersey, el gobernador Chris Christie, una de las figuras más populares del partido, también dejó entender la semana pasada, al presentar su presupuesto, que podría recortar las pensiones y seguros de los funcionarios en la “nueva normalidad” que ha creado la crisis financiera.

Aunque en Estados Unidos el funcionariado nunca ha gozado de gran popularidad, un reciente sondeo de Gallup aseguraba que el 61% de los estadounidenses estaba a favor de mantener los privilegios de la negociación colectiva.

Obama ha denunciado el “ataque contra los sindicatos” del gobernador de Wisconsin pero, enzarzado en su propia batalla con los republicanos para que voten una ampliación del presupuesto federal antes del 4 de marzo, ha preferido no inmiscuirse demasiado

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1 marzo, 2011 Posted by | INTERNACIONAL, NOTICIAS | , , | Deja un comentario

La crisis de Bahréin pone a prueba la ‘doctrina Obama’ ante el cambio árabe

EE UU pide al Gobierno del reino contención y reformas democráticas

ANTONIO CAÑO – Washington – 18/02/2011

  • Obligado a ser consecuente con su política de promoción de la democracia en Oriente Próximo, Estados Unidos pidió ayer contención y reformas al Gobierno de Bahréin, sede de la V Flota norteamericana y uno de los más estrechos y sensibles aliados en la región. La Casa Blanca aseguró que su política respecto a las protestas en Bahréin y en otros países árabes será “reflejo” de la que sostuvo en el caso de Egipto: “No dictamos las soluciones, pero defendemos nuestros valores”.
  • El país petrolero alberga a la V Flota y sirve de observatorio sobre Irán

“Creemos firmemente que la violencia no es la respuesta apropiada contra gente que expresa pacíficamente sus legítimas reclamaciones y deseos de participar en el proceso político”, declaró el portavoz de la presidencia norteamericana, Jay Carney, aludiendo a la actuación del Ejército de Bahréin contra los manifestantes en la capital del país, Manama.

La secretaria de Estado, Hillary Clinton, telefoneó ayer al ministro de Relaciones Exteriores de Bahréin, jeque Jaled bin Ahmed al Califa, para “expresarle la profunda preocupación por los recientes acontecimientos y urgirle a mantener contención”, según ella misma informó.

Barack Obama no se había puesto en contacto aún con representantes del Gobierno del reino ni había previsto ninguna declaración suya sobre el tema. El Pentágono se limitó a comentar que seguía de cerca los acontecimientos en ese pequeño y estratégico país, situado en el punto neurálgico de las mayores reservas de petróleo del mundo.

La crisis del reino es una prueba mayúscula sobre la sinceridad de la política norteamericana en la región. Aunque no tiene el significado histórico ni el peso político de Egipto, Bahréin es un pilar para la protección de la seguridad en Oriente Próximo y de los intereses de EE UU en la zona.

Además de ser el albergue de la V Flota norteamericana que vigila el Golfo y el estrecho de Ormuz, la concentración militar en Bahréin, donde se reúnen varias fuerzas navales que patrullan el Índico, con submarinos y portaaviones incluidos, ha sido decisiva en las dos guerras contra Irak y sería vital ahora en el caso de una confrontación con Irán.

Como demostraron los documentos del Departamento de Estado obtenidos por Wikileaks, Bahréin es el punto central en el seguimiento de la situación política en el vecino régimen islámico. Esos papeles pusieron también en evidencia otra condición esencial de ese pequeño reino: la lealtad de su casa real. Ha sido el rey de Bahréin quien con más énfasis ha defendido en los últimos años la necesidad de acabar con el programa nuclear iraní, aunque sea mediante el uso de la fuerza.

Para Washington, además, Bahréin, donde la familia dirigente conduce un régimen autocrático blando que se ha permitido en el pasado una cierta apertura democrática, era un ejemplo de cómo se podía liberalizar Oriente Próximo. En diciembre de 2010, durante una visita a Manama, Hillary Clinton se manifestó “impresionada por el compromiso que el Gobierno de Bahréin tiene con la vía democrática”.

Ese aperturismo suena hoy raquítico ante los nuevos estándares democráticos marcados por Egipto y reclamados ya por la población del reino, entre otros muchos países árabes. EE UU se ve por tanto ante el reto de apoyar las protestas con riesgo de desestabilizar el régimen que da acogida a su fuerza militar en el Golfo o respaldar a ese régimen y convertir en papel mojado todas las promesas de democracia hechas por Obama en los últimos días.

Esto último es inconcebible. Obama está condenado a aplicar su propia doctrina en Oriente Próximo. Si lo que es verdad para Egipto tiene que ser verdad en Irán, como dijo el martes, también tiene que ser verdad en Bahréin, en Jordania y quién sabe si algún día en Arabia Saudí.

De momento, Washington está manejando este punto de la crisis con especial prudencia.El portavoz de la Casa Blanca se negó ayer a repetir para Bahréin el llamamiento a una transición pacífica que se hizo para Egipto. El régimen de Bahréin, según los expertos, parece tener más flexibilidad que Hosni Mubarak para una evolución democrática sin ruptura. Probablemente ese sea el camino que busque Obama antes de un pronunciamiento más claro. La última palabra, en todo caso, la van a tener los manifestantes de Bahréin. En el mundo árabe hoy, la iniciativa la tiene el pueblo.

18 febrero, 2011 Posted by | 1.-ISLAM, Bahrein | , , , | Deja un comentario

Bahrein aplasta a sangre y fuego la revuelta de los chiíes

El régimen del rey Al Jalifa envía al Ejército y decreta el estado de emergencia

G. FOURMONT / AGENCIAS MADRID / MANAMA 17/02/2011 22:00 Actualizado: 17/02/2011 22:22

Manifestantes antigubernamentales acompañan, ayer en Manama, a uno de los heridos en el ataque de las fuerzas de seguridad.

Manifestantes antigubernamentales acompañan, ayer en Manama, a uno de los heridos en el ataque de las fuerzas de seguridad.

Bahrein es un minúsculo reino del Golfo Pérsico, pero de grandísima importancia estratégica.

El régimen de Hamad bin Isa al Jalifa acoge la V Flota de la Marina de Estados Unidos y es la cuna de la minoría chií de la vecina y potente Arabia Saudí.

Por eso, Al Jalifa no podía fallar a sus dos grandes aliadosy envió este jueves al Ejército para desalojar la plaza de la Perla, en el centro de Manama, que un millar de personas querían convertir, desde el pasado lunes, en su plaza Tahrir (Liberación), como en El Cairo.

Al menos seis personas murieron por los disparos de los militares, según Al Yazira, y otras 300 resultaron heridas.

El Gobierno decretó el estado de emergencia.

Manama estaba este jueves en estado de sitio, como si las autoridades se preparasen para una guerra inminente.

Columnas de vehículos policiales y blindados del Ejército recorrían las principales arterias de la ciudad mientras helicópteros sobrevolaban la plaza de la Perla.

Allí sólo quedaban restos de ropa y de las tiendas de campaña que los manifestantes habían instalado para exigir a las autoridades cambios políticos y económicos. La represión fue brutal: a las tres de la madrugada, sin previo aviso, decenas de blindados irrumpieron en la plaza. “El objetivo de los que tomaron la decisión de atacar era matar. Es terrorismo”, dijo Abdul Dyalil Jalil, diputado del partido Wifaq, principal fuerza de oposición al régimen y de confesión chií.

Al menos seis personas murieron por los disparos de los militares

Es precisamente la comunidad chií el 70% del medio millón de bahreiníes la que exigía desde la plaza de la Perla el fin de la discriminación impuesta por la monarquía suní de la familia Al Jalifa.

“Quizá estemos ante el principio de una nueva intifada en Bahrein”, analiza Laurence Louer, especialista de los movimientos chiíes en el Golfo Pérsico.

Porque no es la primera vez que los chiíes de Bahrein exigen cambios en un país marcado por grandes diferencias sociales y cuyas reservas de petróleo ya no son suficientes para comprar la paz social.

Las imágenes enviadas por las organizaciones de derechos humanos en Bahrein mostraban el violento ataque contra hombres, mujeres y niños. “La gente llega con heridas en la cabeza, hay heridos por fuego real, estamos desbordados”, explicaba un médico a Al Yazira. “Utilizaron munición real, gas lacrimógeno, balas de caucho…”, confirma un testigo que salió ileso.

“La represión no me sorprende para nada. Porque el poder siempre ha actuado así”, recuerda Louer. Se refiere a lo que los bahreiníes llaman “la gran intifada” de los años noventa, cuando, entre 1994 y 1998, la población chií salió a la calle para pedir mejoras de sus condiciones de vida.

Fueron cuatro años de represión con actos de violencia y arrestos de opositores. Hasta la muerte del rey Isa bin Salman Al Jalifa, en 1999, y la llegada al trono de su hijo, considerado, respecto a sus vecinos conservadores del Golfo, como un hombre del cambio.

“El objetivo del ataque era matar. Es terrorismo”, dice un opositor

Una nueva Constitución

El monarca promulgó una nueva Constitución y organizó elecciones legislativas. Bahrein se había convertido, según la Casa Blanca, en “el modelo árabe de democracia en Oriente Medio”. Pero el problema, subraya Fatiha Dazi-Héni, autora de un ensayo sobre las monarquías de la Península Arábiga, era y sigue siendo laboral.

Antes de nacer como partido político de la oposición, el Wifaq basaba su discurso en el paro que afecta sobre todo a la comunidad chií. Los analistas aseguran que la tasa de paro alcanza el 15% y apuntan las importantes bajadas de sueldos y malas condiciones laborales del sector privado, donde trabajan el 60% de los bahreiníes.

Las principales víctimas de ese sistema son los chiíes. “Los empresarios prefieren contratar siempre a un suní antes que a un chií”, dice Laurence Louer. Además, las autoridades llevan varios años practicando una política de nacionalización de extranjeros suníes iraquíes, jordanos y sirios para cambiar el equilibrio demográfico.

Fuerza y reformas

De las autoridades llegaron dos reacciones en apariencia contradictorias: mientras el Ejército anunciaba en la televisión estatal que “las Fuerzas de Seguridad tomarán todas las medidas estrictas y disuasorias necesarias para preservar la seguridad y el orden general”, el Gobierno aseguraba que estaba “dispuesto a conversar” con la oposición sobre posibles reformas políticas, aunque “eso lleva tiempo”.

Una de las explicaciones de esta reacción se halla en el mismo nombre de Bahrein: cuando se adoptó la nueva Carta Magna, en 2002, el país cambió de nombre. “El Estado bahreiní” se convirtió en “el Reino constitucional de Bahrein”. Para la analista Louer, este matiz lingüístico muestra la férrea voluntad de la familia Al Jalifa de mantenerse en el poder.

Los manifestantes de la plaza de la Perla pedían reformas sociales, económicas y políticas, puesto que el monarca suní sigue siendo todopoderoso en el país, con un primer ministro nombrado por él. “El rey no aceptará jamás ser una figura representativa”, dice Louer.

Las autoridades de Bahrein no eligieron un día cualquiera para atacar. Este jueves, precisamente en Manama, los ministros de Exteriores del Consejo de Cooperación del Golfo se reunieron para hablar de los problemas económicos de la zona. Ninguno reaccionó oficialmente a la represión del rey Al Jalifa.

18 febrero, 2011 Posted by | 1.-ISLAM, Bahrein | , , | Deja un comentario

Lluis Basset La agenda de la libertad

La agenda de la libertad

Hay pavor en la Internacional Autoritaria.

No son buenos tiempos para los autócratas.

Tampoco para sus amigos y aliados occidentales.

La oleada revolucionaria promete un tiempo nuevo, que exigirá una forma de gobernar y de comportarse distinta, probablemente fuera del alcance de la mayoría de los dictadores y reyezuelos que roban y oprimen a sus ciudadanos.

Los jóvenes de la plaza Tahrir, los que de verdad han doblado el espinazo a una dictadura crucial en la geopolítica de Oriente Medio, han trazado una línea que organiza el mundo político del futuro: ya no valen las derechas y las izquierdas del siglo XX.
Las ansias de libertad y prosperidad de esta nueva generación global y tecnológica dejan a un lado, y bajo un mismo estigma, a Fidel Castro y al coronel Gaddafi, a los reyezuelos de la Península Arábiga y al último dictador europeo, Aleksander Lukashenko; y, naturalmente, a los más eficaces y autoritarios de todos, quizás no lo más corruptos personalmente, como son los mandarines chinos.

Ahora hay que decidirse, para que todos sepamos quien queda de un lado y del otro de la línea y cómo debe tratarse desde la parte de acá a los de la parte de allá.

Lo primero, pues, es saber si queremos estar al lado de los tunecinos y los egipcios, si les apoyamos en la construcción de la democracia y la prosperidad o preferimos seguir enredando.Washington ya ha dicho que sí, rotundamente, mientras que Bruselas no se sabe muy bien si ha dicho algo y qué ha dicho.

Si atendemos a la gesticulación italiana con la inmigración estamos diciendo que no y que nos gustaba más el mundo anterior, con las poblaciones bajo el control de los dictadores.

Si nos fijamos en Francia, basta con ver la cara que le está quedando a su ministra de Exteriores, Michèle Alliot-Marie, para ver que nos gustaban más los tiranos, con quienes tan buenas relaciones mantienen ciertas élites europeas, francesas sobre todo.

Esa nueva división del mundo entre autoritarios y liberales es tan sencilla de enunciar como difícil de definir y organizar.

Después de un mes de vacilaciones, peleas domésticas y lluvia de críticas, la Casa Blanca y el departamento de Estado han empezado a ponerse a la tarea.

Hay talentos del pesimismo que no cesan en su imprecación contra Barack Obama.

Lo último que podía admitir el pensamiento más conservador es que Mubarak cayera o que vencieran los héroes de Tahrir y que no fuera por el impulso directo de una orden salida de Washington.

El ensanchamiento de la libertad en el mundo se concibe como una reducción del poder y la fuerza de Estados Unidos.

Curiosa forma de contemplar a un país que tiene sus orígenes en una revolución asentada sobre la idea de la libertad del ciudadano.

De modo que EE UU ha hecho lo único que no les gusta estos apóstoles de la estabilidad: acompañar al movimiento y empezar a cambiar de posición en su actitud ante las dictaduras en el mundo.

Una nueva agenda de la libertad está ahora en el taller de las ideas para responder al desafío y poner al día a la política exterior de Washington. A diferencia de la anterior, la de George Bush, que también quería extender la democracia por el planeta, la de Obama no será militar, sino pacífica.

No hay que cambiar regímenes a punta de pistola, sino exigirles que respondan pacíficamente a quienes se manifiestan pacíficamente; demandarles el reconocimiento de las libertades de expresión y de reunión; apoyar moralmente a los ciudadanos que se movilizan; y estimular a los regímenes para que respondan a las exigencias de cambio.

Estas son unas primeras ideas esbozadas por el presidente, en su rueda de prensa del martes, en la que se declaró “en el lado correcto de la historia” y recordó que “la democracia es un lío, porque no tienes que negociar con una persona sino con un amplio abanico de puntos de vista”.

Hillary Clinton, la secretaria de Estado, el mismo día, amplió estas ideas con una notable intervención acerca del mundo digital. Es la tecnología la que amplia el espacio público compartido del siglo XXI.

Los estados democráticos deben comprometerse para que el ágora global sea abierta y los ciudadanos cuenten con libertad de conectar.

En el trato con las dictaduras, habrá que situar también en primer plan esta exigencia, que no afecta a un sector industrial, el de Internet y las telecoms, sino al futuro de la libertad en el mundo.

La reacción de Washington ante Wikileaks no es el mejor modelo para esta nueva agenda, pero sí lo es el esfuerzo por atrapar la ola revolucionaria.

Como la revolución misma, el giro no ha hecho más que empezar y la nueva agenda, menos realista, más idealista, es apenas un esbozo que veremos crecer en los próximos meses.

(La idea de que existe una internacional autoritaria no es mía, sino de una periodista ucrania, la editora internacional de Reuters, Christya Freeland y de un intelectual bielorruso, Vitali Silitski. Saben por experiencia propia de lo que hablan).

17 febrero, 2011 Posted by | 1.-ISLAM, ARTÍCULOS de OPINIÓN, INTERNACIONAL, revueltas islam | , , , | Deja un comentario

Una rebelión que en 18 días acabó con el régimen de Mubarak

Una rebelión que en 18 días acabó con el régimen de Mubarak

(AFP) – Hace 1 día

EL CAIRO — Resumen de lo acontecido en Egipto desde el estallido, el 25 de enero, de una rebelión popular que dejó al menos 300 muertos y que este viernes provocó la renuncia del presidente, Hosni Mubarak.

— ENERO DE 2011–

Una rebelión que en 18 días acabó con el régimen de Mubarak

(AFP) – Hace 1 día

EL CAIRO — Resumen de lo acontecido en Egipto desde el estallido, el 25 de enero, de una rebelión popular que dejó al menos 300 muertos y que este viernes provocó la renuncia del presidente, Hosni Mubarak.

— ENERO DE 2011–

– 25: Arrancan las manifestaciones antigubernamentales, que movilizan a miles de personas. Fueron precedidas de cinco casos de inmolación, uno de ellos mortal, en gestos que recordaron al del tunecino que había desencadenado en diciembre la revuelta que provocó la caída de Zine El Abidine Ben Alí, en el poder desde hacía 23 años.

– 26: Miles de manifestantes en varias ciudades, a pesar de la prohibición de las autoridades. La policía reprime las marchas con gases lacrimógenos, porras y hasta piedras. Los manifestantes apedrean a las fuerzas antimotines.

– 27: Al menos un millar de detenidos, según una fuente oficial.

En el norte del Sinaí, un manifestante muere de un tiro en un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad. En Suez, los manifestantes incendian un cuartel de bomberos. Choques en Ismailiya.

El ex jefe de la agencia nuclear de la ONU (AIEA) y Premio Nobel de la Paz Mohamed ElBaradei vuelve a Egipto y se dice dispuesto a dirigir la transición.

– 28: Las manifestaciones masivas degeneran y se convierten en disturbios: al menos 62 muertos en enfrentamientos con la policía.

Mubarak pide al ejército que haga respetar la seguridad y aplicar el toque de queda en El Cairo, Alejandría y Suez. Promete reformas y anuncia un cambio de gobierno.

Incendios en la sede del partido en el poder y en numerosas comisarías. Saqueos nocturnos.

– 29: Al menos 33 muertos en los enfrentamientos.

Ataques contra las sedes de la Seguridad del Estado en Rafah e Ismailiya. Motines en varias cárceles.

Mubarak designa un nuevo primer ministro, el general Ahmed Shafiq, y crea el cargo de vicepresidente para confiarlo al jefe de los servicios secretos, el general Omar Suleimán.

– 30: Miles de manifestantes en El Cairo. El ejército cerca el centro de la ciudad con tanques, aviones de caza sobrevuelan la capital a baja altitud.

– 31: El ejército se compromete a no recurrir a la fuerza y juzga las reivindicaciones del pueblo “legítimas”. Suleimán propone un diálogo con la oposición.

— FEBRERO–

– 1: Más de un millón de manifestantes en todo Egipto. Marea humana en la gran plaza Tahrir (plaza de la Liberación), en el centro de El Cairo.

Mubarak anuncia que se mantiene en el poder, pero que no será candidato en las elecciones presidenciales previstas en septiembre.

– 2: Enfrentamientos sangrientos en la plaza Tahrir entre partidarios y adversarios de Mubarak. Los antigubernamentales repelen a quienes los atacan en la plaza. Durante horas se tiran piedras y cócteles molotov. Las reyertas se prolongan hasta el 3, y dejan ocho muertos, según un balance oficial.

– 3: Mubarak dice temer que Egipto se suma en el caos si abandona el poder.

– 4: Decenas de miles de egipcios salen a las calles después de la plegaria musulmana de los viernes, con motivo de una movilización general bautizada como el ‘Día de la Partida’.

– 5: Renuncia el comité ejecutivo del Partido Nacional Demócrata (PND), del que forma parte el hijo de Mubarak, Gamal.

– 6: Los Hermanos Musulmanes se suman al diálogo político en el que participan otros grupos de oposición, pero denuncian como insuficientes las reformas propuestas por el régimen.

– 7: Mubarak promete un aumento de salarios y pide la formación de una comisión investigadora sobre los incidentes violentos.

– 8: Cientos de miles de personas desfilan en El Cairo y otras ciudades, en las manifestaciones más importantes desde el comienzo del movimiento. Mubarak forma una comisión para enmendar la Constitución.

– 9: Cientos de manifestantes rodean el Parlamento y la sede del gobierno. El gobierno advierte que el ejército intervendrá “en caso de caos”.

– 10: Las fuerzas armadas anuncian que están estudiando las “medidas” necesarias para “preservar la nación” y “apoyar las demandas legítimas del pueblo”.

En un discurso a la nación por la noche, Mubarak anuncia que delega poderes al vicepresidente Omar Suleimán, pero se abstiene de renunciar al cargo provocando un estallido de cólera en los manifestantes reunidos en la plaza Tahrir.

– 11: Más de un millón de personas vuelve a echarse a las calles de El Cairo y de las grandes ciudades egipcias.

Suleimán informa que “Mubarak decidió abandonar el puesto de presidente de la República y encargó al consejo supremo de las Fuerzas Armadas administrar los asuntos al país”.

Explosión de júbilo en la plaza Tahrir de El Cairo.

– 25: Arrancan las manifestaciones antigubernamentales, que movilizan a miles de personas. Fueron precedidas de cinco casos de inmolación, uno de ellos mortal, en gestos que recordaron al del tunecino que había desencadenado en diciembre la revuelta que provocó la caída de Zine El Abidine Ben Alí, en el poder desde hacía 23 años.

– 26: Miles de manifestantes en varias ciudades, a pesar de la prohibición de las autoridades. La policía reprime las marchas con gases lacrimógenos, porras y hasta piedras. Los manifestantes apedrean a las fuerzas antimotines.

– 27: Al menos un millar de detenidos, según una fuente oficial.

En el norte del Sinaí, un manifestante muere de un tiro en un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad. En Suez, los manifestantes incendian un cuartel de bomberos. Choques en Ismailiya.

El ex jefe de la agencia nuclear de la ONU (AIEA) y Premio Nobel de la Paz Mohamed ElBaradei vuelve a Egipto y se dice dispuesto a dirigir la transición.

– 28: Las manifestaciones masivas degeneran y se convierten en disturbios: al menos 62 muertos en enfrentamientos con la policía.

Mubarak pide al ejército que haga respetar la seguridad y aplicar el toque de queda en El Cairo, Alejandría y Suez. Promete reformas y anuncia un cambio de gobierno.

Incendios en la sede del partido en el poder y en numerosas comisarías. Saqueos nocturnos.

– 29: Al menos 33 muertos en los enfrentamientos.

Ataques contra las sedes de la Seguridad del Estado en Rafah e Ismailiya. Motines en varias cárceles.

Mubarak designa un nuevo primer ministro, el general Ahmed Shafiq, y crea el cargo de vicepresidente para confiarlo al jefe de los servicios secretos, el general Omar Suleimán.

– 30: Miles de manifestantes en El Cairo. El ejército cerca el centro de la ciudad con tanques, aviones de caza sobrevuelan la capital a baja altitud.

– 31: El ejército se compromete a no recurrir a la fuerza y juzga las reivindicaciones del pueblo “legítimas”. Suleimán propone un diálogo con la oposición.

— FEBRERO–

– 1: Más de un millón de manifestantes en todo Egipto. Marea humana en la gran plaza Tahrir (plaza de la Liberación), en el centro de El Cairo.

Mubarak anuncia que se mantiene en el poder, pero que no será candidato en las elecciones presidenciales previstas en septiembre.

– 2: Enfrentamientos sangrientos en la plaza Tahrir entre partidarios y adversarios de Mubarak. Los antigubernamentales repelen a quienes los atacan en la plaza. Durante horas se tiran piedras y cócteles molotov. Las reyertas se prolongan hasta el 3, y dejan ocho muertos, según un balance oficial.

– 3: Mubarak dice temer que Egipto se suma en el caos si abandona el poder.

– 4: Decenas de miles de egipcios salen a las calles después de la plegaria musulmana de los viernes, con motivo de una movilización general bautizada como el ‘Día de la Partida’.

– 5: Renuncia el comité ejecutivo del Partido Nacional Demócrata (PND), del que forma parte el hijo de Mubarak, Gamal.

– 6: Los Hermanos Musulmanes se suman al diálogo político en el que participan otros grupos de oposición, pero denuncian como insuficientes las reformas propuestas por el régimen.

– 7: Mubarak promete un aumento de salarios y pide la formación de una comisión investigadora sobre los incidentes violentos.

– 8: Cientos de miles de personas desfilan en El Cairo y otras ciudades, en las manifestaciones más importantes desde el comienzo del movimiento. Mubarak forma una comisión para enmendar la Constitución.

– 9: Cientos de manifestantes rodean el Parlamento y la sede del gobierno. El gobierno advierte que el ejército intervendrá “en caso de caos”.

– 10: Las fuerzas armadas anuncian que están estudiando las “medidas” necesarias para “preservar la nación” y “apoyar las demandas legítimas del pueblo”.

En un discurso a la nación por la noche, Mubarak anuncia que delega poderes al vicepresidente Omar Suleimán, pero se abstiene de renunciar al cargo provocando un estallido de cólera en los manifestantes reunidos en la plaza Tahrir.

– 11: Más de un millón de personas vuelve a echarse a las calles de El Cairo y de las grandes ciudades egipcias.

Suleimán informa que “Mubarak decidió abandonar el puesto de presidente de la República y encargó al consejo supremo de las Fuerzas Armadas administrar los asuntos al país”.

Explosión de júbilo en la plaza Tahrir de El Cairo.

13 febrero, 2011 Posted by | 1,-EGIPTO, 1.-ISLAM | , , , , | Deja un comentario

La revolución árabe, a debate

La revolución árabe, a debate

EL PAÍS organiza un debate abierto al público para intentar explicar el momento histórico que vive la zona

EL PAÍS – Madrid – 05/02/2011

¿Qué está pasando en el mundo árabe? ¿Cómo interpretar lo que está sucediendo en Egipto, Yemen o Túnez? Los ciudadanos exigen cambios, democracia y mejores condiciones de vida en los países del norte de África. Para intentar explicar el momento histórico que vive la zona, EL PAÍS organiza el debate abierto al público “La revolución árabe”.

Tendrá lugar el martes 8 de febrero, a las 20.00 en el CaixaForum de Madrid (Paseo del Prado, 36), y contará con la participación de Gema Martín Muñoz, directora de Casa Árabe, Mehdi Cherifi, traductor de la Cámara de Diputados de Túnez, Mourad Zarrouk, profesor de estudios árabes de la Universidad Autónoma de Madrid, El Houssine Majdoubi, corresponsal de España del diario Al Qods al Arabi, eIgnacio Cembrero, periodista de EL PAÍS. El acto estará moderado por el periodista Javier Valenzuela.

La entrada es libre hasta completar el aforo. El debate se podrá seguir por Twitter con el hashtag #debatearabe.

Más de un mes de revueltas

Desde que el 17 de diciembre un joven tunecino en paro se prendiera fuego en señal de protesta por haberle sido arrebatado su carro de venta de verduras, una ola de revueltas está sacudiendo el mundo árabe. Su personal acto de condena le convirtió en un mártir y un modelo. La situación de pobreza y desempleo y la ausencia de libertades básicas que vivía es compartida por buena parte de la población del Magreb y Oriente Próximo. Pronto otros siguieron su ejemplo en su país, y la onda expansiva del malestar y fue alcanzando poco a poco a otros países de la región.

En Túnez, las movilización ciudadana que se fue gestando durante semanas acabaron el 14 de enero con la dictadura de Zine el Abidine Ben Ali, después de 23 años en el poder. El éxito de los tunecinos animó a los ciudadanos de Egipto, que llevan desde el 25 de enero exigiendo a su dictador particular (29 años como presidente), Hosni Mubarak, que se vaya.

El presidente de Yemen ha anunciado que no volverá a presentarse a la reelección y que pondrá en marcha las reformas que le pide su pueblo. En MarruecosJordaniaSiriaalgunos empiezan a mostrar su malestar, cada país a su manera ycon sus particularidades, mientras Occidente observa perplejo y trata de comprender el nuevo mapa político y social que está naciendo en la zona.

¿Dónde han ido a parar los islamistas?

OLIVIER ROY 05/02/2011

La novedosa peculiaridad de la primera revolución popular pacífica capaz de derrocar una dictadura en el mundo árabe ha consistido en que no ha tenido nada que ver con el islamismo.

La nueva generación árabe no está motivada por la religión, sino por conseguir la democracia

El joven vendedor ambulante tunecino que desencadenó la revuelta al quemarse en público nos recuerda a los monjes budistas vietnamitas en 1963 o a Jan Palach en Checoslovaquia en 1969, unos actos de naturaleza precisamente opuesta a la de las bombas suicidas que son la marca registrada del actual terrorismo islámico.

Incluso en este acto sacrificial no ha habido nada de religioso: ningún turbante verde o negro, ninguna túnica blanca, nada de ¡Alá Akbar!, nada de llamamientos a la yihad. Se ha tratado, por el contrario, de una protesta individual, desesperada y absoluta, sin una palabra sobre el paraíso o la salvación. En este caso el suicidio era el último acto de libertad dirigido a avergonzar al dictador y a instar a la gente a reaccionar. Era un llamamiento a la vida, no a la muerte.

En las sucesivas manifestaciones en las calles, no se invocó un Estado islamista, ni los manifestantes se pusieron sudarios blancos frente a las bayonetas, como en Teherán en 1978. Ninguna referencia a la sharía ni a la ley islámica. Y, lo más sorprendente, ningún “¡abajo el imperialismo de Estados Unidos!”.

El odiado régimen era percibido como indígena, como el resultado del miedo y de la pasividad, y no como la marioneta del neocolonialismo francés o norteamericano, a pesar del refrendo que había obtenido por parte de la élite política francesa.

En vez de ello, los manifestantes pedían libertad, democracia y elecciones con pluralidad de partidos. Dicho sencillamente, querían verse libres de la cleptocrática familia gobernante (“¡dégage!”, o sea “¡despeja!”, ha sido la popular expresión francesa utilizada como consigna).

En esta sociedad musulmana nada se ha puesto de manifiesto acerca de “un excepcionalismo islámico”. Y, al final, cuando los líderes islamistas reales han vuelto de su exilio en Occidente (sí, estaban en Occidente, no en Afganistán ni en Arabia Saudí) estos, como Rachid Ghanuchi, han hablado de elecciones, Gobierno de coalición y de estabilidad, al tiempo que mantenían un bajo perfil.

¿Han desaparecido los islamistas?

No. Pero, al menos en África del Norte, muchos de ellos se han convertido en demócratas. Es verdad que grupos marginales han seguido la senda de una yihad global y nómada, y que vagabundean por el Sahel en busca de rehenes, pero no cuentan con el apoyo real de la población. Esa es la razón por la que se han ido al desierto.

Sin embargo, esos salteadores de caminos siguen estando considerados por los Gobiernos occidentales como una amenaza estratégica que dificulta el diseño de una política a largo plazo. Otros islamistas sencillamente han dejado la política y se han encerrado en casa para seguir un piadoso y conservador, aunque apolítico, estilo de vida. Al igual que a sus mujeres, le han puesto un burka a sus vidas.

Pero el grueso de los antiguos islamistas ha llegado a la misma conclusión que la generación que fundó el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) en Turquía: no hay tercera vía entre democracia y dictadura. Solamente hay dictadura y democracia.

Este reconocimiento del fracaso del islam político ha coincidido con el talante de esa nueva generación de manifestantes en Túnez. La nueva generación árabe no está motivada por la religión o la ideología, sino por la aspiración a una transición pacífica hacia un Gobierno decente, democrático y “normal”. Tan solo quieren ser como los demás.

La revuelta tunecina ayuda a aclarar una realidad respecto del mundo árabe: el terrorismo que hemos contemplado estos últimos años, que es un milenarismo utópico, no proviene de las sociedades reales de Oriente Próximo. Es mucho más fácil encontrar radicales islámicos en Occidente que en estos países.

Naturalmente, el cuadro difiere entre un país y otro. La generación posislamista es más visible en el norte de África que en Egipto o Yemen, por no hablar de Pakistán, que es un país que se derrumba. Pero en todo el Oriente Próximo árabe, la generación que está liderando la protesta contra la dictadura no tiene un carácter islámico.

Eso no quiere decir que no queden grandes desafíos a los que enfrentarse. De hecho, son muchos: cómo encontrar líderes políticos que puedan estar a la altura de las expectativas populares; cómo evitar los escollos de la anarquía; cómo reconstruir los vínculos políticos y sociales que han sido deliberadamente destruidos por los regímenes dictatoriales y reconstruir una sociedad civil.

Pero hay al menos una cuestión inmediatamente suscitada por la revolución tunecina.

¿Por qué sigue apoyando Occidente a la mayoría de las dictaduras de Oriente Próximo incluso cuando esta oleada democrática agita la región? En el pasado, por supuesto, la respuesta ha sido que Occidente ha visto en los regímenes autoritarios el mejor baluarte contra el islamismo.

Esa fue la razón oculta de su apoyo a la cancelación de las elecciones de Argelia en 1990, de que se hiciera la vista gorda con el tinglado de las elecciones egipcias y de que se ignorara lo que los palestinos eligieron en Gaza.

A la luz de la experiencia tunecina ese planteamiento tiene que volver a ser evaluado. En primer lugar, porque esos regímenes ya no constituyen un baluarte fiable. Podrían simplemente desmoronarse en cualquier momento. En segundo lugar, ¿contra qué son un baluarte si la nueva generación es posislamista y prodemocrática?

Del mismo modo que Túnez ha supuesto un momento decisivo para el mundo árabe tiene también que suponer un momento decisivo en la política occidental respecto a la región. La realpolitik de hoy significa apoyar la democratización de Oriente Próximo.

Olivier Roy, profesor en el Instituto Universitario Europeo de Florencia, es autor de Holy IgnoranceThe Failure of Political Islam. Traducción de Juan Ramón Azaola.

FRANCISCO G. BASTERRA

Pánico estratégico

FRANCISCO G. BASTERRA 05/02/2011

Todavía no sabemos si la temida policía secreta Mujarabat está quemando los ficheros de la tortura y la represión, institucionalizadas en el Egipto de Mubarak, como hizo la PIDE portuguesa en la Revolución de los Claveles en las últimas horas. La destrucción de las huellas del crimen junto con el avión presidencial listo en la pista para despegar son las señales definitivas de la caída de una dictadura. Más la decisión de la Casa Blanca.

Obama ya ha transmitido al palacio de Heliópolis la urgencia de la salida del poder del último faraón, ya casi momia. El aliado estratégico, que ha protegido los intereses de EE UU durante 30 años, cuidando a Israel y bloqueando al islamismo.

Ha cumplido con creces. Pero ahora, para seguir manteniendo, de otra forma, el orden norteamericano en Oriente Próximo, preservar las fuentes de petróleo en Arabia Saudí, y poder enfrentar el ascenso regional de Irán, el rais debe saltar. “Quizás sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. Esta frase atribuida al presidente demócrata Franklin D. Roosevelt y referida al dictador Somoza, padre, en Nicaragua, explica los últimos recelos de Washington para sacar el tapón y dar paso a una nueva época en Oriente Próximo.

La estabilidad a cualquier precio, incluida la democracia, sea para contener el comunismo o el islamismo, conduce a la misma inestabilidad que se pretende evitar. Mubarak ha dejado de ser el son of a bitch de Washington.

Ya no es “nuestro”. La hoja de ruta de la “transición ordenada” estaba en los cables de Wikileaks. Ya preveían que Omar Suleimán, “por ser militar, estaba en cualquier escenario de la sucesión de Mubarak como figura de transición”, y consideraban “improbable la toma del poder por los Hermanos Musulmanes en el periodo inmediatamente posterior al rais”.

Obama no quiere ser como Carter, que perdió Irán dejando caer al sah Reza Pahlevi

Asistimos a la revolución en directo gracias a la televisión, Al Yazira sobre todo, que la está mostrando al mundo árabe, como lo hizo en su día la radio La voz de los árabes, de Nasser, a los SMS y a las redes sociales, que ya han dejado de ser únicamente juguetes del mundo rico.

Una rebelión, más social y económica que política. El tsunami,nacido de la pobreza, el paro, del ansia de dignidad, la necesidad de respeto exigida por los jóvenes árabes y las clases medias y profesionales, de la falta de alternativas vitales.

La imperiosa necesidad de sacudirse el sentimiento de estancamiento, fracaso y frustración que ha aplastado durante decenios a las sociedades árabes. Como ha escrito Anthony Sadid en The New York Times, “por primera vez en una generación, no es la religión, ni la aventura de un líder único, ni las guerras contra Israel, lo que ha puesto las pilas a una región, sino el deseo visceral de una vida decente”.

Obama ha sentido pánico estratégico ante un posible desmoronamiento del orden norteamericano en el arco de crisis del gran Oriente Próximo.

¿Imaginan lo que supondría el cierre del canal de Suez para Europa? España recibe entre el 10% y el 15% del gas que importa a través de barcos que cruzan el canal. Obama piensa en Israel cercado; en Irán, la caída del sah y su sustitución por una dictadura islámica que impuso, con mucha sangre, una teocracia fundamentalista que pretende exportar su revolución.

Vé a Hezbolá en Líbano y a Hamás en Gaza. No quiere ser otro Carter, que “perdió” Irán dejando caer a Reza Pahlevi, y a la Nicaragua de Somoza. Pero está haciendo en Egipto lo mismo que hizo en Teherán en 1979 su antecesor. El embajador norteamericano, Sullivan, acude a palacio el 6 de enero para comunicar al sah la exigencia de una retirada inmediata.

-Sí, pero dónde voy a ir -responde sumiso el rey de reyes.

-¿Qué le parece su mansión de Suiza?

-¡No! La seguridad no es satisfactoria. Bueno también tenemos una casa en Inglaterra, pero el tiempo es tan malo…

-¿Querría usted que me encargara de obtener una invitación para ir a EE UU?

El sah se echa hacia adelante y dice: ¿Ustedes lo quieren?

(Mission to Iran, W. H. Sullivan)

El 16 de enero, Reza Pahlevi abandonaba Irán, temporalmente por motivos de salud, tenía cáncer al igual que Mubarak, y era recibido en Egipto por Sadat.

La hoja de ruta que pretende seguir EE UU en El Cairo: provocar el cambio desde la actual Constitución, algo así como lo que se hizo en la transición española después de Franco, “desde la ley a la ley”, es compleja y arriesgada. El futuro no está escrito. Si Occidente quiere que haya democracia en Egipto debe aceptar a los islamistas como parte de la democracia. Como escribe el analista Shibley Telhami: “EE UU puede obligar a barajar cartas, pero no puede decidir dónde caen las bazas”.

fgbasterra@gmail.com

Dos de cada tres árabes envidian el modelo democrático de Turquía

J. C. SANZ – Madrid – 05/02/2011

Las telenovelas y las series de televisión turcas encandilan a los árabes, que sueñan con la cosmopolita Estambul como destino favorito para un viaje de bodas. Pero el mundo árabe también envidia el progreso económico y las libertades de los turcos. Dos de cada tres ciudadanos de ocho países de Oriente Próximo consideran que Turquía es el modelo político para la región y el que mejor compatibiliza el islam con la democracia.

Una encuesta que acaba de ser presentada en Ankara por la Fundación Turca de Estudios Económicos y Sociales (http://www.tesev.org.tr) muestra que el 66% de los habitantes de Egipto, Jordania, Líbano, Siria, Irán, Irak y los territorios palestinos ve favorablemente a Turquía como sistema político de referencia para la región, y una proporción similar la considera “la mejor síntesis de democracia y religión musulmana”.

Entre las 2.267 personas consultadas en la encuesta, elaborada entre agosto y septiembre de 2010, la tradición islámica de Turquía es el factor más destacado en un 15% de los casos, seguido por la pujanza económica (12%), su sistema democrático (11%) y su actitud en el conflicto palestino-israelí (10%), por citar las cuatro respuestas con mayor porcentaje.

Para el 12% de los encuestados que rechazan el modelo turco en la región, las principales razones son su Constitución laica (12% de este grupo), su escasa identidad islámica (11%), sus estrechas relaciones con Occidente (10%) o, simplemente, porque Oriente Próximo no precisa de modelo alguno (8%).

En realidad, Turquía es la única democracia efectiva en la región y un solitario modelo de referencia. La formidable alternancia que supuso en 2002 la llegada al poder del Partido de la Justicia y el Desarrollo (islamista moderado) marca el ascenso del prestigio turco en el mundo árabe, donde un 78% de sus ciudadanos cree que Ankara debe incrementar su influencia política y económica.

La desafiante actitud del primer ministro Recep Tayyip Erdogan ante Israel, en el Foro de Davos en 2009 y tras el asalto a la flotilla de Gaza en 2010, ha convertido además al gobernante turco en un campeón de la calle árabe, que ahora bulle en una ola de cambio tras la revolución popular de Túnez.

La ‘vacuna’ sectaria protege a Líbano de las revueltas

La división del país entre 18 confesiones religiosas dificulta cualquier movimiento de protesta unitaria

ANA CARBAJOSA | Enviada especial a Trípoli 05/02/2011

En Líbano también se han vivido las ya célebres jornadas de la ira. Grupos de jóvenes suníes salieron a la calle en varias ciudades del país, quemaron neumáticos y se enfrentaron a las fuerzas de seguridad. No lo hicieron como en Egipto, con intención de derrocar a ningún régimen dinástico, ni para quejarse de que sus gobernantes les roban el pan.

Lo hicieron para protestar contra los chiíes que dicen, acumulan poder con Hezbolá a la cabeza y han impuesto a su candidato al frente del Gobierno.

Es la histórica lucha intersectaria la que hace que Líbano no figure de momento entre los países árabes susceptibles de seguir la estela de Túnez y de Egipto, sostienen diversos analistas. El abismo que separa a buena parte de las 18 sectas oficiales libanesas, impide que formen frente común para protestar juntos en contra de nada, añaden.

“Los libaneses tenemos un antibiótico natural: el sectarismo político. Si un grupo sale a la calle a protestar, el contrario, por definición nunca se sumará a la protesta”, sostiene Mazen Muhamad, un carismático líder religioso de Trípoli, en el norte del país.

“Además, las protestas necesitan líderes que piensen en el interés nacional y eso es imposible en Líbano”, añade Muhamad sentado al fresco en una calle de una paupérrima barriada suní de Trípoli. Bab al Tabbane, como se llama este barrio, es la cantera habitual de los jóvenes que protagonizan los disturbios más violentos y que acostumbran a acabar a tiros y con muertos de por medio.

La tensión política y el miedo a un nuevo enfrentamiento entre grupos confesionales recorre de nuevo Líbano, tras la designación de Najib Mikati como primer ministro, en sustitución de Saad Hariri. A pesar de que ambos son suníes, el primero cuenta con el respaldo del bloque chií, lo que ha provocado el boicot por parte de Hariri y de sus aliados.

Khodor Talib, analista del diario As Safir, apunta que aparte de la cuestión sectaria, otra de las diferencias es que en Líbano no hay un presidente “que se eternice en el poder”. “Esto no es Túnez, aquí hay democracia”.

No piensa lo mismo Khaled Daher, parlamentario de del Movimiento Futuro, y uno de los tres políticos que convocó la “jornada de la ira” la semana pasada. “Aquí no hay democracia, aquí hay un régimen que respaldan Irán y Siria”, sostiene en alusión al creciente poderío de Hezbolá. Daher dice no tener miedo a que las protestas suníes que él convoca terminen por contagiarse del estallido popular que recorre el mundo árabe. De momento tiene sus esperanzas puestas en el próximo 14 de febrero, día del aniversario del asesinato de Rafiq Hariri en el que está prevista una marcha multitudinaria. La guerra de Daher, como la de muchos libaneses es de momento, otra

 

6 febrero, 2011 Posted by | ARTÍCULOS de OPINIÓN, egipto, INTERNACIONAL, revueltas islam | , , | Deja un comentario

La revolución egipcia pilló por sorpresa a Occidente

La “neblina total” de Occidente

Los servicios de inteligencia sabían del descontento popular, pero EEUU y Francia no se esperaban una revolución

ISABEL PIQUER / ANDRÉS PÉREZ NUEVA YORK / PARÍS 05/02/2011

Los manifestantes egipcios consideran que el presidente de EEUU, Barack Obama, es un hipócrita al proteger a Mubarak.

Los manifestantes egipcios consideran que el presidente de EEUU, Barack Obama, es un hipócrita al proteger a Mubarak.

Estados Unidos sabía que el régimen de Hosni Mubarakera un gigante con pies de barro, pero la revolución ciudadana pilló a sus servicios de inteligencia por sorpresa, al igual que los de sus homólogos occidentales.

Francia, que tardó en condenar el régimen de su aliado Zin el Abdin Ben Alí, sabía por su parte que Túnez estaba a punto de estallar, aunque algunos medios de comunicación afirmaron que los diplomáticos y los agentes especiales no vieron venir nada. Washington y París sabían, pero se quedaron de piedra cuando estalló el pueblo árabe.

“Aunque estés bien informado y dispongas de muchas fuentes, es difícil predecir un estallido espontáneo”, asegura Paul Pillar, ex responsable de la CIA para Oriente Próximo y ahora profesor en la Universidad de Georgetown en Washington.

“En estos momentos es difícil valorar lo que se discute entre bastidores, pero el precedente de Irán me hace pensar que los servicios vigilaban la situación”, dice Pillar.

“Los responsables americanos saben que los regímenes árabes van a caer”

Si Túnez no era una de las prioridades de Washington, en el caso de Egipto, la proximidad del Departamento de Defensa con los militares y el régimen y la falta de contacto con los Hermanos Musulmanes, en el marco de la lucha contra Al Qaeda, contribuyeron a dar una imagen excesivamente estática de la realidad.

“La mayoría de los responsables estadounidenses saben que los regímenes árabes van a caer, pero todos esperan que no sea durante su mandato”, explica Shadi Hamid, experto de la Brookings Institution.

En los pasillos del Capitolio, los congresistas miembros de los comités de inteligencia han empezado a cuestionar la calidad de la información sobre la que el Gobierno de Obama está tomando sus decisiones.

Ante posibles preguntas de los legisladores, el equipo presidencial ha empezado a defenderse.

“¿Alguien sabía de antemano que un vendedor de frutas en Túnez iba a inmolarse y provocar una revolución?

No”, comentó el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Tommy Vietor, al referirse al intento de suicidio de Mohamed Bouazizi,el pasado diciembre, que de-sencadenó los acontecimientos en el país magrebí.

Vietor aseguró, sin embargo, que las agencias de espionaje estadounidense llevaban años informando “del hervidero” egipcio y regional. “El presidente lleva ya tiempo discutiendo de la fragilidad de algunos de estos regímenes”, dijo.

Algo parecido pasó en los pasillos del Elíseo.

Porque lejos de la opinión generalizada de ciertos medios franceses, según la cual los diplomáticos y los agentes especiales no vieron venir nada, estos piensan que fueron los políticos y estadistas europeos los que carecieron de lucidez. “Las informaciones existían.

Los agentes la recogieron en notas y estas notas llegaron a alto nivel, incluido el Elíseo”, explica Éric Dénécé, director del Centro Francés de Investigación sobre la Inteligencia (CF2R).

Los diplomáticos franceses denuncian los errores del Elíseo

“El sistema mediático en Francia ha deformado lo ocurri-do.

La comunidad de inteligencia francesa conocía la exasperación en Túnez. Pero hubo una cantidad enorme de prudencia por parte del Gobierno, porque tenía relaciones excelentes con el régimen de Ben Alí. En vez de reaccionar, se plantearon la cuestión de saber si el movimiento era de fondo o puntual.

De ahí el silencio”, explica.

El factor Wikileaks

“La situación era tensa y volátil. La hipótesis de una revolución se veía mucho menos.

Pero eso es un gran clásico de este tipo de situaciones. Cuando hay los preludios de una revolución popular, todo el mundo en la comunidad de inteligencia tiene las señales, pero nadie consigue ver con claridad lo que está en marcha”, añade Dénécé.

En la comunidad de inteligencia francesa ha circulado la información de que ciertas filtraciones a Wikileaks sobre Túnez fueron filtraciones interesadas de la diplomacia norteamericana, destinadas a desestabilizar a Ben Alí y a favorecer un pacto de caballeros entre el Ejército tunecino y Washington para una transición.

“La hipótesis creíble es que todos los Gobiernos occidentales hacen una realpolitik hacia el mundo árabe.

Mantienen esos regímenes y no escuchan lo que puedan decir los servicios de inteligencia, ni los orientan correctamente en cuanto a demandas de información”, añade

El cuadro que traza Dénécé tiene puntos fuertes para varios diplomáticos franceses de gran prestigio en el mundo árabe, que han salido en defensa de sus servicios paralelos, subrayando que los errores fueron cometidos a nivel de Estado.

Según Le Canard Enchaîné, la ministra de Exteriores, Michèle Alliot-Marie, dijo: “Estuvimos en todo momento en una neblina total. Ni nosotros ni el Elíseo vimos venir nada”.

Se da la circunstancia de que la imagen de los espías franceses en tierra magrebí o en Oriente Próximo es cómica. Existen en Francia varias comedias de cine de gran público que escenifican a agentes estúpidos, atrapados en líos inimaginables en tierras árabes.

5 febrero, 2011 Posted by | INTERNACIONAL, NOTICIAS | , , , , , , , , , | Deja un comentario

Ola de cambio en el mundo árabe

Mubarak hace caer al Gobierno para frenar la revuelta pero se aferra al poder

Mubarak, acorralado por las protestas, anuncia la formación de un nuevo Gabinete y promete reformas en su primer mensaje a la nación desde que estalló la revuelta.- Al menos 13 muertos en Suez y un millar de heridos en El Cairo en los choques entre manifestantes y fuerzas de seguridad

NURIA TESÓN / AGENCIAS | El Cairo 29/01/2011

Tanques en El Cairo

Los tanques avanzan sobre las calles de El Cairo, cerca de la sede de la televisión nacional.- AFP

El presidente egipcio, Hosni Mubarak, ha anunciado esta noche que ha pedido al Gobierno su dimisión y que nombrará un nuevo Ejecutivo en las próximas horas, después de la jornada de manifestaciones masivas en contra de su régimen que ha obligado a desplegar al Ejército para contener las protestas.

“He pedido al Gobierno que dimita hoy y habrá un nuevo Gobierno mañana”, aseguró en su primer mensaje a la nación, televisado, tras el estallido de la revuelta el pasado martes. Mubarak ha lamentado “las víctimas inocentes de ambos bandos” y ha asegurado que las manifestaciones “no deberían haberse producido”.

 

 

     

    Nacimiento: 04-05-1928           Lugar:  Kufr el-Musailaha

    Nacimiento: 1942  Lugar:
    Egipto

    Egipto A FONDO

    Capital: El Cairo.            Gobierno:  República.
    Población: 81,713,52 (est. 2008)

Además, ha afirmado que “la soberanía será devuelta al pueblo” y ha recalcado que las “metas no pueden ser alcanzadas con la violencia” sino con “diálogo nacional”. Tras reconocer que está “preocupado” por las movilizaciones de los últimos cuatro días, ha dicho que él “siempre” ha estado “al lado de la gente”.

“Y seguiré haciéndolo”, ha añadido. Mubarak se ha comprometido a reducir el desempleo y a mejorar la educación y el sistema sanitario, además de tomar “todas las medidas para mantener la seguridad y la libertad” en el país.

Violentas protestas

La comparecencia del presidente no ha aplacado la revuelta. Los enfrentamientos entre policías y manifestantes en Egipto tomaron ayer mayor intensidad y se han convertido ya en la mayor de las demostraciones de protesta que se han vivido en los países árabes tras la revolución tunecina.

Las revueltas se suceden en las principales ciudades del país y el Gobierno se vio obligado ayer a decretar el toque de queda entre las seis de la tarde y las siete de la mañana (una hora menos en la España peninsular) en todo el país (inicialmente lo hizo solo en El Cairo, Alejandría y Suez; pero horas después extendió la prohibición a todo el territorio). El Gobierno ha decidido recurrir al Ejército para ayudar a la policía a controlar la situación.

Numerosos países, España entre ellos, han recomendado a sus ciudadanos no viajar a Egipto y EE UU, un aliado fundamental de El Cairo, ha asegurado que revisará en los próximos días las ayudas que le otorga (más de 1.100 millones de euros).

Al menos 29 personas han muerto en las ciudades de El Cairo y Suez por las protestas, según el último recuento. 16 de ellas fallecieron 16 personas en hospitales de El Cairo, donde además se contabilizan un millar de heridos, mientras que en Suez murieron 13 personas y hay 75 heridos.

De poco ha servido la prohibición de permanecer en la calle. Con la llegada de la noche, las cámaras de televisión –Al Yazira está conectando en directo con las calles de El Cairo– siguen mostrando numerosas escaramuzas e incendios en la capital egipcia.

El más significativo, además de la quema de varios edificos gubernamentales, ha sido el de la sede del Partido Nacional Democrático, la formación oficial del régimen. Aunque por el valor de su contenido, preocupa más que las llamas en varios edificios del centro de la ciudad pudieran afectar al Museo Egipcio,que está protegido por agentes para evitar saqueos.

Tampoco ha logrado hasta ahora el efecto deseado la implicación del Ejército. Grupos de personas se subieron por la tarde a los carros de combate desplegados en Suez, mientras los soldados trataban de hacerles retroceder.

En esta misma localidad, horas antes del despliegue militar, testigos citados por Reuters vieron a un grupo de personas cargando el cuerpo de un hombre y acusando a la policía de haberlo matado en una manifestación.

En El Cairo, los manifestantes comenzaron la jornada, también después de la plegaria de mediodía (el viernes equivale al domingo en los países occidentales), en las inmediaciones del palacio presidencial para tratar de avanzar desde allí hacia la céntrica plaza de Tahrir, aunque cualquier edificio gubernamental ha sido bueno para que concentrar una multitud frente a él. Los agentes intentaron desviar a los manifestantes a Garden City, un barrio que fue concebido por los británicos durante la colonización para evitar las protestas, debido a su forma laberíntica.

Pese al empeño de la policía en dispersar a la gente, la protesta más bien creía con nuevos grupos. Iban equipados con agua, bebidas carbonatadas y refrescos de cola, que están comenzando a agotarse, porque han aprendido de la protesta de Túnez que estas bebidas son las más eficaces contra los efectos de los gases lacrimógenos.

El régimen egipcio de Hosni Mubarak ha bloqueado el acceso a Internet en todo el país árabe en un intento de hacer fracasar la gran jornada de protestas prevista para este viernes y en la que por vez primera iban a participar los Hermanos Musulmanes, la gran fuerza islamista de Egipto, y Mohamed El Baradei, quien ha sido puesto en arresto domiciliario.

Los jóvenes egipcios y los organizadores de las marchas que desde el martes se llevan a cabo por todo el país han empleado masivamente Facebook y Twitter para coordinarse. Ahora ya no lo podrán hacer. Además, desde esta mañana tampoco funcionan los teléfonos móviles en El Cairo y posiblemente tampoco en el resto del país, por lo que los participantes en las manifestaciones tampoco están pudiendo enviar mensajes ni hacer llamadas.

El bloqueo de las comunicaciones no está siendo la única medida del régimen. También está la contaminación de las informaciones. En la televisión estatal, se ha reconocido que los manifestantes “han tomado las calles”, aunque según una curiosa interpretación lo han hecho “para expresar su apoyo a Mubarak”.

Coherentemente con esas informaciones, los reporteros de la televisión estatal han señalado que “no se ha producido ningún enfrentamiento” ni ningún “acto de violencia por parte de las fuerzas de seguridad”, aunque han reconocido “algunas interrupciones” en los servicios de teléfono móvil. Todas estás informaciones están siendo recogidas y difundidas en Twitter por Sultan Al Qassemi , un reconocido periodista de Emiratos Árabes Unidos.

Los islamistas se unen a la protesta

Y es que numerosas miradas en el mundo árabe están siguiendo todo lo que pasa el Egipto, que vive las protestas más multitudinarias vistas en los últimos 30 años. El pistoletazo de salida se ha dado después de la oración (el viernes equivale al domingo occidental).

Hoy era el día de la gran revuelta, con mayor participación prevista que en los días previos según los organizadores de la protesta contra el Gobierno del presidente Hosni Mubarak, mayoritariamente jóvenes que se han servido de las redes sociales. Ningún partido, ningún líder político se había destacado como guía. Al menos hasta ayer.

“Si la gente, en particular los jóvenes, si ellos quieren que lidere la transición no voy a defraudarlos”. Mohamed el Baradei aterrizó el jueves en el aeropuerto de El Cairo con la intención de unirse hoy a las protestas que desde el martes se llevan a cabo por las calles de todo el país.

Ayer por la noche el principal partido opositor, los Hermanos Musulmanes, anunció que también estará presente en las calles. “Los Hermanos Musulmanes participaremos en las manifestaciones del viernes del cólera… con todas las fuerzas nacionales y el pueblo egipcio”, afirma en un comunicado uno de los dirigentes del partido, Saad Katatni.

El grupo asegura que no quieren protagonizar las protestas, pero que finalmente han decidido asistir y que están “dispuestos a mantener una firme presencia en las calles” si la situación lo requiere, según las palabras del portavoz Mohamed Morsi recogidas en la web del partido.

En un día que ya se prevía intenso, la tensión no tardó mucho en estallar. En la noche del jueves, pocas horas después del comunicado de los Hermanos Musulmanes, las fuerzas de seguridad del país detuvieron a ocho de sus dirigentes más destacados y a otras personas de la organización.

Según algunas fuentes, serían hasta 20 personas las arrestadas.

“La policía ha detenido a Essam El-Erian y Mohamed Mursi [dos destacadas figuras de la fuerza islamista], y hay otros detenidos. Mucha gente; es difícil conocer el número exacto”, confirmó a la agencia Reuters el abogado Abdel-Moniem Abdel-Maksoud. “La razón es conocida: es por lo que se espera que pase mañana [por hoy]”.

A pesar de que la formación de los Hermanos Musulmanes no está originalmente detrás de las protestas de los últimos días, pide la disolución del Parlamento así como también la liberación de las personas que han sido detenidas desde que éstas empezaran.

Más de un centenar de miembros del partido, ilegal pero tolerado por el régimen, ya fue detenido poco antes de las elecciones del pasado noviembre, de las que acabaron por retirarse al considerarlas fraudulentas.

Las demandas de Los Hermanos Musulmanes

Los Hermanos Musulmanes advirtieron al Gobierno de Mubarak a través de un comunicado colgado en su web el pasado 19 enero (seís días antes del martes de la ira) de que la paz no durará mucho si no se acometen una serie de reformas urgentes. Los islamistas fijaron cinco objetivos principales:

1) Abolición del estado de emergencia, vigente desde 1981, y que en mayo de 2010 se renovó. Amparándose en este estado la policía reprime sistemáticamente a los hermanos, que aunque están ilegalizados como partido son semitolerados por el régimen y se les permite presentarse a las elecciones como independientes

2) Disolución del Parlamento y celebración de elecciones libres y justas. En diciembre Egipto celebró unos comicios parlamentarios marcados por el pucherazo y en los que el gobernante Partido Nacional Democrtático de Mubarak barrió a la oposición.

3) La enmienda de los artículos 76, 77 y 78 de la Constitucion, relacionados con el sistema electoral

4) Unas elecciones presidenciales en base a esas enmiendas

5) La desestimación del actual Gobierno y la formación de uno nuevo que responda a las demandas del pueblo egipcio

Exteriores recomienda no viajar a Egipto

El Ministerio español de Asuntos Exteriores “desaconseja todo viaje no esencial a Egipto”.

Según el aviso publicado por el Ministerio en su web, que recuerda que las comunicaciones de móvil e Internet se han suspendido en el país, las personas que se encuentren en Egipto deberían “extremar la precaución y mantenerse alejados de las manifestaciones que ahora han adquirido un componente violento”.

Por ello, se recomienda respetar el toque de queda (de seis de la tarde a siete de la mañana) y, “permanecer en los hoteles” si se está en una zona urbana.

No ha sido España el único país en realizar un aviso similar. EE UU ha pedido a sus ciudadanos que se abstengan de viajar a Egipto hasta que se estabilice la situación. Francia pide evitar los viajes, salvo los “estrictamente necesarios” y Reino Unido no ha emitido recomendación de no viajar pero sí de alejarse de las protestas.

EL PAÍS

30 enero, 2011 Posted by | INTERNACIONAL, NOTICIAS | , , , , , , , | Deja un comentario