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Cuando el Oscar te da la espalda La lista de leyendas que no recibieron el galardón.

Cuando el Oscar te da la espalda

La lista de leyendas que no recibieron el galardón es casi tan ilustre como la de vencedores.

  • Julián Díez – Madrid – 26/02/2011

En cada ocasión que se concede el Nobel de Literatura se menciona la lista de los grandes escritores que nunca obtuvieron ese reconocimiento. Cualquier premio es, por definición, limitado y parcialmente injusto.

Sin embargo, pocos tienen en su campo el prestigio e impacto comercial de los Oscar de Hollywood -que se entregan este domingo- para el cine. E, igualmente, pocos galardones tienen una lista de olvidados relevantes tan larga.

Desde Charles Chaplin hasta Alfred Hitchcock, pasando por Greta Garbo, Cary Grant, Stanley Kubrick o Cecil B. De Mille, los grandes mitos que no recibieron nunca un Oscar por su trabajo como director o actor de una película -aunque a muchos se les compensara en algún momento con un premio colateral u honorífico- son multitud.

El listado es especialmente jugoso en el territorio de los directores.

El caso citado con más frecuencia es el de Alfred Hitchcock. Su primer trabajo en Hollywood, Rebeca, logró el Oscar a la mejor película en 1940, pero él no lo obtuvo como mejor director. Solo otra de sus películas, Náufragos, en 1944, logró aspirar a la estatuilla, y su propia labor le valió nominaciones sin éxito en otras cuatro ocasiones.

Stanley Kubrick solo obtuvo una estatuilla como uno de los responsables de los efectos especiales de 2001: Una odisea del espacio. Sus películas, su dirección y sus guiones obtuvieron otras 12 menciones sin premio final.

En similar situación se encuentran en los anales del premio dos de los grandes clásicos del lenguaje cinematográfico de Hollywood: Howard Hawks, el director de La fiera de mi niña, El sueño eterno o Los caballeros las prefieren rubias, y Ernst Lubitsch, aunque buena parte de su filmografía se rodara antes de que los premios nacieran en 1929.

Es este también el caso de Charles Chaplin, que en esa primera edición ya recibió un reconocimiento a sus aportaciones al séptimo arte en su conjunto, aunque luego no hubiera premios para obras como El gran dictador o Tiempos modernos, o recibiera solo el de banda sonora por Candilejas, en parte por las dificultades del genio británico por su posicionamiento político.

Entre los actores, el reinado de los derrotados de los Oscar es para los ingleses. Peter O’Toole ya fue candidato sin premio en su primer protagonista, Lawrence de Arabia (1962), una película que ganó otros siete Oscar.

Y otras siete fueron también las posteriores nominaciones de O’Toole sin éxito. Richard Burton, con una menos, le sigue en la lista del infortunio, en la que no les falta compañía ilustre.

Del ranking de las mayores estrellas masculinas elaborado por el American Film Institute, no tienen premio de la Academia Cary Grant -segundo clasificado-, Fred Astaire -quinto-, James Cagney -octavo-, el ya citado Chaplin -décimo-, Gene Kelly -decimoquinto-, Orson Welles -decimosexto, aunque sí lo ganó como guionista-, Kirk Douglas -decimoséptimo- o James Dean -decimoctavo-.

Entre las mujeres, parece cierto el tópico de que los premios recaen sobre quienes escogen papeles sufridos o desfiguradores.

La práctica totalidad de las mayores bellezas de la historia del cine no fueron jamás premiadas, y en muchos casos ni siquiera candidatas: es el caso de Marilyn Monroe, Ava Gardner, Rita Hayworth, Greta Garbo, Barbara Stanwyck o Lauren Bacall.

A por el decimosexto premio español

Aunque las categorías importantes de los Oscar no recayeron en películas españolas hasta tiempos recientes, en total han sido 13 los premios que ha recibido el cine español:

cuatro a la mejor película -Volver a empezar (1982), Belle Epoque (1993), Todo sobre mi madre (1999) y Mar adentro (2004)-,

dos por actuaciones -Javier Bardem y Penélope Cruz-,

uno de guion -Pedro Almodóvar por Hable con ella-,

y el resto de carácter técnico, destacando los dos premios al decorador Gil Parrondo o los galardones de maquillaje y dirección artística de El laberinto del fauno.

Javier Bardem aspira con su interpretación en Biutiful a engrosar esa lista, la tercera más nutrida de los países de habla no inglesa tras Francia e Italia.

Una edición 2011 con varios favoritos claros… antes de la celebración

POR EL UNDÉCIMO OSCAR INGLÉS. Con 12 candidaturas, El discurso del rey concurre a la ceremonia de los Oscar del próximo domingo como película más destacada. En caso de que consiga el galardón a la mejor película, sería la undécima ocasión en que recae en una película inglesa.No parece tenerlo fácil, aunque su protagonista, Colin Firth, sí parte como favorito en todas las apuestas como mejor actor.

‘WESTERN’ AL ALZA. El impacto deValor de ley está muy fresco para los académicos, puesto que su estreno fue tardío, próximo al anuncio de las candidaturas. La película más taquillera de la carrera de los hermanos Coen tiene 10 nominaciones y cuenta como principales valores con el gran trabajo de dirección y la excelente interpretación de Jeff Bridges, contra el que pesará su condición de ganador el pasado año.

‘EFECTO FACEBOOK’. Antes del anuncio de las candidaturas, La red social partía como clara favorita del año, si bien se conformó luego con optar a ocho premios. En todo caso, varias casas de apuestas la siguen designando como la favorita tanto a mejor película como a mejor dirección para David Fincher.

PAPEL A MEDIDA. El premio que se da como más seguro en esta ocasión es el de mejor actriz paraNatalie Portman, que se sometió a uno de esos procesos de transformación física tan queridos de la Academia para convertirse en bailarina enCisne negro.

EL HEREDERO. También es clara la condición de favorito para Christian Bale en lo que se refiere al galardón al actor secundario. En The Fighter está más contenido que en otros papeles que le han convertido en el representante actual de la Escuela del Método.

PÚBLICO JOVEN. La Academia busca renovar su audiencia televisiva apostando por dos presentadores jóvenes: James Franco –32 años, candidato por 127 horas–y Anne Hathaway –28 años–.

26 febrero, 2011 Posted by | sociedad | , , , | Deja un comentario

El franquismo y su hijo bastardo el PP, verdadero lastre de España

OPINIÓN

PEDRO LUIS ANGOSTO

* Pedro Luis Angosto

Última actualización 09/02/2011@18:57:31 GMT+1
El Partido Popular de España ha criticado duramente la serie televisiva “La República” a la que califican de socialista, sectaria, revisionista y anticuada.
nuevatribuna.es | 04.02.2011


Recientemente, el Partido Popular de España ha criticado duramente la serie televisiva “La República” a la que califican de socialista, sectaria, revisionista y anticuada.
“Una televisión pública moderna –dicen- debería desembarazarse de todos los fantasmas, de clichés ideológicos, de caspa revisionista y de formol monotemático”.
La serie en cuestión, que no tiene aspiraciones historiográficas, se desarrolla en torno a una familia de la burguesía aristocrática madrileña que rechaza activamente al nuevo régimen, una de las muchas que con esas mismas características declararon la guerra a la II República antes incluso de que se instaurara porque para ellas derechos, lo que se dicen derechos sólo existían los suyos, es decir los que da la cuna, el dinero y la comunión católica.
Es natural que ese partido critique un serial televisivo que no cuenta exactamente lo que ellos quieren que cuente, como es natural que no hayan condenado todavía el franquismo y se sientan muy a gusto con los programas televisivos y radiofónicos que hacen apología del genocidio franquista, que son muy abundantes en nuestro panorama mediático.

Pero no se trata ahora de hacer un análisis exhaustivo de la ideología que propagan los medios más escuchados, vistos y leídos. Eso lo dejaremos para otra ocasión y quizá para otro formato.

De lo que se trata es de intentar explicar algo tan sencillo como la razón que lleva a los directores del principal partido de la oposición a hacer gala una y otra vez de su admiración, o cuando menos comprensión, hacia el régimen fascista español dirigido por Franco y la Iglesia católica, un régimen que sumió a España en la edad media, que mató y desapareció a cientos de miles de personas, que fomentó el robo de niños, humilló a todo el país y le hizo retornar a periodos olvidados por la mayoría de los países de nuestro entorno.
La verdad es que no ha sido difícil e imagino que la mayoría de los lectores sabrán antes de seguir leyendo este artículo cual es la dificultad insalvable que tienen los líderes del Partido Popular de España para condenar el franquismo y por qué la facilidad desmesurada para criticar cualquier aproximación a aquel terrible periodo que se salga de los catecismos propalados por Pío Moa, Jiménez Losantos, Zavala, César Vidal o San Ricardo de la Cierva, ministro que fue de la extinta UCD.
Sencillamente, quienes fundaron, dirigieron y dirigen el Partido Popular son franquistas, pero no sólo franquistas, admiradores del régimen criminal instaurado por Franco, sino que de no haberse instaurado la democracia monárquica en España, ellos mismos habrían sido los herederos naturales y exclusivos de Carrero Blanco, Arias Navarro, López Bravo, Silva Muñoz, López rodó, José Solís, Manuel Aznar, Blas Pérez, Esteban Bilbao o Manuel Fraga Iribarne.

Y ahí está el problema, en España, al contrario de lo que ocurre en el resto de Europa, no existe una derecha desligada de los regímenes fascistas que ocuparon los gobiernos europeos entre 1919 y 1945, sino una derecha hija de un régimen detestable que se acomodó a la democracia por necesidad, para poder seguir estando en la primera línea de fuego:

En la Vieja Europa los partidos o los individuos que niegan las barbaridades nazi-fascistas son condenados por los jueces, por el contrario, en nuestro país son procesados quienes intentan esclarecer los crímenes de nuestro fascismo doméstico.

Veamos un ejemplo que estimamos esclarecedor, José María Aznar, hijo y nieto de franquistas muy comprometidos con el régimen, nombró como presidente de ENDESA a Manuel Pizarro, nieto a su vez de Manuel Pizarro, general de la Guardia Civil y al igual que los ascendientes de Aznar, amigo íntimo del caudillo de España.

Es justo reconocer que los hijos no tienen que responder de los actos de sus padres y mucho menos de los abuelos, pero si en ningún momento de su vida son capaces de reconocer las atrocidades cometidas por ellos y las ensalzan, justifican, comprenden, tergiversan o ignoran, ya no estamos hablando de la responsabilidad de los ancestros, sino de la de ellos mismos, y es entonces cuando es preciso recordar algunas cosas: Manuel Pizarro Cenjor, siendo Gobernador Civil de Teruel, recibió en 1947 el encargo del generalísimo de todos los ejércitos imperiales de acabar como fuese con el maquis de la provincia bajo su mando.
Pizarro se empeñó con tal celo en la misión que no dudó en aplicar la ley de fugas, en torturar, en desalojar pueblos enteros, en poner en práctica una estrategia de tierra quemada que al final logró eliminar a la guerrilla por falta de apoyos en los pueblos aterrorizados.
Pues bien, en España, en la España heredera del general Pizarro, los maquis siguen siendo equiparados a delincuentes, ninguna ley ha reconocido su sacrificio ni su heroicidad al oponerse a pecho descubierto al fascismo:
En Francia, los maquis que volaron trenes enteros cargados de nazis, que hicieron explotar bombas en cualquier lugar dónde hubiese “boches”, son héroes nacionales y Caballeros de la Legión de Honor, entre ellos muchos republicanos españoles que contribuyeron de modo sobresaliente a la liberación.
Esa es, pues, una de las diferencias fundamentales, ¿cómo van a condenar el franquismo gente con Manuel Fraga, Manuel Pizarro o José María Aznar si ellos, sus padres y abuelos fueron colaboradore del tirano, si su ideología proviene de las hazañas familiares, de las obras completas de José Antonio Primo de Rivera y de la Formación del Espíritu Nacional?

Empero, la cosa no para ahí, los franquistas y sus descendientes que no hubiesen condenado expresamente la tiranía genocida debieron haber sido expulsados de la vida política española, tal como se hizo en el resto de Europa y tal como piden ahora los ciudadanos de los países árabes del Norte de África.

Ya se sabe, Franco murió en la cama y no colgado de una farola gracias al apoyo de Gran Bretaña y Estados Unidos, pero los modos de esos personajes no afectan únicamente a la política, a la historia, y a la cultura, sino que también afectan de forma fundamental al sistema productivo del país que en buena parte sigue los paradigmas franquistas basados en el enchufismo, el clientelismo, el amiguismo, la especulación, el dinero fácil, la explotación del consumidor, la información privilegiada y la corrupción, lo que sin duda es una de las rémoras más pesadas de nuestra economía, un carga tremenda y urgente de remediar que no ha sido recogida en ningún pacto social ni se espera sea abordada en los próximos siglos, puesto que la mayor parte de las grandes fortunas patrias nacieron o se fortalecieron bajo el paraguas de San Francisco Franco Bahamonde, patrón de los liberticidas.

10 febrero, 2011 Posted by | ARTÍCULOS de OPINIÓN, EDITORIAL | , , , , , | Deja un comentario

¿Vamos a dejar solos a los árabes?

Nada se ha hecho históricamente para ayudar a estos países a alcanzar la libertad y la deuda de Europa es cada vez mayor hacia la región
Opinión – 24/01/2011 8:35 – Autor: Lluis Basset – Fuente: El País

La libertad para el mundo árabe, ¿dónde está?.
La libertad para el mundo árabe, ¿dónde está?.

La hora de la democracia ha sonado en el mundo árabe, pero los europeos apenas nos hemos enterado.

Ahí están los comunicados, huecos como sonajeros, con las alharacas de rigor de Gobiernos e instituciones europeas por la revolución democrática que ha echado del poder al sátrapa y ladrón Ben Alí, debidamente refugiado bajo las chilabas de los déspotas saudíes.

Mientras están en el poder, todos son amigos e incluso hermanos y primos de nuestros presidentes de repúblicas y nuestros monarcas constitucionales.

El caso es especialmente vergonzoso para los tres países más imbricados e implicados en el norte de África, pero es una responsabilidad que a todos alcanza, empezando por el gran patrono de esta política que ha sido Estados Unidos, con su estrecha relación estratégica con Arabia Saudí, el país que por su riqueza, su actitud proselitista y su poder militar más se aproxima al papel que la Unión Soviética realizaba en relación al bloque comunista.

Nada se ha hecho históricamente para ayudar a estos países a alcanzar la libertad. Menos todavía las últimas semanas de revuelta popular, con la excepción honorable de la diplomacia de Hillary Clinton y Barack Obama, a la que cabe atribuir además el mérito de los despachos de Wikileaks en la denuncia de la cleptocracia derrocada.

Pero lo peor es la actitud de los países vecinos y de la Unión Europea, una vez expulsado el dictador y su familia, empezando por la Francia de Sarkozy, ejemplo ignominioso de hipocresía en las relaciones internacionales, que ha venido apoyando al dictador hasta última hora.

A los europeos no parece importarnos en absoluto la libertad de los países árabes, y nos estamos hundiendo en la indiferencia y el escepticismo en vez de volcarnos, Gobiernos, instituciones y sociedades civiles, en la solidaridad y la ayuda a los tunecinos, en la vigilancia a las provocaciones de los regímenes vecinos y en la movilización de nuestra diplomacia para favorecer esta primavera árabe.

La revolución tunecina interpela directamente a la inexistente política exterior de la Unión Europea y, sobre todo, a su política mediterránea.

Todo lo que se ha hecho desde que terminó la guerra fría se ha revelado insuficiente o directamente erróneo, guiado por un afán de estabilidad al que todo se ha sacrificado.

Basta recordar las estrategias desplegadas frente a la Unión Soviética hasta que prendió la revolución democrática de 1989 para percibirnos de los errores cometidos voluntariamente con los árabes.

El mérito es ahora entero de los tunecinos.

Nada nos deben a los europeos.

Pero los europeos estamos en deuda con los pueblos árabes, que merecen la libertad como todos los pueblos.

De la revolución tunecina debiera salir, al menos, una nueva exigencia a los Gobiernos para que levanten el listón de los derechos humanos en sus relaciones con el resto del mundo.

 

24 enero, 2011 Posted by | 1.-ISLAM, ARTÍCULOS de OPINIÓN | , , , , , | Deja un comentario