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Preocupación por España en Davos

Editorial | 31/01/2011 –

Alemania y Francia han querido convencer al mundo, desde el Foro Económico Mundial celebrado en Davos esta pasada semana, de que la zona euro ha superado la crisis –o como mínimo lo peor de ella– y de que a partir de ahora se inicia una etapa de mayor estabilidad.

Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, así como sus respectivos ministros de Finanzas, han sido contundentes en su compromiso en la defensa del euro.

Las medidas ejecutadas hasta ahora, los rigurosos planes de ajuste adoptados por la mayoría de los países, así como las perspectivas de consolidación del fondo de rescate europeo en la próxima primavera, han sido los principales argumentos que justifican esa renovada confianza.

Pero, como han dicho muchos analistas, hay que tener presentes dos amenazas: la posibilidad de nuevos ataques especulativos contra el euro, dada la gran volatilidad de los mercados financieros, y el escaso crecimiento de la economía de la Unión Europea.

Según se ha puesto de manifiesto en Davos, Europa será la región del mundo que crecerá a menor velocidad, apenas el 1,5%, frente al despegue de los países emergentes, con crecimientos superiores al 7%, y al de Estados Unidos, que alcanzará el 3%.

Desde Asia y desde el otro lado del Atlántico se teme, además, que el excesivo rigor de la Unión Europea, con la aplicación de duros planes de ajuste para reducir la deuda pública, pueda acabar limitando aún más su débil crecimiento económico. Para ello, recomiendan una mayor modulación de su política fiscal, algo a lo que se opone radicalmente Alemania.

Al respecto, Angela Merkel ha citado como ejemplo a su país, que en ese escenario de rigor fiscal ha sido capaz de crecer al 3,5%. El problema, sin embargo, es que la Unión Europea no es sólo Alemania.

El primer ministro británico, David Cameron, ha puesto el dedo en la llaga al afirmar que, junto al ajuste fiscal, el reto que hay que afrontar es la competitividad: hacer de toda Europa una zona de producción competitiva frente al resto del mundo.

La principal preocupación con respecto a Europa reflejada en Davos está en España, porque es el país con menor competitividad, como refleja su enorme tasa de paro, y con menor crecimiento, lo que puede ser un serio obstáculo para llevar a buen término sus planes de consolidación fiscal y de reducción de la deuda pública y privada.

El nombre de nuestro país ha estado en muchos de los comentarios y análisis que se han oído estos días en esa estación de las montañas suizas, ya que al ser visto como un riesgo para la economía europea, lo es también para la estabilidad financiera mundial.

Como dijo el economista de la Universidad de Nueva York Nouriel Roubini, conocido por ser el profeta de las catástrofes, España es una economía demasiado grande para dejarla caer, pero también demasiado grande para salvarla.

Hay que lograr, pues, que España pueda superar con éxito sus dificultades.

Algunas de las recetas apuntadas desde Davos pasan por una política de liquidez más activa del Banco Central Europeo y por el compromiso de mayores recursos comunitarios.

Pero, por encima de todo, es España quien debe impulsar a fondo una política de crecimiento y de competitividad eficaz. El pacto negociado estos días entre Gobierno, patronal y sindicatos, aunque llega tarde, puede ser un paso importante.

El riesgo, sin embargo, es que se quede corto

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31 enero, 2011 Posted by | ARTÍCULOS de OPINIÓN, DEUDA, ECONOMIA | , , , , , , | Deja un comentario